3 miércoles
Rojo
Memoria,
SAN CARLOS LWANGA y Compañeros Mártires
MR p. 726 [747] / Lecc. II p. 404
La historia de los 22 mártires de Uganda hace revivir
las Actas de los Mártires de los primeros siglos. Muchos
de ellos acababan de convertirse al cristianismo. Cuatro
fueron bautizados por Carlos Lwanga inmediatamente
antes de ser martirizados. La mayor parte de ellos fueron
quemados vivos en Numungongo (1886). Su edad oscilaba
entre los 16 y los 24 años, pero el más pequeño, Kizito,
tenía sólo 13 años.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sab 3, 6-7. 9
El Señor probó a sus elegidos como oro en el crisol y
los aceptó como un holocausto. En el juicio de Dios serán
premiados, pues la gracia y la misericordia son para sus
elegidos.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que hiciste que la sangre de los mártires
sea semilla de nuevos cristianos, concédenos que el campo
de tu Iglesia, regado por la sangre de los santos Carlos
Lwanga y compañeros, produzca siempre abundante
cosecha para ti. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Reaviva el don de Dios que recibiste cuando te impuse
las manos.]
De la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo
1, 1-3. 6-12
Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios,
conforme a la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a
Timoteo, hijo querido. Te deseo la gracia, la misericordia
y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
Cuando de noche y de día te recuerdo en mis oraciones,
le doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia
pura, como lo aprendí de mis antepasados.
Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que
recibiste cuando te impuse las manos. Porque el Señor
no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de
amor y de moderación. No te avergüences, pues, de dar
testimonio de nuestro Señor, ni te avergüences de mí, que
estoy preso por su causa. Al contrario, comparte conmigo
los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido
por la fuerza de Dios. Él nos ha salvado y nos ha llamado
a llevar una vida santa, no por nuestros méritos, sino por
su propia determinación y por la gracia que nos ha sido
dada, en Cristo Jesús, desde toda la eternidad. Esta gracia
es la que se ha manifestado ahora con el advenimiento
de nuestro salvador, Jesucristo, quien ha destruido la
muerte e irradiado la vida y la inmortalidad por medio
del Evangelio, del que he sido nombrado predicador,
apóstol y maestro.
Por este motivo soporto esta prisión, pero no me da
vergüenza, porque sé en quién he puesto mi confianza,
y estoy seguro de que él con su poder cuidará, hasta el
último día, lo que me ha encomendado. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 122
R. En ti, Señor, tengo fijos mis ojos.
En ti, Señor, que habitas en lo alto, fijos los ojos tengo,
como fijan sus ojos en las manos de su señor, los siervos. R.
Así como la esclava en su señora tiene fijos los ojos,
fijos están en el Señor los nuestros hasta que Dios se apiade
de nosotros. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Jn 11, 25. 26
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que
cree en mí no morirá para siempre. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.]
Del santo Evangelio según san Marcos 12, 18-27
En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús algunos de
los saduceos, los cuales afirman que los muertos no
resucitan, y le dijeron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito
que si un hombre muere dejando a su viuda sin hijos,
que la tome por mujer el hermano del que murió para
darle descendencia a su hermano. Había una vez siete
hermanos, el primero de los cuales se casó y murió sin
dejar hijos. El segundo se casó con la viuda y murió
también, sin dejar hijos; lo mismo el tercero. Los siete se
casaron con ella y ninguno de ellos dejó descendencia.
Por último, después de todos, murió también la mujer.
El día de la resurrección, cuando resuciten de entre los
muertos, ¿de cuál de los siete será mujer? Porque fue
mujer de los siete”.
Jesús les contestó: “Están en un error, porque no
entienden las Escrituras ni el poder de Dios. Pues cuando
resuciten de entre los muertos, ni los hombres tendrán
mujer ni las mujeres marido, sino que serán como los
ángeles del cielo. Y en cuanto al hecho de que los muertos
resucitan, ¿acaso no han leído en el libro de Moisés aquel
pasaje de la zarza, en que Dios le dijo: Yo soy el Dios
de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob? Dios
no es Dios de muertos, sino de vivos. Están, pues, muy
equivocados”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Partiendo de la ley mosaica –que
mandaba al hermano de un marido difunto y sin
descendencia casarse con su viuda (Dt 25, 5-10)–
los saduceos tratan de ridiculizar ahora la fe en la
resurrección. Lo hacen presentándole a Jesús un
caso extremo, casi absurdo. Su respuesta Él la enlaza
primero al matrimonio en el más allá. Y en seguida
evoca el pasaje de la zarza, cuando Dios se le reveló a
Moisés como «el Dios de Abrahán, Isaac y Jacob» (Éx
3,6). Una tal certeza en nuestra feliz resurrección sólo
podrá fincar sus raíces en quien murió para darnos
una vida nueva y eterna.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al presentarte, Señor, nuestras ofrendas, te suplicamos
humildemente que, así como tus mártires prefirieron morir
antes que ofenderte, nosotros vivamos consagrados a ti,
entregados a servirte en tu altar. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 115, 15
A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus
amigos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo recibido, Señor, el divino sacramento, al
conmemorar la victoria de tus santos Carlos Lwanga y
compañeros mártires, te suplicamos que, lo que a ellos les
permitió soportar los suplicios, a nosotros nos obtenga,
en medio de las adversidades, constancia en la fe y en la
caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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