25 domingo
Verde
III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
MR p. 415 [413] / Lecc. I p. 30. LH Semana III del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 95, 1. 6
Canten al Señor un cántico nuevo, hombres de toda la tierra,
canten al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia, y en su
templo, belleza y majestad.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, dirige nuestros pasos de
manera que podamos agradarte en todo y así merezcamos,
en nombre de tu Hijo amado, abundar en toda clase de obras
buenas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por
los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Los que andaban en tinieblas vieron una gran luz.]
Del libro del profeta Isaías 8, 23b–9, 3
En otro tiempo el Señor humilló al país de Zabulón y al país
de Neftalí; pero en el futuro llenará de gloria el camino del mar,
más allá del Jordán, en la región de los paganos.
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre
los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció.
Engrandeciste a tu pueblo e hiciste grande su alegría. Se
gozan en tu presencia como gozan al cosechar, como se alegran
al repartirse el botín.
Porque tú quebrantaste su pesado yugo, la barra que oprimía
sus hombros y el cetro de su tirano, como en el día de Madián.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 26
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle
miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme
temblar? R.
Lo único que pido, lo único que busco es vivir en la casa del
Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar
continuamente en su presencia. R.
La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate
de valor y fortaleza y en el Señor confía. R.
SEGUNDA LECTURA
[Que no haya divisiones entre ustedes.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 1,
10-13. 17
Hermanos: Los exhorto, en nombre de nuestro Señor Jesucristo,
a que todos vivan en concordia y no haya divisiones entre ustedes,
a que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un
mismo pensar.
Me he enterado, hermanos, por algunos servidores de Cloe, de
que hay discordia entre ustedes. Les digo esto, porque cada uno
de ustedes ha tomado partido, diciendo: “Yo soy de Pablo”, “Yo
soy de Apolo”, “Yo soy de Pedro”, “Yo soy de Cristo”. ¿Acaso
Cristo está dividido? ¿Es que Pablo fue crucificado por ustedes?
¿O han sido bautizados ustedes en nombre de Pablo?
Por lo demás, no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar
el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer
ineficaz la cruz de Cristo. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la buena nueva del Reino y curaba las
enfermedades y dolencias del pueblo. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Fue a Cafarnaúm y se cumplió la profecía de Isaías.]
Del santo Evangelio según san Mateo 4, 12-23
Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró
a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a
Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para
que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:
Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado
del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que caminaba
en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de
sombras una luz resplandeció.
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo:
«Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos».
[Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea,
vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los
cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores.
Jesús les dijo: «Síganme y los haré pescadores de hombres».
Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando
más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos
de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando
las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca
y a su padre, lo siguieron.
Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y
proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la
gente de toda enfermedad y dolencia.] Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Oremos a Dios Padre todopoderoso, en cuyas manos
está el destino del universo, y pidámosle confiadamente que
escuche las oraciones de su pueblo:
1. Por la santa Iglesia de Dios, para que busque cada
día con mayor afán el rostro de su Señor, y sus fieles se esfuercen
en purificarse de todas sus faltas y pecados, roguemos al Señor.
2. Por los que gobiernan las naciones, para que
trabajen con interés y constancia por el bienestar de sus
conciudadanos, a fin de que reine entre los pueblos la justicia y
la paz, roguemos al Señor.
3. Por lo enfermos, los encarcelados y por todos
los que sufren, para que Dios, Padre de misericordia,
venga en auxilio de sus males, roguemos al Señor.
4. Por todos los que estamos aquí reunidos, para que
el Señor nos conceda perseverar en la unidad de la fe y progresar
en el camino del amor mutuo, roguemos al Señor.
Dios nuestro, que has fundamentado tu Iglesia
sobre la fe de los apóstoles, escucha nuestras oraciones
y haz que –iluminados con tu palabra y unidos por
los vínculos de la caridad– nos convirtamos en signo claro
de salvación para cuantos viven en las tinieblas. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, benignamente, nuestros dones, y santifícalos,
a fin de que nos sirvan para nuestra salvación. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 8, 12
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue, no
camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Dios todopoderoso, que al experimentar el efecto
vivificante de tu gracia, nos sintamos siempre dichosos por este
don tuyo. Por Jesucristo, nuestro Señor.




Informes Parroquiales
Informes Especiales


