Lectura del Día

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8 Agosto del 2019

8 jueves
Blanco

Memoria, SANTO DOMINGO, Presbítero
MR p. 764 [791] / Lecc. II p. 653

Nació en España. Cuando era canónigo, reunió primero a un grupo de mujeres para que vivieran de acuerdo con una regla. Después fundó en Tolosa la Orden de Predicadores para luchar contra las herejías (los cataros). Quería que sus hijos fueran mendicantes y que sus enseñanzas se alimentaran de la contemplación. Antes de morir en Bolonia, estableció la ciudad de Roma como centro de su Orden (1170-1221).

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 15, 5

En medio de la Iglesia abrió su boca, y el Señor lo llenó del espíritu de sabiduría e inteligencia, y lo revistió de gloria.

ORACIÓN COLECTA

Ayuda, Señor, a tu Iglesia, por los méritos y enseñanzas de santo Domingo de Guzmán, y que interceda bondadosamente por nosotros quien fue eximio predicador de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Brotó de la roca un agua abundantísima.]
Lectura del libro de los Números 20, 1-13
El mes primero, la comunidad entera de los hijos de Israel llegó al desierto de Sin, y el pueblo se instaló en Cades. Allí murió María y allí la enterraron. Entonces le faltó agua al pueblo, y amotinándose contra Moisés y Aarón, les dijeron: “¡Ojalá hubiéramos muerto en la paz del Señor, como nuestros hermanos! ¿Por qué han traído a la comunidad del Señor a este desierto, para que muramos en él nosotros y nuestro ganado? ¿Por qué nos han sacado de Egipto, para traernos a este horrible sitio, que no se puede cultivar, que no tiene higueras ni viñas ni granados, ni siquiera agua para beber?” Moisés y Aarón se apartaron de la comunidad, se dirigieron a la tienda de la reunión y ahí se postraron rostro en tierra. La gloria del Señor se les apareció y el Señor le dijo a Moisés: “Toma la vara; reúne, con tu hermano Aarón, a la asamblea, y en presencia de ellos ordena a la roca que dé agua, y sacarás agua de la roca, para darles de beber a ellos y a sus ganados”. Moisés tomó la vara, que estaba colocada en la presencia del Señor, como él se lo había ordenado, y con la ayuda de Aarón, convocó a la comunidad delante de la roca y les dijo: “Escúchenme, rebeldes. ¿Creen que podemos hacer brotar agua de esta roca para ustedes?” Moisés alzó el brazo y golpeó dos veces la roca con la vara y brotó agua tan abundante, que bebió toda la multitud y su ganado. El Señor les dijo luego a Moisés y a Aarón: “Por no haber confiado en mí, por no haber reconocido mi santidad en presencia de los hijos de Israel, no harán entrar a esta comunidad en la tierra que les he prometido”. Esta es la fuente de Meribá (es decir, de la Discusión), donde los hijos de Israel protestaron contra el Señor y donde él les dio una prueba de su santidad. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9

R. Señor, que no seamos sordos a tu voz. Vengan, lancemos vivas al Señor, aclamemos al Dios que nos salva. Acerquémonos a Él, llenos de júbilo, y démosle gracias. R. Vengan, y puestos de rodillas, adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo, pues Él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo; él nuestro pastor y nosotros, sus ovejas. R. Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan su corazón, como el día de la rebelión en el desierto, cuando sus padres dudaron de mí, aunque habían visto mis obras”. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 16, 18

R. Aleluya, aleluya. Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella, dice el Señor. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Tú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los cielos.]
Del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-23
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesárea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”. Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías. A partir de entonces, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: “No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti”. Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: “¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • El tema de la ofensiva murmuración del pueblo, prepara la enseñanza acerca de la plena confianza que hemos de tener en Dios, el único que jamás defrauda y a quien le debemos una entrega filial. El milagro del agua que brota abundantemente de la roca confirma, una vez más, la poderosa asistencia divina, no obstante la obstinada ingratitud del pueblo. El castigo de Moisés, originado también por una cierta desconfianza en el Señor –y a quien le viene vetado el ingreso en la tierra prometida– es algo que nos cuesta trabajo entender… • Este pasaje marca un trascendental punto de inflexión en el evangelio según San Mateo. En Cesarea de Filipo, Pedro –inspirado de lo alto y como portavoz de sus compañeros– profesa su fe en la «mesianidad» de Jesús. Es entonces cuando Pedro (en arameo «kefá», es decir, «roca») gracias a esta fe viene proclamado fundamento de la Iglesia. Luego, por su irreflexiva presunción, se le comparará con «Satanás», sin que por esto se le revoque tan insospechada elección. Sólo después de esta «confesión» Jesús comenzará a hablarles, ya sin rodeos, de su propia pasión.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Atiende con bondad, Señor, por intercesión de santo Domingo, las súplicas que te dirigimos, y por la poderosa eficacia de este sacrificio, fortalece, con la protección de tu gracia, a quienes defienden la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 12, 42

Éste es el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso al frente de su familia, para darles a su tiempo la ración de trigo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con manjares celestiales en la conmemoración de santo Domingo, te pedimos, Señor, que tu Iglesia reciba con sincera devoción y afecto la fuerza de este sacramento, y experimente el provecho de la intercesión de aquel que resplandeció por su predicación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Orozco Castañeda José Luis · Ríos Hernández Adolfo · Rivas Colima José Manuel ·

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