29 jueves
Verde
Feria o
Misa de la Sagrada Eucaristía
MR p. 1119 / Lecc. I p. 546
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 77, 23-25
Abrió Dios las compuertas del cielo e hizo llover sobre ellos el
maná para que lo comieran; les dio un trigo celeste, y el hombre
comió pan de ángeles.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que llevaste a cabo la obra de la redención humana
por el misterio pascual de tu Unigénito, concede, benigno,
que quienes anunciamos llenos de fe por medio de los signos
sacramentales, su muerte y resurrección, experimentemos un
continuo aumento de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa?]
Del segundo libro de Samuel 7, 18-19. 24-29
Cuando David se enteró por Natán de las promesas divinas,
fue a ponerse delante del Señor y le dijo:
“¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa, para que me hayas
favorecido tanto hasta el presente? Y no contento con esto,
extiendes ahora tus promesas también a mis descendientes.
Ciertamente, Señor, no es así como proceden los hombres.
Tú has elegido al pueblo de Israel para que sea siempre tu
pueblo. Y tú, Señor, has querido ser su Dios. Ahora, Señor,
manténle a tu siervo y a su casa la promesa que le has hecho y
cumple tus palabras. Así tu nombre será glorificado para siempre
y todos dirán: ‹El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel›.
La casa de tu siervo David permanecerá para siempre en tu
presencia, pues tú, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, eres
quien le ha hecho esta revelación a tu siervo: «Yo te edificaré una
casa»; por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta súplica.
Sí, Señor, tú eres Dios y tu palabra es verdadera. Tú has
hecho una promesa a tu siervo David; dígnate, pues, ahora,
bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca para
siempre ante ti, porque tú, Señor Dios, lo has dicho, y con
tu bendición, la casa de tu siervo será bendita para siempre».
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 131
R Dios le dará el trono de su padre David.
Señor, Dios poderoso de Jacob: en favor de David acuérdate
de todos sus afanes y de aquel juramento que te hizo. R.
David juró al Señor: “No he de entrar en la tienda donde
habito ni he de subir al lecho en que descanso, no habré de
conceder sueño a mis ojos ni quietud a mis párpados, hasta
que halle un lugar para el Señor, una morada fija para el Dios
poderoso de Jacob”. R.
Dios prometió a David –y el Señor no revoca sus promesas–:
“Pondré sobre tu trono a uno de tu propia descendencia. R.
Si tus hijos son fieles a mi alianza y cumplen los mandatos que
yo enseñe, también ocuparán sus hijos tu trono para siempre”. R.
Esto es así, porque el Señor ha elegido a Sión como morada:
«Aquí está mi reposo para siempre. Porque así me agradó,
será mi casa». R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Sal 118, 105
R. Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son una antorcha para mis pasos y una
luz en mi sendero. R. Aleluya.
EVANGELIO
[La misma medida que utilicen para tratar a los demás, se usará
para tratarlos a ustedes.]
Del santo Evangelio según san Marcos 4, 21-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se
enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo
de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo
está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado,
es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están
oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás,
esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al
que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le
quitará”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: San Marcos reúne aquí varios
dichos de Jesús, destacando entre ellos dos breves
parábolas de tipo sapiencial: la de la «lámpara» que
no ha de esconderse y la de la «medida» con la que
medimos y seremos medidos. Y todo concluye con una
especie de proverbio motivador, pero de no inmediata
comprensión: «Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco,
aun eso poco se le quitará». Efectivamente, la riqueza suele
multiplicarse y la mucha pobreza generalmente lleva
a la miseria. Eso mismo podrá decirse respecto a
nuestras actitudes humanas y espirituales ante los
misterios del Reino de Dios.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, imploramos
humildemente tu clemencia, a fin de que este sacramento de amor
sea para nosotros signo de unidad y vínculo de caridad. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 51-52
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor. El
que coma de este pan vivirá eternamente. Y el pan que yo les voy
a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios nuestro, que la participación en este banquete celestial
nos santifique, de modo que, por la recepción del Cuerpo y la
Sangre de Cristo, se estreche entre nosotros la unión fraterna. Él,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Jubileo circular: Jueves 29, Viernes 30 y Sábado
31: María Auxiliadora, San Jerónimo, San Miguel
(Atemajac), La Virgen de la Encarnación, San
Francisco (Ahualulco), San Antonio de Padua (La
Barca), Cristo Rey (Colonia Buenos Aires), San
Pedro Apóstol (La Barca).




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