15 sábado
Blanco
Solemnidad,
ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
MR p. 772 [800] / Lecc. II p. 1107
“La inmaculada Madre de Dios, la siempre Virgen María,
fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo, al terminar su vida mortal”. Con estas palabras define el Papa
Pío XII el dogma de la Asunción de la santísima Virgen
(1950). Siendo una consecuencia de la maternidad divina,
la Asunción de nuestra Señora constituye para todos los
seres humanos una prenda de esperanza y una promesa
de resurrección.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Alegrémonos en el Señor y alabemos al Hijo de Dios,
junto con los ángeles, al celebrar hoy la Asunción al cielo
de nuestra Madre, la Virgen María.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que elevaste a la gloria
celestial en cuerpo y alma a la inmaculada Virgen María,
Madre de tu Hijo, concédenos tender siempre hacia los
bienes eternos, para que merezcamos participar de su
misma gloria. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies.]
Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 11, 19a;
12, 1-6a. 10ab
Se abrió el templo de Dios en el cielo y dentro de él
se vio el arca de la alianza. Apareció entonces en el cielo
una figura prodigiosa: una mujer envuelta por el sol, con
la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en
la cabeza. Estaba encinta y a punto de dar a luz y gemía
con los dolores del parto.
Pero apareció también en el cielo otra figura: un enorme
dragón, color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos,
y una corona en cada una de sus siete cabezas. Con su
cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las
arrojó sobre la tierra. Después se detuvo delante de la
mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo, en cuanto
éste naciera. La mujer dio a luz un hijo varón, destinado a
gobernar todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo
fue llevado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó
al desierto, a un lugar preparado por Dios.
Entonces oí en el cielo una voz poderosa, que decía:
«Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su
dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías». Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 44
R. De pie, a tu derecha, está la reina.
Hijas de reyes salen a tu encuentro. De pie, a tu derecha,
está la reina, enjoyada con oro de Ofir. R.
Escucha, hija, mira y pon atención: olvida a tu pueblo y
la casa paterna; el rey está prendado de tu belleza; ríndele
homenaje, porque él es tu señor. R.
Entre alegría y regocijo van entrando en el palacio real.
A cambio de tus padres, tendrás hijos, que nombrarás
príncipes por toda la tierra. R.
SEGUNDA LECTURA
[Resucitó primero Cristo, como primicia; después los que
son de Cristo.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
15, 20-27
Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia
de todos los muertos. Porque si por un hombre vino la
muerte, también por un hombre vendrá la resurrección
de los muertos.
En efecto, así como en Adán todos mueren, así en
Cristo todos volverán a la vida; pero cada uno en su orden:
primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su
advenimiento, los que son de Cristo.
Enseguida será la consumación, cuando, después de
haber aniquilado todos los poderes del mal, Cristo entregue
el Reino a su Padre. Porque él tiene que reinar hasta que
el Padre ponga bajo sus pies a todos sus enemigos. El
último de los enemigos en ser aniquilado, será la muerte,
porque todo lo ha sometido Dios bajo los pies de Cristo.
Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, aleluya.
María fue llevada al cielo y todos los ángeles se alegran.
R. Aleluya
EVANGELIO
[Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
Exaltó a los humildes.]
Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56
En aquellos días, María se encaminó presurosa a un
pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa
de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo
de María, la creatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y
levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres
y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la
madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo
a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú,
que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado
de parte del Señor».
Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi
espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque
puso sus ojos en la humildad de su esclava.
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
Santo es su nombre y su misericordia llega de generación
en generación a los que lo temen.
Ha hecho sentir el poder de su brazo: dispersó a los de
corazón altanero, destronó a los potentados y exaltó a los
humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los
ricos los despidió sin nada.
Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de
Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros
padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre”.
María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego
regresó a su casa. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: • La Iglesia celebra la Asunción al
Cielo de la gloriosa, siempre Virgen María. El primero
de noviembre de 1950 el Papa Pío XII definió el dogma
de la Asunción: “La Inmaculada Madre de Dios, la
siempre Virgen María, fue asunta en cuerpo y alma
a la gloria del cielo, al terminar su vida mortal”. Todo
lo que acontece en María es un signo privilegiado de
elección que la Santísima Trinidad ha realizado en ella.
Desde el momento mismo de su Concepción, hasta
su gloriosa Asunción, todo es una expresión del amor
gratuito del Padre y de la perfecta redención cumplida
por el Hijo. Es la constatación de una vida totalmente
disponible a la acción del Espíritu Santo… • El 15
de agosto, recuerda con probabilidad la dedicación
de una gran iglesia a María en Jerusalén. La Iglesia
celebra hoy en María el cumplimiento del misterio
pascual. Siendo María la «llena de gracia» –sin ninguna
sombra de pecado– el Padre la ha querido asociar a la
resurrección de Jesús. María es figura y primicia de la
Iglesia, Madre de Cristo y de los hombres, a quienes
ella ha engendrado para Dios en el dolor, bajo la cruz
de su Hijo. Ella es, por tanto, anuncio anticipado de
la salvación total, que llegará a su plena realización
en el Reino de Dios.
Se dice Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Suba hasta ti, Señor, nuestra ofrenda fervorosa y, por
intercesión de la santísima Virgen María, elevada al cielo,
haz que nuestros corazones tiendan hacia ti, inflamados en
el fuego de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO: La gloriosa Asunción de la Virgen.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y
salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor
nuestro.
