4 domingo
Verde
XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
[Se omite la Memoria de SAN FRANCISCO
DE ASÍS, Religioso]
MR 439 [437] / Lecc. II p. 68.
LH Semana III del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Est 4, 17
En tu voluntad, Señor, está puesto el universo, y no hay
quien pueda resistirse a ella. Tú hiciste todo, el cielo y la
tierra, y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres Señor
del universo.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que en la superabundancia
de tu amor sobrepasas los méritos y aun los deseos de los
que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia
para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos
concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por
nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[La viña del Señor es la casa de Israel.]
Del libro del profeta Isaías 5, 1-7
Voy a cantar, en nombre de mi amado, una canción a su
viña. Mi amado tenía una viña en una ladera fértil. Removió
la tierra, quitó las piedras y plantó en ella vides selectas;
edificó en medio una torre y excavó un lagar. Él esperaba
que su viña diera buenas uvas, pero la viña dio uvas agrias.
Ahora bien, habitantes de Jerusalén y gente de Judá, yo
les ruego, sean jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más pude
hacer por mi viña, que yo no lo hiciera? ¿Por qué cuando
yo esperaba que diera uvas buenas, las dio agrias?
Ahora voy a darles a conocer lo que haré con mi viña;
le quitaré su cerca y será destrozada. Derribaré su tapia y
será pisoteada. La convertiré en un erial, nadie la podará
ni le quitará los cardos, crecerán en ella los abrojos y las
espinas, mandaré a las nubes que no lluevan sobre ella.
Pues bien, la viña del Señor de los ejércitos es la casa de
Israel, y los hombres de Judá son su plantación preferida.
El Señor esperaba de ellos que obraran rectamente y ellos,
en cambio, cometieron iniquidades; él esperaba justicia y
sólo se oyen reclamaciones. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 79
R. La viña del Señor es la casa de Israel.
Señor, tú trajiste de Egipto una vid, arrojaste de aquí a los
paganos y la plantaste; ella extendió sus sarmientos hasta
el mar y sus brotes llegaban hasta el río. R.
Señor, ¿por qué has derribado su cerca, de modo que
puedan saquear tu viña los que pasan, pisotearla los
animales salvajes, y las bestias del campo destrozarla? R.
Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, mira tu viña
y visítala; protege la cepa plantada por tu mano, el renuevo
que tú mismo cultivaste. R.
Ya no nos alejaremos de ti; consérvanos la vida y
alabaremos tu poder. Restablécenos, Señor, Dios de los
ejércitos, míranos con bondad y estaremos a salvo. R.
SEGUNDA LECTURA
[Obren bien y el Dios de la paz estará con ustedes.]
De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses 4, 6-9
Hermanos: No se inquieten por nada; más bien presenten
en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la
súplica, llenos de gratitud. Y que la paz de Dios, que
sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus
pensamientos en Cristo Jesús.
Por lo demás, hermanos, aprecien todo lo que es
verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo
que es amable y honroso, todo lo que sea virtud y merezca
elogio. Pongan por obra cuanto han aprendido y recibido
de mí, todo lo que yo he dicho y me han visto hacer; y el
Dios de la paz estará con ustedes. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Jn 15, 16
R. Aleluya, aleluya.
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que
vayan y den fruto, y su fruto permanezca. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Arrendará el viñedo a otros viñadores.]
Del santo Evangelio según san Mateo 21, 33-43
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a
los ancianos del pueblo esta parábola: “Había una vez
un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca,
cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y
luego lo alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados
para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos
se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a
otro y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros
criados, en mayor número que los primeros, y los trataron
del mismo modo.
Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: ‘A mi
hijo lo respetarán’. Pero cuando los viñadores lo vieron, se
dijeron unos a otros: ‘Este es el heredero. Vamos a matarlo
y nos quedaremos con su herencia’. Le echaron mano, lo
sacaron del viñedo y lo mataron.
Ahora, díganme: cuando vuelva el dueño del viñedo,
¿qué hará con esos viñadores?” Ellos le respondieron: “Dará
muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a
otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo”.
Entonces Jesús les dijo: “¿No han leído nunca en la
Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es
ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un
prodigio admirable?
Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el
Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus
frutos”. Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Elevemos nuestra plegaria al Señor con aquella
confianza filial que el Espíritu Santo suscita en
nuestros corazones:
1. Para que la Iglesia –mediante la santidad de sus
fieles y el celo de sus ministros– anuncie a todos los
hombres la salvación de Dios, roguemos al Señor.
2. Para que el Señor ayude a los gobernantes, a
fin de que se logre en todas las naciones la paz, el
progreso y la libertad religiosa, roguemos al Señor.
3. Para que las naciones que sufren a causa de las
guerras vean alejarse de sus pueblos la violencia, la
destrucción y las lágrimas, roguemos al Señor.
4. Para que el Señor ilumine los ojos de nuestro
corazón, a fin de que sepamos descubrir la esperanza
a la que nos ha llamado, roguemos al Señor.
Protege, Señor, con amor constante a tu Iglesia y
no abandones la viña que tú mismo has plantado.
Enriquécela con sarmientos vigorosos y haz que –
injertados en Cristo, la verdadera cepa– todos demos
frutos abundantes de vida eterna. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, el sacrificio que tú mismo nos mandaste
ofrecer, y, por estos sagrados misterios, que celebramos en
cumplimiento de nuestro servicio, dígnate llevar a cabo en
nosotros la santificación que proviene de tu redención. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. I Cor 10, 17
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos,
formamos un solo cuerpo, porque todos participamos de
un mismo pan y de un mismo cáliz.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios omnipotente, saciados con este alimento y
bebida celestiales, concédenos ser transformados en
aquel a quien hemos recibido en este sacramento. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ACTIVIDAD DIOCESANA
● Onomástico del Emmo.
Sr. Cardenal D. José Francisco Robles Ortega.




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