29 lunes
Rojo
Solemnidad,
SAN PEDRO Y SAN PABLO, Apóstoles
MR p. 739 [762] / Lecc. II p. 1088
ANTÍFONA DE ENTRADA
Éstos son los que, viviendo en nuestra carne, con su
sangre fecundaron a la Iglesia, bebieron del cáliz del Señor,
y fueron hechos amigos suyos.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, tú que nos llenas de una venerable y santa
alegría en la solemnidad de tus santos apóstoles Pedro y
Pablo, concede a tu Iglesia que se mantenga siempre fiel
a todas las enseñanzas de aquellos por quienes comenzó
la propagación de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Ahora si estoy seguro de que el Señor envió a su ángel,
para librarme de las manos de Herodes.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 12, 1-11
En aquellos días, el rey Herodes mandó apresar a
algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó
pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan, y viendo
que eso agradaba a los judíos, también hizo apresar a
Pedro. Esto sucedió durante los días de la fiesta de los
panes Ázimos. Después de apresarlo, lo hizo encarcelar
y lo puso bajo la vigilancia de cuatro turnos de guardia,
de cuatro soldados cada turno. Su intención era hacerlo
comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras
Pedro estaba en la cárcel, la comunidad no cesaba de orar
a Dios por él.
La noche anterior al día en que Herodes iba a hacerlo
comparecer ante el pueblo, Pedro estaba durmiendo entre dos
soldados, atado con dos cadenas y los centinelas cuidaban la
puerta de la prisión. De pronto apareció el ángel del Señor
y el calabozo se llenó de luz. El ángel tocó a Pedro en el
costado, lo despertó y le dijo: “Levántate pronto”.
Entonces las cadenas que le sujetaban las manos se le
cayeron. El ángel le dijo: “Cíñete la túnica y ponte las
sandalias”, y Pedro obedeció. Después le dijo: “Ponte el
manto y sígueme”. Pedro salió detrás de él, sin saber si
era verdad o no lo que el ángel hacía, y le parecía más
bien que estaba soñando. Pasaron el primero y el segundo
puesto de guardia y llegaron a la puerta de hierro que daba
a la calle. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron
y caminaron hasta la esquina de la calle y de pronto el
ángel desapareció.
Entonces, Pedro se dio cuenta de lo que pasaba y dijo:
‘’Ahora sí estoy seguro de que el Señor envió a su ángel
para librarme de las manos de Herodes y de todo cuanto el
pueblo judío esperaba que me hicieran”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 33
R. El Señor me libró de todos mis temores.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de
alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre
su pueblo al escucharlo. R.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos
juntos su poder. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y
me libró de todos mis temores. R.
Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te sentirás
decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los
pobres y los libra de todas sus angustias. R.
Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor
acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno
es el Señor. Dichoso el hombre que se refugia en él. R.
SEGUNDA LECTURA
[Ahora sólo espero la corona recibida.]
De la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo
4, 6-8. 17-18
Querido hermano: Ha llegado para mí la hora del
sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He
luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he
perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida,
con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día,
y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan
con amor su glorioso advenimiento.
Cuando todos me abandonaron, el Señor estuvo a mi
lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara
claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los
paganos. Y fui librado de las fauces del león. El Señor me
seguirá librando que todos los peligros y me llevará sano
y salvo a su Reino celestial. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 16, 18
R. Aleluya, aleluya.
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella, dice
el Señor. R. Aleluya, aleluya.
EVANGELIO
[Tú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los
cielos.]
Del santo Evangelio según san Mateo 16,13-19
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de
Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos:
“¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Ellos le
respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros,
que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.
Luego les preguntó: “y ustedes ¿quién dicen que soy
yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el
Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de
Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre,
sino mi Padre que está en los cielos! Y yo te digo a ti que
tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los
poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré
las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la
tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en
la tierra, quedará desatado en el cielo”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: • Hoy honramos solemnemente a san
Pedro y a san Pablo “Apóstoles de Cristo, columnas
y fundamento de la ciudad de Dios”, como canta la
liturgia. Esta fiesta es muy antigua y ha sido incluida
en el santoral romano incluso mucho antes que la de
Navidad (s. IV). Su martirio es considerado como la
auténtica acta de nacimiento de la Iglesia de Roma. Estos
dos Apóstoles dieron su testimonio supremo a poca
distancia de tiempo y de espacio uno de otro: primero
fue crucificado Pedro y, sucesivamente, fue decapitado
Pablo. Su sangre se fundió en un único testimonio de
Cristo, de forma que impulsó a san Ireneo obispo de
Lyon, a mediados del siglo II, a hablar de la “Iglesia
fundada y constituida en Roma por los dos gloriosísimos
Apóstoles Pedro y Pablo” (Adversus haereses, III, 3, 2).
• Precisamente por esto, el Obispo de Roma, Sucesor
del apóstol Pedro, desempeña un ministerio peculiar
al servicio de la unidad doctrinal y pastoral del pueblo
de Dios esparcido por todo el mundo. Por eso, incluso
hoy en día, el Papa invoca la autoridad de los santos
Apóstoles Pedro y Pablo, cuando –en sus actos oficiales
y más solemnes– tiene la intención de referir la Tradición
a su fuente: la Palabra de Dios. Como bien lo sabemos,
sólo de la escucha fiel de esa Palabra, y dejándonos
guiar por su Santo Espíritu, la Iglesia puede alcanzar
la perfección en el amor.
Se dice Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Haz, Señor, que la oración de tus santos Apóstoles acompañe
la ofrenda que te presentamos, y nos permita celebrar con
devoción este santo sacrificio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO: La doble misión de san Pedro y san Pablo
en la Iglesia.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y
salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en los apóstoles Pedro y Pablo has querido
darnos un motivo de alegría: Pedro fue el primero en
confesar la fe; Pablo, el maestro que la anunció con
claridad; Pedro fundó la primitiva Iglesia con el resto de
Israel; Pablo la extendió entre los paganos llamados a la fe.
De esta forma, Señor, por caminos diversos, congregaron
a la única familia de Cristo; y coronados por el martirio,
son igualmente venerados por tu pueblo.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos,
proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 16, 16. 18
Dijo Pedro a Jesús: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios
vivo. Jesús le respondió: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra
edificaré mi Iglesia.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Renovados por este sacramento, Señor, concédenos vivir
de tal manera en tu Iglesia que, perseverando en la fracción
del pan y en la enseñanza de los Apóstoles, tengamos un
solo corazón y un mismo espíritu, fortalecidos por tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Pueden utilizarse las fórmulas de bendición solemne, pp.
601-602 [610].
ACTIVIDAD DIOCESANA
Jubileo Circular: Lunes 29 y Martes 30 de Junio, y
Miércoles 1° de Julio: Santa Teresa, Corpus Christi,
San Enrique Emperador, Villa de Guadalupe (Atemajac),
San Ambrosio (Polanco), San Francisco de Asís (Tala),
Nuestra Señora de la Esperanza (Cuquío), Sagrado
Corazón de Jesús (Bosques de Tonalá).




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