17 viernes
Verde / Rojo
Feria o
Misa de la Preciosísima Sangre de N. S. Jesucristo
MR p. 1121 [1166] / Lecc. II p. 577
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Apoc 5, 9-10
Con tu sangre compraste para Dios hombres de todas
las razas y lenguas, de todos los pueblos y naciones, para
constituir un reino para Dios.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que redimiste a todos los hombres con la
preciosa Sangre de tu Unigénito, conserva en nosotros la
obra de tu misericordia, para que, celebrando sin cesar el
misterio de nuestra salvación, merezcamos alcanzar sus
frutos. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas.]
Del libro del profeta Isaías 38, 1-6. 21-22. 7-8
En aquel tiempo, el rey Ezequías enfermó de muerte
y vino a verlo el profeta Isaías, hijo de Amos, y le dijo:
«Esto dice el Señor: ‹Arregla todos tus asuntos, porque
no te vas a aliviar y te vas a morir›.
Ezequías volvió la cara hacia la pared, oró al Señor y
dijo: «Acuérdate, Señor, de que te he servido con fidelidad
y rectitud de corazón y de que he hecho siempre lo que a
ti te agrada». Y lloró con abundantes lágrimas.
Entonces el Señor le habló a Isaías y le dijo: «Ve
a decirle a Ezequías: ‹Esto dice el Señor, Dios de tu
padre, David: He escuchado tu oración y he visto tus
lágrimas. Voy a curarte y en tres días podrás ir al templo
del Señor. Voy a darte quince años más de vida. Te
libraré de la mano del rey de Asiria a ti y a tu ciudad,
y protegeré a Jerusalén»
Dijo entonces Isaías: «Traigan un emplasto de higos y
aplíquenselo en la llaga para que se alivie». Y Ezequías
dijo: «¿Cuál es la señal de que podré ir al templo del
Señor?» Respondió Isaías: «Esta será para ti la señal de que
el Señor cumplirá las cosas que te ha dicho: voy a hacer
que la sombra retroceda los diez grados que ha avanzado
en el reloj de sol de Ajaz». Y el sol retrocedió los diez
grados que había avanzado. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL Is 38
R. Sálvame, Señor, y viviré.
Yo pensaba que a la mitad de mi vida tendría que
dirigirme hacia las puertas del abismo y me privarían del
resto de mis años. R.
Yo pensaba que ya no volvería a ver al Señor en la tierra
de los vivos, que ya no volvería a ver a los hombres entre
los habitantes del mundo. R.
Levantan y enrollan mi vida como una tienda de pastores.
Como un tejedor tejía yo mi vida, y me cortaron la trama R.
A los que Dios protege viven, y entre ellos vivirá mi
espíritu; me has curado, me has hecho revivir. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las
conozco y ellas me siguen. R. Aleluya.
EVANGELIO
[El Hijo del hombre también es dueño del sábado.]
Del santo Evangelio según san Mateo 12, 1-8
Un sábado, atravesaba Jesús por los sembrados. Los
discípulos, que iban con él, tenían hambre y se pusieron
a arrancar espigas y a comerse los granos. Cuando los
fariseos los vieron, le dijeron a Jesús: «Tus discípulos están
haciendo algo que no está permitido hacer en sábado».
Él les contestó: «¿No han leído ustedes lo que hizo David
una vez que sintieron hambre él y sus compañeros? ¿No
recuerdan cómo entraron en la casa de Dios y comieron los
panes consagrados, de los cuales ni él ni sus compañeros
podían comer, sino tan sólo los sacerdotes?
¿Tampoco han leído en la ley que los sacerdotes violan
el sábado porque ofician en el templo y no por eso cometen
pecado? Pues yo digo que aquí hay alguien más grande
que el templo.
Si ustedes comprendieran el sentido de las palabras:
Misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a
quienes no tienen ninguna culpa. Por lo demás, el Hijo del
hombre también es dueño del sábado». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: En esta controversia, a propósito de
las espigas arrancadas «en sábado», Jesús defiende a
los suyos valiéndose de dos ejemplos. El de David y
sus hombres que –mientras huían de Saúl– comieron
los panes benditos, reservados a los sacerdotes. Y,
en seguida, con el comportamiento de los mismos
sacerdotes que pueden «violar» el sábado al servicio del templo sin incurrir en transgresión. A esto
suma una reflexión acerca de la superioridad de la
misericordia frente a un ritualismo estéril, y remata
con una afirmación que remite a su propia condición
mesiánica como «Señor del sábado».
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al traer ante tu soberana presencia, Señor, nuestros
dones, haz que, por medio de estos misterios, nos acerquemos a Jesús, el mediador de la nueva Alianza, y nos
renovemos por la aspersión salvadora de su Sangre. Él,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. 1 Cor 10, 16
El cáliz de nuestra acción de gracias, nos une en la
Sangre de Cristo; y el pan que partimos, nos une en el
Cuerpo del Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo sido reconfortados con el alimento y la bebida
celestiales, te pedimos, Dios todopoderoso, que defiendas del temor del enemigo a quienes has redimido con la
preciosa Sangre de tu Hijo. Él, que vive y reina por los
siglos de los siglos.




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