1° jueves
Blanco / Azul
Solemnidad,
SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS
Restablecida en 1969 y Octava de Navidad.
Esta Solemnidad fue la primera fiesta mariana
de la liturgia romana (hacia el s. VII).
MR p. 170 [185] / Lecc. I p. 444
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 9, 1. 5; Lc 1, 33
Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el
Señor; y se llamará Admirable, Dios, Príncipe de la paz, Padre
del mundo futuro, y su Reino no tendrá fin.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que por la fecunda virginidad de María diste al
género humano el don de la salvación eterna, concédenos sentir
la intercesión de aquella por quien recibimos al autor de la vida,
Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro. Él, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Invocarán mi nombre y yo los bendeciré.]
Del libro de los Números 6, 22-27
En aquel tiempo, el Señor habló a Moisés y le dijo: «Di a
Aarón y a sus hijos: ‹De esta manera bendecirán a los israelitas:
El Señor te bendiga y te proteja, haga resplandecer su rostro sobre
ti y te conceda su favor. Que el Señor te mire con benevolencia
y te conceda la paz›.
Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los
bendeciré». Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 66
R. Ten piedad de nosotros, Señor, y bendícenos.
Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos
a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra
salvadora. R.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con
justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra
a las naciones. R.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te
aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor
el mundo entero. R.
SEGUNDA LECTURA
[Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer.]
De la carta del apóstol san Pablo a los gálatas 4, 4-7
Hermanos: Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios
a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar
a los que estábamos bajo la ley, a fin de hacernos hijos suyos.
Puesto que ya son ustedes hijos, Dios envió a sus corazones
el Espíritu de su Hijo, que clama «¡Abbá!», es decir, ¡Padre!
Así que ya no eres siervo, sino hijo; y siendo hijo, eres también
heredero por voluntad de Dios. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Heb 1, 1-2
R. Aleluya, aleluya.
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en
el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en
estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Encontraron a María, a José y al niño. Al cumplirse los ocho
días, le pusieron por nombre Jesús.]
Del santo Evangelio según san Lucas 2, 16-21
En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén
y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el
pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de
aquel niño y cuantos los oían, quedaban maravillados. María, por
su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.
Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando
a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les
había anunciado.
Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron
el nombre de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes
de que el niño fuera concebido. Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Levantemos nuestra voz suplicante al Señor y –por
la poderosa intercesión de la Madre de su Hijo– imploremos la
misericordia divina en favor de todos los hombres:
1. Para que los fieles, a imitación de María, mediten
y conserven en su corazón lo que han oído del Hijo de Dios,
roguemos al Señor.
2. Para que los hombres de todas las razas y pueblos
descubran que tienen un único Dios, Padre de todos, y nunca
se comporten como enemigos entre sí, roguemos al Señor.
3. Para que llegue a la presencia del Señor el lamento
de los que sufren a causa de las guerras, y pronto
puedan experimentar el retorno de la tranquilidad a
sus hogares y naciones, roguemos al Señor.
4. Para que los que hoy nos hemos reunido para
dedicar al Señor las primicias de este año nuevo, vivamos en
paz todos sus días y podamos ver su final con salud y alegría,
roguemos al Señor.
Escucha, Dios omnipotente y eterno, nuestras
súplicas y bendice el año que hoy comenzamos. Que
nuestro trabajo nos dé el pan de cada día, y que
nuestras almas encuentren el alimento necesario
para avanzar en el camino de la verdad y del bien.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor Dios, que das origen y plenitud a todo bien,
concédenos que, al celebrar, llenos de gozo, la solemnidad
de la Santa Madre de Dios, así como nos gloriamos de las
primicias de su gracia, podamos gozar también de su plenitud.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I de santa María Virgen (en la Maternidad), p. 526 [527]
Si se utiliza el Canon romano, se dice Reunidos en comunión...
propio, p. 557 [559]. En las otras Plegarias eucarísticas también
se dicen las partes propias para esta Misa.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Heb 13, 8
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por todos los siglos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que estos sacramentos celestiales que hemos recibido
con alegría, sean fuente de vida eterna para nosotros, que nos
gloriamos de proclamar a la siempre Virgen María como Madre
de tu Hijo y Madre de la Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, pp. 592-593 [600].




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