29 sábado
Rojo
Memoria,
EL MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA
MR p. 783 [812] / Lecc. III pp. 416 y 880;
Lecc. II p. 1113
El martirio de Juan Bautista, decapitado por Herodes
Antipas, pone de manifiesto la grandeza del alma del
precursor y la plenitud de su respuesta al llamamiento
de Dios. Tanto en su muerte como en su predicación, dio
testimonio de la verdad y, conforme a lo que Jesús dijo de
él: “Fue una antorcha que arde y que ilumina”.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 118, 46-47
Sin temor alguno he expuesto tu ley ante los reyes y he
repetido tus preceptos porque en verdad los amo.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, tú que quisiste que san Juan Bautista fuera
el Precursor del nacimiento y de la muerte de tu Hijo,
concédenos que, así como él dio la vida como testigo de
la verdad y la justicia, también nosotros luchemos con
valentía en la afirmación de tu verdad. Por nuestro Señor
Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Diles todo lo que yo te mando. No temas delante de ellos.]
Del libro del profeta Jeremías 1, 17-19
En aquellos días, el Señor me dirigió estas palabras:
«Cíñete y prepárate; ponte en pie y diles lo que yo te
mando. No temas, no titubees delante de ellos, para que
yo no te quebrante.
Mira: hoy te hago ciudad fortificada, columna de hierro y,
muralla de bronce, frente a toda esta tierra, así se trate de los
reyes de Judá, como de sus jefes, de sus sacerdotes o de la
gente del campo. Te harán la guerra, pero no podrán contigo,
porque yo estoy a tu lado para salvarte». Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 70
R. Proclamaré, Señor, tu misericordia.
A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado; tú que eres justo, ayúdame y defiéndeme, escucha
mi oración y ponme a salvo. R.
Sé para mí, refugio y salvación, pues eres tú mi roca y
mi baluarte; del poder del inicuo y del violento, ven, Dios
mío, a librarme. R.
Desde mi juventud, Señor, mi esperanza tú fuiste;
desde antes de nacer me apoyé en ti y tú me protegiste. R.
Yo proclamaré siempre tu justicia, y tu gran compasión,
a todas horas. Me enseñaste a alabarte desde joven y no
he dejado de anunciar tus obras. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 10
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque
de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor. R.Aleluya.
EVANGELIO
[Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista.]
Del santo Evangelio según san Marcos 6, 17-29
En aquel tiempo, Herodes había mandado apresar a
Juan el Bautista y lo había metido y encadenado en la
cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su
hermano Filipo, y Juan le decía: «No te está permitido tener
por mujer a la esposa de tu hermano». Por eso Herodes lo
mandó encarcelar.
Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería
quitarle la vida, pero no sabía cómo, porque Herodes
miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre
recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar,
quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.
La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a
su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea,
con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó
durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a
sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: «Pídeme
lo que quieras y yo te lo daré». Y le juró varias veces: «Te
daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
Ella fue a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?» Su
madre le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista». Volvió
ella inmediatamente junto al rey y le dijo: «Quiero que
me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan
el Bautista».
El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y
a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida
mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo
fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola,
se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.
Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a
recoger el cadáver y lo sepultaron. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: • La memoria del martirio del Precursor la encontramos ya presente en las Iglesias de
Oriente y en Roma desde el siglo VII, con el título
de «La decapitación de san Juan Bautista». El «más
grande entre los nacidos de mujer» (Mt, 11, 11), de
acuerdo al elogio de Jesús –y quien consagró su vida
a preparar el camino al Salvador– murió víctima de su
fe en los valores de conversión y coherencia que había
predicado… El relato del martirio nos es trasmitido detalladamente por el Evangelio de san Marcos y, según
las referencias del martirologio romano, éste tuvo lugar
cerca de la Pascua… • La narración de su martirio por
decapitación sucedido en la fortaleza de Maqueronte,
al oeste del Mar Muerto, donde el vicioso y desocupado
Herodes solía disfrutar normalmente sus vacaciones.
Este relato Jesús lo debió escuchar de viva voz de los
discípulos del Bautista, entre quienes se contaban
Juan y Andrés. Esta fecha es quizá un recuerdo de
la dedicación de la antigua basílica al precursor del
Mesías, erigida en el siglo VI en Sebaste, en Samaría.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por estos dones que te presentamos, concédenos, Señor,
seguir rectamente tus caminos, como enseñó san Juan Bautista, la voz que clama en el desierto, y confirmó valerosamente derramando su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO: La misión del Precursor.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y
salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor
nuestro.
Porque en la persona de su Precursor, Juan el Bautista,
alabamos tu magnificencia, ya que lo consagraste con el
más grande honor entre todos los nacidos de mujer.
Al que fuera, en su nacimiento, ocasión de gran júbilo,
y aun antes de nacer saltara de gozo ante la llegada de
la salvación humana, le fue dado, sólo a él entre todos
los profetas, presentar al Cordero que quita el pecado
del mundo.
Y en favor de quienes habrían de ser santificados, lavó
en agua viva al mismo autor del bautismo, y mereció
ofrecerle el supremo testimonio de su sangre.
Por eso, unidos a los ángeles, te alabamos continuamente
en la tierra, proclamando tu grandeza sin cesar: Santo,
Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 3, 27. 30
Refiriéndose a Jesús, Juan Bautista decía a sus discípulos: Es necesario que él crezca y que yo venga a menos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Al celebrar el martirio de san Juan Bautista, concédenos,
Señor, venerar el misterio de los sacramentos de salvación
que hemos recibido y alegrarnos por sus frutos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Visita al Santuario de los Mártires:
Decanatos de Chapala y Jocotepec.




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