Lectura del Día

Lecturas



7 Mayo del 2019

7 martes
Blanco

FERIA DE PASCUA
MR p. 358 [363] / Lecc. I p. 888

ANTÍFONA DE ENTRADA Apoc 19, 5; 12, 10

Alaben a nuestro Dios todos cuantos lo temen, pequeños y grandes, porque ha llegado ya la salvación, el poder y el reinado de su Cristo. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que abres la entrada del reino celestial a los que han renacido por el agua y el Espíritu Santo, aumenta sobre tus siervos la gracia que les diste, para que, purificados de todo pecado, no les falte ningún bien de los que, en tu bondad, les tienes prometido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Señor Jesús, recibe mi espíritu.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 7, 51–8, 1a
En aquellos días, habló Esteban ante el sanedrín, diciendo: “Hombres de cabeza dura, cerrados de corazón y de oídos. Ustedes resisten siempre al Espíritu Santo; ustedes son iguales a sus padres. ¿A qué profeta no persiguieron sus padres? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del justo, al que ahora ustedes han traicionado y dado muerte. Recibieron la ley por medio de los ángeles y no la han observado”. Al oír estas cosas, los miembros del sanedrín se enfurecieron y rechinaban los dientes de rabia contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, miró al cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios, y dijo: “Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”. Entonces los miembros del sanedrín gritaron con fuerza, se taparon los oídos y todos a una se precipitaron sobre él. Lo sacaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearlo. Los falsos testigos depositaron sus mantos a los pies de un joven, llamado Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban repetía esta oración: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después se puso de rodillas y dijo con fuerte voz: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. Diciendo esto, se durmió en el Señor. Y Saulo estuvo de acuerdo en que mataran a Esteban. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 30, 3cd-4. 6ab.7b.8a. 17.21ab

R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya. Sé Tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio, la muralla que me salve. Tú, que eres mi fortaleza y mi defensa, por tu nombre, dirígeme y guíame. R. En tus manos encomiendo mi espíritu y Tú, mi Dios leal, me librarás. En ti, Señor, deposito mi confianza y tu misericordia me llenará de alegría. R. Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame, por tu misericordia; cuídame, Señor, y escóndeme junto a Ti, lejos de las intrigas de los hombres. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 6, 35

R. Aleluya, aleluya. Yo soy el pan de la vida, dice el Señor; el que viene a mí ya no tendrá hambre. R. Aleluya.

EVANGELIO

[No fue Moisés, sino mi Padre, quien les da el verdadero pan del cielo.]
Del santo Evangelio según san Juan 6, 30-35
En aquel tiempo, la gente le preguntó a Jesús: “¿Qué señal vas a realizar tú, para que la veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo”. Jesús les respondió: “Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo”. Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les contesta: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • Ante los miembros del sanedrín que lo juzga, Esteban concluye su acalorada defensa acusando a su vez a los judíos de desobediencia y de traición a la Ley, y de haber sido incapaces de reconocer a Jesús como el Mesías. Por ello es arrastrado violentamente «fuera de la ciudad» y apedreado. Como Jesús, Esteban muere rezando por sus asesinos, mostrándoles así que la trágica experiencia del pueblo que dice no a Dios, tendrá su triste desenlace en llegar a traicionar su propia misión y en excluirse ellos mismos de la salvación… • El discurso de Jesús sobre el «pan de vida» –originado a partir de la multiplicación de los panes– inicia con una pregunta retadora, que implica, además, una nostálgica referencia al antiguo «maná». El verdadero «pan del cielo» no será ya aquel alimento prodigios que los hebreos comieron en el desierto en tiempos de Moisés, sino el que ahora les dará Jesús: «Yo soy el pan de la vida». Es Él y sólo Él quien da sentido a la existencia humana. Sólo Él puede saciar nuestra “hambre profunda” de plenitud y de felicidad.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los dones que, jubilosa, tu Iglesia te presenta, y puesto que es a ti a quien debe su alegría, concédele también disfrutar de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Rom 6, 81

Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dirige, Señor, tu mirada compasiva sobre tu pueblo, al que te has dignado renovar con estos misterios de vida eterna, y concédele llegar un día a la gloria incorruptible de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Ávila Bañuelos Jorge Luis ·

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