9 sábado
Blanco
FERIA DE PASCUA
MR p. 376 [381] / Lecc. I p. 926
ANTÍFONA DE ENTRADA Col 2, 12
Ustedes, por el bautismo, han sido sepultados con
Cristo, y con él han sido resucitados, porque han creído
en el poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertos.
Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que te dignaste concedernos la vida celestial haciéndonos renacer por el bautismo,
te rogamos que, puesto que al justificarnos nos hiciste
capaces de la inmortalidad, nos concedas también llegar,
con tu ayuda, a la plenitud de tu gloria. Por nuestro Señor
Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[¡Ven a Macedonia y ayúdanos!]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 16, 1-10
En aquellos días, Pablo fue a Derbe y luego a Listra.
Había allí un discípulo, llamado Timoteo, hijo de padre
griego y de madre judía cristiana. Timoteo gozaba de muy
buena fama entre los hermanos de Listra e Iconio. Pablo
quiso llevarlo consigo y lo circuncidó, en atención a los
judíos de aquellas regiones, pues todos sabían que su padre
era pagano.
En todas las ciudades por donde iban pasando, daban
a conocer las decisiones tomadas por los apóstoles y los
presbíteros de Jerusalén, para que las pusieran en práctica.
De esta manera las comunidades cristianas se fortalecían
en la fe y el número de creyentes aumentaba cada día más.
Como el Espíritu Santo les había prohibido predicar la
palabra en la provincia de Asia, Pablo y Timoteo atravesaron Frigia y Galacia. Al llegar a los límites de Misia, se
propusieron ir a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo
permitió. Entonces atravesaron Misia y llegaron a Tróade.
Por la noche, Pablo tuvo una aparición: vio a un macedonio, que de pie ante él, le rogaba: “¡Ven a Macedonia
y ayúdanos!”
Después de esta visión, determinamos salir para Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba a predicar
allí el Evangelio. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 99
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Aleluya.
Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor
con alegría y con júbilo entremos en su templo. R.
Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos
hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño. R.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es
eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Col 3, 1
R. Aleluya, aleluya.
Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas del
cielo, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. R.
Aleluya.
EVANGELIO
[Ustedes no son del mundo, pues, al elegirlos, yo
los he separado del mundo.]
Del santo Evangelio según san Juan 15, 18-21
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si el
mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes
que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo los amaría
como cosa suya; pero el mundo los odia porque no son del
mundo, pues al elegirlos, yo los he separado del mundo.
Acuérdense de lo que les dije: ‘El siervo no es superior
a su señor’. Si a mí me han perseguido, también a ustedes
los perseguirán, y el caso que han hecho de mis palabras
lo harán de las de ustedes. Todo esto se lo van a hacer por
mi causa, pues no conocen a aquel que me envió”. Palabra
del Señor.
REFLEXIÓN: El «renacido» con Cristo mediante
la fe y el bautismo, no forma ya parte del «mundo»,
que rechaza a Dios y a su Enviado. El mensaje que
el creyente trata de encarnar en su vida y en su conducta habrán de provocar frecuentes hostilidades.
Con todo, él tiene suficientes razones para adoptar
una serena esperanza, aun en medio de las tribulaciones y de las contrariedades. Cristo, el que se entregó
hasta el extremo –y quien predicó, sobre todo con su
ejemplo, el mandamiento del amor– le ha precedido
en esta difícil experiencia de muerte y de cruz, de la
que Él ha salido vencedor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, con bondad, estas ofrendas de tu familia
santa, para que, con la ayuda de tu protección, conserve
los dones recibidos y llegue a poseer los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 17, 20-21
Padre, te ruego por ellos, para que sean uno en nosotros
y el mundo pueda creer que tú me has enviado, dice el
Señor. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Protege, Señor, con amor constante a quienes has salvado, para que, una vez redimidos por la pasión de tu Hijo,
se llenen ahora de alegría por su resurrección. Él, que vive
y reina por los siglos de los siglos.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Visita al Santuario de los Mártires:
Decanato de La Paz.




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