20 martes
Verde
Feria
o Misa por los prófugos y exiliados
MR p. 1091 [1136] / Lecc. II p. 920
ANTÍFONA DE ENTRADA Jer 29, 11. 12. 14
Dice el Señor: Mis pensamientos son de paz y no de
aflicción; ustedes me invocarán y yo los escucharé, y los
haré regresar desde donde se encuentren cautivos.
ORACIÓN COLECTA
Señor, para quien nadie es extranjero y nadie lejano
para recibir ayuda, mira benignamente a los prófugos y
exiliados, a los hombres y a los niños segregados, para que
a ellos les concedas el regreso a la patria y a nosotros nos
des caridad efectiva para con los necesitados y forasteros.
Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Cristo es nuestra paz; él hizo de los judíos y de los no
judíos un solo pueblo.]
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios 2, 12-22
Hermanos: Recuerden que antes vivían ustedes sin
Cristo, que estaban excluidos de la ciudadanía de Israel
y eran extraños a las alianzas y promesas, y no tenían
esperanza ni Dios en este mundo. Pero ahora, unidos a
Cristo Jesús, ustedes, que antes estaban lejos, están cerca,
en virtud de la sangre de Cristo.
Porque él es nuestra paz; él hizo de los judíos y de
los no judíos un solo pueblo; él destruyó, en su propio
cuerpo, la barrera que los separaba: el odio; él abolió la
ley, que consistía en mandatos y reglamentos, para crear
en sí mismo, de los dos pueblos, un solo hombre nuevo,
estableciendo la paz, y para reconciliar a ambos, hechos un
solo cuerpo, con Dios, por medio de la cruz, dando muerte
en sí mismo al odio.
Vino para anunciar la buena nueva de la paz, tanto a
ustedes, los que estaban lejos, como a los que estaban
cerca. Así, unos y otros podemos acercarnos al Padre, por
la acción de un mismo Espíritu.
En consecuencia, ya no son ustedes extranjeros ni
advenedizos; son conciudadanos de los santos y pertenecen
a la familia de Dios, porque han sido edificados sobre el
cimiento de los apóstoles y de los profetas, siendo Cristo
Jesús la piedra angular.
Sobre Cristo, todo el edificio se va levantando bien
estructurado, para formar el templo santo del Señor, y
unidos a él también ustedes se van incorporando al edificio,
por medio del Espíritu Santo, para ser morada de Dios.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 84
R. Dale, Señor, la paz a tu pueblo.
Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para
su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria
del Señor habitará en la tierra. R.
La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y
la paz se besaron, la felicidad brotó en la tierra y la justicia
vino del cielo. R.
Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra
producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e
irá siguiendo sus pisadas. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Lc 21, 36
R. Aleluya, aleluya.
Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor
ante el Hijo del hombre. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre
en vela.]
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 35-38
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén
listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas.
Sean semejantes a los criados que están esperando a que
su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue
y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar,
encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica,
los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega
a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela,
dichosos ellos”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Lo más sorprendente de esta
parábola es el cambio de situación que se produce
como premio a la vigilancia activa y esperanzada de
los criados. Éstos se convierten en cierto momento
y gracias a su fidelidad en «dichosos», es decir, en
“señores” a quienes el amo hace sentar a la mesa y
les sirve. Sólo el amor mantiene el corazón alerta.
Así hemos de actuar, movidos por la fe y por una
actitud servicial que nunca duermen. Al anhelar
un futuro luminoso, hemos de estar diligentemente
orientados a la espera del Señor que puede llegar
en cualquier momento.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que quisiste que tu Hijo entregara su vida para
congregar en la unidad a tus hijos dispersos, concédenos que
esta ofrenda pacífica obtenga la comunión de voluntades y
aumente la caridad fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 90, 2
Tú eres mi refugio y fortaleza; tú eres mi Dios y en
ti confío.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que nos has alimentado con un mismo pan y un
mismo cáliz, concédenos amar con un corazón sincero a los
inmigrantes y abandonados, para que todos merezcamos
estar finalmente reunidos en la patria celestial. Por
Jesucristo, nuestro Señor.




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