Feria o
Misa por la remisión de los pecados A
MR p. 1095 [1141] / Lecc. II p. 450
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sab 11, 23. 24. 26
Señor, tú tienes misericordia de todos y nunca odias a tus
creaturas; borras los pecados de los hombres que se arrepienten,
y los perdonas, porque tú, Señor, eres nuestro Dios.
ORACIÓN COLECTA
Apiádate, Señor, de tu pueblo y perdónale todos sus
pecados, para que tu indulgencia aleje de nosotros lo que
hemos merecido por nuestras ofensas. Por nuestro Señor
Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Nunca llamaremos ya “dios nuestro” a las obras de
nuestras manos.]
Del libro del profeta Oseas 14, 2-10
Esto dice el Señor Dios: «Israel, conviértete al
Señor, Dios tuyo, pues tu maldad te ha hecho sucumbir.
Arrepiéntanse y acérquense al Señor para decirle: ‹Perdona
todas nuestras maldades, acepta nuestro arrepentimiento
sincero, que solemnemente te prometemos.
Ya no nos salvará Asiria, ya no confiaremos en nuestro
ejército, ni volveremos a llamar “dios nuestro” a las obras
de nuestras manos, pues sólo en ti encuentra piedad el
huérfano›.
Yo perdonaré sus infidelidades, dice el Señor; los amaré,
aunque no lo merezcan, porque mi cólera se ha apartado de
ellos. Seré para Israel como rocío; mi pueblo florecerá como
el lirio, hundirá profundamente sus raíces, como el álamo,
y sus renuevos se propagarán; su esplendor será como el
del olivo y tendrá la fragancia de los cedros del Líbano.
Volverán a vivir bajo mi sombra, cultivarán los trigales
y las viñas, que serán tan famosas como las del Líbano.
Ya nada tendrá que ver Efraín con los ídolos. Yo te he
castigado, pero yo también te voy a restaurar, pues soy
como un ciprés verde, y gracias a mí, tú das frutos.
Quien sea sabio, que comprenda estas cosas y quien
sea prudente, que las conozca. Los mandamientos del
Señor son rectos y los justos los cumplen; los pecadores,
en cambio, tropiezan en ellos y caen”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 50
R. Abre, Señor, mis labios y te alabaré.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor,
apiádate de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos
mis delitos y purifícame de mis pecados. R.
Enséñame, Señor, la rectitud de corazón que quieres.
Lávame tú, Señor, y purifícame y quedaré más blanco
que la nieve. R.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo
para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor,
lejos de ti ni retires de mí tu santo espíritu. R.
Devuélveme tu salvación, que regocija, y mantén en
mí un alma generosa. Señor, abre mis labios y cantará mi
boca tu alabanza. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Jn 16, 13; 14, 26
R. Aleluya, aleluya.
Cuando venga el Espíritu de verdad, él les enseñará
toda la verdad y les recordará todo cuanto yo les he dicho,
dice el Señor. R. Aleluya.
EVANGELIO
[No serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de
su Padre.]
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 16-23
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «Yo los
envío como ovejas entre lobos. Sean, pues, precavidos
como las serpientes y sencillos como las palomas.
Cuídense de la gente, porque los llevarán a los
tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante
gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio
de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los
enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la
forma de decirlo, porque en ese momento se les inspirará
lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen,
sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes.
El hermano entregará a su hermano a la muerte, y el
padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres
y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa,
pero el que persevere hasta el fin, se salvará.
Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. Yo les
aseguro que no alcanzarán a recorrer todas las ciudades de
Israel, antes de que venga el Hijo del hombre». Palabra
del Señor.
REFLEXIÓN: Jesús predice que la misión de
sus Apóstoles estará necesariamente entretejida
de obstáculos y de persecuciones. Al no «ser del
mundo» (Cfr. Jn 15, 18), su conducta y su mensaje
frecuentemente entrarán en conflicto con propios
y extraños. En medio de este ambiente hostil y
problemático, el discípulo habrá de ser cauteloso
al tratar de combinar el candor de la «paloma» con
la sagacidad de la «serpiente». Sabiéndose débil, el
discípulo no se expondrá innecesariamente a los
peligros y de esta forma robustecerá su perseverancia
en una fe confiada en el Señor, cuya obra tiene entre
manos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de reconciliación
y de alabanza, para que, compadecido, perdones nuestros
pecados y dirijas tú mismo nuestro vacilante corazón. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 15, 10
Habrá gran alegría entre los ángeles del cielo, por un
solo pecador que se convierta.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Dios misericordioso, a quienes, por este
sacrificio, hemos recibido el perdón de nuestros pecados,
que con tu gracia podamos evitarlos de ahora en adelante y
servirte con sincero corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.