2 viernes
Blanco
Memoria,
SANTOS BASILIO MAGNO
y GREGORIO NACIANZENO,
Obispos y Doctores de la Iglesia]
MR p. 661 [675] / Lecc. I p. 446
Basilio (330-379) llevó inicialmente una vida monástica y redactó
las reglas que todavía en la actualidad observan los monjes del
Oriente y luego (370) fue obispo de Cesarea, su ciudad natal.
Por su actividad y sus escritos ocupa un lugar de honor en la
Iglesia o defensor de los pobres, de la libertad de la Iglesia y de
la integridad de la fe. Gregorio, el teólogo (330-389/390), amigo
de Basilio, compartió con él la vida de estudiante monje. Durante
un año y medio, allá por 381, fue obispo de Constantinopla, como
su carácter no lo disponía a la actividad se retiró a su ciudad
natal, Nacianzo. Allí vivió entregado a la contemplación de Dios
y a la composición de profundas obras teológicas.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 44, 15. 14
Los pueblos proclamen la sabiduría de los santos, y la
Iglesia cante sus alabanzas; sus nombres vivirán por los siglos
de los siglos.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que te dignaste instruir a tu Iglesia con los
ejemplos y enseñanzas de los santos obispos Basilio Magno y
Gregorio Nacianceno, haz que aprendamos humildemente tu
verdad y por la caridad la pongamos en práctica. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA.
[Que permanezca en ustedes lo que han oído desde el principio.]
De la primera carta del apóstol san Juan 2, 22-28
Hijos míos: ¿Quién es el mentiroso, sino aquel que niega que
Jesús es Cristo? Ese es el anticristo, porque niega al Padre y al
Hijo. Nadie que niegue al Hijo posee al Padre; pero quien reconoce
al Hijo, posee también al Padre.
Que permanezca, pues, en ustedes lo que desde el principio han
oído. Si permanece en ustedes lo que han oído desde el principio,
también ustedes permanecerán en el Hijo y en el Padre. Esta es
la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna.
Les he escrito esto, pensando en aquellos que tratan de
inducirlos al error. Recuerden que la unción que de él han recibido,
permanece en ustedes y no necesitan enseñanzas de nadie; esta
unción, que es verdad y no mentira, los ilustra a través de todas
las cosas; permanezcan, pues, en él, como la unción les enseña.
Así pues, hijos míos, permanezcan en él, para que, cuando
él se manifieste, tengamos plena confianza y no nos veamos
confundidos por él en el día de su venida. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 97
R. Cantemos la grandeza del Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria. R.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las
naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor
y su lealtad hacia Israel. R.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Heb 1, 1-2
R. Aleluya, aleluya.
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en
el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en
estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Viene después de mí alguien que existía antes que yo.]
Del santo Evangelio según san Juan 1, 19-28
Este es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los
judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas
para preguntarle: “¿Quién eres tú?”
Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: “Yo no soy el
Mesías”. De nuevo le preguntaron: “¿Quién eres, pues? ¿Eres
Elías?” Él les respondió: “No lo soy”. «¿Eres el profeta?»
Respondió: “No”. Le dijeron: “Entonces dinos quién eres, para
poder llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices
de ti mismo?” Juan les contestó: “Yo soy la voz que grita en el
desierto: ‘Enderecen el camino del Señor’, como anunció el
profeta Isaías”.
Los enviados, que pertenecían a la secta de los fariseos, le
preguntaron: “Entonces ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías,
ni Elías, ni el profeta?” Juan les respondió: “Yo bautizo con agua,
pero en medio de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen,
alguien que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de
desatarle las correas de sus sandalias”.
Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde
Juan bautizaba. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Al dar testimonio de Cristo ante los
emisarios venidos de Jerusalén, Juan el Bautista
muestra toda su grandeza al declarar, con toda
humildad, ser sólo «una voz» (Cfr. Is 40, 3). La gloria de
este valiente precursor fue anunciar al pueblo a Aquel
que existía antes que él y que le era muy superior.
Cristo, el «Ungido», está ya presente, pero no es aún
conocido y reconocido. Dar un testimonio coherente de
Él, el «desconocido» por nuestro mundo –normalmente
tan superficial y vacío– ha de ser la gloria de quienes
decimos ser sus discípulos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, este sacrificio que, para tu gloria, tu pueblo
ofrece en honor de los santos Basilio y Gregorio, y concédenos
alcanzar la eterna salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. 1 Cor 1, 23-24
Nosotros predicamos a Cristo crucificado: a Cristo, fuerza de
Dios y sabiduría de Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta mesa celestial, Dios todopoderoso, robustezca
y aumente el vigor espiritual de todos los que celebramos la
festividad de los santos Basilio y Gregorio, para que conservemos
íntegro el don de la fe y caminemos por el sendero de la salvación
que él nos señaló. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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