Lectura del Día

Lecturas



20 Octubre del 2020

20 martes
Verde

Feria o Misa por los prófugos y exiliados
MR p. 1091 [1136] / Lecc. II p. 920

ANTÍFONA DE ENTRADA Jer 29, 11. 12. 14

Dice el Señor: Mis pensamientos son de paz y no de aflicción; ustedes me invocarán y yo los escucharé, y los haré regresar desde donde se encuentren cautivos.

ORACIÓN COLECTA

Señor, para quien nadie es extranjero y nadie lejano para recibir ayuda, mira benignamente a los prófugos y exiliados, a los hombres y a los niños segregados, para que a ellos les concedas el regreso a la patria y a nosotros nos des caridad efectiva para con los necesitados y forasteros. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Cristo es nuestra paz; Él hizo de los judíos y de los no judíos un solo pueblo.]
De la carta del Apóstol san Pablo a los efesios 2, 12-22
Hermanos: recuerden que antes vivían ustedes sin Cristo, que estaban excluidos de la ciudadanía de Israel y eran extraños a las alianzas y promesas, y no tenían esperanza ni Dios en este mundo. Pero ahora, unidos a Cristo Jesús, ustedes, que antes estaban lejos, están cerca, en virtud de la sangre de Cristo. Porque Él es nuestra paz; Él hizo de los judíos y de los no judíos un solo pueblo; Él destruyó, en su propio cuerpo, la barrera que los separaba: el odio; Él abolió la ley, que consistía en mandatos y reglamentos, para crear en sí mismo, de los dos pueblos, un solo hombre nuevo, estableciendo la paz, y para reconciliar a ambos, hechos un solo cuerpo, con Dios, por medio de la cruz, dando muerte en sí mismo al odio. Vino para anunciar la buena nueva de la paz, tanto a ustedes, los que estaban lejos, como a los que estaban cerca. Así, unos y otros podemos acercarnos al Padre, por la acción de un mismo Espíritu. En consecuencia, ya no son ustedes extranjeros ni advenedizos; son conciudadanos de los santos y pertenecen a la familia de Dios, porque han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles y de los profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular. Sobre Cristo, todo el edificio se va levantando bien estructurado, para formar el templo santo del Señor, y unidos a él también ustedes se van incorporando al edificio, por medio del Espíritu Santo, para ser morada de Dios. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14

R. Dale, Señor, la paz a tu pueblo. Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra. R. La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron, la felicidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo. R. Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Lc 21, 36

R. Aleluya, aleluya. Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor ante el Hijo del hombre. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela.]
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 35-38
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y Él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • El Apóstol retoma el tema de la lamentable condición en la que un tiempo se encontraban los gentiles. Jesús, sin embargo, ha venido a unir los dos pueblos hostiles entre sí y mantenidos separados demasiado tiempo por la misma ley mosaica. En Cristo Jesús –la verdadera «piedra angular» de ese templo espiritual del que ahora formamos parte– todos hemos encontrado «nuestra paz». Esta mutua cohesión nos hace superar toda división, algo muy arraigado en nuestra naturaleza y en nuestra historia. Así podremos llegar a ser, de ahora en adelante, «hombres nuevos»… • Lo más sorprendente de esta parábola es el cambio de situación que se produce como premio a la vigilancia activa y esperanzada de los criados. Estos se convierten en cierto momento y gracias a su fidelidad en «dichosos», es decir, en “señores” a quienes el amo hace sentar a la mesa y les sirve. Solo el amor mantiene el corazón alerta. Así hemos de actuar, movidos por la fe y el amor que nunca duermen. Al anhelar un futuro luminoso, hemos de estar diligentemente orientados a la espera del Señor que puede llegar en cualquier momento.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que quisiste que tu Hijo entregara su vida para congregar en la unidad a tus hijos dispersos, concédenos que esta ofrenda pacífica obtenga la comunión de voluntades y aumente la caridad fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 90, 2

Tú eres mi refugio y fortaleza; tú eres mi Dios y en ti confío.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, que nos has alimentado con un mismo pan y un mismo cáliz, concédenos amar con un corazón sincero a los inmigrantes y abandonados, para que todos merezcamos estar finalmente reunidos en la patria celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Camacho Romero Héctor Manuel · Flores Guerrero Juan Ramón · López Alonso Primitivo · Ramírez Gómez Mario · Rivas Pérez Óscar Iván ·

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