5 domingo
Verde
XIV DEL TIEMPO ORDINARIO
[Se suprime la Memoria de SAN ANTONIO
MARÍA ZACARÍA, Presbítero]
MR p. 426 [424] / Lecc. II p. 27.
LH Semana II del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 47, 10-11
Meditamos, Señor, los dones de tu amor, en medio de
tu templo. Tu alabanza llega hasta los confines de la tierra
como tu fama. Tu diestra está llena de justicia.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que por medio de la humillación de tu
Hijo reconstruiste el mundo derrumbado, concede a tus
fieles una santa alegría para que, a quienes rescataste de
la esclavitud del pecado, nos hagas disfrutar del gozo que
no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Mira a tu rey que viene humilde hacia ti.]
Del libro del profeta Zacarías 9, 9-10
Esto dice el Señor: «Alégrate sobremanera, hija de Sión;
da gritos de júbilo, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene
a ti, justo y victorioso, humilde y montado en un burrito.
El hará desaparecer de la tierra de Efraín los carros de
guerra y de Jerusalén, los caballos de combate. Romperá
el arco del guerrero y anunciará la paz a las naciones.
Su poder se extenderá de mar a mar y desde el gran río
hasta los últimos rincones de la tierra». Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 144
R. Acuérdate, Señor, de tu misericordia.
Dios y rey mío, yo te alabaré, bendeciré tu nombre
siempre y para siempre. Un día tras otro bendeciré tu
nombre y no cesará mi boca de alabarte. R.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para
enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para
con todos y su amor se extiende a todas sus creaturas. R.
El Señor es siempre fiel a sus palabras, y lleno de bondad
en sus acciones. Da su apoyo el Señor al que tropieza y al
agobiado alivia. R.
Que te alaben, Señor, todas tus obras, y que todos tus
fieles te bendigan. Que proclamen la gloria de tu reino y
den a conocer tus maravillas. R.
SEGUNDA LECTURA
[Si con la ayuda del Espíritu dan muerte a los bajos deseos
del cuerpo, vivirán.]
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 8, 9. 11-13
Hermanos: Ustedes no viven conforme al desorden
egoísta del hombre, sino conforme al Espíritu, puesto que
el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes.
Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo.
Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre
los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que
resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará
vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que
habita en ustedes.
Por lo tanto, hermanos, no estamos sujetos al desorden
egoísta del hombre, para hacer de ese desorden nuestra
regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo,
ciertamente serán destruidos. Por el contrario, si con la
ayuda del Espíritu destruyen sus malas acciones, entonces
vivirán. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino a la gente
sencilla. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Soy manso y humilde de corazón.]
Del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, Jesús exclamó: «¡Te doy gracias,
Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has
escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has
revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te
ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie
conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino
el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados
por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes
y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón,
y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi
carga ligera». Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Pidamos al Señor Dios nuestro Padre que escuche
nuestras súplicas y reciba benignamente nuestras
oraciones.
1. Oremos por los pastores que el Señor ha puesto
al frente de su Iglesia, a fin de que –llenos de la fuerza
y de la sabiduría que viene de lo alto– sepan dirigir y
gobernar santamente las comunidades que les han
sido encomendadas, roguemos al Señor.
2. Oremos para que Dios –que es la verdadera paz
y el origen de toda concordia– transmita la paz espiritual a nuestras almas y la paz temporal a nuestros
días, roguemos al Señor.
3. Oremos por los que se han acostumbrado a vivir
en pecado, para que nuestro Señor les dé la gracia
de convertirse, de purificarse en el sacramento del
perdón y de alcanzar así la salvación eterna, roguemos
al Señor.
4. Oremos por los fíeles difuntos –especialmente
por nuestros familiares, amigos y bienhechores– para
que el Señor los reciba en su gloria y los coloque entre
los santos y elegidos, roguemos al Señor.
Señor Dios, que has revelado a los sencillos las
riquezas de tu Reino, escucha nuestras oraciones y
haz que –como discípulos de tu Hijo– llevemos con Él
el yugo suave de la cruz y anunciemos a los hermanos el descanso eterno que sólo se encuentra en su
seguimiento. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
La oblación que te ofrecemos, Señor, nos purifique,
y nos haga participar, de día en día, de la vida del reino
glorioso. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 11, 28
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados
por la carga, y yo les daré alivio, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que nos has colmado con tantas gracias, concédenos alcanzar los dones de la salvación y que nunca
dejemos de alabarte. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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