28 jueves
Blanco
Fiesta,
JESUCRISTO,
SUMO Y ETERNO SACERDOTE
MR p. 721 [741] / Lecc. II p. 1071
Jesucristo ejerce su sacerdocio durante toda su vida
terrena y, sobre todo, en su pasión, muerte y resurrección.
El sacrificio perfecto es el que ofreció en la cruz en ofrenda
total como respuesta amorosa al amor del Padre y por
nuestra salvación, y es el mismo Jesucristo, Sumo y Eterno
Sacerdote de la Nueva Alianza, quien, por el ministerio
de los sacerdotes, ofrece el sacrificio eucarístico, que es
el mismo de la cruz.
ANTÍFONA DE ENTRADA Heb 7, 24
Cristo, mediador de la nueva alianza, por el hecho de
permanecer para siempre, posee un sacerdocio perpetuo.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que para gloria tuya y salvación de todos
los hombres constituiste sumo y eterno sacerdote a tu
Hijo, Jesucristo, concede a quienes él ha elegido como
ministros suyos y administradores de los sacramentos y
del Evangelio, la gracia de ser fieles en el cumplimiento
de su ministerio. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Él fue traspasado por nuestros crímenes.]
Del libro del profeta Isaías 52, 13-53, 12
He aquí que mi siervo prosperará, será engrandecido y
exaltado, será puesto en alto. Muchos se horrorizaron al
verlo, porque estaba desfigurado su semblante, que no tenía
ya aspecto de hombre; pero muchos pueblos se llenaron
de asombro. Ante él los reyes cerrarán la boca, porque
verán lo que nunca se les había contado y comprenderán
lo que nunca se habían imaginado.
¿Quién habrá de creer lo que hemos anunciado? ¿A
quién se le revelará el poder del Señor? Creció en su
presencia como planta débil, como una raíz en el desierto.
No tenía gracia ni belleza. No vimos en él ningún aspecto
atrayente; despreciado y rechazado por los hombres, varón
de dolores, habituado al sufrimiento; como uno del cual
se aparta la mirada, despreciado y desestimado.
El soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros
dolores; nosotros lo tuvimos por leproso, herido por Dios
y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado
por nuestros crímenes. Él soportó el castigo que nos trae
la paz. Por sus llagas hemos sido curados.
Todos andábamos errantes como ovejas, cada uno
siguiendo su camino, y el Señor cargó sobre él todos
nuestros crímenes. Cuando lo maltrataban, se humillaba
y no abría la boca, como un cordero llevado a degollar;
como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría
la boca.
Inicuamente y contra toda justicia se lo llevaron.
¿Quién se preocupó de su suerte? lo arrancaron de la
tierra de los vivos, lo hirieron de muerte por los pecados
de mi pueblo, le dieron sepultura con los malhechores a la
hora de su muerte, aunque no había cometido crímenes,
ni hubo engaño en su boca.
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento cuando
entregue su vida como expiación, verá a sus descendientes,
prolongará sus años y por medio de él prosperarán los
designios del Señor. Por las fatigas de su alma, verá la luz
y se saciará; con sus sufrimientos justificará mi siervo a
muchos, cargando con los crímenes de ellos.
Por eso le daré una parte entre los grandes, y con los
fuertes repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la
muerte y fue contado entre los malhechores, cuando tomó
sobre sí las culpas de todos e intercedió por los pecadores.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 39
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Cuántas maravillas has hecho, Señor y Dios mío,
cuántos planes en favor nuestro.
Nadie se te puede comparar. R.
En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es,
Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón. R.
He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he
cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor. R.
No callé tu justicia, antes bien, proclamé tu lealtad y tu
auxilio. Tu amor y tu lealtad no los he ocultado a la gran
asamblea. R.
SEGUNDA LECTURA
[Con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los
que ha santificado.]
De la carta a los hebreos 10, 12-23
Hermanos: Cristo ofreció un solo sacrificio por los
pecadores y se sentó para siempre a la derecha de Dios;
no le queda sino aguardar a que sus enemigos sean puestos
bajo sus pies. Así, con una sola ofrenda, hizo perfectos
para siempre a los que ha santificado.
Lo mismo atestigua el Espíritu Santo, que dice en un
pasaje de la Escritura: La alianza que yo estableceré con
ellos, cuando lleguen esos días, palabra del Señor, es ésta:
Voy aponer mi ley en lo más profundo de su mente y voy
a grabarla en sus corazones. Y prosigue después: Yo les
perdonaré sus culpas y olvidaré para siempre sus pecados.
Ahora bien, cuando los pecados han sido perdonados, ya
no hacen falta más ofrendas por ellos.
