4 viernes
Verde / Blanco
Feria o
Misa del Sagrado Corazón de Jesús
MR p. 1122 [1168] / Lecc. II p. 761
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 32, 11.19
Los proyectos de su corazón subsisten de generación
en generación, para librar de la muerte a sus fieles y
reanimarlos en tiempo de hambre.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, haz que nos revistamos con las virtudes
del corazón de tu Hijo y nos encendamos con el amor
que lo inflama, para que, configurados a imagen suya,
merezcamos ser partícipes de la redención eterna. Por
nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[El Señor pondrá al descubierto las intenciones del corazón.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
4, 1-5
Hermanos: Procuren que todos nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.
Ahora bien, lo que se busca en un administrador es que
sea fiel. Por eso, lo que menos me preocupa es que me
juzguen ustedes o un tribunal humano; pues ni siquiera
yo me juzgo a mí mismo. Es cierto que mi conciencia
no me reprocha nada, pero no por eso he sido declarado
inocente. El Señor es quien habrá de juzgarme. Por lo
tanto, no juzguen antes de tiempo; esperen a que venga
el Señor. Entonces él sacará a la luz lo que está oculto
en las tinieblas, pondrá al descubierto las intenciones
del corazón y dará a cada uno la alabanza que merezca.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 36
R. La salvación del justo es el Señor.
Pon tu esperanza en Dios, practica el bien y vivirás
tranquilo en esta tierra. Busca en él tu alegría y te dará el
Señor cuanto deseas. R.
Pon tu vida en las manos del Señor, en él confía, y
hará que tu virtud y tus derechos brillen igual que el sol
de mediodía. R.
Apártate del mal, practica el bien y tendrás una casa
eternamente, porque al Señor le agrada lo que es justo y
vela por sus fieles; en cambio, a los injustos los borrará
de la tierra para siempre. R.
La salvación del justo es el Señor; en la tribulación él
es su amparo. A quien en él confía, Dios lo salva de los
hombres malvados. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 8, 12
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue
tendrá la luz de la vida. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Vendrá un día en que les quiten al esposo y entonces sí
ayunarán.]
Del santo Evangelio según san Lucas 5, 33-39
En aquel tiempo, los fariseos y los escribas le preguntaron a Jesús: «¿Por qué los discípulos de Juan ayunan
con frecuencia y hacen oración, igual que los discípulos
de los fariseos, y los tuyos, en cambio, comen y beben?»
Jesús les contestó: «¿Acaso pueden ustedes obligar a
los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo
está con ellos? Vendrá un día en que les quiten al esposo,
y entonces sí ayunarán».
Les dijo también una parábola: «Nadie rompe un vestido
nuevo para remendar uno viejo, porque echa a perder el
nuevo, y al vestido viejo no le queda el remiendo del
nuevo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el
vino nuevo revienta los odres y entonces el vino se tira y
los odres se echan a perder. El vino nuevo hay que echarlo
en odres nuevos y así se conservan el vino y los odres. Y
nadie, acabando de beber un vino añejo, acepta uno nuevo,
pues dice: ‹El añejo es mejor› ». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Este pasaje ha de entenderse desde
la novedad que supone la presencia del Reino en la
persona y en el mensaje de Jesús. Él no vine a establecer una religión cuyo eje central sea simplemente
la práctica cultual y religiosa, a la vieja usanza, sino
como un nuevo estilo de relación con Dios y con los
hermanos. Tal religiosidad conlleva, naturalmente,
un mínimo de prácticas externas, como expresión de
una fe personal y comunitaria, pero no como lo más
central e importante. Efectivamente, a esta fe y a este
amor ha de corresponder un culto «en espíritu y en
verdad» (Jn, 4, 23).
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, Padre de misericordia, que por el inmenso
amor con que nos has amado, nos diste con inefable bondad a tu Unigénito, concédenos que, unidos íntimamente
a él, te ofrezcamos una digna oblación. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 19, 34
Uno de los soldados le traspasó el costado con su lanza,
e inmediatamente salió sangre y agua.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo participado de tu sacramento de amor, imploramos, Señor, tu clemencia, para que, configurados
con Cristo en la tierra, merezcamos compartir su gloria en
el cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.




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