21 viernes
Blanco
Memoria,
SAN PÍO X, Papa
MR p. 776 y 894 [805 y 933] / Lecc. II p. 714
Se impuso, siendo Papa, por su sencillez y su vigor. Con mano
firme gobernó la Iglesia en una época en que ésta debía hacer
frente a un laicismo virulento y a posiciones extremadamente
radicales sobre conocimientos teológicos y bíblicos. El Papa
invitó a los cristianos a participar activamente en la liturgia
y los atrajo a las fuentes de la vida (1835-1914).
ANTÍFONA DE ENTRADA
El Señor lo eligió sumo sacerdote, le abrió sus tesoros
y derramó sobre él toda clase de bendiciones.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que, para defender la fe católica e instaurar
todas las cosas en Cristo, colmaste al Papa san Pío décimo de
sabiduría celestial y fortaleza apostólica, concede, benigno,
que, siguiendo sus enseñanzas y ejemplos, alcancemos la
recompensa eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[El Señor infundirá su espíritu a los huesos secos y
revivirán.]
Del libro del profeta Ezequiel 37, 1-14
En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí,
y su espíritu me trasladó y me colocó en medio de un
campo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas en torno a
ellos. Había una cantidad innumerable de huesos sobre
la superficie del campo y estaban completamente secos.
Entonces el Señor me preguntó: “Hijo de hombre, ¿podrán
acaso revivir estos huesos?” Yo respondí: “Señor, tú lo sabes”.
Él me dijo: “Habla en mi nombre a estos huesos y diles:
‘Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Esto dice el
Señor Dios a estos huesos: He aquí que yo les infundiré el
espíritu y revivirán. Les pondré nervios, haré que les brote
carne, la cubriré de piel, les infundiré el espíritu y revivirán.
Entonces reconocerán ustedes que yo soy el Señor’”.
Yo pronuncié en nombre del Señor las palabras que él
me había ordenado, y mientras hablaba, se oyó un gran
estrépito, se produjo un terremoto y los huesos se juntaron unos
con otros. Y vi cómo les iban saliendo nervios y carne y cómo
se cubrían de piel; pero no tenían espíritu. Entonces me dijo el
Señor: “Hijo de hombre, habla en mi nombre al espíritu y dile:
‘Esto dice el Señor: Ven, espíritu, desde los cuatro vientos y
sopla sobre estos muertos, para que vuelvan a la vida’ ”.
Yo hablé en nombre del Señor, como él me había
ordenado. Vino sobre ellos el espíritu, revivieron y se
pusieron de pie. Era una multitud innumerable. El Señor
me dijo: “Hijo de hombre: Estos huesos son toda la casa de
Israel, que ha dicho: ‘Nuestros huesos están secos; pereció
nuestra esperanza y estamos destrozados’. Por eso, habla
en mi nombre y diles: ‘Esto dice el Señor: Pueblo mío, yo
mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de ellos y los
conduciré de nuevo a la tierra de Israel. Cuando abra sus
sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán
que yo soy el Señor. Entonces les infundiré mi espíritu,
los estableceré en su tierra y sabrán que yo, el Señor, lo
dije y lo cumplí’ ”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 106
R. Demos gracias a Dios, porque nos ama.
Que lo confiesen los redimidos por el Señor, los que él
rescató de la mano del enemigo, los que reunió de todos
los países, de norte y sur, de oriente y occidente. R.
Andaban errantes por un desierto solitario, no encontraban el camino de ningún poblado; sufrían hambre y sed,
se les iba agotando la vida. R.
Pero gritaron al Señor en su angustia, y los arrancó de
la tribulación. Los guió por un camino derecho para que
llegaran a un poblado. R.
Demos gracias a Dios porque nos ama, por las maravillas que hace con los hombres. Él calmó la sed de los
sedientos y a los hambrientos los llenó de bienes. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Sal 24, 4. 5
R. Aleluya, aleluya.
Descúbrenos, Señor, tus caminos y guíanos con la
verdad de tu doctrina. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo.]
Del santo Evangelio según san Mateo 22, 34-40
En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos
de que Jesús había dejado callados a los saduceos,
se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley,
le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el
mandamiento más grande de la ley?»
Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo
tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este
es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el
segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como
a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la
ley y los profetas”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: En su respuesta a quien quería
ponerle una trampa, Jesús se remite a textos muy
conocidos por sus interlocutores: Deuteronomio 6, 4-9
y Levítico 19, 18. En este nuevo contexto la palabra
«prójimo» abarca a todos y no sólo al pariente o al
connacional. En esta respuesta vemos que la ley y la
moral cristiana han de ser mucho más sencillas que
la complicada casuística de los escribas y fariseos.
«Amar sin medida», como lo hizo Jesús, esa es la
meta ideal en relación a Dios y al prójimo. Un único
y doble mandamiento que «vale más que todos los
holocaustos y sacrificios» (Mc 12, 33).
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, por tu bondad, los dones que te presentamos, para que, dóciles a las enseñanzas de san Pío,
Papa, celebremos con dignidad estos santos misterios y los
recibamos con espíritu de fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 10, 11
El buen Pastor da la vida por sus ovejas.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Al celebrar la memoria del Papa san Pío, te rogamos,
Señor Dios nuestro, que, por la eficacia de este banquete
celestial, lleguemos a ser constantes en la fe y vivamos
concordes en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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