Porque hoy ha sido elevada al cielo la Virgen Madre de
Dios, anticipo e imagen de la perfección que alcanzará tu
Iglesia, garantía de consuelo y esperanza para tu pueblo,
todavía peregrino en la tierra.
Con razón no permitiste, Señor, que conociera la
corrupción del sepulcro aquella que, de un modo inefable,
dio vida en su seno y carne de su carne a tu Hijo, autor
de toda vida.
Por eso, unidos a los ángeles, te aclamamos llenos de
alegría: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 1, 48-49
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo recibido el sacramento de la salvación, te
pedimos, Señor, nos concedas que, por intercesión de santa
María Virgen, elevada al cielo, seamos llevados a la gloria
de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, p. 601 [609].
El mismo día 15 de Agosto,
no obstante que tenga precedencia la
Solemnidad de la Asunción,
vale la pena recordar a:
SAN LUIS BATIS SÁINZ, Presbítero y Mártir
Nació en San Miguel del Mezquital, Zac. el 13
de septiembre de 1870. Párroco de San Pedro
Chalchihuites, Zac. Celoso sacerdote en todos sus
ministerios, tuvo especial dedicación a los jóvenes,
infundiendo en ellos el espíritu de heroísmo cristiano
para profesar su fe. El 15 de agosto de 1926, fue
conducido junto con sus más cercanos colaboradores
en el apostolado, los laicos: Manuel Morales, Salvador
Lara Puente y David Roldán, al lugar conocido como
“Puerto de Santa Teresa”. El Sr. Cura Bátis y Manuel
Morales fueron llevados fuera de la carretera para ser
fusilados; entonces el sacerdote intercedió por Manuel,
pero fue inútil. Los cuatro testigos de Cristo Rey fueron
asesinados.
SAN DAVID ROLDÁN, Laico y Mártir
Nació en Chalchihuites, Zac. (Arquidiócesis de
Durango), el 2 de marzo de 1902. Huérfano de padre
desde muy pequeño, fue para su madre un hijo bueno y
cariñoso y un padre para sus hermanos. Sus amigos le
estimaban por la alegría y generosidad de su vida, sus
compañeros de trabajo por su bondad y comprensión.
Para el patrón de la empresa minera donde prestaba
sus servicios, fue el empleado cumplido, honrado
y trabajador. Para su novia fue el joven íntegro y
limpio. Compartía con su párroco, el Sr. Cura Batis,
los afanes del apostolado de la Acción Católica de la
Juventud Mexicana, las angustias de la situación
que vivía la Iglesia y los deseos de ser fieles a Cristo
hasta el martirio. Unido por los mismos ideales de su
amigo Manuel Morales y de su primo Salvador Lara,
fue hecho prisionero. A unos cuantos metros de donde
fue sacrificado el Sr. Cura Luis Batis y Manuel se fijó
el lugar de la ejecución. Sin amedrentarse, recorrió
sereno en la tierra los últimos pasos que le separaban
del cielo y fue fusilado junto a su primo Salvador.
Aquel 15 de agosto de 1926, el sol en el cénit, la vida
en plenitud y el amor supremo a Cristo se unieron
en el martirio de David.
SAN MANUEL MORALES, Laico y Mártir
Nació en Mesillas, Zac., el día 8 de febrero de 1898.
Cristiano de una pieza, esposo fiel, padre cariñoso con
sus tres pequeños hijos, trabajador cumplido, laico
comprometido en el apostolado de su parroquia y de
intensa vida espiritual alimentada con la Eucaristía.
Miembro de la Acción Católica de la Juventud
Mexicana y presidente de la Liga Nacional Defensora
de la Libertad Religiosa, El día 15 de agosto de 1926,
al conocer la prisión del Sr. Cura Batis se movilizó
para ir a pedir su libertad. Apenas había reunido un
grupo de jóvenes para deliberar, cuando la tropa se
presentó y el jefe gritó: «¡Manuel Morales!». Manuel
respondió: «Yo soy. A sus órdenes». Lo insultaron y
comenzaron a golpearlo con saña. Junto con el Sr.
Cura fue conducido fuera de la ciudad, y al escuchar
que su párroco pedía que le perdonaran la vida en
atención a su familia, lleno de valor y de fe le dijo:
«Señor Cura, yo muero, pero Dios no muere. El cuidará
de mi esposa y de mis hijos». Luego se irguió y exclamó:
«¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!». Y el
testimonio de su vida quedó firmado con su sangre
de mártir.
SAN SALVADOR LARA, Laico y Mártir
Salvador, joven militante de la Acción Católica de
la Juventud Mexicana, nació en el poblado de Berlín,
Dgo., perteneciente a la parroquia de Súchil, el 13 de
agosto de 1905. Salvador era alto y fuerte, aficionado
a practicar el deporte de la charrería; educado y fino
en el trato con todos, respetuoso y cariñoso con su
madre viuda; íntegro y responsable como empleado
en una empresa minera. Vivía su fe en la pureza de
sus costumbres y en la entrega al apostolado. Cuando
llegaron los soldados para apresarlo, junto con Manuel
y David, respondió al ser llamado: «Aquí estoy». Orando
en voz baja, Salvador recibió la descarga que abrió
las heridas para que brotara su sangre de mártir y se
descubriera su grandeza de cristiano, el 15 de agosto
de 1926, tenía 21 años de edad.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Visita al Santuario de los Mártires:
Decanato de San Isidro.




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