17 sábado
Blanco / Rojo
Memoria,
SAN ANTONIO ABAD o
+ SAN JENARO SÁNCHEZ DELGADILLO,
Mártir Mexicano *
MR p. 664 [678] / Lecc. I p. 503
Tenía veinte años cuando escuchó aquel pasaje del Evangelio:
«Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, reparte
el dinero entre los pobres y ven y sígueme”. Entonces se fue al
desierto. Es considerado como el padre de los monjes de Egipto,
en donde vivió casi durante un siglo (+ 356). En aquella vida
solitaria lo siguieron muchos discípulos, que en la austeridad
buscaban el acercamiento al Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 91, 13-14
El justo florecerá como palmera, y se multiplicará como cedro
del Líbano, plantado en la casa del Señor, en los atrios de la casa
de nuestro Dios.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que otorgaste a san Antonio abad, el don de
servirte en el desierto con una vida admirable, concédenos, por
su intercesión, que, negándonos a nosotros mismos, te amemos
siempre sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Este es Saúl, el hombre que gobernará a mi pueblo.]
Del primer libro de Samuel 9, 1-4. 10. 17-19; 10, 1a
Había un hombre de la tribu de Benjamín, llamado Quis. Era
de gran valor. Tenía un hijo llamado Saúl, joven y de buena
presencia. Entre los israelitas no había nadie más apuesto que él.
Era el más alto de todos y ninguno le llegaba al hombro.
Un día se le perdieron las burras a Quis y éste le dijo a su
hijo Saúl: “Toma contigo a uno de los criados y vete a buscar las
burras”. Recorrieron los montes de Efraín y la región de Salisá,
pero no las encontraron; atravesaron el territorio de Saalín y no
estaban allí; despues, la tierra de Benjamín y tampoco las hallaron.
Entonces se dirigieron a la ciudad donde vivía Samuel, el hombre
de Dios. Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le dijo: “Este es el
hombre de quien te he hablado. Él gobernará a mi pueblo”.
Saúl se acercó a Samuel, que se encontraba en la puerta de
la ciudad, y le dijo: “Indícame, por favor, dónde está la casa del
vidente” Samuel le respondió: “Yo soy el vidente. Sube delante de
mí al lugar sagrado y quédate a cenar conmigo. Mañana temprano
te despediré, después de decirte todo lo que está en tu corazón”.
Al día siguiente, muy temprano, Samuel tomó el cuerno donde
guardaba el aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl. Después
lo besó y le dijo: “El Señor te ha ungido como jefe de Israel, su
pueblo. Tú reinarás sobre el pueblo del Señor y lo librarás de los
enemigos que lo rodean”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo Sal 20
R. De tu poder, Señor, se alegra el rey.
De tu poder, Señor, se alegra el rey, se alegra con el triunfo que
le has dado. Le otorgaste lo que él tanto anhelaba, no rechazaste
el ruego de sus labios. R.
Lo colmaste, Señor, de bendiciones, con oro has coronado su
cabeza. La vida te pidió, tú se la diste, una vida por siglos duradera. R.
Tu victoria, Señor, le ha dado fama, lo has cubierto de gloria
y de grandeza. Sin cesar le concedes tus favores y lo colmas de
gozo en tu presencia. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Lc 4, 18
R. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena
nueva y proclamar la liberación a los cautivos. R. Aleluya.
EVANGELIO
[No he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores.]
Del santo Evangelio según san Marcos 2, 13-17
En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a caminar por la orilla
del lago; toda la muchedumbre lo seguía y él les hablaba. Al
pasar, vio a Leví (Mateo), el hijo de Alfeo, sentado en el banco
de los impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió.
Mientras Jesús estaba a la mesa en casa de Leví, muchos
publícanos y pecadores se sentaron a la mesa junto con Jesús
y sus discípulos, porque eran muchos los que lo seguían.
Entonces unos escribas de la secta de los fariseos, viéndolo
comer con los pecadores y publicanos, preguntaron a sus
discípulos: “¿Por qué su maestro come y bebe en compañía
de publícanos y pecadores?”
