Lectura del Día

Lecturas



23 de Abril del 2021

23 viernes
Blanco / Rojo

FERIA DE PASCUA o SAN JORGE, Mártir o SAN ALBERTO, Obispo y Mártir
MR pp. 698 y 888 [717 y 827] / Lecc. I p. 895

Hay testimonio del culto a san Jorge desde finales del siglo IV, en Lod (cerca de Tel Aviv). Las leyendas lo han convertido en soldado que nos defiende contra "el Dragón" rival de san Miguel. Su culto está muy difundido, especialmente en Grecia, Rusia e Inglaterra.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. 4 Esd 2, 35

Una luz eterna, Señor, brillará para tus santos y vivirán para siempre. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Al proclamar con entusiasmo tu poder, te suplicamos humildemente, Señor, que, así como san Jorge imitó a tu Hijo en su pasión, nos ayude generosamente en nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Es el instrumento escogido por mí, para que me dé a conocer a las naciones.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 9, 1-20
En aquellos días, Saulo, amenazando todavía de muerte a los discípulos del Señor, fue a ver al sumo sacerdote y le pidió, para las sinagogas de Damasco, cartas que lo autorizaran para traer presos a Jerusalén a todos aquellos hombres y mujeres que seguían la nueva doctrina.
Pero sucedió que, cuando se aproximaba a Damasco, una luz del cielo lo envolvió de repente con su resplandor. Cayó por tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Preguntó él: “¿Quién eres, Señor?” La respuesta fue: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate. Entra en la ciudad y ahí se te dirá lo que tienes que hacer”.
Los hombres que lo acompañaban en el viaje se habían detenido, mudos de asombro, pues oyeron la voz, pero no vieron a nadie. Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía abiertos los ojos, no podía ver. Lo llevaron de la mano hasta Damasco y ahí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.
Había en Damasco un discípulo que se llamaba Ananías, a quien se le apareció el Señor y le dijo: “Ananías”. El respondió: “Aquí estoy, Señor”. El Señor le dijo: “Ve a la calle principal y busca en casa de Judas a un hombre de Tarso, llamado Saulo, que está orando”. Saulo tuvo también la visión de un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para que recobrara la vista. Ananías contestó: “Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus fieles en Jerusalén. Además, trae autorización de los sumos sacerdotes para poner presos a todos los que invocan tu nombre”. Pero el Señor le dijo: “No importa. Tú ve allá, porque yo lo he escogido como instrumento, para que me dé a conocer a las naciones, a los reyes y a los hijos de Israel. Yo le mostraré cuánto tendrá que padecer por mi causa”. Ananías fue allá, entró en la casa, le impuso las manos a Saulo y le dijo: “Saulo, hermano, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino, me envía para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. Al instante, algo como escamas se le desprendió de los ojos y recobró la vista. Se levantó y lo bautizaron. Luego comió y recuperó las fuerzas. Se quedó unos días con los discípulos en Damasco y se puso a predicar en las sinagogas, afirmando que Jesús era el Hijo de Dios. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 116, 1 .2

R. Que aclamen al Señor todos los pueblos. Aleluya. Que alaben al Señor, todas las naciones, que lo aclamen todos los pueblos. R. Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 6, 56

R. Aleluya, aleluya. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él, dice el Señor. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.]
Del santo Evangelio según san Juan 6, 52-59
En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”.
Esto lo dijo Jesús enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • Saulo, que se dirige a Damasco, se encuentra sorpresivamente con un Jesús que se le revela y, de pronto, le ordena entrar en la ciudad, donde luego se le dirá lo que ha de hacer. No sin unas muy justas reservas, pero aleccionado finalmente por el Señor, Ananías va a encontrarlo y lo bautiza. La conversión de San Pablo –narrada tres veces en el libro de los Hechos– marca un auténtico punto de inflexión en el camino de la naciente Iglesia, que de ahora en adelante se vuelve decididamente a llevar el anuncio del Evangelio a los gentiles... • Los oyentes de Jesús se sienten escandalizados al escuchar sus tan desconcertantes palabras. Él –sin importar ningún tipo de consecuencias– sostiene ser, sin embargo, el «Pan vivo», muy superior al antiguo maná del desierto. Estas atrevidas afirmaciones anticipan, por cierto, el gran misterio de la Eucaristía. En ellas se expresan, además, los maravillosos efectos de este «nuevo maná». Ellos son: la vida eterna, la resurrección al final de los tiempos y, ya desde aquí en la tierra, su misteriosa inhabitación en el alma del creyente.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, el sacrificio de reconciliación y alabanza que ofrecemos a tu majestad en la conmemoración del santo mártir Jorge, para que nos lleve a obtener el perdón y nos haga permanecer en continua acción de gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 12, 24-25

Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda infecundo; pero, si muere, da fruto abundante. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Al celebrar con alegría esta festividad y habiendo recibido tus dones celestiales, te pedimos, Señor, que concedas, a quienes en este divino banquete proclamamos la muerte de tu Hijo, que podamos participar, con los santos mártires, de su resurrección y de su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes González Ramírez René · Rentería Román Erick Alejandro ·

Lectura de día



Lectura del lunes,
19 de abril de 2021

Agenda Litúrgica 2021



Agenda litúrgica 2020-2021 en PDF

Visitas de la Virgen



Ver más...

CEM



Conferencia del Episcopado Mexicano

Circulares y Comunicados

1.Com. Notificación
2.Com. Estadística Anual
3.Com. Jornada Mundial del Enfermo
4.Com. Preseminarios 2018
Ingresos Diocesanos
Colectas Especiales


Ingresos Diocesanos


Colectas Especiales

Directorio - Horario de Misas



Directorio - Horario de misas

Consulta de causas



Ver más...

Ministros Extraordinarios



Ingresa...


Aviso de privacidad | Condiciones Generales
Tels. 33 3614-5504, 33 3055-8000 Fax: 33 3658-2300
© 2020 Arquidiocesis de Guadalajara / Todos los derechos reservados.
Alfredo R. Plascencia 995, Chapultepec Country C.P. 44620 Guadalajara, Jal.
Powered by paxomnis