28 martes
Verde
Feria o
Misa para pedir buen tiempo
MR p. 1094 y 1107 [1140 y 1153] / Lecc. II p. 616
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 43, 26
Ven, Señor, en nuestra ayuda y redímenos por tu misericordia.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que nos sanas corrigiéndonos y nos animas perdonándonos, concédenos poder
alegrarnos por el anhelado buen tiempo, y hacer siempre
uso de los dones de tu bondad para gloria de tu nombre y
salvación nuestra. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Acuérdate, Señor, de tu alianza con nosotros y no la
quebrantes.]
Del libro del profeta Jeremías 14, 17-22
Que mis ojos lloren sin cesar de día y de noche, porque
la capital de mi pueblo está afligida por un gran desastre,
por una herida gravísima. Si salgo al campo, encuentro
gente muerta por la espada; si entro en la ciudad, hallo
gente que se muere de hambre. Hasta los profetas y los
sacerdotes andan errantes por el país y no saben qué hacer.
¿Acaso has rechazado, Señor, a Judá? ¿O te has cansado ya de Sión? ¿Por qué nos has herido tan gravemente,
que ya no tenemos remedio? Esperábamos tranquilidad
y sólo hay perturbación; esperábamos la curación y sólo
encontramos miedo.
Reconocemos, Señor, nuestras maldades y las culpas de
nuestros padres; hemos pecado contra ti. Por ser tú quien
eres, no nos rechaces; no deshonres el trono de tu gloria.
Acuérdate, Señor, de tu alianza con nosotros y no la quebrantes. ¿Acaso los ídolos de los paganos pueden hacer
llover? ¿Acaso los cielos, por sí solos, pueden darnos la
lluvia? Tú solo, Señor y Dios nuestro, haces todas estas
cosas, por eso en ti tenemos puesta nuestra esperanza.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 78
R. Socórrenos, Señor, y te alabaremos.
No recuerdes, Señor, contra nosotros, las culpas de
nuestros padres. Que tu amor venga pronto a socorrernos,
porque estamos totalmente abatidos. R.
Para que sepan quién eres, socórrenos, Dios y salvador
nuestro. Por el honor de tu nombre, sálvanos y perdona
nuestros pecados. R.
Que lleguen hasta ti los gemidos del cautivo; con tu brazo poderoso salva a los condenados a muerte. Y nosotros,
pueblo tuyo y ovejas de tu rebaño, te daremos gracias
siempre y de generación en generación te alabaremos. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es
Cristo; todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre.
R. Aleluya.
EVANGELIO
[Así como recogen la cizaña y la queman, así será el fin
del mundo.]
Del santo Evangelio según san Mateo 13, 36-43
En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue
a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y
le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña sembrada
en el campo».
Jesús les contestó: «El sembrador de la buena semilla
es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena
semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los
partidarios del demonio; el enemigo que la siembra es el
demonio; el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y
los segadores son los ángeles.
Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego,
así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a
sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que
inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen
en el horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.
Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su
Padre. El que tenga oídos, que oiga». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Al igual que en la del «sembrador»,
la explicación de esta parábola hay que atribuírsela al
mismo evangelista san Mateo, que –a su vez– refleja la
lectura que de la misma hizo la primitiva comunidad.
La explicación se pone en labios de Jesús estando Él
ya en casa y a instancia de sus discípulos. En ella se
pone en contraste el destino tan distinto de la «cizaña»
y del «trigo», es decir, de los pecadores y de los justos.
La paciencia tolerante de Dios es muy grande, pero
al final de los tiempos todos seremos sometidos a su
«juicio», con suerte desigual para buenos y malos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, los dones que te ofrecemos confiadamente, y haz que la amargura de la tristeza que sufrimos, se
convierta en sacrificio de suave fragancia. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 16, 23-24
Cuanto pidan al Padre en mi nombre, se lo concederá.
Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa, dice
el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te suplicamos, Señor, que, confortados y fortalecidos
por el divino manjar, podamos sobrellevar con valentía las
futuras dificultades, y ayudar generosamente a los hermanos que se hallan afligidos. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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