Lectura del Día

Lecturas



15 Mayo del 2019

15 miércoles
Blanco

FERIA DE PASCUA o SAN ISIDRO LABRADOR
MR pp. 714 y 921 [733 y 960] / Lecc. I p. 906

Nació cerca de Madrid. Fue labrador, trabajó la tierra de sol a sol y murió en la pobreza. Nunca fue a la escuela, pero del contacto íntimo y constante con Dios aprendió una gran serenidad de carácter. Recibía a todos los pobres que se presentaban en su casa. Murió a los 60 años (1130). Especialmente el mundo campesino le tiene gran veneración.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 20, 2-3

De tu poder, Señor, se alegra el justo, se alegra en el triunfo que le has dado. Le otorgaste lo que él tanto anhelaba. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Señor, Dios nuestro, que en la humildad y sencillez de san Isidro Labrador nos dejaste un ejemplo de vida oculta con Cristo en ti, concédenos que el trabajo de cada día humanice nuestro mundo y sea también una plegaria de alabanza a tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Resérvenme a Saulo y a Bernabé.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 12, 24–13, 5a
En aquel tiempo, la palabra del Señor cundía y se propagaba. Cumplida su misión en Jerusalén, Saulo y Bernabé regresaron a Antioquía, llevando consigo a Juan Marcos. Había en la comunidad cristiana de Antioquía algunos profetas y maestros, como Bernabé, Simón (apodado el “Negro”), Lucio el de Cirene, Manahén (que se crió junto con el tetrarca Herodes) y Saulo. Un día estaban ellos ayunando y dando culto al Señor, y el Espíritu Santo les dijo: “Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la misión que les tengo destinada”. Todos volvieron a ayunar y a orar; después les impusieron las manos y los despidieron. Así, enviados por el Espíritu Santo, Saulo y Bernabé fueron a Seleucia y zarparon para Chipre. Al llegar a Salamina, anunciaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 66, 2-3. 5. 6-8

R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya. Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora. R. Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad Tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones. R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 8, 12

R. Aleluya, aleluya. Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Yo he venido al mundo como luz.]
Del santo Evangelio según san Juan 12, 44-50
En aquel tiempo, exclamó Jesús con fuerte voz: “El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no siga en tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las pone en práctica, yo no lo voy a condenar; porque no he venido al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo. El que me rechaza y no acepta mis palabras, tiene ya quien lo condene: las palabras que yo he hablado lo condenarán en el último día. Porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que mi Padre, que me envió, me ha mandado lo que tengo que decir y hablar. Y yo sé que su mandamiento es vida eterna. Así, pues, lo que hablo, lo digo como el Padre me lo ha dicho”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • En la comunidad de Antioquía –y precisamente en un día de culto particularmente solemne– el Espíritu Santo, de forma inesperada, pide que “le sean reservados” Bernabé y Saulo para una misión especial a la que están destinados. De ahora en adelante, ellos comprometerán sin reserva sus vidas a la constante y entusiasta difusión del Evangelio entre hombres de toda raza y de toda condición social. Mientras tanto, y como consecuencia de tan generosa entrega, «la palabra del Señor cundía y se propagaba», bajo la acción del mismo Espíritu... • En el templo de Jerusalén Jesús proclama solemnemente su invitación a la fe, ante una multitud de curiosos y, sobre todo, frente al grupo de sus tradicionales e incrédulos adversarios. Él no vino a condenar al mundo, sino a salvarlo, y frente a su persona y su mensaje nadie puede permanecer indiferente o neutral, ya que el Padre ha enviado al Hijo como «luz del mundo». Quien no cree en Él y no recibe sus palabras, permanece irremediablemente en las tinieblas. Cualquier respuesta es siempre e inevitablemente una elección: o por Jesús o contra Él.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Por esta ofrenda que te presentamos, Señor, en la conmemoración de san Isidro, concede a tus fieles los dones de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 16, 24

El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y que me siga, dice el Señor. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que los sacramentos recibidos, Señor, en la conmemoración de san Isidro, santifiquen nuestras mentes y nuestros corazones, para que merezcamos participar de la naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Ávila Bañuelos Jorge Luis ·

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