23 sábado
Blanco
FERIA DE PASCUA
Misa matutina
MR p. 398 [399] / Lecc. I p. 961
ANTÍFONA DE ENTRADA Hech 1, 14
Los discípulos perseveraban unidos en la oración, en
compañía de algunas mujeres, de María, la Madre de Jesús,
y de los parientes de éste. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Dios todopoderoso, que quienes hemos
celebrado estas fiestas pascuales, mantengamos, por tu
gracia, su efecto en nuestra conducta y en toda nuestra
vida. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Pablo permaneció en Roma y predicaba el Reino de Dios.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles. 28, 16-20. 30-31
En aquellos días, cuando llegamos a Roma, se le permitió
a Pablo vivir en una casa particular, con un soldado de
guardia. Tres días después de su llegada, convocó a los
judíos principales, y una vez reunidos, les dijo:
“Hermanos, sin haber hecho nada en contra de mi
pueblo, ni de las tradiciones de nuestros padres, fui preso
en Jerusalén y entregado a los romanos. Ellos, después
de interrogarme, querían ponerme en libertad, porque no
encontraron en mí nada que mereciera la muerte. Pero
los judíos se opusieron y tuve que apelar al César, sin
pretender por ello acusar a mi pueblo. Por esta razón
he querido verlos y hablar con ustedes pues llevo estas
cadenas a causa de la esperanza de Israel”.
Dos años enteros pasó Pablo en una casa alquilada; ahí
recibía a todos los que acudían a él, predicaba el Reino de
Dios y les explicaba la vida de Jesucristo, el Señor, con
absoluta libertad y sin estorbo alguno. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 10
R. El Señor verá a los justos con complacencia. Aleluya.
Desde su santo templo allá en el cielo, donde tiene su
trono y su morada, los ojos del Señor miran al mundo y
examina a los hombres su mirada. R.
Examina a inocentes y malvados y aborrece al que ama
la violencia. Pues es justo el Señor y ama lo justo, a los
justos verá con complacencia. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Jn 16, 7. 13
R. Aleluya, aleluya.
Yo les enviaré el Espíritu de verdad, y él los irá guiando
hacia la verdad plena, dice el Señor. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Este es el discípulo que ha escrito estas cosas, y su
testimonio es verdadero.]
Del santo Evangelio según san Juan 21, 20-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: “Sígueme”.
Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos
el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena
se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado:
‘Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?’ Al verlo, Pedro
le dijo a Jesús: “Señor, ¿qué va a pasar con éste?” Jesús le
respondió: “Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta
que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme”.
Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor
de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo
que no moriría, sino: ‘Si yo quiero que permanezca vivo
hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?’
Ese es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha
puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio
es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que,
si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo
los libros que se escribieran. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Con el contundente testimonio
de san Juan, el «discípulo amado», nos
encontramos en el umbral de la gran fiesta
de Pentecostés, que marca el nacimiento de
la Iglesia. Él nos habla, además, del valor de
la “tradición apostólica” como fundamento
de nuestra identidad. Ya por la tarde de este
mismo día, contaremos con un esquema de
misa propia. Agradezcámosle al Señor el ser
herederos de una constelación de creyentes
que supieron realizar, en su propio contexto
histórico, la fecunda interacción entre fe y
vida. Esto, por cierto, ellos lo pudieron llevar
a la práctica en diálogo acorde a sus muy
diversas situaciones.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te rogamos, Señor, que el Espíritu Santo, al descender
sobre nosotros, nos disponga para estos divinos misterios,
ya que por él recibimos el perdón de los pecados. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 16, 14
El Espíritu Santo me glorificará, porque recibirá de mí,
dice el Señor, lo que les irá comunicando. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Acoge, Señor, compasivo, nuestras súplicas y así como
hemos pasado de los antiguos misterios a los nuevos, así
también, superado el viejo pecado, quedemos renovados
por la santificación de nuestras almas. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
23 sábado
Rojo
SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS
Misa vespertina de la Vigilia
MR p. 401 [400] / Lecc. I p. 964
Esta Misa se dice en la tarde del sábado, antes o después
de las primeras Vísperas del domingo de Pentecostés. Se
proponen dos formas, la segunda de las cuales [pp. 402-
406] [402-405] está enriquecida con elementos propios
de las Vigilias.
ANTÍFONA DE ENTRADA Rom 5, 5; 8, 11
El amor de Dios ha sido infundido en nuestros corazones
por el Espíritu Santo, que habita en nosotros. Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios eterno y todopoderoso, que quisiste que la
celebración del sacramento de la Pascua perdurara a lo
largo de estos cincuenta días, haz que todos los pueblos de
la tierra, en otro tiempo dispersos, superada la multiplicidad
de lenguas, se congreguen y, movidos por el don venido
del cielo, confiesen unánimes la gloria de tu nombre. Por
nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Se llamó Babel, porque ahí confundió el Señor las lenguas
de todos los hombres.]
Del libro del Génesis 11, 1-9
En aquel tiempo, toda la tierra tenía una sola lengua y
unas mismas palabras. Al emigrar los hombres desde el
oriente, encontraron una llanura en la región de Sinaar y
ahí se establecieron.
