17 martes
Morado
FERIA DE CUARESMA
o SAN PATRICIO, Obispo.
Sólo Conmemoración.
MR p. 229 [242] [689 y 706] / Lecc. I p. 763
Nació en Inglaterra hacia el 385. Consagró su vida a la
evangelización de Irlanda. Su oración y penitencia eran
asombrosas, y a ellas juntaba un sentido grande de la realidad,
que lo capacitó para adaptar su apostolado a las condiciones
sociales y políticas de los celtas. Ya consagrado obispo, plantó
en forma definitiva la Iglesia en toda la isla (+ hacia 461).
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 55, 1
Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua, dice el
Señor; y los que no tienen dinero, vengan y beban con alegría.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que enviaste al obispo san Patricio para
evangelizar a los pueblos de Irlanda, por sus méritos e
intercesión concede, a quienes nos gloriamos del nombre
cristiano, anunciar siempre tus maravillas a los hombres.
Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Vi salir agua del templo: era un agua que daba vida y
fertilidad.]
Del libro del profeta Ezequiel 47, 1-9. 12
En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del
templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente,
pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por
el lado derecho del templo, al sur del altar.
Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la
vuelta hasta el pórtico que mira hacia el oriente, y el
agua corría por el lado derecho. Aquel hombre salió hacia
el oriente, y con la cuerda que tenía en la mano, midió
quinientos metros y me hizo atravesar por el agua, que
me daba a los tobillos. Midió otros quinientos metros
y me hizo pasar; el agua me daba a las rodillas. Midió
quinientos más y me hizo cruzar; el agua me daba a la
cintura. Era ya un torrente que yo no podía vadear, pues
habían crecido las aguas y no se tocaba el fondo. Entonces
me dijo: “¿Has visto, hijo de hombre?”.
Después me hizo volver a la orilla del torrente, y al mirar
hacia atrás, vi una gran cantidad de árboles en una y otra
orilla. Aquel hombre me dijo: “Estas aguas van hacia la
región oriental; bajarán hasta el Arabá, entrarán en el mar de
aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que se mueva
por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia,
porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán
saneados y por dondequiera que el torrente pase, prosperará
la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles
frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables
frutos. Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan
las aguas que manan del santuario. Sus frutos servirán de
alimento y sus hojas, de medicina”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 45
R. Con nosotros está Dios, el Señor.
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, quien en todo
peligro nos socorre. Por eso no tememos, aunque tiemble,
y aunque al fondo del mar caigan los montes. R.
Un río alegra a la ciudad de Dios, su morada el Altísimo
hace santa. Teniendo a Dios, Jerusalén no teme, porque Dios
la protege desde el alba. R.
Con nosotros está Dios, el Señor; es el Dios de Israel
nuestra defensa. Vengan a ver las cosas sorprendentes que
ha hecho el Señor sobre la tierra. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Sal 50, 12. 14
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Crea en mí, Señor, un corazón puro y devuélveme tu
salvación, que regocija. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
EVANGELIO
[Al momento el hombre quedó curado.]
Del santo Evangelio según san Juan 5, 1-16
Era un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió
a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las
Ovejas, una piscina llamada Betesdá, en hebreo, con cinco
pórticos, bajo los cuales yacía una multitud de enfermos,
ciegos, cojos y paralíticos. Entre ellos estaba un hombre
que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Al verlo ahí tendido y sabiendo que ya llevaba mucho
tiempo en tal estado, Jesús le dijo: “¿Quieres curarte?” Le
respondió el enfermo: “Señor, no tengo a nadie que me meta
en la piscina cuando se agita el agua. Cuando logro llegar, ya
otro ha bajado antes que yo”. Jesús le dijo: “Levántate, toma
tu camilla y anda”. Al momento el hombre quedó curado,
tomó su camilla y se puso a andar.
Aquel día era sábado. Por eso los judíos le dijeron al que
había sido curado: “No te es lícito cargar tu camilla”. Pero
él contestó: “El que me curó me dijo: ‘Toma tu camilla y
anda’”. Ellos le preguntaron: “¿Quién es el que te dijo:
‘Toma tu camilla y anda’?” Pero el que había sido curado
no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la
muchedumbre. Más tarde lo encontró Jesús en el templo
y le dijo: “Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea
que te vaya a suceder algo peor. Aquel hombre fue y les
contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por
eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas
en sábado. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: A lo largo del Antiguo Testamento
el agua ha venido siendo considerada como señal de la
bendición de Dios (Cfr. Sal 45). Igualmente, a lo largo del
Nuevo Testamento el agua es vida, resurrección y anuncio
del bautismo en el Espíritu Santo (Cfr. Jn 3, 5; 7, 38-39).
Esa «agua viva» es, en definitiva, Jesús mismo (Cfr. Jn 3,
5), como lo vemos hoy en el milagro del paralítico «que no
contaba con nadie». Esa prodigiosa agua es don de Dios
–unido necesariamente al conocimiento de Jesús– porque
Él es el regalo insuperable que el Padre nos ofrece, para
que el mundo tenga vida.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te ofrecemos, Señor, estos dones que tú mismo nos has
dado para que testimonien el auxilio que has dispuesto para
nuestra condición mortal y se nos conviertan en alimento de
inmortalidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 22, 1-2
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas
me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Purifica, Señor, en tu bondad, nuestro espíritu, y renuévalo
con tus sacramentos celestiales, para que de la misma manera
alcancemos, también para nuestro cuerpo, los auxilios
presentes y futuros. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Concede, Dios misericordioso, que tu pueblo permanezca
siempre entregado a ti y obtenga sin cesar de tu bondad lo
que va necesitando. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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