5 martes
Blanco
FERIA DE PASCUA
MR p. 372 [377] / Lecc. I p. 917
ANTÍFONA DE ENTRADA Apoc 19, 5; 12, 10
Alaben a nuestro Dios todos cuantos lo temen, pequeños
y grandes, porque ha llegado ya la salvación, el poder y
el reinado de su Cristo. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por la resurrección de tu Hijo nos
rescatas para la vida eterna, concede a tu pueblo perseverar
en la fe y la esperanza, para que no dudemos que se han
de cumplir las promesas que tú hiciste y nos has dado a
conocer. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Contaban a la comunidad cristiana lo que había hecho
Dios por medio de ellos.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 14, 19-28
En aquellos días, llegaron a Listra, procedentes de
Antioquía y de Iconio, unos judíos, que se ganaron a la
multitud y apedrearon a Pablo; lo dieron por muerto y lo
arrastraron fuera de la ciudad. Cuando lo rodearon los
discípulos, Pablo se levantó y regresó a la ciudad. Pero
al día siguiente, salió con Bernabé hacia Derbe.
Después de predicar el Evangelio y de hacer muchos
discípulos en aquella ciudad, volvieron a Listra, Iconio y
Antioquía, y ahí animaban a los discípulos y los exhortaban
a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar por
muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. En
cada comunidad designaban presbíteros, y con oraciones y
ayunos los encomendaban al Señor, en quien habían creído.
Atravesaron luego Pisidia y llegaron a Panfilia;
predicaron en Perge y llegaron a Atalía. De allí se
embarcaron para Antioquía, de donde habían salido, con
la gracia de Dios, para la misión que acababan de cumplir.
Al llegar, reunieron a la comunidad y les contaron lo
que había hecho Dios por medio de ellos y cómo les había
abierto a los paganos las puertas de la fe. Ahí se quedaron
bastante tiempo con los discípulos. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 144
R. Bendigamos al Señor eternamente. Aleluya.
Que te alaben, Señor, todas tus obras y que todos tus
fieles te bendigan. Que proclamen la gloria de tu reino y
den a conocer tus maravillas. R.
Que muestren a los hombres tus proezas, el esplendor
y la gloria de tu reino. Tu reino, Señor, es para siempre y
tu imperio, para todas las generaciones. R.
Que mis labios alaben al Señor, que todos los seres lo
bendigan ahora y para siempre. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Lc 24, 46. 26
R. Aleluya, aleluya.
Cristo tenía que morir y resucitar de entre los muertos,
para entrar así en su gloria. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Les doy mi paz.]
Del santo Evangelio según san Juan 14, 27-31
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «La paz
les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el
mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído
decir: ‹Me voy, pero volveré a su lado›. Si me amaran, se
alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es
más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda,
para que cuando suceda, crean.
Ya no hablaré muchas cosas con ustedes, porque se
acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder
sobre mí, pero es necesario que el mundo sepa que amo
al Padre y que cumplo exactamente lo que el Padre me ha
mandado». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Habiéndoles prometido antes al Espíritu como «Maestro» insuperable de todo lo que a
lo largo de su vida terrena había dicho a los suyos,
hoy Jesús pasa a hablarles de una nueva y preciosa
herencia: su «paz». Este don gratuito de salvación
es, en realidad, Cristo mismo, como nos lo recordará
san Pablo: Él es «nuestra paz» (Ef 2, 14). Él mismo es
el gran regalo que nos reconcilia con el Padre y con
nuestros hermanos, gracias a la constante presencia
del Espíritu. Por eso se recalca aquí tanto la diferencia
entre la “paz” que el mundo nos ofrece y la que Él nos
puede dar. (Cfr. Jn 14, 27).
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, los dones que, jubilosa, tu Iglesia te
presenta, y puesto que es a ti a quien debe su alegría,
concédele también disfrutar de la felicidad eterna. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Rom 6, 8
Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dirige, Señor, tu mirada compasiva sobre tu pueblo,
al que te has dignado renovar con estos misterios de vida
eterna, y concédele llegar un día a la gloria incorruptible
de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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