26 viernes
Verde / Rojo
Feria
o conmemoración de SAN JOSÉ MARÍA
ROBLES HURTADO,
Mártir Mexicano*
MR p. 885 [924] / Lecc. p. II 494
[Memoria en los lugares donde se conserven sus reliquias]
ANTÍFONA DE ENTRADA
Este hombre es un verdadero mártir, ya que derramó
su sangre por Cristo; no temió las amenazas de quienes lo
juzgaron y mereció así el Reino de los cielos.
ORACIÓN COLECTA
Dios omnipotente y misericordioso, que concediste a san
José María Robles Hurtado luchar por la justicia hasta la
muerte, haz que, por su intercesión, soportemos por tu amor
todas las adversidades y corramos esforzadamente hacia
ti, pues sólo tú eres la vida. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[El pueblo de Judá es deportado de su tierra.]
Del segundo libro de los Reyes 25, 1-12
El día diez del mes décimo del año noveno del reinado de
Sedecías, Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusalén
con todo su ejército, la sitió y construyó torres de asalto
alrededor de ella. La ciudad estuvo sitiada hasta el año
undécimo del reinado de Sedecías.
El día nueve del cuarto mes, cuando el hambre había
arreciado en la ciudad y la población no tenía ya nada que
comer, abrieron una brecha en la muralla de la ciudad. El
rey Sedecías y sus hombres huyeron de noche por el camino
de la puerta que está entre los dos muros del jardín del rey,
y ocultándose de los caldeos, que tenían cercada la ciudad,
escaparon en dirección al desierto.
El ejército caldeo persiguió al rey y le dio alcance en los
llanos de Jericó, donde su ejército se dispersó y lo abandonó.
Los caldeos capturaron al rey y lo llevaron a Riblá, donde
estaba Nabucodonosor, rey de Babilonia, quien lo sometió a
juicio. Nabucodonosor hizo degollar a los hijos de Sedecías
en su presencia, mandó que le sacaran los ojos y lo condujo
encadenado a Babilonia.
El día séptimo del quinto mes del año décimo noveno del
reinado de Nabucodonosor en Babilonia, Nebuzaradán, jefe
del ejército caldeo y súbdito del rey de Babilonia, entró en
Jerusalén, quemó el templo del Señor, el palacio real y todas
las casas de Jerusalén. Los soldados caldeos, que estaban con
el jefe del ejército, destruyeron las murallas que rodeaban
la ciudad. Nebuzaradán deportó al resto de la población y
también a los que se habían rendido al rey de Babilonia, y
sólo dejó a algunos campesinos pobres para trabajar las viñas
y los campos. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 136
R. Tu recuerdo, Señor, es mi alegría.
Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos a llorar de
nostalgia; de los sauces que estaban en la orilla colgamos
nuestras arpas. R.
Aquellos que cautivos nos tenían pidieron que cantáramos.
Decían los opresores: “Algún cantar de Sión, alegres,
cántenos”. R.
Pero, ¿cómo podíamos cantar un himno al Señor en
tierra extraña? ¡Que la mano derecha se me seque, si de ti,
Jerusalén, yo me olvidara!
¡Que se me pegue al paladar la lengua, Jerusalén, si no te
recordara, o si fuera de ti, alguna otra alegría yo buscara! R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 8, 17
R. Aleluya, aleluya.
Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros
dolores. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Señor, si quieres, puedes curarme.]
Del santo Evangelio según san Mateo 8, 1-4
En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba
siguiendo una gran multitud. De pronto se le acercó un
leproso, se postró ante él y le dijo: “Señor, si quieres, puedes
curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole: “Sí
quiero, queda curado”.
Inmediatamente quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo:
“No le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a presentarte
al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés para
probar tu curación”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Precedida de un breve diálogo,
que expresa la fe del leproso, el evangelio relata el
primero de los diez milagros que tienen lugar «al
bajar Jesús del monte» (Cfr. Caps. 8 y 9 del evangelio
de san Mateo). Él –como nuevo legislador, superior
a Moisés– es poderoso no sólo en «palabras» sino,
sobre todo, en los «hechos». Jesús realizar obras
admirables en favor de los pobres y de los necesitados,
a quienes reiteradamente pide discreción. Así unió Él
“evangelización” y “liberación” humana, como signos
de la eficacia salvadora del Reino de Dios, presente
ya en su persona.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te presentamos, Señor, estas ofrendas al conmemorar a
tu santo mártir José María, a quien ninguna tentación pudo
separar de la unidad del cuerpo de Cristo. Él, que vive y
reina por los siglos de los siglos.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 15, 1. 5
Yo soy la vid verdadera y ustedes, los sarmientos, dice
el Señor; el que permanece en mí y yo en él, ése dará fruto
abundante.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Renovados por estos sagrados misterios, te rogamos, Señor,
que, imitando la admirable constancia de san José María
Robles Hurtado, merezcamos, por nuestra perseverancia,
conseguir el premio eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
* SAN JOSÉ MARÍA ROBLES HURTADO
Nació el 3 de mayo de 1888 en Mascota, Jal.
(Diócesis de Tepic). A los 12 años ingresó al seminario
de Guadalajara. Se distinguió por su inteligencia,
responsabilidad en los estudios y dedicación a la
catequesis. Cuando aún era seminarista fue invitado
por el obispo de Tehuantepec a trabajar en su
diócesis. Fue ordenado sacerdote en Guadalajara en
1913. donde desempeñó su ministerio en diversas
parroquias. Párroco de Tecolotlán, Jal. y fundador
en 1918 de la Congregación religiosa Hermanas del
Corazón de Jesús Sacramentado. Ferviente apóstol
de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, escribió
pequeñas obras para propagarla… Con motivo de la
persecución tuvo que ocultarse. En junio de 1927
se disponía a celebrar una eucaristía, en la casa
particular donde se escondía, cuando llegaron los
soldados y lo tomaron preso. En la sierra de Quila,
Jal. (Diócesis de Autlán), fue colgado de un roble el
26 de junio de 1927. Sus restos se encuentran en
el noviciado de las hermanas del Corazón de Jesús
Sacramentado. Poco antes de ser ejecutado, escribió
en una poesía sus últimos anhelos. Quiero amar tu
Corazón, Jesús mío, con delirio; quiero amarle con
pasión, quiero amarle hasta el martirio. Con el alma
te bendigo, mi Sagrado Corazón; Dime: ¿Se llega al
instante de feliz y eterna unión?
Con breves modificaciones tomado de: http://www.
vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_
doc_20000521_robles-hurtado_sp.html




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