21 domingo
Verde
XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
[Se omite la Memoria de
SAN LUIS GONZAGA, Religioso
o de SAN JOSÉ ISABEL FLORES VARELA,
Mártir Mexicano *]
MR p. 424 [422] / Lecc. II p. 21.
LH Semana IV del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 27, 8-9
El Señor es la fuerza de su pueblo, defensa y salvación
para su Ungido. Sálvanos, Señor, vela sobre nosotros y
guíanos siempre.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor, concédenos vivir siempre en el amor y respeto a
tu santo nombre, ya que jamás dejas de proteger a quienes
estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro
Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[El Señor ha salvado la vida de su pobre de la mano de
los malvados.]
Del libro del profeta Jeremías 20, 10-13
En aquel tiempo, dijo Jeremías: “Yo oía el cuchicheo de
la gente que decía: ‘Denunciemos a Jeremías, denunciemos
al profeta del terror’. Todos los que eran mis amigos
espiaban mis pasos, esperaban que tropezara y me
cayera, diciendo: ‘Si se tropieza y se cae, lo venceremos
y podremos vengarnos de él’.
Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado; por eso
mis perseguidores caerán por tierra y no podrán conmigo;
quedarán avergonzados de su fracaso y su ignominia será
eterna e inolvidable.
Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo y
conoces lo más profundo de los corazones, haz que yo
vea tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado
mi causa.
Canten y alaben al Señor, porque él ha salvado la vida de
su pobre de la mano de los malvados”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 68
R. Escúchame, Señor, porque eres bueno.
Por ti he sufrido oprobios y la vergüenza cubre mi
semblante. Extraño soy y advenedizo, aun para aquellos
de mi propia sangre; pues me devora el celo de tu casa,
el odio del que te odia, en mí recae. R.
A ti, Señor, elevo mi plegaria, ven en mi ayuda pronto;
escúchame conforme a tu clemencia, Dios fiel en el socorro.
Escúchame, Señor, pues eres bueno y en tu ternura vuelve
a mí tus ojos. R.
Se alegrarán, al verlo, los que sufren; quienes buscan
a Dios tendrán más ánimo, porque el Señor jamás desoye
al pobre ni olvida al que se encuentra encadenado. Que lo
alaben por esto cielo y tierra, el mar y cuanto en él habita. R.
SEGUNDA LECTURA
[El don de Dios supera con mucho al delito.]
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 5, 12-15
Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el
mundo y por el pecado entró la muerte, y así la muerte
pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Antes de la ley de Moisés ya existía el pecado en el
mundo y, si bien es cierto que el pecado no se castiga
cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó desde
Adán hasta Moisés, aun sobre aquellos que no pecaron
como pecó Adán, cuando desobedeció un mandato directo
de Dios. Por lo demás, Adán era figura de Cristo, el que
había de venir.
Ahora bien, el don de Dios supera con mucho al delito.
Pues si por el pecado de un solo hombre todos fueron
castigados con la muerte, por el don de un solo hombre,
Jesucristo, se ha desbordado sobre todos la abundancia de
la vida y la gracia de Dios. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Jn 15, 26. 27
R. Aleluya, aleluya.
El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el
Señor, y también ustedes serán mis testigos. R. Aleluya.
EVANGELIO
[No tengan miedo a los que matan el cuerpo.]
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 26-33
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “No teman
a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a
descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse.
Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que
les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas.
No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no
pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede
arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.
¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una
moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra
si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los
cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no
tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos
los pájaros del mundo.
A quien me reconozca delante de los hombres, yo
también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos;
pero al que me niegue delante de los hombres, yo también
lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos”. Palabra
del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Elevemos nuestros ojos al Señor, confiados en
recibir su pronta ayuda:
A cada invocación responderemos: R.
Escúchanos, Padre.
1. Por el santo Padre, el Papa León, por nuestro Obispo
José Francisco y por todos los Obispos, sacerdotes y
diáconos de Jesucristo, roguemos al Señor.
2. Por el buen tiempo, por el fruto de las
investigaciones de los estudiosos y por la prosperidad
del trabajo de todos, roguemos al Señor.
3. Por las vírgenes consagradas al Señor y por los
religiosos que trabajan en nuestras comunidades,
roguemos al Señor.
4. Por todos los que hacen el bien en nuestras
parroquias y por los que cuidan de los pobres y de
los enfermos, roguemos al Señor.
Señor Jesucristo, que has confiado a nuestras
débiles fuerzas el anuncio de tu Palabra, sosténnos
con la fuerza de tu Espíritu, para que nunca nos
avergoncemos de nuestra fe, sino que confesemos, con
valentía, tu nombre ante los hombres, y merezcamos
así que, en el día de tu manifestación, te pongas de
nuestra parte ante tu Padre del cielo. Tú, que vives
y reinas por los siglos de los siglos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y
alabanza y concédenos que, purificados por su eficacia,
podamos ofrecerte el entrañable afecto de nuestro corazón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 144, 15
Los ojos de todos esperan en ti, Señor; y tú les das la
comida a su tiempo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Renovados, Señor, por el alimento del sagrado Cuerpo
y la preciosa Sangre de tu Hijo, concédenos que lo que
realizamos con asidua devoción, lo recibamos convertido
en certeza de redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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