27 viernes
Morado
Por decreto de la Congregación para el Culto Divino y la
Disciplina de los Sacramentos, del 18 de marzo de 1995
(Prot. 452/95/L), en las parroquias e iglesias en las que
hoy, antiguo “Viernes de Dolores”, siga habiendo gran
afluencia de fieles para honrar a la Virgen María en su
advocación de Nuestra Señora de los Dolores, se puede
celebrar la Misa votiva de esta advocación (Cfr. 15 de
septiembre, p. 792 [pp. 822-823]).
CUANDO NO SE CELEBRA
A NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES
FERIA DE CUARESMA
MR pp. 242 [254] / Lecc. I p. 796
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 30, 10. 16. 18
Ten piedad de mí, Señor, porque estoy en peligro,
líbrame y sálvame de la mano de mis enemigos y de
aquellos que me persiguen; Señor, que no quede yo
defraudado de haberte invocado.
ORACIÓN COLECTA
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo, para que, por tu
bondad, nos libres de las ataduras de los pecados que por nuestra
fragilidad hemos cometido. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[El Señor está a mi lado como guerrero poderoso.]
Del libro del profeta Jeremías 20, 10-13
En aquel tiempo, dijo Jeremías: “Yo oía el cuchicheo de
la gente que decía: ‘Denunciemos a Jeremías, denunciemos
al profeta del terror’. Todos los que eran mis amigos
espiaban mis pasos, esperaban que tropezara y me cayera,
diciendo: ‘Si se tropieza y se cae, lo venceremos y podremos
vengarnos de él’.
Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado; por eso
mis perseguidores caerán por tierra y no podrán conmigo;
quedarán avergonzados de su fracaso y su ignominia será
eterna e inolvidable.
Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo y conoces
lo más profundo de los corazones, haz que yo vea tu venganza
contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.
Canten y alaben al Señor, porque él ha salvado la vida
de su pobre de la mano de los malvados”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 17
R. Sálvame, Señor, en el peligro.
Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza, el Dios que me
protege y me libera. R.
Tú eres mi refugio, mi salvación, mi escudo, mi castillo.
Cuando invoqué al Señor de mi esperanza, al punto me libró
de mi enemigo. R.
Olas mortales me cercaban, torrentes destructores me
envolvían; me alcanzaban las redes del abismo y me ataban
los lazos de la muerte. R.
En el peligro invoqué al Señor, en mi angustia le grité
a mi Dios; desde su templo, él escuchó mi voz y mi grito
llegó a sus oídos. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Jn 6, 63. 68
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Tú tienes palabras
de vida eterna. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
EVANGELIO
[Intentaron apoderarse de él, pero se les escapó de las
manos.]
Del santo Evangelio según san Juan 10, 31-42
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, los
judíos cogieron piedras para apedrearlo. Jesús les dijo:
“He realizado ante ustedes muchas obras buenas de parte
del Padre, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?”
Le contestaron los judíos: “No te queremos apedrear
por ninguna obra buena, sino por blasfemo, porque tú, no
siendo más que un hombre, pretendes ser Dios”. Jesús les
replicó: “¿No está escrito en su ley: Yo les he dicho: Ustedes
son dioses? Ahora bien, si ahí se llama dioses a quienes
fue dirigida la palabra de Dios (y la Escritura no puede
equivocarse), ¿cómo es que a mí, a quien el Padre consagró
y envió al mundo, me llaman blasfemo porque he dicho:
‘Soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre, no
me crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean
a las obras, para que puedan comprender que el Padre está
en mí y yo en el Padre”. Trataron entonces de apoderarse
de él, pero se les escapó de las manos.
Luego regresó Jesús al otro lado del Jordán, al lugar
donde Juan había bautizado en un principio y se quedó allí.
Muchos acudieron a él y decían: “Juan no hizo ninguna señal
prodigiosa; pero todo lo que Juan decía de éste, era verdad”.
Y muchos creyeron en él allí. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: A los auténticos profetas les hubiera
sido más fácil ponerse en la línea de los “profetas oficiales”,
los que pronunciaban oráculos lisonjeros a los oídos de los
poderosos. Pero eso hubiera equivalido, en la práctica, a
traicionar su «vocación». El evangelio se centra en el tema
de la incredulidad de los judíos respecto a la persona y
a la misión de Jesús como el enviado del Padre. Si bien
sus obras, su vida y su conducta revelaban ya su origen
divino, solamente mediante los ojos de la fe se habría
de entender, en profundidad, el gran misterio del Verbo
hecho hombre.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que tu ayuda, Dios misericordioso, nos haga dignos de
servir siempre a tu altar, a fin de que la asidua participación
en este sacrificio nos obtenga la salvación. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Pe 2, 24
Jesús, cargado con nuestros pecados, subió al madero de
la cruz, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia;
por sus llagas hemos sido curados.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que no deje de protegernos continuamente, Señor, la
recepción de este sacramento y que aleje siempre de nosotros
todo mal. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Concede, Dios todopoderoso, que tus siervos, que
anhelan la gracia de tu protección, puedan servirte con
ánimo confiado, libres ya de todo mal. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
27 viernes
Morado
FERIA DE CUARESMA
o NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES
MR p. 792 [822] / Lecturas propias.
La santísima Virgen María estuvo íntimamente unida a
la pasión de su Hijo. Por eso está asociada de un modo
particular a la gloria de su resurrección. La compasión
de María, que celebramos en esta fiesta, nos recuerda
que al pie de la cruz la maternidad de María se extendió
a todo el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, es decir,
a todos nosotros.
