6 miércoles
Blanco
FERIA DE PASCUA
MR p. 373 [378] / Lecc. I p. 919
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 70, 8. 23
Mi boca, Señor, se llene de alabanzas, para que pueda
cantarte; y así mis labios se llenarán de júbilo. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que amas la inocencia y la devuelves a
los que la han perdido, atrae hacia ti el corazón de tus
siervos, para que, rescatados por ti de las tinieblas de la
incredulidad, ya nunca se aparten de la luz de tu verdad.
Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Se decidió que Pablo y Bernabé fueran a Jerusalén a ver
a los apóstoles.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 15, 1-6
En aquellos días, vinieron de Judea a Antioquía algunos
discípulos y se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no
se circuncidaban conforme a la ley de Moisés, no podrían
salvarse.
Esto provocó un altercado y una violenta discusión con
Pablo y Bernabé; al fin se decidió que Pablo, Bernabé y
algunos más fueran a Jerusalén para tratar el asunto con
los apóstoles y los presbíteros. La comunidad cristiana
los proveyó para el viaje, y ellos atravesaron Fenicia y
Samaria, contando a los hermanos cómo se convertían los
paganos, y los llenaban de gozo con esta noticia.
Al llegar a Jerusalén, fueron recibidos por la comunidad
cristiana, los apóstoles y los presbíteros, y ellos refirieron
todo cuanto Dios había hecho por su medio. Pero algunos
de los fariseos convertidos intervinieron, diciendo: “Hay
que circuncidar a los paganos y exigirles que cumplan la
ley de Moisés”.
Entonces se reunieron los apóstoles y los presbíteros
para examinar el asunto. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 121
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. Aleluya.
¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron: «Vayamos a la
casa del Señor»! Y hoy estamos aquí, Jerusalén, jubilosos,
delante de tus puertas. R.
A ti, Jerusalén, suben las tribus, las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado, para alabar el
nombre del Señor. R.
Por el amor que tengo a mis hermanos, voy a decir:
“La paz esté contigo”. Y por la casa del Señor, mi Dios,
pediré para ti todos los bienes. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 15, 4. 5
R. Aleluya, aleluya.
Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor; el
que permanece en mí da fruto abundante. R. Aleluya.
EVANGELIO
[El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.]
Del santo Evangelio según san Juan 15, 1-8
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy
la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento
que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo
poda para que dé más fruto.
Ustedes ya están purificados por las palabras que les
he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el
sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece
en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece
en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí
nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa
fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo
arrojan al fuego y arde.
Si permanecen en mí y mis palabras permanecen
en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá.
La gloria de mi Padre consiste en que den mucho
fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Comienza la segunda parte del
discurso de despedida durante la Última Cena.
Si antes habló Jesús de la «comunión de vida» con
los suyos mediante la presencia del Espíritu, ahora
acentúa esos estrechos vínculos valiéndose de otra
comparación de evidente trasfondo bíblico: la de la «vid»
y los «sarmientos». La unión con Cristo es condición
indispensable para «permanecer» y para «dar fruto»,
porque de Él viene la savia a las ramas. Se trata,
sobre todo, de mantenerse unidos a Él por el amor y
la obediencia de la fe, ya que –como muy claramente
lo recalcó: «sin mí nada pueden hacer» (Jn 15, 5).
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, vivir siempre llenos de gratitud
por estos misterios pascuales que celebramos, para que,
continuamente renovados por su acción, se conviertan
para nosotros en causa de eterna felicidad. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Resucitó el Señor y nos iluminó a nosotros, los redimidos con su Sangre. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor y Dios nuestro, escucha nuestras oraciones, para
que la participación en los sacramentos de nuestra redención nos ayude en la vida presente y nos alcance las
alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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