8 viernes
Blanco
FERIA DE PASCUA
MR p. 375 [380] / Lecc. I p. 924
ANTÍFONA DE ENTRADA Apoc 5, 12
Digno es el Cordero que fue sacrificado, de recibir el
poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, conformar dignamente nuestra vida
a los sacramentos pascuales, para que, al celebrarlos llenos
de alegría, nos protejan y nos salven con su fuerza perdurable. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles
más cargas que las estrictamente necesarias.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 15, 22-31
En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros, de
acuerdo con toda la comunidad cristiana, juzgaron oportuno
elegir a algunos de entre ellos y enviarlos a Antioquía
con Pablo y Bernabé. Los elegidos fueron Judas (llamado
Barsabás) y Silas, varones prominentes en la comunidad.
A ellos les entregaron una carta que decía:
“Nosotros, los apóstoles y los presbíteros, hermanos
suyos, saludamos a los hermanos de Antioquía, Siria y
Cilicia, convertidos del paganismo. Enterados de que
algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han
alarmado e inquietado a ustedes con sus palabras, hemos
decidido de común acuerdo elegir a dos varones y enviárselos, en compañía de nuestros amados hermanos
Pablo y Bernabé, que han consagrado su vida a la causa
de nuestro Señor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y
a Silas, quienes les transmitirán, de viva voz, lo siguiente:
‘El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no
imponerles más cargas que las estrictamente necesarias.
A saber: que se abstengan de la fornicación y de comer
lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales
estrangulados. Si se apartan de esas cosas, harán bien›.
Los saludamos».
Los enviados se despidieron y cuando llegaron a Antioquía, reunieron a la comunidad cristiana y les entregaron
la carta. Al leer aquellas palabras alentadoras, todos se
llenaron de júbilo. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 56
R. Alabemos y cantemos al Señor. Aleluya.
Dispuesto está mi corazón, Dios mío, para cantar tus
alabanzas. Despiértate, alma mía, despiértense mi cítara
y mi arpa, antes de que despunte el alba. R.
Tocaré para ti ante las naciones, te alabaré, Señor, entre
los pueblos, pues tu lealtad hasta las nubes llega y tu amor
es más grande que los cielos. Levántate, Señor, en las
alturas y llena con tu gloria el mundo entero. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 15, 15
R. Aleluya, aleluya.
A ustedes los llamo amigos, dice el Señor, porque les
he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre. R.
Aleluya.
EVANGELIO
[Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los
otros.]
Del santo Evangelio según san Juan 15, 12-17
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Este
es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros
como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a
sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son
mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo
siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a
ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer
todo lo que le he oído a mi Padre.
No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los
ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto
y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda
cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando:
que se amen los unos a los otros”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Son dos las ideas básicas que nos
trasmite hoy el evangelio: la amistad de Jesús con
sus discípulos y –como consecuencia– la necesidad
del amor fraterno entre todos los que aspiramos a
ser sus seguidores. A este precepto Jesús lo llama
«su» mandamiento, y lo califica de «nuevo». Esta será
la señal externa que los identificará como suyos. Tal
intimidad de Jesús se manifestará, sobre todo, en que
Él da la vida por ellos, en que les ha descubierto todos
sus secretos y en que los ha elegido como «amigos».
De aquí se concluye que el Padre les concederá todo
lo que le pidan en su nombre.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Santifica, Señor, por tu piedad, estos dones y al recibir
en oblación este sacrificio espiritual, conviértenos para
ti en una perenne ofrenda. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
El Crucificado resucitó de entre los muertos y nos ha
redimido. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Al recibir, Señor, el don de estos sagrados misterios, te
suplicamos humildemente que lo que tu Hijo nos mandó
celebrar en memoria suya, nos aproveche para crecer en
nuestra caridad fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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