Lectura del Día

Lecturas



1 de Abril del 2021

1° jueves
Blanco

MISA CRISMAL (MISA MATUTINA)

La bendición del óleo de los enfermos, del óleo de los catecúmenos y la consagración del Crisma las hace el obispo normalmente el día de hoy, en una misa especial, que se celebra por la mañana, de ordinario en la iglesia catedral: pp. 264-275 [276-289]; Lecc. 811.

SAGRADO TRIDUO PASCUAL
JUEVES SANTO
MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR
MR p. 279 [290] / Lecc. I p. 816

Según una antiquísima tradición de la Iglesia, en este día se prohíben todas las misas sin asistencia del pueblo. En la tarde, a la hora más oportuna, se celebra la misa de la Cena del Señor, con la participación de toda la comunidad local y con la intervención, según su propio oficio, de todos los sacerdotes y ministros. La sagrada comunión se puede distribuir a los fieles sólo dentro de la misa; pero a los enfermos se les puede llevar a cualquier hora del día. El sagrario debe estar completamente vacío. Conságrense en esta misa suficientes hostias, de modo que alcancen para la comunión del clero y del pueblo, hoy y mañana.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Gal 6, 14

Debemos gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, porque en él está nuestra salvación, nuestra vida y nuestra resurrección, y por él fuimos salvados y redimidos. Se dice Gloria. Mientras se canta este himno, se tocan las campanas. Terminado el canto, las campanas no vuelven a tocarse hasta el Gloria de la Vigilia Pascual.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, reunidos para celebrar la santísima Cena en la que tu Hijo unigénito, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el nuevo y eterno sacrificio, banquete pascual de su amor, concédenos que, de tan sublime misterio, brote para nosotros la plenitud del amor y de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Prescripciones sobre la cena pascual.]
Del libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: “Este mes será para ustedes el primero de todos los meses y el principio del año. Díganle a toda la comunidad de Israel: ‘El día diez de este mes, tomará cada uno un cordero por familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con los vecinos y elija un cordero adecuado al número de personas y a la cantidad que cada cual pueda comer. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardarán hasta el día catorce del mes, cuando toda la comunidad de los hijos de Israel lo inmolará al atardecer. Tomarán la sangre y rociarán las dos jambas y el dintel de la puerta de la casa donde vayan a comer el cordero. Esa noche comerán la carne, asada a fuego; comerán panes sin levadura y hierbas amargas. Comerán así: con la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano y a toda prisa, porque es la Pascua, es decir, el paso del Señor. Yo pasaré esa noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados. Castigaré a todos los dioses de Egipto, yo, el Señor. La sangre les servirá de señal en las casas donde habitan ustedes. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo y no habrá entre ustedes plaga exterminadora, cuando hiera yo la tierra de Egipto. Ese día será para ustedes un memorial y lo celebrarán como fiesta en honor del Señor. De generación en generación celebrarán esta festividad, como institución perpetua’ ”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 115, 12-13. 15-16bc. 17-18

R. Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava. ¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Levantaré el cáliz de salvación e invocaré el nombre del Señor. R. A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos. De la muerte, Señor, me has librado, a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava. R. Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre. Cumpliré mis promesas al Señor ante todo su pueblo. R. Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava.

SEGUNDA LECTURA

[Cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 11, 23-26
Hermanos: Yo recibí del Señor lo mismo que les he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, y pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: “Este es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”. Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar, diciendo: “Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan esto en memoria mía siempre que beban de él”. Por eso, cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 13, 34

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

EVANGELIO

[Los amó hasta el extremo.]
Del santo Evangelio según san Juan 13, 1-15
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre y habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. En el transcurso de la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de entregarlo, Jesús, consciente de que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas y sabiendo que había salido de Dios y a Dios volvía, se levantó de la mesa, se quitó el manto y tomando una toalla, se la ciñó; luego echó agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había ceñido. Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: “Señor, ¿me vas a lavar tú a mí los pies?” Jesús le replicó: “Lo que estoy haciendo tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde”. Pedro le dijo: “Tú no me lavarás los pies jamás”. Jesús le contestó: “Si no te lavo, no tendrás parte conmigo”. Entonces le dijo Simón Pedro: “En ese caso, Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza”. Jesús le dijo: “El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. Y ustedes están limpios, aunque no todos”. Como sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: ‘No todos están limpios’. Cuando acabó de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, volvió a la mesa y les dijo: “¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan”. Palabra del Señor. Después de la proclamación del Evangelio, el sacerdote dice la homilía, en la cual se exponen los grandes misterios que se recuerdan en esta Misa.

