5 viernes
Rojo
Memoria,
SAN BONIFACIO, Obispo y Mártir
MR pp.727 y 906 [749 y 945] / Lecc. II p. 414
Winfrido, monje inglés, recibió del Papa Gregorio II
el nombre de Bonifacio. Es el apóstol de Alemania y el
reorganizador de la Iglesia franca. Consagrado obispo por
el Papa (722), recorrió Alemania en todos los sentidos,
estableciendo diócesis y fundando monasterios, entre ellos
el de Fulda. Fue asesinado en Bokum (Holanda) con 52
compañeros (754)
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 52, 7
Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero
que anuncia la paz, al mensajero que trae la buena nueva,
que pregona la salvación. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Señor, que tu santo mártir Bonifacio interceda
por nosotros, para que mantengamos firmemente y
proclamemos con nuestras obras la fe que él enseñó
con su palabra y selló con su sangre. Por nuestro Señor
Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Todos los que quieran vivir como buenos cristianos serán
perseguidos.]
De la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo
3, 10-17
Querido hermano: Tú has seguido de cerca mis
enseñanzas y mi modo de vivir, mis planes, mi fe,
mi paciencia, mi amor fraterno, mi constancia, mis
persecuciones y sufrimientos, como los que soporté en
Antioquía, en Iconio y en Listra. ¡Qué duras persecuciones
tuve que sufrir! Pero de todas me libró el Señor.
Todos los que quieran vivir como buenos cristianos,
también serán perseguidos. Por su parte, los malos
y perversos irán de mal en peor, engañando a otros y
engañándose a sí mismos.
Tú, en cambio, permanece firme en lo que has aprendido
y se te ha confiado, pues bien sabes de quiénes lo aprendiste
y desde tu infancia estás familiarizado con la Sagrada
Escritura, la cual puede darte la sabiduría que, por la fe
en Cristo Jesús, conduce a la salvación.
Toda la Sagrada Escritura está inspirada por Dios y
es útil para enseñar, para reprender, para corregir y para
educar en la virtud, a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto y esté enteramente preparado para toda obra
buena. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 118
R. Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan.
Muchos son mis contrarios y mis perseguidores, pero
yo no me aparto, Señor, de tus preceptos. Verdad es el
compendio de todas tus palabras, y son eternas todas tus
justas decisiones. R.
Aunque los poderosos sin razón me persiguen, sólo
tus palabras hacen temblar mi corazón. Quienes aman
tus leyes, de inmensa paz disfrutan; para ellos no hay
tropiezos. R.
Espero que me salves, pues he puesto en práctica, Señor,
tus mandamientos. Observo tus mandatos, obedezco tus
órdenes; tú conoces mi vida. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor. R. Aleluya.
EVANGELIO
[¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?]
Del santo Evangelio según san Marcos 12, 35-37
Un día, mientras enseñaba en el templo, Jesús
preguntó: “¿Cómo pueden decir los escribas que el
Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por
el Espíritu Santo, ha declarado: Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha y yo haré de tus enemigos el estrado
donde pongas los pies. Si el mismo David lo llama ‘Señor’,
¿cómo puede ser hijo suyo?”
La multitud que lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba
con agrado. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: A partir de la profecía de Natán, en
donde Dios promete una dinastía eterna a quien desea
edificarle un templo (Cfr. 2 Sam 7, 8-16), es ahora
Jesús quien plantea una delicada cuestión a la que
sus adversarios no saben responder. Apela a un salmo,
luego muy invocado por la primitiva comunidad para
resaltar su inseparable condición de Dios-Hombre (Sal
110, 1) y dice: «Si el mismo David lo llama ‘Señor’, ¿cómo
puede ser hijo suyo?». Jesús desea así purificar la idea
excesivamente triunfalista que del Mesías –hijo del rey
David– tenían los jefes y el pueblo judío de su tiempo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acoge benignamente, Señor, nuestras súplicas y
concédenos quedar libres de toda culpa, para que, por la
acción purificadora de tu gracia, quedemos limpios por
los mismos sacramentos que celebramos. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 15, 4-5
Permanezcan en mí, y yo en ustedes, dice el Señor; el
que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.
Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Los sacramentos que recibimos, Señor Dios nuestro,
fortalezcan en nosotros la fe que la predicación apostólica
nos enseñó y que san Bonifacio conservó con solicitud.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ACTIVIDAD DIOCESANA
• Aniversario de la Ordenación Episcopal
(Toluca, 5 de junio de 1991)
del Emmo. Sr. Cardenal
D. José Francisco Robles Ortega.




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