7 sábado
Morado
FERIA DE CUARESMA
o SANTAS PERPETUA Y FELÍCITAS, Mártires.
Sólo Conmemoración.
MR p. 221 [234] y 687 [703] / Lecc. I p. 734
Perpetua era catecúmena, cuando la arrestaron. Tenia 22
años y un hijito. Felícitas estaba embarazada y dio a luz una
niña en la cárcel. Conservaron siempre una santa fortaleza,
y el 7 de marzo del año 203 fueron conducidas al teatro de
Cartago y juntas las dos y de la mano fueron destrozadas
por un toro bravo.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor. Los
escucharé cuando me llamen en cualquier tribulación, y
siempre seré su Dios.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso, que con la fuerza de tu amor hiciste
a las santas mártires Perpetua y Felícitas intrépidas ante el
perseguidor e invencibles ante los tormentos de la muerte,
concédenos, por su intercesión, crecer siempre en tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Arrojará a lo hondo del mar nuestros delitos.]
Del libro del profeta Miqueas 7, 14-15. 18-20
Señor, Dios nuestro, pastorea a tu pueblo con tu cayado,
a las ovejas de tu heredad, que permanecen aisladas en la
maleza, en medio de campos feraces. Pastarán en Basán y en
Galaad, como en los días de antaño, como cuando salimos
de Egipto y nos mostrabas tus prodigios.
¿Qué Dios hay como tú, que quitas la iniquidad y pasas
por alto la rebeldía de los sobrevivientes de Israel? No
mantendrás por siempre tu cólera, pues te complaces en ser
misericordioso.
Volverás a compadecerte de nosotros, aplastarás con
tus pies nuestras iniquidades, arrojarás a lo hondo del
mar nuestros delitos. Serás fiel con Jacob y compasivo
con Abraham, como juraste a nuestros padres en tiempos
remotos, Señor, Dios nuestro. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 102
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su
santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides
de sus beneficios. R.
El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de
ternura. R.
El Señor no estará siempre enojado, ni durará para siempre
su rencor. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni
nos paga según nuestros pecados. R.
Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su
misericordia; como dista el oriente del ocaso, así aleja de
nosotros nuestros delitos. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 15, 18
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: “Padre, he
pecado contra el cielo y contra ti”. R. Honor y gloria
a ti, Señor Jesús.
EVANGELIO
[Tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida.]
Del santo Evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y
los pecadores para escucharlo. Por lo cual los fariseos y
los escribas murmuraban entre sí: “Este recibe a los pecadores
y come con ellos”.
Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía
dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre,
dame la parte de la herencia que me toca’. Y él les repartió
los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo
lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna,
viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo,
sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a
padecer necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante
de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos.
Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos,
pero no lo dejaban que se las comiera.
Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ‘¡Cuántos
trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo,
aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a
mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra
ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno
de tus trabajadores’.
Enseguida se puso en camino hacia la casa de su
padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se
enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole
los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le
dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no
merezco llamarme hijo tuyo’.
Pero el padre les dijo a sus criados: ‘¡Pronto!, traigan la
túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo
y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo.
Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba
muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos
encontrado’. Y empezó el banquete.
El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando
se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces
llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Este le
contestó: ‘Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar
el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo’. El
hermano mayor se enojó y no quería entrar.
Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él
replicó: ‘¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer
jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un
cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene
ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres,
y tú mandas matar el becerro gordo’.
El padre repuso: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y
todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y
regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y
ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’
”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Jesús nos muestra la misericordia y
el amor de Dios nuestro Padre mediante la muy conocida
parábola del «hijo pródigo». Es ella una página sublime,
destacado ejemplo de la literatura bíblica, en la que se traza
una acabada “radiografía” de lo que es el corazón de Dios. De
esta forma Él justifica ante a sus críticos –y frente a quienes
asumen la actitud egoísta y recelosa del hijo mayor– su
conducta indulgente respecto a los marginados de la salvación.
Dios ofrece así la oportunidad de un perdón que regenera. Él
nos da siempre la oportunidad de un nuevo comienzo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por la celebración de estos sacramentos, concédenos,
Señor, el fruto de nuestra redención, para que nos aparte
siempre de todo humano desorden y nos encamine hacia los
bienes de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 15, 32
Alégrate, hijo mío, porque tu hermano estaba muerto y
ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la santa recepción de tu sacramento, Señor, penetre
hasta lo más íntimo de nuestro corazón y nos comunique su
fuerza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Dios y Padre nuestro, que tu oído misericordioso esté
abierto a la oración de quienes te suplican, y, para que
reciban lo que desean, concédeles pedir lo que te agrada.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Visita al Santuario de los Mártires:
Decanato de la Purísima Concepción- Tetlán




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