Habiendo oído esto, Jesús les dijo: “No son los sanos los
que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no
he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: El evangelio se sitúa en un
contexto polémico de sucesivas discusiones con
escribas y fariseos. Se reúnen aquí tres episodios
interdependientes: la vocación de Leví, que
luego se llamará Mateo, el escándalo y la crítica
porque el maestro come con gente de mala fama
y, finalmente, la respuesta aclaratoria de Jesús
sobre la verdadera justicia. En su Hijo Jesucristo,
Dios acepta al hombre tal cual es, con todo y
su fragilidad. La única condición es que éste –
superando su pasado– se reconozca pecador, quiera
convertirse y esté dispuesto a comprometerse a
llevar una vida nueva.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, las ofrendas de nuestro servicio, que
presentamos en tu altar en la conmemoración de san Antonio,
y concédenos que, libres de las ataduras de este mundo, seas tú
nuestra única riqueza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 19, 21
Si quieres ser perfecto, ve y vende lo que tienes, dales el dinero
a los pobres, y sígueme, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados con el sacramento de la salvación,
concédenos, Dios nuestro, que siempre superemos todas las
insidias del enemigo, tú que le concediste a san Antonio
lograr tan ilustres victorias contra el poder de las tinieblas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
+ SAN JENARO SÁNCHEZ DELGADILLO,
MR p. 883 [922] / Lecc. I p. 503
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 91, 13-14
Este santo luchó hasta la muerte por la ley de Dios y no se
aterrorizó ante la amenaza de los impíos, pues estaba afianzado
sobre roca firme.
ORACIÓN COLECTA
Dios omnipotente y misericordioso, que hiciste a tu mártir
san Jenaro superar los tormentos que padeció, concede a quienes
celebramos el día de su triunfo, que, con tu protección, nos
mantengamos invencibles ante las insidias del enemigo. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Santifica, Señor, con tu bendición, los dones que te presentamos,
para que, por tu gracia, nos inflamen en aquel fuego de tu amor
con el que san Jenaro venció en su cuerpo todos los tormentos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 16, 24
El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que
tome su cruz y que me siga, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el santo sacramento que recibimos, Señor, nos comunique
aquella fortaleza de espíritu que hizo a tu mártir san Jenaro fiel en
tu servicio y victorioso en su pasión. Por Jesucristo, nuestro Señor.
* SAN JENARO SÁNCHEZ DELGADILLO
Nació en Zapopan, Jal. (Arquidiócesis de
Guadalajara), el 19 de septiembre de 1886, Vicario
de Tamazulita, de la parroquia de Tecolotlán,
Jal, (Diócesis de Autlán). Su párroco elogiaba su
obediencia. Los fieles admiraban su rectitud, su
fervor, la elocuencia de su predicación, y aceptaban
gustosos la energía del Padre Jenaro cuando les exigía
la buena preparación para recibir los sacramentos.
Los soldados y algunos agraristas le tomaron preso
junto con unos feligreses amigos cuando iban al
campo. A todos les dejaron libres menos al Padre
Jenaro quien fue conducido a una loma cercana a
Tecolotlán y en un árbol prepararon la horca. El
Padre Jenaro colocado en el centro de la tropa, con
heroica serenidad les habló: «Bueno, paisanos, me van
a colgar; yo les perdono, que mi Padre Dios también
les perdone y siempre viva Cristo Rey». Los verdugos
tiraron la soga con tal fuerza que la cabeza del mártir
pegó fuertemente en una rama del árbol. Poco después
murió en aquella noche del 17 de enero de 1927. La
saña de los soldados continuó y en la madrugada
regresaron, bajaron el cadáver, le dieron un tiro en el
hombro y una puñalada que casi atravesó el cuerpo
inerte del testigo de Cristo.
sábado 17 de enero de 2026
Del 18 al 25 de Enero se celebra el Octavario
de oración por la unidad de los cristianos.
«Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la
esperanza a la que habéis sido llamados» (Efesios 4,4).
ACTIVIDAD DIOCESANA
Visita al Santuario de los Mártires:
Decanato de Miravalle y
SECCIÓN FAMILIAS Y ADULTOS MAYORES.




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