Lectura del Día

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22 Julio del 2020

22 miércoles
Blanco

Fiesta, SANTA MARÍA MAGDALENA
MR p. 751 [775] / Lecc. III p. 84

María de Magdala, pecadora perdonada por Jesús, se dedicó a servirlo con todo su amor. Cuando los Apóstoles huyeron, ella se mantuvo firme al pie de la cruz del Señor, junto con la santísima Virgen, Juan y algunas otras mujeres. Jesús recompensó la fidelidad de Magdalena apareciéndosele especialmente la mañana del domingo de Pascua y encargándole que les comunicara a sus discípulos el mensaje de la Resurrección.

ANTÍFONA DE ENTRADA Jn 20, 17

Dijo Jesús a María Magdalena: “Ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios”.
Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que quisiste que santa María Magdalena fuera la primera en recibir de tu Unigénito el encargo de anunciar el gozo pascual, concédenos por su intercesión que, siguiendo su ejemplo, anunciemos a Cristo resucitado y merezcamos contemplarlo reinando en el cielo. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo “pecado” por nosotros.]
De la segunda carta del Apóstol san Pablo a los corintios 5, 14-21
Hermanos: el amor de Cristo nos apremia, al pensar que si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Por eso nosotros ya no juzgamos a nadie con criterios humanos. Si alguna vez hemos juzgado a Cristo con tales criterios, ahora ya no lo hacemos. El que vive según Cristo es una creatura nueva; para Él todo lo viejo ha pasado; ya todo es nuevo. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 62, 2, 3-4, 5-6, 8-9

R. Señor, mi alma tiene sed de ti. Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco; de ti sedienta está mi alma. Señor, todo mi ser te añora, como el suelo reseco añora el agua. R. Para admirar tu gloria y tu poder, anhelo contemplarte en el santuario. Pues mejor es tu amor que la existencia; siempre, Señor, te alabarán mis labios. R. Podré así bendecirte mientras viva y levantar en oración mis manos. De lo mejor se saciará mi alma; te alabaré con júbilo en los labios. R. Fuiste mi auxilio y a tu sombra, canté lleno de gozo. A ti se adhiere mi alma y tu diestra me da seguro apoyo. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R. Aleluya, aleluya. ¿Qué has visto de camino, María en la mañana? A mi Señor glorioso, la tumba abandonada. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?]
Del santo Evangelio según san Juan 20, 1-2. 11-18
El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”. María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: “¿Por qué estás llorando, mujer?”. Ella les contestó: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto”. Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Entonces Él le dijo: “Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?”. Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: “Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto”. Jesús le dijo: “¡María!”. Ella se volvió y exclamó: “¡Rabbuní!”, que en hebreo significa ‘maestro’. Jesús le dijo: “Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios’ ”. María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: Jesús escogió entre sus discípulos a doce hombres, «para que estuvieran con Él, y para enviarlos a predicar» (Mc 3, 14-l5). Pero, además de los Doce –columnas de la Iglesia y padres del nuevo pueblo de Dios– , fueron escogidas también muchas mujeres en el grupo de los discípulos, entre las que destaca la figura de María Magdalena (Cfr. Lc 8, 2-3), que no solo estuvo presente en la Pasión, sino que se convirtió también en el primer testigo y heraldo del Resucitado (Cfr. Jn 20, 1. 11-18). Precisamente a María Magdalena santo Tomás de Aquino le da el singular calificativo de “Apóstol de los Apóstoles”” dedicándole un bello comentario: “Del mis- mo modo que una mujer había anunciado al primer hombre palabras de muerte, así también una mujer fue la primera en anunciar a los Apóstoles palabras de vida” (Super Ioannem, ed. Cai, § 2519). No se puede olvidar su testimonio, como dijo el mismo Jesús cuando ella le ungió la cabeza poco antes de la Pasión: «Les aseguro: que en cualquier parte del mundo donde se anuncie la buena noticia, será recordada esta mujer y lo que ha hecho» (Mc 14, 9; Mt 26, 13) [Sintetizado de: B XVI, Audiencia, 14-II-2007].

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de santa María Magdalena, con el mismo agrado con el que tu Unigénito aceptó su homenaje de amor. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

PREFACIO María Magdalena: «‘Apóstol’ de los Apóstoles». En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, aclamarte siempre, Padre todopoderoso, de quien la misericordia no es menor que el poder, por Cristo, Señor nuestro. El cual se apareció visiblemente en el huerto a María Magdalena, pues ella lo había amado en vida, lo había visto morir en la cruz, lo buscaba yacente en el sepulcro, y fue la primera en adorarlo resucitado de entre los muertos; y Él la honró ante los Apóstoles con el oficio del apostolado para que la buena noticia de la vida nueva llegase hasta los confines del mundo. Por eso, Señor, nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo: Santo, Santo, Santo…

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN 2 Cor 5, 14-15

El amor de Cristo nos apremia a que no vivamos para nosotros mismos, sino sólo para él, que por nosotros murió y resucitó.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, que la santa recepción de tu sacramento, infunda en nosotros aquel amor perseverante con el que santa María Magdalena estuvo siempre unida a Cristo, su maestro.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Felicidades a nuestros Sacerdotes González Palacios Sergio Guadalupe · López Carrillo Anacleto · Ramírez Hernández Fernando ·

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