26 martes
Blanco
Memoria,
SAN FELIPE NERI, Presbítero
MR p. 719 [738] / Lecc. II p. 374
Nació en Florencia, pero se educó en Roma. Supo tomar
con alegría la austeridad de las bienaventuranzas.
Era realmente confortante contemplar a este sacerdote
extasiado ante la Eucaristía y entregado a los jóvenes,
enfermos y encarcelados. Ésta fue la clave del éxito del
Oratorio del Amor Divino, que fundó (1515-1595).
ANTÍFONA DE ENTRADA Rom 5, 5; cfr. 8, 11
El amor de Dios ha sido infundido en nuestros corazones
por el Espíritu Santo, que habita en nosotros.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que nunca dejas de glorificar la santidad
de aquellos siervos tuyos que te son fieles, haz que el fuego
del Espíritu Santo nos encienda en aquel mismo ardor que
tan maravillosamente inflamó el corazón de san Felipe
Neri. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Los profetas predijeron la gracia destinada a ustedes.
Pongan, pues, en ella una esperanza sin límites.]
De la primera carta del apóstol san Pedro 1, 10-16
Hermanos: Los profetas, cuando predijeron la gracia
destinada a ustedes, investigaron también profundamente
acerca de la salvación de ustedes.
Ellos trataron de descubrir en qué tiempo y en qué
circunstancias se habrían de verificar las indicaciones que el
Espíritu de Cristo, que moraba en ellos, les había revelado
sobre los sufrimientos de Cristo y el triunfo glorioso que
los seguiría. Pero se les dio a conocer que ellos no verían lo
que profetizaban, sino que estaba reservado para nosotros.
Todo esto les ha sido anunciado ahora a ustedes, por medio
de aquellos que les han predicado el Evangelio con la
fuerza del Espíritu Santo, enviado del cielo, y ciertamente
es algo que los ángeles anhelan contemplar.
Por eso, viviendo siempre atentos y vigilantes, pongan
toda su esperanza en la gracia que les va a traer la
manifestación gloriosa de Jesucristo.
Como hijos obedientes, no vivan conforme a las pasiones
que tenían antes, en el tiempo de su ignorancia. Al contrario,
así como es santo el que los llamó, sean también ustedes
santos en toda su conducta, pues la Escritura dice: Sean
santos, porque yo, el Señor, soy santo. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 97
R. Cantemos al Señor un canto nuevo.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho
maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la
victoria. R.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a
las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel. R.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro
Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo
al Señor. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino a la gente
sencilla. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Recibirán cien veces más en esta vida, junto con
persecuciones; y en el otro mundo, la vida eterna.]
Del santo Evangelio según san Marcos 10, 28-31
En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: «Señor, ya ves
que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte».
Jesús le respondió: «Yo les aseguro: Nadie que haya
dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre,
o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de
recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y
hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones,
y en el otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora
son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora
son los últimos, serán los primeros». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Respondiendo a la pregunta de
Pedro, Jesús promete una amplia recompensa al que
le sigue con desprendimiento sincero. Quien es capaz
de vaciarse de todo recibirá, centuplicada, la riqueza
del amor, de la gracia y de una vida que no tendrá
fin. Ese “céntuplo” es, por cierto, más cualitativo
que cuantitativo. El inciso «con persecuciones» –que
es exclusivo de san Marcos– aporta un toque de
ecuánime realismo. Tras la renuncia a los afectos
familiares y a las posesiones materiales, el discípulo
encontrará satisfactores mucho más gratificantes que
los que antes tenía.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al ofrecerte, Señor, este sacrificio de alabanza, te
rogamos que, a ejemplo de san Felipe, nos mostremos
siempre alegres y bien dispuestos, para promover la gloria
de tu nombre y el servicio del prójimo. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 15, 9
Así como el Padre me ha amado a mí, así yo los he
amado a ustedes, dice el Señor; permanezcan, pues, en
mi amor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Saciados, Señor, por este manjar celestial, te rogamos
que, a imitación de san Felipe, nos hagas anhelar siempre
este mismo sustento por el cual verdaderamente vivimos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.




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