17 domingo
Blanco
Solemnidad,
LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
MR p. 385 [387] / Lecc. I p. 936.
LH Semana III del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Hech 1, 11
Hombres de Galilea, ¿qué hacen allí parados mirando
al cielo? Ese mismo Jesús, que los ha dejado para subir
al cielo, volverá como lo han visto marcharse. Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Te rogamos nos concedas, Dios todopoderoso, que al
reafirmar, en este día, nuestra fe en la ascensión a los
cielos de tu Unigénito, nuestro Redentor, nosotros vivamos
también con nuestros pensamientos puestos en las cosas
celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Se fue elevando a la vista de sus apóstoles.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 1, 1-11
En mi primer libro, querido Teófilo, escribí acerca de
todo lo que Jesús hizo y enseñó, hasta el día en que ascendió
al cielo, después de dar sus instrucciones, por medio del
Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido. A ellos
se les apareció después de la pasión, les dio numerosas
pruebas de que estaba vivo y durante cuarenta días se dejó
ver por ellos y les habló del Reino de Dios.
Un día, estando con ellos a la mesa, les mandó: “No
se alejen de Jerusalén. Aguarden aquí a que se cumpla la
promesa de mi Padre, de la que ya les he hablado: Juan
bautizó con agua; dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo”.
Los ahí reunidos le preguntaban: “Señor, ¿ahora sí vas
a restablecer la soberanía de Israel?” Jesús les contestó:
“A ustedes no les toca conocer el tiempo y la hora que
el Padre ha determinado con su autoridad; pero cuando
el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará de
fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea,
en Samaría y hasta los últimos rincones de la tierra”.
Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que
una nube lo ocultó a sus ojos. Mientras miraban fijamente
al cielo, viéndolo alejarse, se les presentaron dos hombres
vestidos de blanco, que les dijeron: “Galileos, ¿qué hacen
allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los
ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto
alejarse”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 46
R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono.
Aleluya.
Aplaudan, pueblos todos; aclamen al Señor, de gozo
llenos; que el Señor, el Altísimo, es terrible y de toda la
tierra, rey supremo. R.
Entre voces de júbilo y trompetas, Dios, el Señor,
asciende hasta su trono. Cantemos en honor de nuestro
Dios, al rey honremos y cantemos todos. R.
Porque Dios es el rey del universo, cantemos el mejor
de nuestros cantos. Reina Dios sobre todas las naciones
desde su trono santo. R.
SEGUNDA LECTURA
[Lo hizo sentar a su derecha en el cielo.]
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios 1, 17-23
Hermanos: Pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, el
Padre de la gloria, que les conceda espíritu de sabiduría y
de reflexión para conocerlo.
Le pido que les ilumine la mente para que comprendan cuál es la esperanza que les da su llamamiento, cuan
gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los que son
suyos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para
con nosotros, los que confiamos en él, por la eficacia de
su fuerza poderosa.
Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima
de todos los ángeles, principados, potestades, virtudes y
dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo
del mundo actual sino también del futuro.
Todo lo puso bajo sus pies y a él mismo lo constituyó
cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, y la plenitud del que lo consuma todo en todo. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Mt 28, 19. 20
R. Aleluya, aleluya.
Vayan y enseñen a todas las naciones, dice el Señor, y
sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin
del mundo. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.]
Del santo Evangelio según san Mateo 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea
y subieron al monte en el que Jesús los había citado.
Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.
Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: «Me ha sido
dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y
enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas
a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo
estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo».
Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Pongamos nuestra mirada en Jesús –que ha
atravesado el cielo para interceder por nosotros– y
pidámosle por las necesidades de todos los hombres.
1. Para que Cristo venga en ayuda de su Iglesia,
que lucha en medio de las dificultades del mundo,
y no permita que sus fieles se dejen cautivar por los
bienes de la tierra, roguemos al Señor.
2. Para que Jesús –que prometió que, al ser elevado
sobre la tierra, atraería a todos hacia sí– revele
su nombre a los hombres que aún no lo conocen,
roguemos al Señor.
3. Para que el Señor llene de esperanza a los que
sufren enfermedades en el cuerpo o angustias en el
espíritu, roguemos al Señor.
4. Para que el Señor nos envíe el Espíritu Santo,
para que nos enseñe a amar los bienes de arriba
y a no dejarnos cautivar por las cosas de la tierra,
roguemos al Señor.
Padre todopoderoso, que has resucitado a tu Hijo,
y lo has hecho Señor del universo, reconoce la voz de
tu amado en las oraciones de la Iglesia y concédenos
lo que te hemos pedido. Por Jesucristo, tu Hijo, que
vive y reina, por los siglos de los siglos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al ofrecerte, Señor, este sacrificio en la gloriosa festividad de la ascensión, concédenos que por este santo
intercambio, nos elevemos también nosotros a las cosas
del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I o II de la Ascensión, pp. 504-505 [505-506]. Si
se usa el Canon Romano, se dice Reunidos en comunión,
p. 558 [560]. En las otras Plegarias eucarísticas también
se dicen las partes propias para esta Misa.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 28, 20
Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del
mundo. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que nos permites participar en la tierra de los misterios divinos, concede que
nuestro fervor cristiano nos oriente hacia el cielo, donde
ya nuestra naturaleza humana está contigo. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne,
p. 596 [603-604].




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