22 sábado
Blanco / Azul
Memoria,
NUESTRA SEÑORA MARÍA REINA
MR p. 777 [806] / Lecc. II 718
El año 1954 Pío XII instituyó la fiesta de santa María Reina,
que se celebraba el día 31 de mayo. Pablo VI, el año 1969,
cuando promulgó el Calendario Romano general, trasladó
acertadamente esta fiesta al día 22 de agosto, que coincide
con la octava de la Asunción. En cuerpo y alma gloriosos,
la Virgen María aparece en la Asunción como el logro
supremo de la redención. Pero ella, que es toda hermosa,
también es todopoderosa, pues es la Madre de aquel
“cuyo Reino no tendrá fin”. Por este motivo, desde hace
muchos siglos, el pueblo cristiano la aclama por Reina
suya, soberana y medianera de la gracia.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 44, 10
De pie a tu derecha está la Reina, vestida de oro y de
brocados.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que constituiste Madre y Reina nuestra
a la Madre de tu Hijo, concédenos en tu bondad que,
apoyados en su intercesión, alcancemos la gloria de tus
hijos en el reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[La gloria del Señor penetró en el templo.]
Del libro del profeta Ezequiel 43, 1-7a
En aquellos días, un ángel me llevó a la puerta del
templo, que da hacia el oriente, y vi que la gloria del Señor
venía del oriente. Se oía un ruido como el estruendo de un
río caudaloso y la tierra resplandecía con el fulgor de la
gloria de Dios. Esta visión me recordó la que tuve cuando
el Señor vino a destruir la ciudad y la que había tenido
junto al río Kebar. Y caí rostro en tierra.
La gloria del Señor penetró en el templo por la puerta
que da al oriente. El espíritu me levantó y me llevó al atrio
interior y vi que la gloria del Señor llenaba el templo.
Entonces oí que alguien me hablaba desde el templo, y el
hombre que estaba junto a mí me dijo: «Hijo de hombre,
éste es el lugar de mi trono, el lugar donde pongo las
plantas de mis pies. Aquí habitaré para siempre con los
hijos de Israel». Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 84
R. El Señor habitará en la tierra.
Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para
su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria
del Señor habitará en la tierra. R.
La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y
la paz se besaron, la fidelidad brotó en la tierra y la justicia
vino del cielo. R.
Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra
producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e
irá siguiendo sus pisadas. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Mt 23, 9. 10
R. Aleluya, aleluya.
Su Maestro es uno solo, Cristo, y su Padre es uno solo,
el del cielo, dice el Señor. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Los fariseos dicen una cosa y hacen otra.]
Del santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus
discípulos: «En la cátedra de Moisés se han sentado
los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan,
pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen
otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los
echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con
el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea
la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto;
les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y
los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los
saluden en las plazas y que la gente los llame ‹maestros›.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’,
porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son
hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‹padre›,
porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se
dejen llamar ‹guías›, porque el guía de ustedes es solamente
Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque
el que se enaltece será humillado y el que se humilla será
enaltecido». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: El texto es una introducción a los
siete duros reproches que luego lanzará el Señor
contra los escribas y fariseos (Mateo cap. 23). Las
instrucciones sobre el comportamiento coherente
de los miembros de la comunidad, contrastan con
la frontal acusación de los que: «dicen una cosa y
hacen otra». Jesús no pone en tela de juicio la autoridad de los rabinos, sino que critica su hipocresía y
su autoritarismo. Él nos pone en guardia, además,
frente al peligro de una especie de rabinismo cristiano
en el que podríamos fácilmente incurrir quienes nos
creemos “cumplidos” o hasta “piadosos”.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la
conmemoración de la santísima Virgen María, y concédenos
que nos socorra la bondad de tu Hijo Jesucristo, que
quiso ofrecerse a ti por nosotros en la cruz, como víctima
inmaculada. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 1, 45
Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto
te fue anunciado de parte del Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Después de recibir el sacramento celestial, te suplicamos,
Señor, que, cuantos hemos celebrado con veneración la
memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar
en el banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Visita al Santuario de los Mártires:
Decanatos de Tesistán.




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