REFLEXIÓN: • Hoy estamos llamados a meditar en tres palabras: «Eucaristía», «Servicio» y «Sacerdocio»… Efectivamente, el Señor quiere permanecer con nosotros en la Eucaristía. Y así nosotros nos convertimos en auténticos “sagrarios”. Llevamos al Señor con nosotros, hasta el punto de que Él mismo nos dice que «si no comemos su cuerpo y bebemos su sangre, no entraremos en el Reino de los Cielos» (Cfr. Jn 6, 53). Este es el misterio del pan y del vino, del Señor con nosotros, en nosotros y dentro de nosotros… Está luego el Servicio. En aquel intercambio de palabras que tuvo el Señor con Pedro en el Cenáculo (Cfr. Jn 13, 6-9), le hizo comprender esta gran verdad: debemos dejar que el Señor nos sirva, que el «Siervo de Dios» por excelencia (Cfr. Is 42, 1) sea siervo de nosotros. Y esto es difícil de entender. Si no dejo que el Señor me lave, que me haga crecer, que me perdone, tampoco entraré en el Reino de los Cielos… • Y, finalmente, el Sacerdocio. Hoy hay que estar muy cerca de nuestros sacerdotes. Todos somos sacerdotes, todos somos «ungidos»: el Papa, los obispos, los presbíteros, los consagrados y todos los bautizados, pero en forma distinta y para distintos ministerios... Hoy hemos de llevar de manera particular en nuestros corazones a nuestros pastores... Hoy sería bueno, además, decirle a todos nuestros amados presbíteros que oramos por ellos y que los ponemos –junto con nuestras ofrendas– en el altar… • Queremos decirles que no sean «tercos» como Pedro y que se dejen «lavar los pies» por su Divino Maestro, que quiere estar cerca de ellos para fortalecerlos y reanimarlos en su diarias fatigas… Y así, con esta conciencia de la necesidad de ser lavados, decirles que ¡sean grandes perdonadores! Y si a veces no pueden dar el perdón sacramental en ese momento, al menos que den el consuelo de un hermano que acompaña y deja la puerta abierta para que [esa persona] regrese… Demos gracias a Dios por todos los sacerdotes que ofrecen su vida en nuestras comunidades. ¡Jesús los ama! Sólo les pide que se «dejen lavar los pies», a fin de que estén siempre dispuestos a renovar su «primer Amor» (Cfr. Ap 2, 4). [Sintetizado de: Papa Francisco, Homilía, 9-IV-2020].

LAVATORIO DE LOS PIES

Después de la homilía, donde lo aconseje el bien pastoral, se lleva a cabo el lavatorio de los pies. Las personas designadas van, acompañadas por los ministros, a ocupar los asientos preparados para ellas. El sacerdote, se quita la casulla si es necesario, y se acerca a cada una de las personas designadas. Con la ayuda de los ministros, les lava los pies y se los seca. Mientras tanto, se cantan algunas de las siguientes antífonas o algún canto apropiado.

ANTÍFONA PRIMERA Cfr. Jn 13, 4. 5. 15

El Señor se levantó de la mesa, echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de sus discípulos, para darles ejemplo.

ANTÍFONA SEGUNDA Cfr. Jn 13, 12. 13. 15

El Señor Jesús, después de haber cenado con sus discípulos, lavó sus pies y les dijo: "¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes, yo, el Señor y el Maestro? Les he dado ejemplo, para que también ustedes lo hagan".

ANTÍFONA TERCERA Jn 13, 6. 7. 8

Señor, ¿pretendes tú lavarme a mí los pies? Jesús le respondió: si no te lavo los pies, no tendrás nada que ver conmigo. V. Fue Jesús hacia Simón Pedro y éste le dijo:
-Señor, ¿pretendes tú lavarme a mí los pies?...
V. Lo que yo estoy haciendo, tú no lo entiendes ahora; lo entenderás más tarde.
-Señor ¿pretendes tú lavarme a mí los pies?...

ANTÍFONA CUARTA Cfr. Jn 13, 14

Si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, ¡con cuánta mayor razón ustedes deben lavarse los pies unos a otros!

ANTÍFONA QUINTA Jn 13, 35

En esto reconocerán todos que ustedes son mis discípulos: en que se amen los unos a los otros.
V. Jesús les dice a sus discípulos.
-En esto reconocerán todos...

ANTÍFONA SEXTA Jn 13, 34

Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado, dice el Señor.

