23 miércoles
Blanco
Memoria,
SAN PÍO DE PIETRELCINA, Presbítero
MR 798 y 927 [828 y 966] / Lecc II p. 824
Nació en 1887 en Pietrelcina, Italia. Fue presbítero de
la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, y vivió
en el convento de San Giovanni Rotondo, en Apulia. El
padre Pío fue un generoso dispensador de la misericordia
divina; se dedicó incansablemente a la dirección espiritual
y la administración del sacramento de la Penitencia,
mostrando una atención particular hacia los pobres y
los enfermos. Buscó una identificación cada vez mayor
con Cristo crucificado, para colaborar en la obra de la
redención. Terminó su peregrinación terrena el 23 de
septiembre de 1968.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 104, 3-4
Alégrese el corazón de los que buscan al Señor;
busquen al Señor y serán fortalecidos, busquen siempre
su rostro.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que concediste a san Pío
de Pietrelcina, presbítero, la gracia singular de participar
de la cruz de tu Hijo, y renovaste, por su ministerio,
las maravillas de tu misericordia, concédenos, por su
intercesión, que, asociados siempre a los sufrimientos de
Cristo, lleguemos felizmente a la gloria de la resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[No me des pobreza ni riqueza; dame solamente lo
necesario para vivir.]
Del libro de los Proverbios 30, 5-9
Toda palabra de Dios es verdadera. El Señor es un
escudo para cuantos en él confían. No alteres para nada
sus palabras, no sea que te reprenda y resultes mentiroso.
Dos cosas te pido, Señor, antes de morir, no me las
niegues: líbrame de la falsedad y la mentira; no me des
pobreza ni riqueza, dame tan sólo lo necesario para vivir,
no sea que la abundancia me aparte de ti y me haga
olvidarte; no sea que la pobreza me obligue a robar y me
lleve a ofenderte. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 118
R. Condúceme, Señor, por tu camino.
Apártame de los caminos falsos y dame la gracia de
cumplir tu voluntad. Para mí valen más tus enseñanzas
que miles de monedas de oro y plata. R.
Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo. Aparto
mi pie de toda senda mala para cumplir tus palabras. R.
Medito tus decretos y odio el camino de la mentira.
Detesto y aborrezco la mentira y amo tu voluntad. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mc 1, 15
R. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor. Conviértanse
y crean en el Evangelio. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Los envió a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos.]
Del santo Evangelio según san Lucas 9,1-6
En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les
dio poder y autoridad para expulsar toda clase de
demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a
predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos.
Y les dijo: “No lleven nada para el camino: ni bastón,
ni morral, ni comida, ni dinero, ni dos túnicas. Quédense
en la casa donde se alojen, hasta que se vayan de aquel
sitio. Y si en algún pueblo no los reciben, salgan de ahí
y sacúdanse el polvo de los pies en señal de acusación».
Ellos se pusieron en camino y fueron de pueblo en
pueblo, predicando el Evangelio y curando en todas partes.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Cristo transmite por primera vez a
sus discípulos su misión, su autoridad y sus poderes.
La disposición de los enviados como «mensajeros de
paz» exige de ellos absoluta disponibilidad. Como
en tiempos de Jesús, el anuncio de la Buena Nueva
debe ir acompañado de los signos de una liberación
integral. Para evangelizar no basta con pronunciar
sermones proselitistas. Hoy más que de conquista ha
de hablarse de presencia. Lo que más necesita nuestro
mundo son «testigos» que vivan coherentemente
su compromiso, sobre todo mediante el amor a los
hermanos, y en especial a los más necesitados.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, las ofrendas de nuestro servicio, que
presentamos en tu altar en la conmemoración de san Pío
de Pietrelcina, y concédenos que, libres de las ataduras de
este mundo, seas tú nuestra única riqueza. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 5, 3
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el
Reino de los cielos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Dios todopoderoso, que fortalecidos con
este sacramento, aprendamos, a ejemplo de san Pío de
Pietrelcina, a buscarte siempre sobre todas las cosas, y
demos, ante el mundo, una imagen auténtica del hombre
nuevo. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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