Lectura del Día

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20 Mayo del 2019

20 lunes
Blanco

FERIA DE PASCUA o SAN BERNARDINO DE SIENA, Presbítero
MR pp. 715 y 904 [735 y 944] / Lecc. I p. 915

Se puede decir que este franciscano prosiguió la obra del dominico Vicente Ferrer, como predicador popular que exhortaba a los cristianos a levantar la vista por encima de los conflictos de este mundo. Desde Milán hasta Roma recorría aldeas y ciudades predicando el amor infinito de Dios y ofreciendo el nombre de Jesús como la protección para toda clase de males.

ANTÍFONA DE ENTRADA

Éstos son los hombres santos que se hicieron amigos de Dios, insignes predicadores del Evangelio. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, Tú que diste a san Bernardino de Siena, presbítero, un extraordinario amor al santo nombre de Jesús, concédenos también a nosotros, por su intercesión y sus méritos, vivir siempre inflamados por el espíritu de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Les predicamos el Evangelio para que dejando los falsos dioses, se conviertan al Dios vivo.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 14, 5-18
En aquellos días, los paganos y los judíos de Iconio, apoyados por las autoridades, comenzaron a agitarse con la intención de maltratar y apedrear a Pablo y a Bernabé. Pero ellos se dieron cuenta de la situación y huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y predicaron el Evangelio en toda la región. Había en Listra un hombre tullido de los pies desde su nacimiento que se pasaba la vida sentado y nunca había podido andar. El tullido escuchaba el discurso de Pablo, y éste, mirándolo fijamente, advirtió que aquel hombre tenía fe suficiente como para ser curado, y le ordenó en voz alta: “Levántate y ponte derecho sobre tus pies”. De un salto el hombre se puso en pie y comenzó a caminar. Cuando la gente vio lo que Pablo había hecho, empezaron a gritar en la lengua de Licaonia: “¡Dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos!”. Decían que Bernabé era el dios Júpiter y Pablo el dios Mercurio, porque éste era el que hablaba. El sacerdote del templo de Júpiter, situado a la entrada de la ciudad, llevó a las puertas unos toros adornados con guirnaldas, y junto con la muchedumbre, quería ofrecerles un sacrificio. Al darse cuenta de todo esto, los apóstoles Bernabé y Pablo se rasgaron las vestiduras e irrumpieron por entre la multitud, gritando: “Ciudadanos, ¿por qué hacen semejante cosa? Nosotros somos hombres mortales, lo mismo que ustedes. Les predicamos el Evangelio que los hará dejar los falsos dioses y convertirse al Dios vivo, que hizo el cielo, la tierra, el mar y todo cuanto contienen. En épocas pasadas, Dios dejó que cada pueblo siguiera su camino, aunque siempre se dio a conocer por sus beneficios, mandando la lluvia y la cosecha a su tiempo, dándoles así comida y alegría en abundancia”. Y diciendo estas palabras, consiguieron impedir, a duras penas, que la multitud les ofreciera un sacrificio. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 113 B, 1-2. 3-4. 15-16

R. Que todos te alaben sólo a ti, Señor. Aleluya. No por nosotros, Señor, no por nosotros, sino por ti mismo, manifiesta tu grandeza, porque eres fiel y bondadoso. Que no nos pregunten los paganos: “¿Dónde está el Dios de Israel?”. R. Nuestro Dios está en el cielo y Él ha hecho todo lo que quiso. En cambio, los ídolos de los paganos son oro y plata, son dioses hechos por artesanos. R. Que los llene de bendiciones el Señor, que hizo el cielo y la tierra. El Señor se ha reservado para sí el cielo y a los hombres les ha entregado la tierra. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 26

R. Aleluya, aleluya. El Espíritu Santo les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho, dice el Señor. R. Aleluya.

EVANGELIO

[El Espíritu Santo, que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas.]
Del santo Evangelio según san Juan 14, 21-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él”. Entonces le dijo Judas (no el Iscariote): “Señor, ¿por qué razón a nosotros sí te nos vas a manifestar y al mundo no?”. Le respondió Jesús: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió. Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Consolador, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • Al curar a un lisiado en Iconio, Pablo y Bernabé quedan inesperadamente “atrapados” en el singular infortunio de ser confundidos con dos divinidades paganas. Pablo entonces aprovecha la ocasión para deshacer cualquier género de equívocos, al pronunciar su primer discurso a los paganos, orientándolos hacia el verdadero Dios y desenmascarando el culto vacío a los ídolos. Los invita, además, a abrirse a la definitiva salvación en Cristo, descubriendo así la invaluable presencia de Dios en las «maravillas» de la creación y en los diarios «beneficios» de la naturaleza... • Este breve pasaje evangélico –tomado del memorable discurso de la Última Cena– se centra en la desconcertante autorrevelación de Jesús, suscitada por la oportuna pregunta de Judas Tadeo. Quienes de verdad aman a Cristo, en forma natural y espontánea observarán luego sus mandamientos y podrán en práctica su Palabra. Estos discípulos serán amados por el Padre, y el Padre y el Hijo vendrán a poner en ellos su «morada». Sólo entonces el Espíritu Santo –verdadera “alma” de la Iglesia– les hará comprender en profundidad todo lo que Jesús les había enseñado.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Dios todopoderoso, las ofrendas que presentamos en la festividad de san Bernardino de Siena, y concédenos expresar en la vida los misterios de la pasión del Señor, que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Ez 34, 15

Yo mismo apacentaré a mis ovejas; yo mismo las haré reposar, dice el Señor. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Por la eficacia de este sacramento, confirma, Señor, a tus siervos en la verdad de la fe, por la que san Bernardino de Siena nunca cesó de trabajar, dedicándole toda su vida, para que en todas partes la profesemos, de palabra y de obra. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Chávez Sosa Pedro · Leyva Cárdenas Omar Gerard · Parada Andalón Elías · Salcedo Morales Luis Heliodoro ·

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