4 jueves
Blanco
Solemnidad,
EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO
MR p. 449 [447] / Lecc II p. 97. LH de la Solemnidad.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 80, 17
Alimentó a su pueblo con lo mejor del trigo y lo sació
con miel sacada de la roca.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor nuestro Jesucristo, que en este admirable
sacramento nos dejaste el memorial de tu pasión,
concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios
de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos
continuamente en nosotros el fruto de tu redención. Tú
que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu
Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Te di un alimento que ni tú ni tus padres conocían.]
Del libro del Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16a
En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo:
“Recuerda el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho
recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte,
para ponerte a prueba y conocer si ibas a guardar sus
mandamientos o no.
Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te
alimentó con el maná, que ni tú ni tus padres conocían,
para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino
también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
No sea que te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó
de Egipto y de la esclavitud; que te hizo recorrer aquel
desierto inmenso y terrible, lleno de serpientes y alacranes;
que en una tierra árida hizo brotar para ti agua de la roca
más dura, y que te alimentó en el desierto con un maná
que no conocían tus padres”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 147
R. Bendito sea el Señor.
Glorifica al Señor, Jerusalén, a Dios ríndele honores,
Israel. El refuerza el cerrojo de tus puertas y bendice a tus
hijos en tu casa. R.
El mantiene la paz en tus fronteras, con su trigo mejor
sacia tu hambre. El envía a la tierra su mensaje y su palabra
corre velozmente. R.
Le muestra a Jacob sus pensamientos, sus normas y
designios a Israel. No ha hecho nada igual con ningún
pueblo ni le ha confiado a otro sus proyectos. R.
SEGUNDA LECTURA
[El pan es uno y los que comemos de ese pan formamos
un solo cuerpo.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
10, 16-17
Hermanos: El cáliz de la bendición con el que damos
gracias, ¿no nos une a Cristo por medio de su sangre? Y
el pan que partimos, ¿no nos une a Cristo por medio de
su cuerpo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos
muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos
del mismo pan. Palabra de Dios.
SECUENCIA
[Puede omitirse o puede recitarse en forma abreviada,
comenzando por la estrofa:*
“El pan que del cielo baja”]
Al Salvador alabemos,
que es nuestro pastor y guía.
Alabémoslo con himnos
y canciones de alegría.
Alabémoslo sin límites
y con nuestras fuerzas todas;
pues tan grande es el Señor,
que nuestra alabanza es poca.
Gustosos hoy aclamamos
a Cristo, que es nuestro pan,
pues él es el pan de vida,
que nos da vida inmortal.
Doce eran los que cenaban
y les dio pan a los doce.
Doce entonces lo comieron,
y, después, todos los hombres.
Sea plena la alabanza
y llena de alegres cantos;
que nuestra alma se desborde
en todo un concierto santo.
Hoy celebramos con gozo
la gloriosa institución
de este banquete divino,
el banquete del Señor.
Esta es la nueva Pascua,
Pascua del único Rey,
que termina con la alianza
tan pesada de la ley.
Esto nuevo, siempre nuevo,
es la luz de la verdad,
que sustituye a lo viejo
con reciente claridad.
En aquella última cena
Cristo hizo la maravilla
de dejar a sus amigos
el memorial de su vida.
Enseñados por la Iglesia,
consagramos pan y vino,
que a los hombres nos redimen,
y dan fuerza en el camino.
Es un dogma del cristiano
que el pan se convierte en carne,
y lo que antes era vino
queda convertido en sangre.
Hay cosas que no entendemos,
pues no alcanza la razón;
mas si las vemos con fe,
entrarán al corazón.
Bajo símbolos diversos
y en diferentes figuras,
se esconden ciertas verdades
maravillosas, profundas.
Su sangre es nuestra bebida;
su carne, nuestro alimento;
pero en el pan o en el vino
Cristo está todo completo.
Quien lo come, no lo rompe,
no lo parte ni divide;
él es el todo y la parte;
vivo está en quien lo recibe.
Puede ser tan sólo uno
el que se acerca al altar,
o pueden ser multitudes:
Cristo no se acabará.
Lo comen buenos y malos,
con provecho diferente;
no es lo mismo tener vida
que ser condenado a muerte.
A los malos les da muerte
y a los buenos les da vida.
¡Qué efecto tan diferente
tiene la misma comida!
Si lo parten, no te apures;
sólo parten lo exterior;
en el mínimo fragmento
entero late el Señor.
Cuando parten lo exterior,
sólo parten lo que has visto;
no es una disminución
de la persona de Cristo.
* E1 pan que del cielo baja
es comida de viajeros.
Es un pan para los hijos.
¡No hay que tirarlo a los perros!
Isaac, el inocente,
es figura de este pan,
con el cordero de Pascua
y el misterioso maná.
Ten compasión de nosotros,
buen pastor, pan verdadero.
Apaciéntanos y cuídanos
y condúcenos al cielo.
Todo lo puedes y sabes,
pastor de ovejas, divino.
Concédenos en el cielo
gozar la herencia contigo.
Amén.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 6, 51
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el
Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre. R.
Aleluya.
EVANGELIO
[Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera
bebida.]
Del santo Evangelio según san Juan 6, 51-58
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el
pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este
pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es
mi carne para que el mundo tenga vida”.
Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí:
“¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”
Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne
del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener
vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre,
tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera
bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece
en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee
la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá
por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el
maná que comieron sus padres, pues murieron. El que
come de este pan vivirá para siempre”. Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Antes de disponer la mesa santa donde el Señor
hará nuevamente presente su tránsito pascual que
salva a todos los hombres, elevemos nuestras súplicas
a Dios nuestro Padre:
1. Para que los obispos y presbíteros, cuando presidan
la celebración eucarística, vivan tan plenamente
identificados con el Señor, que el pueblo vea en ellos
la imagen viva de Cristo, roguemos al Señor.
2. Para que pronto llegue el día en que todos los
cristianos celebremos la Eucaristía en la unidad de
una sola Iglesia y todos los hombres ofrezcan el único
sacrificio que nos salva, roguemos al Señor.
3. Para que los fieles que se encuentran a las
puertas de la muerte dejen este mundo llenos de
paz y –fortalecidos con el Cuerpo de Cristo– lleguen al
Reino de la felicidad y de la vida, roguemos al Señor.
4. Para que el Señor aumente nuestra fe y acreciente
nuestro amor, a fin de que adoremos en espíritu y en
verdad a Cristo realmente presente en el sacramento
de la Eucaristía, roguemos al Señor.
Dios nuestro, siempre fiel a tus promesas, haz que
–fortalecidos con el sacramento del Cuerpo y la Sangre
de Cristo– avancemos por la senda del bien, hasta
llegar a la asamblea de los santos en el banquete
eterno de tus elegidos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, concede, bondadoso, a tu Iglesia, los dones de
la unidad y de la paz, significados místicamente en las
ofrendas que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio II o I de la Eucaristía, pp. 520-521 [522-521].
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 56
El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en
mí y yo en él, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor Jesucristo, disfrutar eternamente
del gozo de tu divinidad que ahora pregustamos, en la
comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre. Tú que vives y
reinas por los siglos de los siglos.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Jubileo Circular: Jueves 4, Viernes 5 y Sábado 6: Catedral
Basílica (La Asunción de María), Nuestra Señora del Refugio
de Pecadores, Santa Margarita Reina, María Madre de la Iglesia
San Francisco de Asís (Zalatitán), La Lupita Virgen de Guadalupe,
(Ixtlahuacán del Río), Santuario de Guadalupe (Zapotlanejo),
Sagrado Corazón de Jesús (Parques de Zapopan).




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