28 miércoles
Rojo
Fiesta,
SANTOS SIMÓN Y JUDAS, Apóstoles
MR p.820 [853] / Lecc. II p. 1130
Simón era conocido con el apodo de “Fanático”, casi
seguramente porque había participado en las guerrillas
contra los romanos. A Judas lo conocían también como
Tadeo. En la Última Cena hace a Jesús una pregunta que le
valió esta respuesta: “A todo aquel que me ame, mi Padre
lo amará, y vendremos a él para establecer en él nuestra
morada” (Jn 14, 23).
Se dice Gloria.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Estos son los santos varones que Dios eligió con amor
verdadero y les dio la gloria eterna.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que, por medio de los santos Apóstoles nos
concediste llegar al conocimiento de tu nombre, concede,
bondadoso, por intercesión de los santos Simón y Judas,
que tu Iglesia crezca continuamente por el aumento de los
pueblos que creen en ti. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Ustedes han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles.]
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios 2, 19-22
Hermanos: Ya no son ustedes extranjeros ni advenedizos;
son conciudadanos de los santos y pertenecen a la familia
de Dios, porque han sido edificados sobre el cimiento de
los apóstoles y de los profetas, siendo Cristo Jesús la piedra
angular.
Sobre Cristo, todo el edificio se va levantando bien
estructurado, para formar el templo santo en el Señor, y
unidos a él también ustedes se van incorporando al edificio,
por medio del Espíritu Santo, para ser morada de Dios.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 18
R. El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.
Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento
anuncia la obra de sus manos. Un día comunica su mensaje
al otro día y una noche se lo transmite a la otra noche. R.
Sin que pronuncien una palabra, sin que resuene su voz,
a toda la tierra llega su sonido y su mensaje hasta el fin
del mundo. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, aleluya.
Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, a ti nuestra
alabanza. A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los
apóstoles. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de
apóstoles.]
Del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19
Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se
pasó la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a
doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran
Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago
y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el
hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo
de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles,
se detuvo en un llano. Allí se encontraron mucha gente,
que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la
costa de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los
curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados
por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente
procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba
a todos. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: El 11 de octubre de 2006, en su
Audiencia general, el Papa Benedicto XVI decía: Hoy
dedicamos la catequesis a Simón el Cananeo y a Judas
Tadeo. Los consideramos juntos, no sólo porque en
las listas de los Doce siempre aparecen juntos (Cfr. Mt
10, 4; Mc 3, 18; Lc 6, 15; Hech 1, 13), sino también
porque las noticias que se refieren a ellos no son
muchas, si exceptuamos el hecho de que el canon
del Nuevo Testamento conserva una carta atribuida
a Judas Tadeo. A Simón se le llama también «Zelotes»,
por su ardiente celo por la Ley divina y su pueblo. El
sobrenombre de Judas, Tadeo, significa «magnánimo».
Sus caracteres tan diferentes son un signo evidente
de que Jesús, llama a sus discípulos de estratos muy
diversos. Pero todos vivían íntimamente unidos al
Maestro. La pregunta de Judas Tadeo en la Última
Cena, da lugar a una afirmación importante: la plena
manifestación de Jesús está condicionada al amor
del discípulo.
Prefacio I o II de los Apóstoles, pp. 531-532 [532-533]
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al venerar la eterna gloria de los santos apóstoles Simón
y Judas, te rogamos, Señor, que recibas nuestras ofrendas y
nos dispongas a celebrar dignamente estos santos misterios.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 14, 23
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Después de recibir estos sacramentos e impulsados por
el Espíritu Santo, te suplicamos humildemente, Señor, que
el misterio que hemos celebrado en el martirio de los santos
apóstoles Simón y Judas, nos haga perseverar siempre en
tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Puede utilizarse la fórmula de
bendición solemne, p. 602 [610].
* SAN RODRIGO AGUILAR ALEMÁN
[Conmemoración donde se conservan sus reliquias]
MR p. 885 [924] / Lecc. II p. 947
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Flp 3, 8. 10
Todo lo considero basura, con tal de conocer a Cristo,
y conformarse a su muerte en comunión con su pasión.
ORACIÓN COLECTA
Dios omnipotente y misericordioso, que concediste a
san Rodrigo Aguilar Alemán luchar por la justicia hasta la
muerte, haz que, por su intercesión, soportemos por tu amor
todas las adversidades y corramos esforzadamente hacia
ti, pues sólo tú eres la vida. Por nuestro Señor Jesucristo...
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te presentamos, Señor, estas ofrendas al conmemorar a
tu santo mártir Rodrigo Aguilar, a quien ninguna tentación
pudo separar de la unidad del cuerpo de Cristo. Él, que vive
y reina por los siglos de los siglos.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 8, 12
El que me sigue no caminará en la oscuridad y tendrá
la luz de la vida, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Renovados por estos sagrados misterios, te rogamos,
Señor, que, imitando la admirable constancia de san Rodrigo
Aguilar, merezcamos, por nuestra perseverancia, conseguir
el premio eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
* SAN RODRIGO AGUILAR ALEMÁN
Nació en Sayula, Jal. (Diócesis de Ciudad Guzmán),
el 13 de marzo de 1875. Párroco de Unión de Tula,
Jal. (Diócesis de Autlán). Sacerdote poeta de fina
sensibilidad. Consagró su sacerdocio a la Virgen
Santísima de Guadalupe. Con todo su corazón imploró:
«Señor, danos la gracia de padecer en tu nombre, de
sellar nuestra fe con nuestra sangre y coronar nuestro
sacerdocio con el martirio ¡Fiat voluntas tua!» Por eso,
cuando tuvo que abandonar su parroquia y ocultarse
en la población de Ejutla, Jal., y cuando llegaron las
tropas federales para apresarlo, su rostro resplandecía
de paz y gozo, y se despidió diciendo: «Nos vemos en
el cielo».
En la madrugada del 28 de octubre de 1927 fue
conducido a la plaza de Ejutla. Arrojaron la cuerda a
una rama gruesa de un árbol de mango, hicieron una
lanzada y la colocaron al cuello del sacerdote. Luego
quisieron poner a prueba su fortaleza y con altanería
le preguntaron: «¿Quién vive?» La valiente respuesta
fue: «¡Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!»
Entonces la cuerda fue tirada con fuerza y el señor
cura Aguilar quedó suspendido. Se le bajó de nuevo
y se le repitió la pregunta: «¿Quién vive?» Por segunda
vez dijo con voz firme: «¡Cristo Rey y Santa María
de Guadalupe!» Nuevamente al mismo suplicio y por
tercera vez, el «¿Quién vive?» El mártir agonizante,
arrastrando la lengua repitió: «Cristo Rey y Santa
María de Guadalupe».
http://www.vatican.va/news_services/liturgy/
saints/ns_lit_doc_20000521_aguilar-aleman_
sp.html




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