ANTÍFONA SÉPTIMA 1 Cor 13, 13

Que permanezcan en ustedes la fe, la esperanza y el amor; pero la mayor de estas tres virtudes es el amor.
V. Ahora tenemos la fe, la esperanza y el amor; pero la mayor de estas tres virtudes es el amor.
-Que permanezcan en ustedes...
Inmediatamente después del lavatorio de los pies o, si éste no tuvo lugar, después de la homilía, se hace la Oración universal. Sería conveniente organizar la procesión de ofrendas en la que, además de pan y vino, se lleven dones para los pobres. Sería bueno cantar el Ubi caritas et amor… u otro canto apropiado. Hay que tener presente también las variantes propias de este día en las Plegarias Eucarísticas.
No se dice Credo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, participar dignamente en estos misterios, porque cada vez que se celebra el memorial de este sacrificio, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO: El sacrificio y el sacramento de Cristo. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual, verdadero y eterno Sacerdote, al instituir el sacrificio de la eterna alianza, se ofreció primero a ti como víctima salvadora, y nos mandó que lo ofreciéramos como memorial suyo. Cuando comemos su carne, inmolada por nosotros, quedamos fortalecidos; y cuando bebemos su sangre, derramada por nosotros, quedamos limpios de nuestros pecados.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles, con los tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN 1 Cor 11, 24. 25

Este es mi Cuerpo, que se da por ustedes. Este cáliz es la nueva alianza establecida por mi Sangre; cuantas veces lo bebieran, háganlo en memoria mía, dice el Señor.
En la Comunión, en un momento oportuno, el sacerdote, tomando del altar la Eucaristía, la entrega a los diáconos, acólitos u otros ministros extraordinarios, para que la lleven a los enfermos en sus casas. Después de distribuir la comunión, se deja sobre el altar un copón con hostias para la comunión del día siguiente, y se termina la misa con esta oración.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, tú que nos permites disfrutar en esta vida de la Cena instituida por tu Hijo, concédenos participar también del banquete celestial en tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

TRASLACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Después de incensar al Santísimo, el sacerdote, cubriendo con el paño de hombros el copón, inicia la procesión hacia el “Monumento”, en donde será adorado por turnos hasta la medianoche. Antes de depositar al Señor en el lugar preparado, se repite la incensación. En ambos casos y durante el trayecto se usan cantos adecuados. Esta adoración, después de la media noche, hágase sin solemnidad.

* LUIS PADILLA GÓMEZ

Nació en Guadalajara, el 19 de diciembre de 1899. Como a los 18 años ingresó al Seminario de Guadalajara, en donde permaneció hasta 1921. Habiendo comprendido que Dios no lo llamaba al sacerdocio, abandonó los estudios eclesiásticos, se dedicó a un apostolado laborioso, alimentado espiritualmente en la Eucaristía y la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe. Fue presidente diocesano de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana. Al desatarse la persecución contra la Iglesia, no tuvo temor, sino que con más vigor ejerció su diligencia apostólica. El 1 de abril de 1927 fue aprehendido, torturado y finalmente asesinado por los soldados.

* JORGE RAMÓN VARGAS GONZÁLEZ

Nació en Ahualulco de Mercado, Jalisco, el 28 de septiembre de 1899. Emigró a Guadalajara en compañía de su familia. Se inscribió en la Asociación Católica de la Juventud Mexicana. Sobresalió por su ferviente devoción a la Santísima Virgen María. Al recrudecerse la persecución contra la Iglesia, fue aprendido. No temió ante la muerte, su único dolor fue no poder comulgar antes de dar el testimonio supremo de su fe, pero lo animó su hermano Ramón, con estas palabras: “No temas, si morimos nuestra sangre limpiará los pecados”. Fue asesinado el 1 de abril de 1927.

* RAMÓN VICENTE VARGAS GONZÁLEZ

Nació en Ahualulco de Mercado, Jalisco, el 22 de enero de 1905. De joven emigró a Guadalajara con su familia, se inscribió en la Asociación Católica de la Juventud Mexicana e ingresó a la Universidad de la ciudad para estudiar medicina. Fue diligente en cumplir sus propias obligaciones y sobresalió por su espíritu de oración. Se entregó a los perseguidores en lugar de su hermano mayor. Junto con su hermano Jorge fue fusilado el 1 de abril de 1927.
Fueron beatificados por el Papa Benedicto XVI el domingo 20 de noviembre de 2005, Solemnidad de Cristo, Rey del universo, en la ciudad de Guadalajara, en un grupo encabezado por Anacleto Gonzáles Flores.

ACTIVIDAD DIOCESANA:
10:00 Hrs. Misa Crismal

Felicidades a nuestros Sacerdotes González Ramírez René · Rentería Román Erick Alejandro ·

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19 de abril de 2021

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