25 viernes
Verde
Feria o
Misa de la Divina Misericordia
MR p. 1114 [1161] / Lecc. II p. 832
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 88, 2
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor y daré
a conocer que su fidelidad es eterna.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, cuya misericordia es incalculable e infinito
el tesoro de su bondad, aumenta, benigno, la fe del pueblo
a ti consagrado, para que todos comprendan con verdadera
claridad con cuánto amor fueron creados, con qué sangre
redimidos y con qué Espíritu reengendrados. Por nuestro
Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Hay un tiempo para cada cosa.]
Del libro del Eclesiastés (Cohélet) 3, 1-11
Hay un tiempo para cada cosa y todo lo que hacemos
bajo el sol tiene su tiempo.
Hay un tiempo para nacer y otro para morir; uno para
plantar y otro para arrancar lo plantado. Hay un tiempo
para matar y otro para curar; uno para destruir y otro
para edificar. Hay un tiempo para llorar y otro para reír;
uno para gemir y otro para bailar. Hay un tiempo para
lanzar piedras y otro para recogerlas; uno para abrazarse
y otro para separarse. Hay un tiempo para ganar y otro
para perder; uno para retener y otro para desechar. Hay
un tiempo para rasgar y otro para coser; uno para callar
y otro para hablar. Hay un tiempo para amar y otro para
odiar; uno para hacer la guerra y otro para hacer la paz.
¿Qué provecho saca el que se afana en su trabajo? He
observado todas las tareas que Dios ha encomendado a
los hombres para que en ellas se ocupen.
Todo lo ha hecho Dios a su debido tiempo y le ha dado
el mundo al hombre para que reflexione sobre él; pero
el hombre no puede abarcar las obras de Dios desde el
principio hasta el fin. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 143
R. Bendito sea el Señor, mi fortaleza.
Bendito sea el Señor, mi roca firme; él adiestró mis
manos y mis dedos para luchar en lides. R.
Él es mi amigo fiel, mi fortaleza, mi seguro escondite,
escudo en que me amparo, el que los pueblos a mis plantas
rinde. R.
Señor, ¿qué tiene el hombre para que en él te fijes? ¿Qué
hay en él de valor, para que así lo estimes? El hombre es
como un soplo; sus días, como sombra que se extingue. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Mc 10, 45
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir y a dar su vida por la salvación
de todos. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Tú eres el Mesías de Dios. - Es necesario que el Hijo del
hombre sufra mucho.]
Del santo Evangelio según san Lucas 9, 18-22
Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos,
había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó:
«¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos contestaron:
«Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías;
y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha
resucitado».
Él les dijo: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?»
Respondió Pedro: «El Mesías de Dios». Entonces Jesús
les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie.
Después les dijo: «Es necesario que el Hijo del hombre
sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los
sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la
muerte y que resucite al tercer día». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: La inspirada profesión de Pedro
prepara el comienzo de la «subida» de Jesús a
Jerusalén y el primer anuncio de su pasión. Antes
de que él lo confiesa como el «Mesías de Dios» y
antes de que Jesús interrogue a todos acerca de su
«identidad», resulta muy significativa una observación
propia de san Lucas: tal pregunta se les formulará
sólo después de que Jesús «había ido a un lugar
solitario para orar». Para que podamos responder a
esta cuestión –siempre tan viva y actual– es necesario
haber alcanzado un trato íntimo con el Señor y estar
dispuestos a adherirnos a su peculiar estilo de vida.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe benignamente, Señor, nuestras ofrendas y
conviértelas en el sacramento de la redención, memorial
de la Muerte y Resurrección de tu Hijo, para que, por
la eficacia de este sacrificio, poniendo siempre nuestra
confianza en Cristo, lleguemos a la vida eterna. Él, que
vive y reina por los siglos de los siglos.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 19, 34
Uno de los soldados, le traspasó el costado con una
lanza e inmediatamente salió sangre y agua.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Dios misericordioso, que, alimentados con
el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, bebamos confiadamente
en la fuente de la misericordia y nos mostremos más y más
misericordiosos con nuestros hermanos. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Visita al Santuario de los Mártires:
Decanato de Tlajomulco
(VIERNES), (Único día que solo pueden ir)




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