Entonces se dijeron unos a otros: “Vamos a fabricar
ladrillos y a cocerlos”. Utilizaron, pues, ladrillos en vez
de piedra, y asfalto en vez de mezcla. Luego dijeron:
“Construyamos una ciudad y una torre que llegue hasta
el cielo para hacernos famosos, antes de dispersarnos por
la tierra”.
El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres
estaban construyendo y se dijo: “Son un solo pueblo y
hablan una sola lengua. Si ya empezaron esta obra, en
adelante ningún proyecto les parecerá imposible. Vayamos,
pues, y confundamos su lengua, para que no se entiendan
unos con otros”.
Entonces el Señor los dispersó por toda la tierra y
dejaron de construir su ciudad; por eso, la ciudad se llamó
Babel, porque ahí confundió el Señor la lengua de todos
los hombres y desde ahí los dispersó por la superficie de
la tierra. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 103
R. Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.
Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa
es tu grandeza. Te vistes de belleza y majestad, la luz te
envuelve como un manto. R.
¡Qué numerosas son tus obras, Señor, y todas las hiciste
con maestría! La tierra está llena de tus creaturas. Bendice
al Señor, alma mía. R.
Todos los vivientes aguardan que les des de comer a su
tiempo; les das el alimento y lo recogen, abres tu mano y
se sacian de bienes. R.
Si retiras tu aliento, toda creatura muere y vuelve al
polvo. Pero envías tu espíritu, que da vida, y renuevas el
aspecto de la tierra. R.
SEGUNDA LECTURA
[El Espíritu intercede por nosotros con gemidos que no
pueden expresarse.]
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 8, 22-27
Hermanos: Sabemos que la creación entera gime
hasta el presente y sufre dolores de parto; y no sólo ella,
sino también nosotros, los que poseemos las primicias
del Espíritu, gemimos interiormente, anhelando que se
realice plenamente nuestra condición de hijos de Dios, la
redención de nuestro cuerpo.
Porque ya es nuestra la salvación, pero su plenitud es
todavía objeto de esperanza. Esperar lo que ya se posee no
es tener esperanza, porque, ¿cómo se puede esperar lo que
ya se posee? En cambio, si esperamos algo que todavía no
poseemos, tenemos que esperarlo con paciencia.
El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque
nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; pero el
Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que
no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que conoce
profundamente los corazones, sabe lo que el Espíritu quiere
decir, porque el Espíritu ruega conforme a la voluntad de
Dios, por los que le pertenecen. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, aleluya.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y
enciende en ellos el fuego de tu amor. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Brotarán ríos de agua que da la vida.]
Del santo Evangelio según san Juan 7, 37-39
El último día de la fiesta, que era el más solemne,
exclamó Jesús en voz alta: “El que tenga sed, que venga
a mí; y beba, aquel que cree en mí. Como dice la Escritura:
Del corazón del que cree en mí brotarán ríos de agua viva”.
Al decir esto, se refería al Espíritu Santo que habían de
recibir los que creyeran en él, pues aún no había venido el
Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado. Palabra
del Señor.
REFLEXIÓN: • La Vigilia de Pentecostés merece,
dentro de la liturgia de este tiempo pascual, una especial
atención. Ha de ser una noche en la que la meditación
de la Palabra de vida sea realizada, explicada o cantada
con gozo y devoción. Sólo el Espíritu Santo nos permite
superar la ruptura iniciada en el antiguo y emblemático
Babel. Sólo Él puede hacernos superar la confusión
de las lenguas y de los corazones –que nos enfrenta
unos a otros– derribando todos los obstáculos. Sólo
su gracia puede transformar el mundo y construir la
paz… • El pueblo de Dios, que había encontrado en
el Sinaí su primera configuración, ahora se amplía
hasta la desaparición de todas las fronteras. El nuevo
pueblo de Dios, la Iglesia, es un pueblo que proviene de
todos los pueblos. La Iglesia debe llegar a ser siempre
nuevamente lo que ya es: constructora de «puentes»
y no de «muros». Ella debe abrir las fronteras entre
los pueblos y derribar las barreras entre las clases
y las razas. En ella no puede haber ni olvidados ni
despreciados. En la Iglesia sólo ha de haber hermanos
y hermanas, libres en Cristo Jesús.
Se dice Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Derrama, Señor, sobre estos dones la bendición de tu
Espíritu Santo, para que, por medio de ellos, reciba tu
Iglesia tan gran efusión de amor, que la impulse a hacer
resplandecer en todo el mundo la verdad del misterio de
la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Pentecostés, como en la Misa del día, p. 408
[407]. Si se usa el Canon Romano, se dice Reunidos en
comunión, p. 558 [560]. En las otras Plegarias eucarísticas
también se dicen las partes propias para esta Misa.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 7, 37
El último día de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó:
El que tenga sed, que venga a mí y beba. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que nos aprovechen, Señor, los dones que hemos
recibido, para que estemos siempre llenos del fervor del
Espíritu Santo que derramaste de manera tan inefable en
tus Apóstoles. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, pp. 596-
597 [604-605]. Para la despedida del pueblo, el diácono,
o en su ausencia, el mismo sacerdote, canta o dice:
Anuncien a todos la alegría del Señor resucitado. Vayan
en paz, aleluya, aleluya. O bien: Pueden ir en paz, aleluya,
aleluya. R. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.
ACTIVIDAD DIOCESANA
VIGILIA DE PENTECOSTÉS
(RENOVACIÓN CARISMÁTICA)




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