Lectura del Día

Lecturas



26 Octubre del 2019

26 sábado
Verde / Blanco

Feria o Misa de Santa María en sábado
MR p. 869 [908] / Lecc. II p. 934

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 44, 13. 15. 16

Todos los nobles del pueblo buscan tu favor: te llevan ante el Rey, con séquito de vírgenes, te siguen tus compañeras en medio de alegría y cantos.

ORACIÓN COLECTA

Perdona, Señor, los pecados de tus siervos; y, a quienes no logramos agradarte con nuestros actos, sálvanos por la intercesión de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[El Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes.]
De la carta del Apóstol san Pablo a los romanos 8, 1-11
Hermanos: ya no hay condenación que valga contra los que están unidos a Cristo Jesús, porque ellos ya no viven conforme al desorden egoísta del hombre. Pues, si estamos unidos a Cristo Jesús; la ley del Espíritu vivificador nos ha librado del pecado y de la muerte. En efec- to, lo que bajo el régimen de la ley de Moisés era imposible por el desorden y egoísmo del hombre, Dios lo ha hecho posible, cuando envió a su propio Hijo, que se hizo hombre y tomó una condición humana semejante a la nuestra, que es pecadora, y para purificarnos de todo pecado, condenó a muerte al pecado en la humanidad de su Hijo. De este modo, la salvación prometida por la ley se realiza cumplidamente en nosotros, pues que ya no vivimos conforme al desorden y egoísmo humanos, sino conforme al Espíritu. Ciertamente, los hombres que llevan una vida desordenada y egoísta piensan y actúan conforme a ella; pero los que viven de acuerdo con el Espíritu, piensan y actúan conforme a este. Las aspiraciones desordenadas y egoístas conducen a la muerte; las aspiraciones conformes al Espíritu conducen a la vida y a la paz. El desorden egoísta del hombre es enemigo de Dios: no se somete, ni puede someterse a la voluntad de Dios. Por eso, los que viven en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios. Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita, verdaderamente en ustedes. Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si Cristo vive en ustedes aunque su cuerpo sigua sujeto a la muerte, a causa del pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios. Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita, en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6

R. Haz, Señor, que te busquemos. Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en él habitan, pues Él lo edificó sobre los mares, Él fue quien lo asentó sobe los ríos. R. ¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso. R. Haz, Señor, que te busquemos. Ese obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacob. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Ez 33, 11

R. Aleluya, aleluya. No quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva, dice el Señor. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Si no se arrepienten, perecerán de manera semejante.]
Del santo Evangelio según san Lucas 13, 1-9
En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se convierten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante”. Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’ El viñador le contestó: ‘Señor déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’ ”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • Evocando las promesas que Dios hizo a Abraham y a sus descendientes, san Pablo reafirma su convicción de que el cristiano ha sido liberado del dominio de la ley, del pecado y de la muerte por una maravillosa intervención de Dios. La libertad cristiana de quienes –como Abraham, estamos llamados a «esperar contra toda esperanza»– reside en la presencia vivificante y transformadora del Espíritu. Él es fruto de la muerte y de la resurrección de Cristo, y garantía segura de la futura resurrección de nuestros cuerpos mortales... • Jesús, interpretando dos tristes sucesos, manifiesta la exigencia fundamental de la vida cristiana: hacer penitencia, arrepintiéndonos de lo mal hecho. A partir de acontecimientos como estos, Él invita a leer los «signos de los tiempos» y –frente al futuro incierto de todo ser humano– exhorta a estar prevenidos para el inexorable juicio de Dios. Las desgracias humanas no son necesariamente un castigo, sino invitación a una mejora de vida. No venimos al mundo para ser simples plantas de ornato, sino árboles que, como en el caso de la higuera, han de dar el fruto esperado.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los dones que te ofrecemos; y haz que nuestros corazones, iluminados con la luz del Espíritu Santo, siguiendo el ejemplo de la bienaventurada Virgen María, puedan buscar y cumplir siempre tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Alaben al Señor, Dios nuestro, porque en María, su sierva, ha realizado su misericordia, prometida a la casa de Israel.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Habiendo recibido el sacramento de la salvación y de la fe, te pedimos, Señor, que, al conmemorar con devoción a la santísima Virgen María, merezcamos participar con ella del amor divino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Godínez Ortega Eduardo · Ibarra Aguilar J. Guadalupe · Larios Guzmán José Tereso ·

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