17 sábado
Rojo
Memoria,
SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA, Obispo y Mártir
MR p. 814 [846] / Lecc. II p. 912
Este obispo fue arrojado a las fieras en Roma, hacia el año
110. Por imprevistas escalas de su viaje a Roma, camino
del suplicio, dirigió varias cartas a diversas Iglesias, que
son un bellísimo canto de amor cristiano: “Soy trigo de
Dios y he de ser molido por los dientes de las fieras, para
llegar a ser pan limpio de Cristo”.
ANTÍFONA DE ENTRADA Gal 2, 19-20
Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero ya no soy yo el que
vive, es Cristo quien vive en mí; vivo en la fe que tengo en
el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que embelleces el cuerpo
sagrado de tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires,
concédenos que el glorioso martirio que hoy celebramos,
así como dio a san Ignacio de Antioquía eterno esplendor,
nos dé también a nosotros protección constante. Por nuestro
Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Constituyó a Cristo como cabeza suprema de la Iglesia,
que es su cuerpo.]
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios 1, 15-23
Hermanos: Me he enterado de su fe en el Señor Jesús y
del amor que demuestran a todos los hermanos, por lo cual
no dejo de dar gracias por ustedes, ni de recordarlos en mis
oraciones, y le pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo,
el Padre de la gloria, que les conceda espíritu de sabiduría
y de revelación para conocerlo. Le pido que les ilumine
la mente para que comprendan cuál es la esperanza que
les da su llamamiento, cuan gloriosa y rica es la herencia
que Dios da a los que son suyos y cuál la extraordinaria
grandeza de su poder para con nosotros, los que confiamos
en él, por la eficacia de su fuerza poderosa.
Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos
y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima de todos
los ángeles, principados, potestades, virtudes y dominaciones,
y por encima de cualquier persona, no sólo del mundo actual,
sino también del futuro. Todo lo puso bajo sus pies y a él mismo
lo constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, y
la plenitud del que lo consuma todo en todo. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 8
R. ¡Qué admirable, Señor, es tu poder!
¡Qué admirable es, Señor y Dios nuestro, tu poder en
toda la tierra! Tu grandeza sobrepasa los cielos y hasta los
niños de pecho te dan alabanza perfecta. R.
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos, la luna
y las estrellas que has creado, me pregunto: ¿Qué es el
hombre para que de él te acuerdes; ese pobre ser humano,
para que de él te preocupes? R.
Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los
ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad; le diste el
mando sobre las obras de tus manos y todo lo sometiste
bajo sus pies. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Jn 15, 26. 27
R. Aleluya, aleluya.
El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el
Señor, y también ustedes serán mis testigos. R. Aleluya.
EVANGELIO
[El Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que
convenga decir.]
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 8-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo
les aseguro que a todo aquel que me reconozca
abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente
el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios; pero a aquel
que me niegue ante los hombres, yo lo negaré ante los
ángeles de Dios.
A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del
hombre, se le perdonará; pero a aquel que blasfeme contra
el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando los lleven a las sinagogas y ante los jueces y
autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o
qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en
aquel momento lo que convenga decir”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: El evangelio continúa profundizando
el tema tan conocido de la fidelidad del creyente en
medio de las pruebas y las dificultades. El juicio de
Dios se va realizando conforme a la lealtad o deslealtad
a Cristo en nuestra vida diaria. Él actúa por medio
de su Espíritu, que es la presencia viva y perenne de
Jesús entre nosotros. De la postura que el discípulo
asuma o deje de asumir ante los demás respecto a la
fe en su Señor dependerá su destino final y definitivo.
Una fe que no actúa por medio de la caridad no es
auténtica y, por tanto, no es capaz de salvarnos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta con agrado, Señor, la ofrenda de nuestro servicio,
tú, que recibiste a san Ignacio, trigo de Cristo, como pan
purificado por los sufrimientos del martirio que padeció.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Soy trigo de Cristo, seré triturado por los dientes de las
fieras y transfigurado así en pan inmaculado.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el pan celestial que hemos recibido al conmemorar
el martirio de san Ignacio, nos dé, Señor, nuevas fuerzas
para que, con las palabras y las acciones, nos manifestemos
como verdaderos cristianos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Visita al Santuario de los Mártires:
Decanato de Magdalena.




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