Hermanos, en virtud de la sangre de Jesucristo, tenemos
la seguridad de poder entrar en el santuario, porque él
nos abrió un camino nuevo y viviente a través del velo,
que es su propio cuerpo. Asimismo, en Cristo tenemos
un sacerdote incomparable al frente de la casa de Dios.
Acerquémonos, pues, con sinceridad de corazón,
con una fe total, limpia la conciencia de toda
mancha y purificado el cuerpo por el agua saludable.
Mantengámonos inconmovibles en la profesión de nuestra
esperanza, porque el que nos hizo las promesas es fiel a
su palabra. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Is 42, 1
R. Aleluya, aleluya.
Miren a mi siervo, a quien sostengo; a mi elegido,
en quien tengo mis complacencias. En él he puesto mi
espíritu, para que haga brillar la justicia sobre las naciones.
R. Aleluya.
EVANGELIO
[Hagan esto en memoria mía.]
Del santo Evangelio según san Lucas 22, 14-20
En aquel tiempo, llegada la hora de cenar, se sentó
Jesús con sus discípulos y les dijo: «Cuánto he deseado
celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque
yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta que
tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios». Luego
tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción
de gracias y dijo: «Tomen esto y repártanlo entre ustedes,
porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de
la vid hasta que venga el Reino de Dios».
Tomando después un pan, pronunció la acción de
gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Esto es mi
cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en
memoria mía». Después de cenar, hizo lo mismo con una
copa de vino, diciendo: «Esta copa es la nueva alianza,
sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes».
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: • El jueves posterior a Pentecostés
celebramos la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno
Sacerdote. Jesús es el sacerdote de la nueva alianza
que nos ha reconciliado con Dios y nos ha llamado
a formar parte de su Iglesia. Nos ha comunicado
una nueva vida en el Espíritu y nos ha convertido
en “pueblo sacerdotal”, para extender el Reino de
Dios a todos los hombres. Dentro de este pueblo, Él
elige libremente a algunos para que lo representen
como servidores de la Palabra, de los Sacramentos y
de la Caridad… • Esta fiesta invita a toda la Iglesia
a contemplar la santidad y la belleza del sacerdocio de
Cristo, animando a los fieles en su compromiso bautismal,
impulsando una intensa oración por la santificación del
clero y exhortando a todos los que son llamados con el
sacramento del Orden al sacerdocio ministerial a vivir
un firme y fiel compromiso de superación personal, en
la entrega total a Dios y a la Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que Jesucristo, nuestro Mediador, haga que te sean
aceptables, Señor, nuestras ofrendas y que su sacrificio
redentor nos haga vivir cada día más unidos a él, para
que toda nuestra vida sea grata a tus ojos. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
PREFACIO: El sacerdocio de Cristo y el ministerio de
los sacerdotes.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y
salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Ya que, por la unción del Espíritu Santo, constituiste a
tu Unigénito Pontífice de la alianza nueva y eterna, y en
tu designio salvífico has querido que su sacerdocio único
se perpetuara en la Iglesia.
En efecto, Cristo no sólo confiere la dignidad del
sacerdocio real a todo su pueblo santo, sino que, con
especial predilección, elige a algunos de entre los
hermanos, y mediante la imposición de las manos, los
hace partícipes de su ministerio de salvación, a fin de que
renueven, en su nombre, el sacrificio redentor, preparen
para tus hijos el banquete pascual, fomenten la caridad en
tu pueblo santo, lo alimenten con la palabra, lo fortifiquen
con los sacramentos y, consagrando su vida a ti y a la
salvación de sus hermanos, se esfuercen por reproducir
en sí mismos la imagen de Cristo y te den un constante
testimonio de fidelidad y de amor.
Por eso, Señor, con todos los ángeles y santos, te
alabamos, cantando llenos de alegría: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 28, 20
Sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta
el fin del mundo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos ofrecido en el sacrificio y recibido en la comunión, sean para
nosotros, Señor, el principio de una vida nueva, a fin de
que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan
para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ACTIVIDAD DIOCESANA
11:00 Hrs. Misa de Reparación
y peregrinación del Presbiterio
al Templo Expiatorio y presentación
de los nuevos sacerdotes.
Jubileo circular: Jueves 28, Viernes 29 y Sábado 30:
Ntra. Sra. del Refugio de pecadores, Santa Margarita
Reina, María Madre de la Iglesia, San Francisco de Asís
(Zalatitán), La Lupita, Virgen de Guadalupe (Ixtlahuacán
del Rio), Santuario de Guadalupe (Zapotlanejo), Sagrado
Corazón de Jesús Eucaristía (Parques de Zapopan).




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