ANTÍFONA DE ENTRADA Lc2, 34-35
El anciano Simeón dijo a María: Este niño ha sido
puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel,
como signo que provocará contradicción; y a ti, una espada
te atravesará el alma.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que quisiste que junto a tu Hijo en la cruz
estuviera de pie su Madre, compartiendo su dolor, concede
a tu Iglesia que, asociada con ella a la pasión de Cristo,
merezca participar de su gloriosa resurrección. Él, que vive
y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por
los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Aprendió a obedecer y se ha convertido en autor de
salvación eterna]
De la carta a los hebreos 5, 7-9
Hermanos: Durante su vida mortal, Cristo ofreció
oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel
que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su
piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer
padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la
causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 30
R. Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.
A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado;
Señor, tú, que eres justo, ponme a salvo. Escucha mi oración. R.
Ven a rescatarme sin retardo, sé tú mi fortaleza y mi
refugio. Pues eres mi refugio y fortaleza, por tu nombre,
Señor, guía mis pasos. R.
Sácame de la red que me han tendido, pues eres tú mi
amparo. En tus manos encomiendo mi espíritu y tu lealtad
me librará, Dios mío. R.
Pero yo en ti confío; «tú eres mi Dios», Señor, siempre
te digo; mi suerte está en tus manos, líbrame del poder de
mi enemigo que viene tras mis pasos. R.
Qué grande es la bondad que has reservado, Señor, para
tus fieles. Con quien se acoge a ti, Señor, y a la vista de
todos, ¡qué bueno eres! R.
SECUENCIA: Esta secuencia es opcional tanto en
su forma larga como en su forma breve, desde * ¡Oh
dulce fuente de amor!
La Madre piadosa estaba
junto a la cruz, y lloraba
mientras el Hijo pendía;
cuya alma triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.
¡Oh cuan triste y afligida
estaba la Madre herida,
de tantos tormentos llena,
cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena!
¿Y cuál hombre no llorara
si a la Madre contemplara
de Cristo en tanto dolor?
¿Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?
Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.
* ¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.
Y, porque a amarlo me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.
Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo
en la cruz, donde lo veo,
tu corazón compasivo.
¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas
que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma de suerte
que siempre sus penas vea.
Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;
porque me inflame y encienda
y contigo me defienda
en el día del juicio.
Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance, vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Dichosa la Virgen María, que sin morir, mereció la palma
del martirio junto a la cruz del Señor. R. Honor y gloria a
ti, Señor Jesús.
EVANGELIO
[Ahí está tu Hijo. – Ahí está tu madre]
Del santo Evangelio según san Juan 19, 25-27
En aquel tiempo, estaban junto a la cruz de Jesús, su
madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás y
María Magdalena.
Al ver a la madre y junto a ella al discípulo a quien tanto
quería, Jesús dijo a su madre: «Mujer, ahí está tu hijo.» Luego
dijo al discípulo: «Ahí está tu madre.» Y desde entonces el
discípulo se la llevó a vivir con él. Palabra del Señor.
O bien:
EVANGELIO
[Y a ti, una espada te atravesará el alma.]
Del santo Evangelio según san Lucas 2, 33-35
En aquel tiempo, el padre y la madre del niño estaban
admirados de las palabras que les decía Simeón. El los
bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño
ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel,
como signo que provocará contradicción, para que queden al
descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti,
una espada te atravesará el alma”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: • La devoción a Nuestra Señora de
los Dolores cobró auge especial a partir del siglo XI y
fue precursora de la celebración litúrgica instaurada
posteriormente. Prueba de esto es el muy popular himno
latino «Stabat Mater». De esta devoción se originó la fiesta
de los “Siete Dolores de María Santísima”. En el siglo
XIII surge en Florencia la Orden de los frailes “Siervos
de María”, Orden que ya en su nombre lleva implícita
tal devoción… • En 1668 la Sagrada Congregación
de Ritos permitió la celebración de esta Misa Votiva y
posteriormente el Papa Inocencio XII, en 1692, le asignó
el tercer domingo de septiembre. Pero no todo terminó
ahí. Posteriormente, en 1714, esta festividad se ubicó el
viernes anterior al Domingo de Ramos y luego el Papa Pío
VII, en 1814, la extendió a toda la Iglesia, al incluirla en
el calendario romano universal… El Papa san Pío X le fijó
como fecha definitiva el 15 de septiembre, un día después
de la celebración de “La exaltación de la Santa Cruz”, como
Memoria no ya de “Los Siete Dolores”, sino como “Nuestra
Señora de los Dolores”, y otras advocaciones similares,
tales como “Nuestra Señora de la Soledad”… • La tradición
popular ha identificado la meditación de los “Siete Dolores”
con la práctica piadosa del «Via Matris», que –al igual que
el «Vía Crucis»– recorre las etapas más significativas de
los sufrimientos de Cristo y de María. Entre nosotros,
hay muchas manifestaciones de religiosidad popular en
torno al “Viernes de Dolores”, que espontáneamente es
asociado al inicio de nuestra Independencia, comenzado
precisamente en Dolores Hidalgo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Dios misericordioso, las súplicas y ofrendas que
te presentamos para alabanza de tu nombre, al venerar a la
santísima Virgen María, a quien, bondadoso, nos entregaste
como piadosísima Madre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN 1 Pe 4, 13
Alégrense de compartir ahora los padecimientos de Cristo,
para que cuando se manifieste su gloria, el júbilo de ustedes
sea desbordante.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados con el sacramento de la redención eterna, te
pedimos, Señor, que, al conmemorar el dolor de la santísima
Virgen María, completemos, a favor de la Iglesia, lo que
falta en nosotros a los padecimientos de Cristo. Él, que vive
y reina por los siglos de los siglos.




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