9 martes
Verde / Blanco
Feria
o SAN EFRÉN,
Diácono y Doctor de la Iglesia
MR pp. 728 y 909 [750 y 948] / Lecc. II p. 427
Cuando sobrevino la invasión de los persas, el diácono
Efrén, junto con sus discípulos, tuvo que abandonar
Nísibe, en donde dirigía la escuela teológica, para
refugiarse en Edesa, en donde murió (373). Combinaba
maravillosamente la vida de contemplación con la severa
austeridad. De su fuego interno brotó el lirismo que lo ha
consagrado como “el arpa del Espíritu Santo”.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 15, 5
En medio de la Iglesia abrió su boca, y el Señor lo
llenó del espíritu de sabiduría e inteligencia, y lo revistió
de gloria.
ORACIÓN COLECTA
Derrama benignamente, Señor, en nuestros corazones el
Espíritu Santo, por cuya inspiración el diácono san Efrén
se llenaba de júbilo alabando tus misterios, y sostenido con
su fuerza te sirvió sólo a ti. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[La tinaja de harina no se vació, según las palabras que
dijo el Señor por medio de Elías.]
Del primer libro de los Reyes 17, 7-16
Al cabo de algún tiempo, el torrente donde el profeta
Elías estaba escondido se secó, porque no había llovido en
la región. Entonces el Señor le dijo a Elías: “Anda y vete
a Sarepta de Sidón y quédate ahí, pues le he ordenado a
una viuda de esa ciudad que te dé de comer”.
El profeta Elías se levantó y se puso en camino hacia
Sarepta. Al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí a
una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: “Tráeme,
por favor, un poco de agua para beber”. Cuando ella se
alejaba, el profeta le gritó: “Por favor, tráeme también un
poco de pan”. Ella le respondió: “Te juro por el Señor, tu
Dios, que no me queda ni un pedazo de pan; tan sólo me
queda un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite
en la vasija. Ya ves que estaba recogiendo unos cuantos
leños. Voy a preparar un pan para mí y para mi hijo. Nos
lo comeremos y luego moriremos”.
Elías le dijo: “No temas. Anda y prepáralo como has
dicho; pero primero haz un panecillo para mí y tráemelo.
Después lo harás para ti y para tu hijo, porque así dice
el Señor de Israel: ‘La tinaja de harina no se vaciará, la
vasija de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor
envíe la lluvia sobre la tierra’ “.
Entonces ella se fue, hizo lo que el profeta le había dicho
y comieron él, ella y el niño. Y tal como había dicho el
Señor por medio de Elías, a partir de ese momento, ni la
tinaja de harina se vació, ni la vasija de aceite se agotó.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 4
R. Señor, no te alejes de nosotros.
Tú que conoces lo justo de mi causa, Señor, responde
a mi clamor. Tú que me has sacado con bien de mis
angustias, apiádate y escucha mi oración. R.
Y ustedes, humanos, ¿hasta cuándo ultrajarán mi honor?
¿Hasta cuándo amarán lo que es engaño y se irán tras lo
falso con ardor? R.
Admirable en bondad ha sido el Señor para conmigo
y siempre que lo invoco me ha escuchado, por eso en él
confío. Así que tiemblen y no pequen; mediten en silencio
en su lecho. R.
¿Quién nos hará dichosos, dicen muchos, si has querido,
Señor, darnos la espalda? En cambio a mí, Señor, me has
alegrado más que con trigo y vino en abundancia. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 16
R. Aleluya, aleluya.
Que brille la luz de ustedes ante los hombres, dice el
Señor, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen,
den gloria a su Padre, que está en los cielos. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Ustedes son la luz del mundo.]
Del santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes
son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con
qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se
tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar
una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando
se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla,
sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a
todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los
hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes
hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Mediante tres “parábolas-proverbio”
describe Jesús lo más esencial de la misión del
discípulo en medio de una sociedad compleja y, no
pocas veces, declaradamente adversa. Ellos están
llamados a ser sal de la tierra, luz del mundo y ciudad
bien visible. Su condición de «sal» es la de actuar
discretamente, para así asemejarse a quien dijo: «Yo
soy la luz del mundo». Los creyentes han de aspirar a
ser esa «ciudad construida en lo alto de un monte», sin
ceder a la tentación de reducir su fe a lo puramente
cultual o contentándose con las meras apariencias.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que te agrade, Dios nuestro, el sacrificio que alegres te
presentamos en la fiesta de san Efrén, por cuyas enseñanzas
te alabamos y nos entregamos enteramente a ti. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 12, 42
Éste es el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso
al frente de su familia, para darles a su tiempo la ración
de trigo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
A quienes alimentas con Cristo, pan de vida,
instrúyenos, Señor, por Cristo, verdadero maestro, para
que en la festividad de san Efrén, aprendamos tu verdad
y la llevemos a la práctica en la caridad. Por Jesucristo,
nuestro Señor.




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