Lectura del Día

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7 Agosto del 2019

7 miércoles
Verde / Rojo/ Blanco

Feria o SAN SIXTO II, Papa y Compañeros Mártires o SAN CAYETANO, Presbítero o SAN MIGUEL DE LA MORA, Mártir Mexicano *
MR p. 763 y 878 [790 y 917] / Lecc. II p. 648

ANTÍFONA DE ENTRADA

Ahora gozan en el cielo las almas de los santos, que siguieron en la tierra las huellas de Cristo; y, porque lo amaron hasta derramar su sangre por él, con Cristo se gozan eternamente.

ORACIÓN COLECTA

Te rogamos, Dios todopoderoso, que, así como concediste a san Sixto y sus compañeros dar su vida por tu palabra y por dar testimonio de Jesús, así nos hagas, por obra del Espíritu Santo, dóciles para creer y esforzados para confesar tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

[Despreciaron la tierra prometida.]
Del libro de los Números 13, 1-2. 25-14, 1. 26-29. 34-35
En aquellos días, el Señor le habló a Moisés en el desierto de Paran y le dijo: “Envía algunos hombres, uno por cada tribu paterna, para que exploren la tierra de Canaán, que le voy a dar a los hijos de Israel”. Al cabo de cuarenta días volvieron los exploradores, después de recorrer toda aquella tierra. Fueron a presentarse ante Moisés, Aarón y toda la comunidad de los hijos de Israel, en el desierto de Paran, en Cades. Les mostraron los productos del país y les hicieron la siguiente relación: “Fuimos al país a donde nos enviaste y de veras mana leche y miel, como puedes ver por estos frutos. Pero el pueblo que habita en el país es poderoso; las ciudades están fortificadas y son muy grandes y hasta hemos visto ahí gigantes, descendientes de Anac. Los amalecitas ocupan la región del sur; los hititas, amorreos y yebuseos ocupan la montaña; y los cananeos, la orilla del mar y la ribera del Jordán”. Caleb, uno de los exploradores, calmó al pueblo, que empezaba a criticar a Moisés y les dijo: “Vayamos y conquistemos el país, porque sin duda podremos apoderarnos de él”. Pero los demás hombres que habían ido con Caleb, dijeron: “No podemos atacar a ese pueblo, porque es más fuerte que nosotros”. Y empezaron a hablar mal del país que habían explorado, diciendo: “El país que hemos recorrido y explorado, no produce lo suficiente ni para sus propios habitantes. Toda la gente que hemos visto ahí es muy alta. Hemos visto hasta gigantes, descendientes de Anac; junto a ellos parecíamos saltamontes, y como tales nos veían ellos”. Al oír esto, toda la comunidad se puso a gritar y se pasó llorando toda la noche. Entonces el Señor les habló a Moisés y Aarón y les dijo: “¿Hasta cuándo va a seguir protestando contra mí esta comunidad perversa? He oído las quejas de los hijos de Israel contra mí. Ve y diles: ‘Por mi vida, dice el Señor, voy a hacer con ustedes lo que han pedido que suceda. Por haber hablado mal de mí, morirán en el desierto todos los que fueron registrados en el censo, de veinte años para arriba. Les juro que no entrarán en la tierra que prometí darles, con excepción de Caleb, hijo de Yefuné, y de Josué, hijo de Nun. Así como ustedes emplearon cuarenta días en explorar el país, así cargarán con sus pecados cuarenta años por el desierto, a razón de un año por día. Así sabrán lo que significa desobedecerme. Yo, el Señor, he hablado. Esto es lo que haré con esta comunidad perversa, amotinada contra mí. En este desierto van a consumirse y en él van a morir’ “. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 105, 6-7a.13-14. 21-22. 23

R. Por tu pueblo, Señor, acuérdate de mí. Hemos pecado igual que nuestros padres, cometimos maldades e injusticias. Allá en Egipto, nuestros padres no entendieron, Señor, tus maravillas. R. Se olvidaron pronto de tus obras y no se fiaron de tus designios. Su apetito era insaciable en el desierto y te provocaron, Señor, en la estepa. R. Se olvidaron del Dios que los salvó y que hizo portentos en Egipto, en la tierra de Cam, mil maravillas, y en las aguas del mar Rojo, sus prodigios. R. Por eso hablaba Dios de aniquilarlos; pero Moisés, que era su elegido, se interpuso, a fin de que, en su cólera, no fuera el Señor a destruirlos. R

