11 domingo
Blanco
Fiesta,
EL BAUTISMO DEL SEÑOR
MR p. 188 [199] / Lecc. I p. 24. LH III Semana del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Mt 3, 16-17
Inmediatamente después de que Jesús recibió el bautismo, se
abrieron los cielos y el Espíritu Santo se posó sobre él en forma
de paloma, y resonó la voz del Padre que decía: “Este es mi Hijo
amado, en quien he puesto todo mi amor”.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, cuyo Unigénito se manifestó en la realidad
de nuestra carne, concédenos, por aquel que hemos conocido
semejante a nosotros en lo exterior, que merezcamos quedar
interiormente renovados. Él, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Miren a mi siervo, en quien tengo mis complacencias.]
Del libro del profeta Isaías 42, 1-4. 6-7
Esto dice el Señor: «Miren a mi siervo, a quien sostengo, a
mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En él he puesto
mi espíritu para que haga brillar la justicia sobre las naciones.
No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles; no
romperá la caña resquebrajada, ni apagará la mecha que aún
humea. Promoverá con firmeza la justicia, no titubeará ni se
doblegará hasta haber establecido el derecho sobre la tierra y
hasta que las islas escuchen su enseñanza.
Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación, te llamé, te tomé
de la mano, te he formado y te he constituido alianza de un pueblo,
luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques
a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan
en tinieblas”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 28
R. Te alabamos, Señor.
Hijos de Dios, glorifiquen al Señor, denle la gloria que merece.
Postrados en su templo santo, alabemos al Señor. R.
La voz del Señor se deja oír sobre las aguas torrenciales. La
voz del Señor es poderosa, la voz del Señor es imponente. R.
El Dios de majestad hizo sonar el trueno de su voz. El Señor
se manifestó sobre las aguas desde su trono eterno. R.
SEGUNDA LECTURA
[Dios ungió con el Espíritu Santo a Jesús de Nazaret.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 10, 34-38
En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban
en su casa, con estas palabras: «Ahora caigo en la cuenta de que
Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo
teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere. Él envió
su palabra a los hijos de Israel, para anunciarles la paz por medio
de Jesucristo, Señor de todos.
Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio
en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios
ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret y cómo
éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el
diablo, porque Dios estaba con él». Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Mc 9, 7
R. Aleluya, aleluya.
Se abrió el cielo y resonó la voz del Padre, que decía: “Este
es mi Hijo amado; escúchenlo». R. Aleluya.
EVANGELIO
[Apenas se bautizó Jesús, vio que el Espíritu Santo descendía
sobre él.]
Del santo Evangelio según san Mateo 3, 13-17
En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le
pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo:
«Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te
bautice?» Jesús le respondió: «Haz ahora lo que te digo, porque es
necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere». Entonces
Juan accedió a bautizarlo.
Al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se le abrieron los
cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre él en forma
de paloma y oyó una voz que decía, desde el cielo: «Este es mi
Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias». Palabra
del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Oremos a nuestro Salvador, que quiso ser bautizado
para santificar nuestro bautismo, y pidámosle que se
compadezca de quienes ha querido que fueran sus
hermanos:
1. Para que Cristo –en quien el Padre se complace–
mire con amor a todos los que se preparan para el
bautismo o la confirmación, o preparan el bautismo
o la confirmación de sus hijos, roguemos al Señor.
2. Para que Cristo ilumine a los que buscan a Dios
con sinceridad de corazón, les haga oír la voz del Padre que
los llama a escuchar a su Hijo amado y los conduzca hacia el
baño de regeneración, roguemos al Señor.
3. Para que Cristo, el Enviado del Padre –que no
quiebra la caña resquebrajada ni apaga la mecha que aún
humea– conceda la salud a los que viven oprimidos
por los poderes del enemigo malo, roguemos al Señor.
4. Para que Cristo –el Hijo amado, que quiso ser
bautizado por Juan en el Jordán– nos haga descubrir
y amar la grandeza del bautismo cristiano, don del
amor de Dios a los hombres, roguemos al Señor.
Padre todopoderoso, que haces resonar tu voz
magnífica en las aguas del bautismo y en la unción
de la confirmación, escucha nuestras oraciones, y
concede a los renacidos del agua y del Espíritu
ser testigos valientes de la fe que profesan. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la
manifestación de tu Hijo muy amado, para que la oblación de
tus hijos se convierta en el mismo sacrificio de aquel que quiso
en su misericordia lavar los pecados del mundo. Él, que vive y
reina por los siglos de los siglos.
PREFACIO: El Bautismo del Señor.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno.
Porque mostraste en el Jordán con signos admirables el misterio
del nuevo bautismo, para que por aquella voz, venida del cielo,
creyéramos que tu Palabra ya estaba habitando entre nosotros
y, por el Espíritu Santo, que descendió en forma de paloma, se
supiera que Cristo, tu Siervo, era ungido con óleo de alegría y
enviado a anunciar el Evangelio a los pobres.
Por eso, a una con los coros de los ángeles, te alabamos
continuamente en la tierra, aclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 1, 32. 34
Este es aquel de quien Juan decía: Yo lo he visto y doy
testimonio de que él es el Hijo de Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Saciados con estos sagrados dones, imploramos, Señor, tu
clemencia, para que, escuchando fielmente a tu Unigénito,
nos llamemos y seamos de verdad hijos tuyos. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Este día, después del rezo de las Completas,
termina el Tiempo de Navidad
y comienza la primera parte del Tiempo Ordinario.
PRIMERA PARTE DEL TIEMPO ORDINARIO
Liturgia de las Horas: Volumen III.
I Semana del Salterio.
I Semana del Tiempo Ordinario.
Leccionario I Dominical Ciclo A
Leccionario I Ferial Años pares.




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