3 domingo
Blanco
V DOMINGO DE PASCUA
MR p. 370 [375] / Lecc. I p. 108.
LH Semana I del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 97,1-2
Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho
maravillas y todos los pueblos han presenciado su victoria.
Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, lleva a su plenitud en
nosotros el sacramento pascual, para que, a quienes
te dignaste renovar por el santo bautismo, les hagas
posible, con el auxilio de tu protección, abundar en
frutos buenos, y alcanzar los gozos de la vida eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Eligieron a siete hombres llenos del Espíritu Santo.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 6, 1-7
En aquellos días, como aumentaba mucho el número
de los discípulos, hubo ciertas quejas de los judíos griegos
contra los hebreos, de que no se atendía bien a sus viudas
en el servicio de caridad de todos los días.
Los Doce convocaron entonces a la multitud de los
discípulos y les dijeron: «No es justo que, dejando
el ministerio de la Palabra de Dios, nos dediquemos
a administrar los bienes. Escojan entre ustedes a siete
hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo
y de sabiduría, a los cuales encargaremos este servicio.
Nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de
la palabra».
Todos estuvieron de acuerdo y eligieron a Esteban,
hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe,
Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y Nicolás, prosélito
de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y éstos,
después de haber orado, les impusieron las manos.
Mientras tanto, la palabra de Dios iba cundiendo. En
Jerusalén se multiplicaba grandemente el número de los
discípulos. Incluso un grupo numeroso de sacerdotes había
aceptado la fe. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 32
R. El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya.
Que los justos aclamen al Señor; es propio de los justos
alabarlo. Demos gracias a Dios al son del arpa, que la lira
acompañe nuestros cantos. R.
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son
leales. El ama la justicia y el derecho, la tierra llena está
de sus bondades. R.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad
confían; los salva de la muerte y en épocas de hambre les
da vida. R.
SEGUNDA LECTURA
[Ustedes son estirpe elegida, sacerdocio real.]
De la primera carta del apóstol san Pedro 2, 4-9
Hermanos: Acérquense al Señor Jesús, la piedra viva,
rechazada por los hombres, pero escogida y preciosa a los
ojos de Dios; porque ustedes también son piedras vivas,
que van entrando en la edificación del templo espiritual,
para formar un sacerdocio santo, destinado a ofrecer
sacrificios espirituales, agradables a Dios, por medio de
Jesucristo. Tengan presente que está escrito: He aquí que
pongo en Sión una piedra angular, escogida y preciosa;
el que crea en ella no quedará defraudado.
Dichosos, pues, ustedes, los que han creído. En cambio,
para aquellos que se negaron a creer, vale lo que dice la
Escritura: La piedra que rechazaron los constructores
ha llegado a ser la piedra angular, y también tropiezo y
roca de escándalo. Tropiezan en ella los que no creen en
la palabra, y en esto se cumple un designio de Dios.
Ustedes, por el contrario, son estirpe elegida, sacerdocio
real, nación consagrada a Dios y pueblo de su propiedad,
para que proclamen las-obras maravillosas de aquel que los
llamó de las tinieblas a su luz admirable. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 6
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre,
si no es por mí, dice el Señor. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Yo soy el camino, la verdad y la vida.]
Del santo Evangelio según san Juan 14, 1-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No
pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en
mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si
no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque voy
a prepararles un lugar. Cuando me vaya y les prepare un
sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo
esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para
llegar al lugar a donde voy».
Entonces Tomás le dijo: «Señor, no sabemos a dónde
vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le respondió:
«Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre
si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen
también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo
han visto».
Le dijo Felipe: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos
basta». Jesús le replicó: «Felipe, tanto tiempo hace que
estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me
ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Entonces por qué dices:
‹Muéstranos al Padre›? ¿O no crees que yo estoy en el
Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les
digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que
permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy
en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí,
créanlo por las obras. Yo les aseguro: el que crea en mí,
hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque
yo me voy al Padre». Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Invoquemos a Cristo –camino, verdad y vida– y,
como pueblo sacerdotal, pidámosle por las necesidades
de todo el mundo:
1. Para que Cristo, esposo de la Iglesia, llene de
alegría pascual a todos los que se han consagrado a
la extensión de su Reino, roguemos al Señor.
2. Para que Cristo, piedra angular del edificio,
ilumine con el anuncio evangélico a los pueblos que
aún desconocen la buena nueva de su Evangelio,
roguemos al Señor.
3. Para que Cristo, estrella luciente de la mañana,
seque las lágrimas de los que lloran y aleje las penas
de los que sufren, roguemos al Señor.
4. Para que Cristo, testigo fidedigno y veraz, nos
conceda ser sal y luz para los hombres que desconocen
la victoria de su Resurrección, roguemos al Señor.
Señor Dios, Padre todopoderoso, haz que,
acercándonos a Cristo –la piedra desechada por los
hombres, pero escogida y preciosa ante ti– seamos
edificados, como “templos del Espíritu” y como
miembros de un “pueblo sacerdotal”. Por Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Se dice Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que por el santo valor de este sacrificio
nos hiciste participar de tu misma y gloriosa vida divina,
concédenos que, así como hemos conocido tu verdad, de
igual manera vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua, pp. 499-503 [500-504].
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 15, 1.5
Yo soy la vid verdadera y ustedes los sarmientos, dice
el Señor; si permanecen en mí y yo en ustedes darán fruto
abundante. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, muéstrate benigno con tu pueblo, y ya que te
dignaste alimentarlo con los misterios celestiales, hazlo
pasar de su antigua condición de pecado a una vida nueva.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Puede utilizarse la fórmula
de bendición solemne, p. 595 [603].




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