VI DOMINGO DE PASCUA
MR p. 377 [382] / Lecc. I p. 111.
LH Semana II del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 48, 20
Con voz de júbilo, anúncienlo; que se oiga. Que llegue
a todos los rincones de la tierra: el Señor ha liberado a su
pueblo. Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando
con incansable amor estos días de tanta alegría en honor
del Señor resucitado, y que los misterios que hemos venido
conmemorando se manifiesten siempre en nuestras obras.
Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 8, 5-8. 14-17
En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaria
y predicaba allí a Cristo. La multitud escuchaba con
atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar
de los milagros que hacía y los estaban viendo: de muchos
poseídos salían los espíritus inmundos, lanzando gritos,
y muchos paralíticos y lisiados quedaban curados. Esto
despertó gran alegría en aquella ciudad.
Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén se
enteraron de que Samaria había recibido la palabra de Dios,
enviaron allá a Pedro y a Juan. Estos, al llegar, oraron por
los que se habían convertido, para que recibieran el Espíritu
Santo, porque aún no lo habían recibido y solamente habían
sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces
Pedro y Juan impusieron las manos sobre ellos, y ellos
recibieron el Espíritu Santo. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 65
R. Las obras del Señor son admirables. Aleluya.
Que aclame al Señor toda la tierra. Celebremos su gloria
y su poder, cantemos un himno de alabanza, digamos al
Señor: «Tu obra es admirable». R.
Que se postre ante ti la tierra entera y celebre con cánticos tu nombre. Admiremos las obras del Señor, los prodigios que ha hecho por los hombres. R.
Él transformó el mar Rojo en tierra firme y los hizo
cruzar el Jordán a pie enjuto. Llenémonos por eso de gozo
y gratitud: el Señor es eterno y poderoso. R.
Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen, y les diré
lo que ha hecho por mí. Bendito sea Dios, que no rechazó
mi súplica, ni me retiró su gracia. R.
SEGUNDA LECTURA
[Murió en su cuerpo y resucitó glorificado.]
De la primera carta del apóstol san Pedro 3, 15-18
Hermanos: Veneren en sus corazones a Cristo, el Señor,
dispuestos siempre a dar, al que las pidiere, las razones
de la esperanza de ustedes. Pero háganlo con sencillez y
respeto y estando en paz con su conciencia. Así quedarán
avergonzados los que denigran la conducta cristiana de
ustedes, pues mejor es padecer haciendo el bien, si tal es
la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal. Porque
también Cristo murió, una sola vez y para siempre, por
los pecados de los hombres: él, el justo, por nosotros,
los injustos, para llevarnos a Dios; murió en su cuerpo y
resucitó glorificado. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y
mi Padre lo amará y vendremos a él. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Yo le rogaré al Padre y él les enviará otro Consolador.]
Del santo Evangelio según san Juan 14, 15-21
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si me
aman, cumplirán mis mandamientos; yo le rogaré al
Padre y él les enviará otro Consolador que esté siempre con
ustedes, el Espíritu de verdad. El mundo no puede recibirlo,
porque no lo ve ni lo conoce; ustedes, en cambio, sí lo
conocen, porque habita entre ustedes y estará en ustedes.
No los dejaré desamparados, sino que volveré a ustedes.
Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero ustedes sí
me verán, porque yo permanezco vivo y ustedes también
vivirán. En aquel día entenderán que yo estoy en mi Padre,
ustedes en mí y yo en ustedes.
El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me
ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también
lo amaré y me manifestaré a él». Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Unidos a Cristo, que intercede siempre por nosotros, elevemos, llenos de confianza, nuestras súplicas al Padre:
1. Para que el que estaba muerto y ahora vive por
los siglos de los siglos conceda a la Iglesia ser testimonio perseverante de su Resurrección, roguemos
al Señor.
2. Para que el resucitado –que dio a los apóstoles
su paz– quiera concederla también en abundancia a
todos los pueblos, roguemos al Señor.
3. Para que el vencedor de la muerte transforme
los sufrimientos de todos los que sufren, en aquella
alegría que nadie les podrá quitar, roguemos al Señor.
4. Para que el que tiene las llaves de la muerte
nos conceda celebrar un día su Resurrección con los
ángeles y los santos en su Reino, roguemos al Señor.
Dios nuestro, que nos has redimido en Cristo,
escucha nuestra oración e infúndenos tu Espíritu
de la verdad, para que –llenos de su sabiduría– sepamos siempre dar ante el mundo razón de nuestra
esperanza. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina,
inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Suba hasta ti, Señor, nuestra oración, acompañada por
estas ofrendas, para que, purificados por tu bondad, nos
dispongas para celebrar el sacramento de tu inmenso amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua, pp. 499-503 [360].
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 14, 15-16
Si me aman, cumplirán mis mandamientos, dice el
Señor; y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Abogado,
que permanecerá con ustedes para siempre. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que, por la resurrección de
Cristo, nos has hecho renacer a la vida eterna, multiplica
en nosotros el efecto de este sacramento pascual, e infunde
en nuestros corazones el vigor que comunica este alimento
de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Puede utilizarse la fórmula
de bendición solemne, p. 595 [603].