28 miércoles
Blanco
Memoria,
SANTO TOMÁS DE AQUINO,
Presbítero y Doctor de La Iglesia
MR pp. 670 y 900 [686 y 939] / Lecc. I p. 541
Realiza espléndidamente el ideal dominicano: contemplar y
transmitir el fruto de la contemplación. Fue filósofo y teólogo y
maestro de ambas disciplinas. Tuvo una capacidad inmensa para
reflexionar, para enseñar y para escribir. Pero, más que nada,
se entregó a la contemplación y a la oración y se sujetó a un
reglamente inflexible para llegar a aquel que es la luz (1225-1274).
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 131, 9
Que tus sacerdotes, Señor, se revistan de justicia, y tus fieles
se llenen de júbilo.
ORACIÓN COLECTA
Dios maestro, que hiciste insigne a santo Tomás de Aquino
por el anhelo de santidad y la dedicación a las ciencias sagradas,
concédenos comprender sus enseñanzas e imitar el ejemplo de
su vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos
de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Yo engrandeceré a tu hijo y consolidaré su reino.]
Del segundo libro de Samuel 7, 4-17
En aquellos días, el Señor le habló al profeta Natán y le dijo: “Ve
y dile a mi siervo David que el Señor le manda decir esto: ‘¿Piensas
que vas a ser tú el que me construya una casa para que yo habite
en ella? Desde que saqué a Israel de Egipto hasta el presente, no
he tenido casa, sino que he andado en una tienda de campaña, por
dondequiera que han ido los hijos de Israel. ¿Acaso en todo ese
tiempo le pedí a alguno de los jueces, a quien puse como pastores
de mi pueblo, Israel, que me construyera una casa de cedro?’
Di, pues, a mi siervo David: ‘Yo te saqué de los apriscos y
de andar tras las ovejas, para que fueras el jefe de mi pueblo,
Israel. Yo estaré contigo en todo lo que emprendas, acabaré
con tus enemigos y te haré tan famoso como los hombres más
famosos de la tierra.
Le asignaré un lugar a mi pueblo, Israel; lo plantaré allí para
que habite en su propia tierra. Vivirá tranquilo y sus enemigos
ya no lo oprimirán más, como lo han venido haciendo desde los
tiempos en que establecí jueces para gobernar a mi pueblo, Israel.
Y a ti, David, te haré descansar de tus enemigos. Además, yo, el
Señor, te hago saber que te daré una dinastía; y cuando tus días
se hayan cumplido y descanses para siempre con tus padres,
engrandeceré a tu hijo, sangre de tu sangre, y consolidaré su
reino. Él me construirá una casa y yo consolidaré su trono para
siempre. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Si
hace el mal, yo lo castigaré con vara fuerte y con azotes, pero no
le retiraré mi favor, como lo hice con Saúl, a quien quité de tu
camino. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí,
y tu trono será estable eternamente’ ”.
Natán comunicó a David todas estas palabras, conforme se
las había revelado el Señor. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 88
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
“Un juramento hice a David, mi servidor, una alianza pacté
con mi elegido: ‘Consolidaré tu dinastía para siempre y afianzaré
tu trono eternamente ’. R.
Él me podrá decir: ‘Tú eres mi padre, el Dios que me protege
y que me salva ’. Y yo lo nombraré mi primogénito sobre todos
los reyes de la tierra. R.
Yo jamás le retiraré mi amor ni violaré el juramento que le
hice. Nunca se extinguirá su descendencia y su trono durará igual
que el cielo”. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo
aquel que lo encuentra vivirá para siempre. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Salió el sembrador a sembrar.]
Del santo Evangelio según san Marcos 4, 1-20
En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al
lago, y se reunió una muchedumbre tan grande, que Jesús
tuvo que subir en una barca; ahí se sentó, mientras la gente estaba
en tierra, junto a la orilla. Les estuvo enseñando muchas cosas
con parábolas y les decía:
“Escuchen. Salió el sembrador a sembrar. Cuando iba
sembrando, unos granos cayeron en la vereda; vinieron los
pájaros y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso,
donde apenas había tierra; como la tierra no era profunda,
las plantas brotaron enseguida; pero cuando salió el sol, se
quemaron, y por falta de raíz, se secaron. Otros granos cayeron
entre espinas; las espinas crecieron, ahogaron las plantas y no las
dejaron madurar. Finalmente, los otros granos cayeron en tierra
buena; las plantas fueron brotando y creciendo y produjeron el
treinta, el sesenta o el ciento por uno”. Y añadió Jesús: “El que
tenga oídos para oír, que oiga”.
Cuando se quedaron solos, sus acompañantes y los Doce le
preguntaron qué quería decir la parábola. Entonces Jesús les
dijo: “A ustedes se les ha confiado el secreto del Reino de Dios;
en cambio, a los que están fuera, todo les queda oscuro; así, por
más que miren, no verán; por más que oigan, no entenderán; a
menos que se arrepientan y sean perdonados ”.
Y les dijo a continuación: “Si no entienden esta parábola, ¿cómo
van a comprender todas las demás? ‘El sembrador’ siembra la palabra.
‘Los granos de la vereda’ son aquellos en quienes se siembra
la palabra, pero cuando la acaban de escuchar, viene Satanás y
se lleva la palabra sembrada en ellos.
‘Los que reciben la semilla en terreno pedregoso’, son los que,
al escuchar la palabra, de momento la reciben con alegría; pero
no tienen raíces, son inconstantes, y en cuanto surge un problema
o una contrariedad por causa de la palabra, se dan por vencidos.
‘Los que reciben la semilla entre espinas’ son los que escuchan
la palabra; pero por las preocupaciones de esta vida, la seducción
de las riquezas y el deseo de todo lo demás, que los invade, ahogan
la palabra y la hacen estéril.
Por fin, ‘los que reciben la semilla en tierra buena’ son
aquellos que escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha:
unos, de treinta; otros, de sesenta; y otros, de ciento por uno”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Esta conocida parábola de Jesús
es referida también por los otros dos evangelistas
sinópticos (Cfr. Mt 13, 1-23 y Lc 8, 4-15). Ella es una
respuesta contundente a quienes –como los jefes del
pueblo– solían poner en duda el éxito de su misión, al
servicio de Reino. Aunque aparentemente los primeros
resultados hablan de fracaso, la eficacia de la semilla
está asegurada. Según la detallada explicación que Él mismo
da, la semilla caída en tierra fértil compensa, y con creces, la
esterilidad de las caídas en el «camino», en el «pedregal» o
entre los «espinos».
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Contempla, Señor, los dones que presentamos en tu altar en la
conmemoración de santo Tomás de Aquino, y del mismo modo
que, por estos santos misterios, le diste a él la gloria, concédenos
también a nosotros tu perdón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 12, 42
Éste es el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso al frente
de su familia, para darles a su tiempo la ración de trigo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta mesa celestial, Dios todopoderoso, robustezca
y aumente el vigor espiritual de todos los que celebramos la
festividad de santo Tomás de Aquino, para que conservemos
íntegro el don de la fe y caminemos por el sendero de la salvación
que él nos señaló. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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