3 sábado
Blanco
FERIA
o SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS
MR 662 [676] / Lecc I p. 449
Llegado el día en que debían circuncidar al Niño, se le puso el
nombre de Jesús, que significa “Dios salva”. San Bernardino
de Siena contribuyó mucho a la difusión del culto a este excelso
nombre. El Papa Inocencio XIII extendió esta festividad a la
Iglesia universal en 1721.
ANTÍFONA DE ENTRADA Flp 2, 10-11
Que al nombre de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo, en la
tierra, en los abismos, y que toda lengua proclame que Jesucristo
es el Señor, para gloria de Dios Padre.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que en la encarnación de tu Palabra pusiste el
cimiento de la salvación del género humano, dale a tu pueblo la
misericordia que te pide con insistencia, para que todos sepan
que no existe otro nombre que deba ser invocado, sino el de tu
Unigénito. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[El que permanece en Dios no peca.]
De la primera carta del apóstol san Juan 2, 29–3, 6
Queridos hijos: Si ustedes saben que Dios es santo, tienen que
reconocer que todo el que practica la santidad ha nacido de Dios.
Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos
llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos
reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él.
Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no
se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que,
cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque
lo veremos tal cual es.
Y todo el que tiene puesta en él esta esperanza, procura ser
santo, como Jesucristo es santo. Todo el que comete pecado
quebranta la ley, puesto que el pecado es quebrantamiento de
la ley. Y si saben ustedes que Dios se manifestó para quitar los
pecados, es porque en él no hay pecado. Todo el que permanece
en Dios, no peca. Todo el que vive pecando, es como si no hubiera
visto ni conocido a Dios. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 97
R. Aclamemos con júbilo al Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria. R.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R.
Cantemos al Señor al son del arpa, suenen los instrumentos.
Aclamemos al son de los clarines al Señor, nuestro rey. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 1, 14. 12
R. Aleluya, aleluya.
Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros.
A todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos
de Dios. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Este es el Cordero de Dios.]
Del santo Evangelio según san Juan 1, 29-34
En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia
él, y exclamó: «Este es el Cordero de Dios, el que quita el
pecado del mundo. Este es aquel de quien yo he dicho: ‹El que
viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía
antes que yo›. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con
agua, para que él sea dado a conocer a Israel».
Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender
del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía,
pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‹Aquel sobre
quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que
ha de bautizar con el Espíritu Santo›. Pues bien, yo lo vi y doy
testimonio de que éste es el Hijo de Dios». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: La consecuencia primordial de la
filiación divina consiste en obrar el bien, extirpando
de nuestra vida el pecado que Cristo vino a erradicar.
Así lo hace patente el Bautista en el texto evangélico
de este día. Al proclamar ante la multitud al «Cordero
de Dios», que quita el pecado del mundo, Juan está
reconociendo, en realidad, un sugerente “título
mesiánico”. Éste evoca lo mismo al «Siervo del Señor»
–descrito reiterada y elocuentemente por el profeta
Isaías– que al Cordero pascual sacrificado por la
liberación del pueblo (Cfr. Is 42, 1-9; 49, 1-6; 50,
4-11; 52, 13–53, 12).
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al presentarte estos dones que tu generosidad nos concede,
te rogamos, Señor, que, así como diste a Cristo, obediente
hasta la muerte, el nombre por el que debemos salvarnos, nos
concedas también a nosotros que nos proteja su poder. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 8, 2
¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, habiendo recibido en comunión la ofrenda que
presentamos a tu majestad para honrar el nombre de Cristo, te
rogamos que infundas abundantemente en nosotros tu gracia,
para que nos alegremos de que también nuestros nombres estén
escritos en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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