11 sábado
Blanco
Memoria,
SAN BENITO, Abad y Patrón de Europa
MR p. 746 [771] / Lecc. II p. 554
Nació en Italia (Nursia). Estudió en Roma y se retiró a
una cueva de Subiaco, “anteponiendo el amor de Dios a
cualquier otra cosa”. Se le unieron unos discípulos, pero,
al cabo de un tiempo, Benito tuvo que mudarse a Monte
Casino. Ahí escribió su “Regla” y ahí murió en 547. La
Orden benedictina, continuadora de su carisma, ha sido
decisiva en la población y civilización de Europa, y en la
renovación litúrgica contemporánea.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Hubo un varón de vida venerable, Benito, por gracia
y por nombre, “bendecido”, que renunció a su casa y a
su herencia, para solamente agradar a Dios, llevando una
vida santa.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que constituiste a san Benito, abad, como
ilustre maestro en la escuela del servicio divino concédenos que, sin anteponer nada a tu amor, avancemos con un
corazón generoso en el camino de tus mandamientos. Por
nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Soy un hombre de labios impuros, y he visto con mis ojos
al Señor de los ejércitos.]
Del libro del profeta Isaías 6, 1-8
El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor, sentado
sobre un trono muy alto y magnífico. La orla de su manto
llenaba el templo. Había dos serafines junto a él, con seis
alas cada uno: con un par se cubrían el rostro; con otro,
se cubrían los pies, y con el otro, volaban. Y se gritaban
el uno al otro:
“Santo, santo, santo es el Señor, Dios de los ejércitos;
su gloria llena toda la tierra».
Temblaban las puertas al clamor de su voz y el templo
se llenaba de humo. Entonces exclamé: “¡Ay de mí!, estoy
perdido, porque soy un hombre de labios impuros, que
habito en medio de un pueblo de labios impuros, porque
he visto con mis ojos al rey y Señor de los ejércitos».
Después voló hacia mí uno de los serafines. Llevaba en
la mano una brasa, que había tomado del altar con unas
tenazas. Con la brasa me tocó la boca, diciéndome: “Mira:
Esto ha tocado tus labios. Tu iniquidad ha sido quitada y
tus pecados están perdonados».
Escuché entonces la voz del Señor que decía: «¿A quién
enviaré? ¿Quién irá de parte mía?» Yo le respondí: «Aquí
estoy, Señor, envíame». Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 92
R. Señor, tú eres nuestro rey.
Tú eres, Señor, el rey de todos los reyes. Estás revestido
de poder y majestad. R.
Tú mantienes el orbe y no vacila. Eres eterno, y para
siempre está firme tu trono. R.
Muy dignas de confianza son tus leyes y desde hoy y
para siempre, Señor, la santidad adorna tu templo. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 1 Pe 4, 14
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos ustedes, si los injurian por ser cristianos,
porque el Espíritu de Dios descansa en ustedes. R. Aleluya.
EVANGELIO
[No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no
pueden matar el alma.]
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 24-33
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «El
discípulo no es más que el maestro, ni el criado más
que su señor. Le basta al discípulo ser como su maestro y
al criado ser como su señor. Si al señor de la casa lo han
llamado Satanás, ¡qué no dirán de sus servidores!
No teman a los hombres. No hay nada oculto que no
llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a
saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día,
y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas.
No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no
pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede
arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.
¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una
moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra
si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los
cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no
tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos
los pájaros del mundo.
A quien me reconozca delante de los hombres, yo también
lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al
que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré
ante mi Padre, que está en los cielos». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: El discípulo de Cristo –al estar
dispuesto a compartir hasta las últimas consecuencias
el destino de su Señor– tiene ya asegurado el éxito y
será reconocido un día por Él frente a su Padre del
cielo, que cuida hasta de los seres aparentemente más
insignificantes, como son los pajarillos del campo.
Hasta por tres veces los invita Jesús aquí a «no tener
miedo». Audacia y valentía deben ser las actitudes
de sus seguidores, que han de estar dispuestos a no
temer la contradicción, el ridículo, la persecución y,
en última instancia, ni siquiera la misma muerte.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, con bondad los dones que te presentamos en la celebración de san Benito, abad, y haz que, a
ejemplo suyo, te busquemos únicamente a ti, a fin de que
podamos obtener en tu servicio el don de la unidad y de
la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 12, 42
Este es el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso
al frente de su familia, para darles a su tiempo la ración
de trigo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Al recibir la prenda de la vida eterna, te suplicamos,
Señor, que, siguiendo las enseñanzas de san Benito, nos
dediquemos con fidelidad a tu servicio y amemos con
ferviente caridad a los hermanos. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Visita al Santuario de los Mártires:
Decanato de la Visitación.




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