14 domingo
Verde
XI DEL TIEMPO ORDINARIO
MR p. 423 [421] / Lecc. II p. 18.
LH Semana III del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 26, 7. 9
Oye, Señor, mi voz y mis clamores. Ven en mi ayuda,
no me rechaces, ni me abandones, Dios, salvador mío.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, fortaleza de los que en ti esperan, acude,
bondadoso, a nuestro llamado y puesto que sin ti nada
puede nuestra humana debilidad, danos siempre la ayuda
de tu gracia, para que, en el cumplimiento de tu voluntad,
te agrademos siempre con nuestros deseos y acciones. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo…
PRIMERA LECTURA
[Serán para mí un reino de sacerdotes y una nación
consagrada.]
Del libro del Éxodo 19, 2-6a
En aquellos días, el pueblo de Israel salió de Refidim,
llegó al desierto del Sinaí y acampó frente al monte. Moisés
subió al monte para hablar con Dios. El Señor lo llamó
desde el monte y le dijo: “Esto dirás a la casa de Jacob,
esto anunciarás a los hijos de Israel:
‘Ustedes han visto cómo castigué a los egipcios y de
qué manera los he levantado a ustedes sobre alas de águila
y los he traído a mí. Ahora bien, si escuchan mi voz y
guardan mi alianza, serán mi especial tesoro entre todos
los pueblos, aunque toda la tierra es mía. Ustedes serán
para mí un reino de sacerdotes y una nación consagrada’
“. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 99
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor
con alegría y con júbilo entremos en su templo. R.
Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos
hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño. R.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es
eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba. R.
SEGUNDA LECTURA
[Si la muerte de Cristo nos reconcilió con Dios, mucho
más nos reconciliará su vida.]
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 5, 6-11
Hermanos: Cuando todavía no teníamos fuerzas para
salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el
tiempo señalado. Difícilmente habrá alguien que quiera
morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté
dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y
la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió
por nosotros, cuando aún éramos pecadores.
Con mayor razón, ahora que ya hemos sido justificados
por su sangre, seremos salvados por él del castigo final.
Porque, si cuando éramos enemigos de Dios, fuimos
reconciliados con él por la muerte de su Hijo, con mucho
más razón, estando ya reconciliados, recibiremos la
salvación participando de la vida de su Hijo. Y no sólo
esto, sino que también nos gloriamos en Dios, por medio
de nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido
ahora la reconciliación. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mc 1, 15
R. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepiéntanse
y crean en el Evangelio. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Jesús envió a sus doce apóstoles con instrucciones.]
Del santo Evangelio según san Mateo 9, 36–10, 8]
En aquel tiempo, al ver Jesús a las multitudes, se
compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y
desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a
sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores,
pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe
trabajadores a sus campos”.
Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder
para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de
enfermedades y dolencias.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero
de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés;
Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y
Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo
de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote,
que fue el traidor.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
“No vayan a tierra de paganos ni entren en ciudades
de samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas
perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el
camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a
los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y
echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido
este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente”. Palabra
del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Oremos al Señor, que conoce lo que está escondido
a nuestros ojos y sabe cuáles son nuestras verdaderas
necesidades.
1. Oremos por la santa Iglesia, para que Dios,
nuestro Señor, aumente el número de sus fieles, aleje
de ella toda división y escuche las plegarias que le
dirigen todos los cristianos, roguemos al Señor.
2. Oremos por los gobernantes de nuestra patria y
de todos los pueblos, para que Dios les dé sabiduría
y fuerza para gobernar y dirigir con paz y justicia el
pueblo que tienen encomendado, roguemos al Señor.
3. Oremos por los que están lejos de su hogar, para
que nuestro Señor les conceda un viaje feliz, retornar
con salud a sus familias y la realización plena de sus
proyectos, roguemos al Señor.
4. Oremos también por los que hoy nos hemos
reunido aquí en su nombre, para que nuestro Señor
escuche nuestras oraciones y nuestras peticiones le
sean siempre agradables, roguemos al Señor.
Dios nuestro, que nos has elegido como reino
de sacerdotes, propiedad personal y nación santa,
concédenos vivir en plena unión contigo –tanto en el
sacrificio de alabanza como en el servicio a nuestros
hermanos– para que así lleguemos a ser delante de
los hombres anunciadores y testigos del Evangelio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Tú que con este pan y este vino que te presentamos
das al género humano el alimento que lo sostiene y el
sacramento que lo renueva, concédenos, Señor, que nunca
nos falte esta ayuda para el cuerpo y el alma.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 26, 4
Una sola cosa he pedido y es lo único que busco, habitar
en la casa del Señor todos los días de mi vida.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que esta santa comunión, que acabamos de
recibir, así como significa la unión de los fieles en ti, así
también lleve a efecto la unidad en tu Iglesia.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Visita al Santuario de los Mártires:
Cáritas Diocesana.




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