9 domingo
Verde
XIX DEL TIEMPO ORDINARIO
MR p. 431 [429] / Lecc. II p. 45.
LH Semana III del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 73, 20. 19. 22. 23
Acuérdate, Señor, de tu alianza, no olvides por más
tiempo la suerte de tus pobres. Levántate, Señor, a defender
tu causa, no olvides las voces de los que te buscan.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, a quien, enseñados por
el Espíritu Santo, invocamos con el nombre de Padre,
intensifica en nuestros corazones el espíritu de hijos
adoptivos tuyos, para que merezcamos entrar en posesión
de la herencia que nos tienes prometida. Por nuestro Señor
Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Quédate en el monte, porque el Señor va a pasar.]
Del primer libro de los Reyes 19, 9a. 11-13a
Al llegar al monte de Dios, el Horeb, el profeta Elías
entró en una cueva y permaneció allí. El Señor le dijo:
«Sal de la cueva y quédate en el monte para ver al Señor,
porque el Señor va a pasar».
Así lo hizo Elías, y al acercarse el Señor, vino primero un
viento huracanado, que partía las montañas y resquebrajaba
las rocas; pero el Señor no estaba en el viento. Se produjo
después un terremoto; pero el Señor no estaba en el
terremoto. Luego vino un fuego; pero el Señor no estaba
en el fuego. Después del fuego se escuchó el murmullo de
una brisa suave. Al oírlo, Elías se cubrió el rostro con el
manto y salió a la entrada de la cueva. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 84
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para
su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria
del Señor habitará en la tierra. R.
La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y
la paz se besaron, la fidelidad brotó en la tierra y la justicia
vino del cielo. R.
Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra
producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e
irá siguiendo sus pisadas. R.
SEGUNDA LECTURA
[Hasta quisiera verme separado de Cristo, si esto fuera
para bien de mis hermanos.]
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 9, 1-5
Hermanos: Les hablo con toda verdad en Cristo; no
miento. Mi conciencia me atestigua, con la luz del Espíritu
Santo, que tengo una infinita tristeza y un dolor incesante
tortura mi corazón.
Hasta aceptaría verme separado de Cristo, si esto fuera
para bien de mis hermanos, los de mi raza y de mi sangre,
los israelitas, a quienes pertenecen la adopción filial, la
gloria, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Ellos son
descendientes de los patriarcas; y de su raza, según la carne,
nació Cristo, el cual está por encima de todo y es Dios
bendito por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Sal 129, 5
R. Aleluya, aleluya.
Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su
palabra. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Mándame ir a ti caminando sobre el agua.]
Del santo Evangelio según san Mateo 14, 22-33
En aquel tiempo, inmediatamente después de la
multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus
discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla,
mientras él despedía a la gente. Después de despedirla,
subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba
él solo allí.
Entretanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y
las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la
madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua.
Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron
y decían: «¡Es un fantasma!» Y daban gritos de terror.
Pero Jesús les dijo enseguida: «Tranquilícense y no teman.
Soy yo».
Entonces le dijo Pedro: «Señor, si eres tú, mándame ir
a ti caminando sobre el agua». Jesús le contestó: «Ven».
Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua
hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró
miedo, comenzó a hundirse y gritó: «¡Sálvame, Señor!»
Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le
dijo: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?»
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó.
Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús,
diciendo: «Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios».
Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Oremos a nuestro Señor Jesucristo, para que –
acordándose de su promesa– escuche la oración de
los que nos hemos reunido en su nombre:
A cada invocación responderemos:
R/. Escúchanos, Señor.
1. Por la paz de nuestros pueblos, por la unión
de las Iglesias y por la salvación de nuestras almas,
roguemos al Señor.
2. Por los que trabajan por el bien de los pobres, por
los que ayudan a los ancianos y por los que cuidan
de los desvalidos, roguemos al Señor.
3. Por los que están sometidos a una prueba, por
el retorno de los extraviados y por la libertad de los
encarcelados, roguemos al Señor.
4. Por los que están orando con nosotros, por los
que han pedido nuestras oraciones y por el reposo
eterno de nuestros difuntos, roguemos al Señor.
Señor Dios nuestro, que con tu poder dominas la
creación entera, haz que te reconozcamos presente en
todos los acontecimientos de nuestra historia, para
que sepamos así afrontar las pruebas con serenidad
y avancemos hacia la paz de tu Reino. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe benignamente, Señor, los dones de tu Iglesia, y,
al concederle en tu misericordia que te los pueda ofrecer,
haces al mismo tiempo que se conviertan en sacramento
de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 6, 51
El pan que yo les daré, es mi carne para la vida del
mundo, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
La comunión de tus sacramentos que hemos recibido,
Señor, nos salven y nos confirmen en la luz de tu verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Visita al Santuario de los Mártires:
Adoración Nocturna.




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