7 miércoles
Blanco
Memoria,
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
MR p. 809 [840] / Lecc. II p. 876
El 7 de octubre de 1571, el Occidente fue salvado de la
amenaza turca, mediante la victoria de los cristianos en la
batalla naval de Lepanto. Dicha victoria se atribuyó al rezo
del rosario. Este hecho histórico se nos ha convertido ya en
algo remoto. La Iglesia nos invita a descubrir en el rosario
el sitio que ocupa la santísima Virgen en el misterio de la
salvación y a saludar a la Madre de Dios con el saludo
del ángel, “Ave María”.
ANTÍFONA DE ENTRADA Lc 1, 28. 42
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es
contigo. Bendita tú eres entre las mujeres y bendito es el
fruto de tu vientre.
ORACIÓN COLECTA
Te pedimos, Señor, que infundas tu gracia en nuestros
corazones, para que, habiendo conocido, por el anuncio del
ángel, la encarnación de tu Hijo, lleguemos, por medio de
su pasión y de su cruz, y con la intercesión de la santísima
Virgen María, a la gloria de la resurrección. Por nuestro
Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Reconocieron la gracia que me había sido dada.]
De la carta del apóstol san Pablo a los gálatas 2, 1-2. 7-14
Queridos hermanos: Después de catorce años volví de
nuevo a Jerusalén con Bernabé y también con Tito. Regresé
porque Dios me lo había revelado. Ahí, en una reunión
privada con los dirigentes, les expuse el Evangelio que
predico a los paganos. Hice esto para que mis trabajos
pasados y presentes no resultaran inútiles.
Todos reconocieron que yo había recibido la misión de
predicar el Evangelio a los paganos, como Pedro había
recibido la de predicarlo a los judíos. Porque aquel que le
dio poder a Pedro para ejercer el apostolado entre los judíos,
me lo dio a mí para ejercerlo entre los paganos.
Así pues, Santiago, Pedro y Juan, que eran considerados
como las columnas de la Iglesia, reconocieron la gracia que
Dios me había dado y nos dieron la mano a Bernabé y a mí,
en señal de perfecta unión y para expresar su acuerdo de que
nosotros nos dirigiéramos a los paganos y ellos a los judíos.
Lo único que nos pidieron fue que nos preocupáramos por
los pobres, cosa que he procurado cumplir con solicitud.
Más tarde, cuando Pedro fue a Antioquía, yo me le
enfrenté, porque era digno de reprensión. En efecto, antes
de que llegaran algunos judíos enviados por Santiago, Pedro
solía comer con los paganos convertidos; pero después
empezó a apartarse de ellos por temor a los judíos recién
llegados. Los demás judíos convertidos imitaron su ejemplo,
tanto que hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por
aquella conducta contradictoria.
Entonces, cuando vi que Pedro no procedía rectamente,
conforme a la verdad del Evangelio, le dije delante de
todos: “Si tú, que eres judío, vives como un pagano y no
como un judío, ¿por qué quieres ahora obligar a los paganos
convertidos a que vivan como judíos?” Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 116
R. Bendito sea el Señor.
Que alaben al Señor todas las naciones, que lo aclamen
todos los pueblos. R.
Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad
dura por siempre. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Rom 8, 15
R. Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace
exclamar: ¡Padre! R. Aleluya.
EVANGELIO
[Señor, enséñanos a orar.]
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-4
Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de
sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como
Juan enseñó a sus discípulos”.
Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren, digan: Padre,
santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy
nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas,
puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel
que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Solamente san Mateo y san Lucas
nos refieren la «oración del Señor». Vale la pena
subrayar que, aunque los dos coinciden básicamente
en lo sustancial, hay sin embargo pequeñas variantes
en el texto de uno y de otro. El «Padre Nuestro» es
una verdadera síntesis del Evangelio. Es, además, un
compendio de teología, un catecismo de vida cristiana,
una auténtica escuela de oración. La oración cristiana
no se orienta principalmente al cumplimiento de
nuestros deseos, sino que es –ante todo– encuentro
y diálogo con Dios, apertura confiada a Él y plena
disponibilidad ante su voluntad amorosa.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Haz, Señor, que los dones que te presentamos nos
dispongan debidamente y que recordemos de tal manera los
misterios de tu Unigénito, que nos hagamos dignos de sus
promesas. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 1, 31
El ángel Gabriel dijo a María: Vas a concebir y dar a luz
un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Señor Dios nuestro, que, quienes en este
sacramento anunciamos la muerte y resurrección de tu
Hijo, asociados a su pasión, merezcamos también gozar
de su consuelo y participar de su gloria. Por Jesucristo,
nuestro Señor.




Informes Parroquiales
Informes Especiales


