16 domingo
Verde
XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO,
MR p. 432 [430] / Lecc. II p. 47.
LH Semana IV del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 83, 10-11
Dios, protector nuestro, mira el rostro de tu Ungido.
Un solo día en tu casa es más valioso, que mil días en
cualquier otra parte.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que has preparado bienes invisibles para
los que te aman, infunde en nuestros corazones el anhelo
de amarte, para que, amándote en todo y sobre todo,
consigamos tus promesas, que superan todo deseo. Por
nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Conduciré a los extranjeros a mi monte santo.]
Del libro del profeta Isaías 56, 1. 6-7
Esto dice el Señor: «Velen por los derechos de los
demás, practiquen la justicia, porque mi salvación está
a punto de llegar y mi justicia a punto de manifestarse.
A los extranjeros que se han adherido al Señor para
servirlo, amarlo y darle culto, a los que guardan el sábado
sin profanarlo y se mantienen fieles a mi alianza, los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa
de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos en
mi altar, porque mi templo será la casa de oración para
todos los pueblos». Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 66
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.
Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor,
tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los
pueblos tu obra salvadora. R.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al
mundo con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos
y riges en la tierra a las naciones. R.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos
te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le
rinda honor el mundo entero. R.
SEGUNDA LECTURA
[Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección.]
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 11,
13-15. 29-32
Hermanos: Tengo algo que decirles a ustedes, los que
no son judíos, y trato de desempeñar lo mejor posible este
ministerio. Pero esto lo hago también para ver si provoco
los celos de los de mi raza y logro salvar a algunos de ellos.
Pues, si su rechazo ha sido reconciliación para el mundo,
¿qué no será su reintegración, sino resurrección de entre
los muertos? Porque Dios no se arrepiente de sus dones
ni de su elección.
Así como ustedes antes eran rebeldes contra Dios y
ahora han alcanzado su misericordia con ocasión de la
rebeldía de los judíos, en la misma forma, los judíos, que
ahora son los rebeldes y que fueron la ocasión de que
ustedes alcanzaran la misericordia de Dios, también ellos
la alcanzarán. En efecto, Dios ha permitido que todos
cayéramos en la rebeldía, para manifestarnos a todos su
misericordia. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba el Evangelio del Reino y curaba las
enfermedades y dolencias del pueblo. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Mujer, ¡qué grande es tu fe!]
Del santo Evangelio según san Mateo 15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de
Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al
encuentro y se puso a gritar: «Señor, hijo de David, ten
compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada
por un demonio». Jesús no le contestó una sola palabra;
pero los discípulos se acercaron y le rogaban: «Atiéndela,
porque viene gritando detrás de nosotros». Él les contestó:
«Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de
la casa de Israel».
Ella se acercó entonces a Jesús, y postrada ante él, le
dijo: «¡Señor, ayúdame!» Él le respondió: «No está bien
quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos».
Pero ella replicó: «Es cierto, Señor; pero también los
perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus
amos». Entonces Jesús le respondió: «Mujer, ¡qué grande
es tu fe! Que se cumpla lo que deseas». Y en aquel mismo
instante quedó curada su hija. Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Presentemos nuestras súplicas al Señor y pidámosle
que atienda las necesidades de cada uno de sus hijos:
A cada invocación responderemos:
R./ ¡Oh Señor, escucha y ten piedad!
1. Roguemos al Señor por quienes, a causa de su
enfermedad, porque están al servicio de sus hermanos o
por cualquier otro motivo, no han podido venir a celebrar
con nosotros el día del Señor. Roguemos al Señor.
2. Roguemos por los que hacen obras de
misericordia en favor de sus hermanos, para que Dios
premie abundantemente el bien que hacen, y les dé
en premio la vida eterna. Roguemos al Señor.
3. Roguemos por los que tienen que vivir alejados
de sus familiares y amigos, para que Dios los ayude
en sus dificultades y les conceda retornar, sanos y
salvos, a sus hogares. Roguemos al Señor.
4. Roguemos por nosotros mismos, para que el
Señor nos ayude a conocer más y más el Evangelio
de Cristo, fortalezca nuestra voluntad en el bien y nos
guarde de todo mal. Roguemos al Señor.
Dios nuestro, que nos has manifestado tu designio
de salvar a todos los hombres, concédenos una fe
firme y revístenos de los mismos sentimientos de tu
Hijo Jesucristo, para que –con nuestras palabras y con
nuestras obras– demos siempre un testimonio creíble
de tu amor ante todos los hombres. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, nuestros dones, con los que se realiza
tan glorioso intercambio, para que, al ofrecerte lo que tú
nos diste, merezcamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 51-52
Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo, dice el
Señor: quien coma de este pan, vivirá eternamente.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Unidos a Cristo por este sacramento, suplicamos
humildemente, Señor, tu misericordia, para que, hechos
semejantes a él aquí en la tierra, merezcamos gozar de su
compañía en el cielo. Él, que vive y reina por los siglos
de los siglos.




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