7 viernes
Verde / Rojo
Feria
o SAN CAYETANO, Presbítero
o SAN SIXTO II, Papa y Compañeros Mártires
o SAN MIGUEL DE LA MORA, Mártir Mexicano
MR p. 885 [924] / Lecc. II p. 659
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Flp 3, 8. 10
Todo lo consideró basura, con tal de conocer a Cristo,
y conformarse a su muerte en comunión con su pasión.
ORACIÓN COLECTA
Dios omnipotente y misericordioso, que concediste a san
Miguel De la Mora luchar por la justicia hasta la muerte,
haz que, por su intercesión, soportemos por tu amor todas
las adversidades y corramos esforzadamente hacia ti, pues
sólo tú eres la vida. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[¡Ay de la ciudad sanguinaria!]
Del libro del profeta Nahum 2, 1. 3; 3, 1-3. 6-7
Ya viene por el monte el mensajero de buenas noticias,
que anuncia la paz. Celebra tus fiestas, Judá, y cumple tus
promesas, porque el malvado no te volverá a invadir, pues
ha sido aniquilado.
El Señor restaurará la viña de Jacob, que es el orgullo de
Israel. Los invasores la habían devastado, habían destruido
sus sarmientos.
En cambio, ¡ay de ti, Nínive, ciudad sanguinaria, toda
llena de mentiras y despojos, que no has cesado de robar!
Escucha el chasquido de los látigos y el estrépito de las
ruedas, los caballos que galopan, los carros que saltan y la
caballería que avanza. Mira el llamear de las espadas y el
centellear de las lanzas. Contempla la multitud de heridos
y los montones de muertos, la interminable cantidad de
cadáveres con los que uno se tropieza.
Arrojaré inmundicias sobre ti, te deshonraré y te
expondré a la vergüenza pública. Y todo el que te vea
huirá de ti y dirá: «Nínive está destruida». ¿Quién tendrá
compasión de ti? ¿Dónde podré encontrar alguien que te
consuele? Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL Dt 32
R. Yo doy la muerte y la vida.
El día de su perdición se acerca y su suerte se apresura,
porque el Señor defenderá a su pueblo y tendrá compasión
de sus siervos. R.
Miren que sólo yo soy Dios y no hay otro fuera de mí;
yo doy la muerte y la vida, yo hiero y yo curo. R.
Cuando afile el relámpago de mi espada y tome en mis
manos la justicia, yo me vengaré del enemigo y le daré su
merecido al adversario. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 10
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque
de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor. R. Aleluya.
EVANGELIO
[¿Qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?]
Del santo Evangelio según san Mateo 16, 24-28
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El que
quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que
tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida,
la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará.
¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde
su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la
gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces
dará a cada uno lo que merecen sus obras.
Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no
morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo del hombre
como rey». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Para el evangelista Mateo, tres
son las condiciones del discipulado: la abnegación,
la aceptación de la cruz y el seguimiento de Cristo.
Jesús nunca sugirió ni mandó algo que Él mismo no
estuviera dispuesto a cumplir primero y, por cierto,
radicalmente. El que arriesgue y hasta pierda su
vida por Él, la encontrará colmadamente. De esta
forma se incorporará a su muerte y a su resurrección,
accediendo a una vida imperecedera. Al estar
dispuestos a participar de sus «mismos sentimientos»
de solidaridad y entrega generosa, podremos participar
ciertamente de su eterna glorificación (Cfr. Fil 2, 5).
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te presentamos, Señor, estas ofrendas al conmemorar
a tu santo mártir Miguel, a quien ninguna tentación pudo
separar de la unidad del cuerpo de Cristo. El, que vive y
reina por los siglos de los siglos.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 8, 12
El que me sigue no caminará en la oscuridad y tendrá
la luz de la vida, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Renovados por estos sagrados misterios, te rogamos,
Señor, que, imitando la admirable constancia de san Miguel
De la Mora, merezcamos, por nuestra perseverancia, conseguir el premio eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
* SAN MIGUEL DE LA MORA DE LA MORA
Nació en Tecalitlán, Jal. (Diócesis de Colima), el 19
de junio de 1878. Capellán de la Catedral de Colima,
sacerdote sencillo, discreto, ordenado y puntual, siempre se mostró lleno de caridad para con los pobres
y dispuesto a servir. Colima fue el primer estado de
la República Mexicana en que el gobierno exigió la
inscripción de los sacerdotes para otorgarles licencias
de ejercer. El Obispo y sus sacerdotes protestaron
afirmando que sufrirían todo antes que ser traidores
a su fe y de su fidelidad a la Iglesia.
La respuesta del gobierno fue procesar y desterrar
a todos los sacerdotes. El Padre Miguel, como algunos otros, se ocultó para continuar prestando ayuda
a los fieles. Fue descubierto y amenazado de cárcel
definitiva si no abría el culto en la Catedral, contra lo
dispuesto por el Obispo. Ante la presión del gobierno
militar prefirió salir de la ciudad. En el camino fue
apresado y llevado ante el general, quien lo condenó
a ser pasado por las armas. Caminó en silencio hasta
donde le indicaron y como proclamación de su fe y de
su amor a María Santísima sacó su rosario, empezó
a rezarlo, y con él en la mano, cayó abatido por las
balas. Eran las doce del día 7 de agosto de 1927.
http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20000521_de-la-mora_sp.html




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