Lectura del Día

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22 Agosto del 2019

22 jueves
Blanco / Azul

Memoria, NUESTRA SEÑORA MARÍA REINA
MR p. 777 [806] / Lecc. II 708

El año 1954 Pío XII instituyó la fiesta de Santa María Reina, que se celebraba el día 31 de mayo. Pablo VI, el año 1969, cuando promulgó el Calendario Romano general, trasladó acertadamente esta fiesta al día 22 de agosto, que coincide con la octava de la Asunción. En cuerpo y alma gloriosos, la Virgen María aparece en la Asunción como el logro supremo de la redención. Pero ella, que es toda hermosa, también es todopoderosa, pues es la Madre de aquel “cuyo Reino no tendrá fin”. Por este motivo, desde hace muchos siglos, el pueblo cristiano la aclama por Reina suya, soberana y medianera de la gracia.

ANTIFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 44, 10

De pie a tu derecha está la Reina, vestida de oro y de brocados.

ORACION COLECTA

Dios nuestro, que constituiste Madre y Reina nuestra a la Madre de tu Hijo, concédenos en tu bondad que, apoyados en su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Al primero que salga de mi casa para recibirme lo ofreceré en holocausto al Señor.]
Del libro de los Jueces 11, 29-39
En aquellos días, el espíritu del Señor vino sobre Jefté, que recorrió la región de Galaad y de Manases, pasó por Mispá de Galaad y de allí marchó contra los amonitas. Jefté le hizo una promesa al Señor, diciendo: “Si me entregas a los amonitas, al primero que salga a la puerta de mi casa para recibirme, cuando vuelva victorioso de la guerra contra los amonitas, te lo ofreceré en holocausto”. Jefté marchó contra los amonitas y el Señor se los entregó. Los derrotó desde Aroer hasta la entrada de Minit, donde hay veinte ciudades, hasta Abel-Keramín, y les tomó sus veinte ciudades. La derrota de los amonitas fue grandísima y fueron humillados por los israelitas. Cuando Jefté volvió a su casa en Mispá, lo salió a recibir su hija, bailando al son de las panderetas. Jefté no tenía más hijos que ella. Al verla, Jefté se rasgó las vestiduras y gritó: “¡Ay, hija mía! ¡Qué desdichado soy! ¿Por qué tenías que ser tú la causa de mi desgracia? Le hice una promesa al Señor y no puedo retractarme”. Ella le dijo: “Padre mío, si le has hecho una promesa al Señor, haz conmigo lo que le prometiste, ya que el Señor te ha concedido la victoria sobre tus enemigos”. Después le dijo a su padre: “Concédeme tan sólo este favor: Déjame andar por los montes durante dos meses para llorar con mis amigas la desgracia de morir sin tener hijos”. Él le respondió: “¡Vete!” Y le concedió lo que le había pedido. Ella se fue con sus amigas y estuvo llorando su desgracia por los montes. Al cabo de los dos meses, volvió a la casa de su padre y él cumplió con ella la promesa que había hecho. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 39, 5. 7-8a. 8b-9. 10

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor y no acude a los idólatras, que se extravían con engaños. R. Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: “Aquí estoy”. R. En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón. R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Sal 94, 8

R. Aleluya, aleluya. Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan su corazón”. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren.]
Del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14
En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir. Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron. Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados. Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’ Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: ‘Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • El episodio –además de decirnos lo poco que era apreciada la virginidad en el Antiguo Testamento– nos presenta aspectos de crueldad y nos dice que también a través de “hechos de pecado”, la Biblia puede llegar a proponernos una enseñanza de salvación: la palabra dada debe mantenerse, incluso a un gran costo. Pero ¡cuidado con darla a la ligera, como Jefté, que actuó supersticiosamente, queriendo ofrecer un sacrificio humano como hacían los cananeos! Esta idolatría se le revierte dolorosamente, al estar de por medio su única hija... • La parábola de los invitados al banquete de bodas nos enseña que el primero en invitar es siempre Dios. La respuesta de los hombres puede variar de acuerdo a que estén más o menos inmersos en las cosas terrenales. En su trasfondo histórico-literario esta desconcertante parábola anuncia la llegada del Reino mesiánico, mientras que en el temerario rechazo de los invitados se resume la actitud de Israel frente a Jesús. El «vestido nupcial» requerido para entrar en el banquete, representa las obras de la justicia que cada uno está llamado a realizar.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de la santísima Virgen María, y concédenos que nos socorra la bondad de tu Hijo Jesucristo, que quiso ofrecerse a ti por nosotros en la cruz, como víctima inmaculada. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 1, 45

Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Después de recibir el sacramento celestial, te suplicamos, Señor, que, cuantos hemos celebrado con veneración la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar en el banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Dávalos Álvarez José Luis · Lugo Serrano Fernando ·

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