2 martes
Verde / Rojo
Feria
o SANTOS MARCELINO y PEDRO, Mártires
MR pp. 726 y 878 [747 y 917] / Lecc. II p. 400
Fueron sacrificados en la persecución de Diocleciano (304
o 305). El verdugo encargado de decapitarlos refirió al
futuro Papa Dámaso que los obligaron a cavar sus propias
sepulturas, y que ellos lo hicieron llenos de alegría.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Estos santos derramaron su sangre gloriosa por el Señor,
amaron a Cristo en su vida, lo imitaron en su muerte, y
por eso merecieron la corona del triunfo.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que nos asistes y proteges por la gloriosa
confesión de los santos mártires Marcelino y Pedro,
concédenos que, siguiendo su ejemplo, progresemos y
experimentemos el apoyo de su intercesión. Por nuestro
Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva.]
De la segunda carta del apóstol san Pedro 3, 12-15a
17-18
Hermanos: Piensen con cuánta santidad y entrega deben
ustedes vivir esperando y apresurando el advenimiento del
día del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos
por el fuego, y se derretirán los elementos.
Pero nosotros confiamos en la promesa del Señor y
esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en que habite
la justicia. Por tanto, queridos hermanos, apoyados en esta
esperanza, pongan todo su empeño en que el Señor los
halle en paz con él, sin mancha ni reproche, y consideren
que la magnanimidad de Dios es nuestra salvación.
Así pues, queridos hermanos, ya están ustedes avisados;
vivan en guardia para que no los arrastre el error de los
malvados y pierdan su seguridad. Crezcan en la gracia y
el conocimiento de nuestro Señor y salvador, Jesucristo.
A él la gloria, ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 89
R. Tú eres, Señor, nuestro refugio.
Desde antes que surgieran las montañas, y la tierra y el
mundo apareciesen, existes tú, Dios mío, desde siempre
y por siempre. R.
Tú haces volver al polvo a los humanos, diciendo a los
mortales que retornen. Mil años son para ti como un día,
que ya pasó; como una breve noche. R.
Setenta son los años que vivimos; llegar a los ochenta es
más bien raro; pena y trabajo son los más de ellos, como
suspiro pasan y pasamos. R.
Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será la vida
toda. Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos puedan mirar
tus obras y tu gloria. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Ef 1, 17-18
R. Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine
nuestras mentes para que podamos comprender cuál es
la esperanza que nos da su llamamiento. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de
Dios.]
Del santo Evangelio según san Marcos 12, 13-17
En aquel tiempo, los sumos sacerdotes, los escribas
y los ancianos le enviaron a Jesús unos fariseos y
unos partidarios de Herodes, para hacerle una pregunta
capciosa. Se acercaron, pues, a él y le dijeron: “Maestro,
sabemos que eres sincero y que no te importa lo que diga
la gente, porque no tratas de adular a los hombres, sino
que enseñas con toda verdad el camino de Dios. ¿Está
permitido o no, pagarle el tributo al César? ¿Se lo damos
o no se lo damos?”
Jesús, notando su hipocresía, les dijo: “¿Por qué me
ponen una trampa? Tráiganme una moneda para que yo
la vea”. Se la trajeron y él les preguntó: “¿De quién es la
imagen y el nombre que lleva escrito?” Le contestaron:
“Del César”. Entonces les respondió Jesús: “Den al César
lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Y los dejó
admirados. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: La pregunta capciosa que se le
planteaba a Jesús implicaba un difícil dilema, al
verse obligado en la práctica a responder con tiento
y sopesando sus palabras. Una respuesta afirmativa
o negativa –o incluso un silencio evasivo– no dejarían
de crearle problema. Su frase famosa y lapidaria: «Den
al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»,
ha pasado a la historia, recibiendo las más diversas
interpretaciones según las épocas y las ideologías. La
cuestión de fondo es dilucidar si se trata de términos
realmente excluyentes o, en la mayoría de los casos,
necesariamente complementarios.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Padre santo, las ofrendas que te presentamos en
la conmemoración de estos santos mártires y a nosotros
tus siervos concédenos permanecer siempre firmes en la
confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
La abundante recompensa de los santos consiste en
la presencia de Dios: murieron por Cristo y viven para
siempre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios, que en tus santos mártires Marcelino y
Pedro manifestaste de modo admirable el misterio de
la cruz, concede, benigno, que, fortalecidos por este
sacrificio, permanezcamos fielmente adheridos a Cristo
y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos. Por
Jesucristo, nuestro Señor.




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