20 jueves
Blanco
Memoria,
SAN BERNARDO, Abad y Doctor de la Iglesia
MR p. 775 [804] / Lecc. II p. 710
Este célebre y emprendedor monje de la abadía de Claraval
(Francia) fue un incansable hombre de acción, combinado
con un contemplativo, para quien todo se resume en el amor.
Consejero de reyes y Papas, predicó la Cruzada y buscó
con ansia la soledad para dedicarse en ella a la oración y
penitencia, y acercarse así al misterio de Dios (1090-1153).
ANTÍFONA DE ENTRADA
El Señor colmó a san Bernardo con espíritu de
inteligencia, para que transmitiera al pueblo de Dios las
riquezas de la doctrina.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que encendiste al abad san Bernardo con
el celo por tu casa e hiciste de él una lámpara que brillaba
y ardía en tu Iglesia, concédenos por su intercesión que,
animados por ese mismo espíritu, caminemos siempre
como hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu nuevo.]
Del libro del profeta Ezequiel 36, 23-28
Esto dice el Señor: «Yo mismo mostraré la santidad de
mi nombre excelso, profanado entre las naciones, profanado
por ustedes en medio de ellas, y reconocerán que yo soy el
Señor, cuando por medio de ustedes les haga ver mi santidad.
Los sacaré de entre las naciones, los reuniré de todos
los países y los llevaré a su tierra. Los rociaré con agua
pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus
inmundicias e idolatrías.
Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu
nuevo; arrancaré de ustedes el corazón de piedra y les daré
un corazón de carne. Les infundiré mi espíritu y los haré vivir
según mis preceptos, y guardar y cumplir mis mandamientos.
Habitarán en la tierra que di a sus padres; ustedes serán mi
pueblo y yo seré su Dios». Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 50
R. Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo
para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor,
lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu. R.
Devuélveme tu salvación, que regocija, mantén en mí
un alma generosa. Enseñaré a los descarriados tus caminos
y volverán a ti los pecadores. R.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios y si te
ofreciera un holocausto, no te agradaría. Un corazón contrito
te presento, y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Sal 94, 8
R. Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: «No endurezcan
su corazón». R. Aleluya.
EVANGELIO
[Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren.]
Del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14
En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los
sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
«El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó
un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que
llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.
Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‹Tengo
preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los
otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda›.
Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo,
otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los
criados, los insultaron y los mataron.
Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas,
que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego
a la ciudad.
Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada;
pero los que habían sido invitados no fueron dignos.
Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden
al banquete de bodas a todos los que encuentren›. Los
criados salieron a los caminos y reunieron a todos los
que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete
se llenó de convidados.
Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre
ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y
le preguntó: ‹Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de
fiesta?› Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo
a los criados: ‹Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las
tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación›. Porque muchos
son los llamados y pocos los escogidos». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: En el Antiguo Testamento las
relaciones de Dios con su pueblo fueron muy
frecuentemente definidas en términos nupciales.
El evangelio contiene hoy una parábola principal:
la del «banquete de bodas», y otra secundaria,
independiente en su origen, pero adosada a la misma
por el evangelista: la del «traje de fiesta». Rechazar
la invitación a esta boda equivale a rechazar a Dios
mismo y a su Mesías. El Rey hará lo posible para
que al banquete acudan todo tipo de gentes. Eso sí
–y por absurdo que parezca, dado lo repentino de la
invitación– llevando la vestidura apropiada.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te ofrecemos, Señor, este sacramento de unidad y de
paz al conmemorar a san Bernardo, abad, que brilló por su
palabra y sus obras, y promovió con firmeza la concordia
y el orden de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 15, 9
Así como el Padre me ha amado a mí, así yo los he
amado a ustedes, dice el Señor; permanezcan, pues, en
mi amor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta comunión que hemos recibido, Señor, en
la celebración de san Bernardo, produzca su fruto en
nosotros, para que, movidos por su ejemplo e instruidos
por sus enseñanzas, nos encienda en el amor de tu Verbo
encarnado. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Jubileo Circular: Jueves 20, Viernes 21 y Sábado 22: San
José (Rio Verde), San José Artesano, Jesús Maestro, Ntra.
Sra. de Guadalupe (El Tapatío), San Martín de Porres (La
Huerta), Señor de la Ascensión (Teuchitlán), Ntra. Sra. de
Guadalupe (La Primavera), Virgen de Guadalupe (La Ermita).




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