14 miércoles
Verde
Feria o
Misa al comienzo del año civil
MR p. 1080 [1125] / Lecc. I p. 491
ANTÍFONA DE ENTRADA Mt 28, 20
Sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del
mundo, dice el Señor.
ORACIÓN COLECTA
Dios eterno, principio de todo lo creado, concédenos
durante este año, que desde hoy te dedicamos, no carecer de
lo necesario para la vida y dar testimonio de ti con nuestras
buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive
y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por
los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Habla, Señor, que tu siervo escucha.]
Del primer libro de Samuel 3, 1-10. 19-20
En los tiempos en que el joven Samuel servía al Señor a las
órdenes de Elí, la palabra de Dios se dejaba oír raras veces y no
eran frecuentes las visiones.
Los ojos de Elí se habían debilitado y ya casi no podía ver.
Una noche, cuando aún no se había apagado la lámpara del
Señor, estando Elí acostado en su habitación y Samuel en la
suya, dentro del santuario donde se encontraba el arca de Dios,
el Señor llamó a Samuel y éste respondió: “Aquí estoy”. Fue
corriendo a donde estaba Elí y le dijo: “Aquí estoy. ¿Para qué
me llamaste?” Respondió Elí “Yo no te he llamado. Vuelve a
acostarte”. Samuel se fue a acostar. Volvió el Señor a llamarlo
y él se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: “Aquí estoy.
¿Para qué me llamaste?” Respondió Elí: “No te he llamado,
hijo mío. Vuelve a acostarte”.
Aún no conocía Samuel al Señor, pues la palabra del Señor no
le había sido revelada. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel;
éste se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: “Aquí estoy.
¿Para qué me llamaste?”
Entonces comprendió Elí que era el Señor quien llamaba al
joven y dijo a Samuel: “Ve a acostarte, y si te llama alguien,
responde: ‘Habla, Señor; tu siervo te escucha’ ”. Y Samuel
se fue a acostar.
De nuevo el Señor se presentó y lo llamó como antes: “Samuel,
Samuel”. Este respondió: “Habla, Señor; tu siervo te escucha”.
Samuel creció y el Señor estaba con él. Y todo lo que el Señor
le decía, se cumplía. Todo Israel, desde la ciudad de Dan hasta
la de Bersebá, supo que Samuel estaba acreditado como profeta
del Señor. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 39
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Esperé en el Señor con gran confianza; él se inclinó hacia mí
y escuchó mis plegarias. Dichoso el hombre que ha puesto su
confianza en el Señor y no acude a los idólatras, que se extravían
con engaños. R.
Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis
oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije:
“Aquí estoy”. R.
En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor,
lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón. R.
He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado
mis labios, tú lo sabes, Señor. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y
ellas me siguen. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Curó a muchos enfermos de diversos males.]
Del santo Evangelio según san Marcos l, 29-39
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con
Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de
Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a
Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese
momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los
enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto
a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó
a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran,
porque sabían quién era él.
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se
levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.
Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le
dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo: “Vamos a los
pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues
para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las
sinagogas y expulsando a los demonios. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: En Cafarnaún –donde lo veíamos
ayer enseñando con autoridad– en el término de dos días, Jesús
despliega una intensa actividad. En la curación de
la suegra de Pedro sobresalen dos verbos: «levantarse»
y «servir. En la curación de una gran multitud se destaca
la presencia de los «endemoniados». Son los demonios,
curiosamente, los que mejor captan su identidad,
que Él desea mantener oculta. Estas sanaciones
evidencian su poder salvador, que se acrecienta
continuamente gracias a esa comunión que Él suele
mantener con el Padre en la intimidad de la oración.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que te sean gratas, Señor, las ofrendas que te presentamos,
para que todos los que celebramos con alegría el comienzo de
este año, merezcamos que transcurra íntegro en tu amor. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Heb 13, 8
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Acompaña, Señor, al pueblo que participó en este santo
sacramento, para que durante todo este año ningún peligro lo aflija,
ya que siempre está confiando en tu protección. Por Jesucristo,
nuestro Señor.




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