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 7, 16

R. Aleluya, aleluya. Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Mujer, ¡qué grande es tu fe!]
Del santo Evangelio según san Mateo15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Él les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”. Ella se acercó entonces a Jesús y postrada ante él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!” Él le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • La extrema tentación a la que viene sometido Israel en el desierto es el miedo a la misma «tierra prometida» que –a juicio de muchos– parece inaccesible y peligrosa. Es la eterna tentación de contentarse con la segura condición de lo presente, evitando los riesgos y la incertidumbre del futuro. Este desafortunado acontecimiento se quedó muy grabado en la memoria de los israelitas y servirá de base a las frecuentes reflexiones de los profetas acerca de la necesidad de crecer en la fidelidad a Dios, abandonándose a sus misteriosos designios... • Esta conmovedora escena nos es presentada por San Mateo con pinceladas aún más dramáticas que en el correspondiente relato de San Marcos. Para los judíos, los paganos estaban totalmente excluidos del «banquete mesiánico», y esto lo sabía muy bien esta humilde y valiente mujer extranjera que pide a Jesús –el «hijo de David»– el poder participar aunque sea de sus insignificantes «migajas». La aparente y sostenida “indiferencia” de Jesús frente a ella es una convincente invitación a ser insistentes en nuestra oración, siempre arraigados en una fe que no admite desánimos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Padre santo, las ofrendas que te presentamos en la conmemoración de estos santos mártires y a nosotros tus siervos concédenos permanecer siempre firmes en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 22, 28-30

Ustedes han perseverado conmigo en mis pruebas, dice el Señor, y yo les voy a dar el Reino, para que en él coman y beban a mi mesa.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor Dios, que en tus santos mártires manifestaste de modo admirable el misterio de la cruz, concede, benigno, que, fortalecidos por este sacrificio, permanezcamos finalmente adheridos a Cristo y trabajemos en la Iglesia por la salvacón de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* SAN MIGUEL DE LA MORA
MR p. 883 [922] / Lecc. II p. 648

ANTÍFONA DE ENTRADA

Este santo luchó hasta la muerte por la ley de Dios y no se aterrorizó ante la amenaza de los impíos, pues estaba afianzado sobre roca firme.

ORACIÓN COLECTA

Dios omnipotente y misericordioso, que hiciste a tu mártir san Miguel De la Mora superar los tormentos que padeció, concede a quienes celebramos el día de su triunfo, que, con tu protección, nos mantengamos invencibles ante las insidias del enemigo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Santifica, Señor, con tu bendición, los dones que te presentamos, para que, por tu gracia, nos inflamen en aquel fuego de tu amor con el que san Miguel De la Mora venció en su cuerpo todos los tormentos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 16, 24

El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y que me siga, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que el santo sacramento que recibimos, Señor, nos comunique aquella fortaleza de espíritu que hizo a tu mártir san Miguel De la Mora fiel en tu servicio y victorioso en su pasión. Por Jesucristo, nuestro Señor.
San Miguel de la Mora Datos Biograficos
Nació en Tecalitlán, Jal. (Diócesis de Colima), el 19 de junio de 1878.
Capellán de la Catedral de Colima, sacerdote sencillo, discreto, ordenado y puntual, siempre se mostró lleno de caridad para con los pobres y dispuesto a servir. Colima fue el primer estado de la República Mexicana en que el gobierno exigió la inscripción de los sacerdotes para otorgarles licencias de ejercer. El Obispo y sus sacerdotes protestaron afirmando que sufrirían todo antes que ser traidores a su fe y de su fi- delidad a la Iglesia. La respuesta del gobierno fue procesar y desterrar a todos los sacerdotes. El Padre Miguel, como algunos otros, se ocultó para continuar prestando ayuda a los fieles. Fue descubierto y amenazado de cárcel definitiva si no abría el culto en la Catedral, contra lo dispuesto por el Obispo. Ante la presión del gobierno militar prefirió salir de la ciudad. En el camino fue apresado y llevado ante el general, quien lo condenó a ser pasado por las armas. Caminó en silencio hasta donde le indicaron y como proclamación de su fe y de su amor a María Santísima sacó su rosario, empezó a rezarlo, y con él en la mano, cayó abatido por las balas. Eran las doce del día 7 de agosto de 1927.

http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_ doc_20000521_de-la-mora_sp.html

Felicidades a nuestros Sacerdotes Orozco Castañeda José Luis · Ríos Hernández Adolfo · Rivas Colima José Manuel ·

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