12 martes
Blanco / Rojo
FERIA DE PASCUA
o SANTOS NEREO y AQUILEO,
o SAN PANCRACIO, Mártires
MR pp. 711 y 886 [730 y 925] / Lecc. I p. 931
Eran soldados en tiempo del emperador Diocleciano. De
acuerdo con los informes que nos da el Papa Dámaso, no
eran aún cristianos cuando estalló la persecución; pero
el valor de los mártires los impulsó a creer en Jesucristo.
Fueron degollados en Roma (304).
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Mt 25, 34
Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión del
Reino, preparado para ustedes desde la creación del
mundo. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso, ya que hemos conocido la fortaleza
con la cual confesaron la fe los gloriosos mártires Nereo y
Aquileo, concédenos experimentar su piedad al interceder
por nosotros ante ti. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y tu familia.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 16, 22-34
En aquellos días, la gente de la ciudad de Filipos
se alborotó contra Pablo y Silas, y los magistrados
ordenaron que los desnudaran y los azotaran. Después de
azotarlos mucho, los metieron en la cárcel y le ordenaron
al carcelero que los vigilara bien. Siguiendo esta orden,
él los metió en el calabozo de más adentro y les aseguró
los pies en el cepo.
A eso de la medianoche, Pablo y Silas estaban en
oración, cantando himnos al Señor, y los otros presos los
escuchaban. De pronto sobrevino un temblor tan violento,
que se sacudieron los cimientos de la cárcel, las puertas
se abrieron de golpe y a todos se les soltaron las cadenas.
El carcelero se despertó, y al ver las puertas de la cárcel
abiertas de par en par, pensó que los presos se habían
fugado y sacó su espada para matarse. Pero entonces Pablo
le gritó: “No te hagas ningún daño; aquí estamos todos”.
El carcelero pidió una lámpara, se precipitó hacia dentro,
y temblando, se arrojó a los pies de Pablo y Silas. Después
los sacó de allí y les preguntó: “¿Qué debo hacer para
salvarme?” Ellos le contestaron: “Cree en el Señor Jesús
y te salvarás, tú y tu familia”. Y les explicaron la palabra
del Señor a él y a todos los de su casa.
El carcelero se los llevó aparte, y en aquella misma hora
de la noche les lavó las heridas y enseguida se bautizó
él con todos los suyos. Después los invitó a su casa, les
preparó la mesa y celebraron una fiesta familiar por haber
creído en Dios. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 137
R. Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya.
De todo corazón te damos gracias, Señor, porque
escuchaste nuestros ruegos. Te cantaremos delante de tus
ángeles, te adoraremos en tu templo. R.
Señor, te damos gracias por tu lealtad y por tu amor:
siempre que te invocamos nos oíste y nos llenaste de valor. R.
Tu mano, Señor, nos pondrá a salvo, y así concluirás
en nosotros tu obra. Señor, tu amor perdura eternamente;
obra tuya soy, no me abandones. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Jn 16, 7. 13
R. Aleluya, aleluya.
Yo les enviaré al Espíritu de verdad, y él los irá guiando
hacia la verdad plena, dice el Señor. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Si no me voy, no vendrá a ustedes el Consolador.]
Del santo Evangelio según san Juan 16, 5-11
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Me voy
ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta:
‘¿A dónde vas?’ Es que su corazón se ha llenado de tristeza
porque les he dicho estas cosas. Sin embargo, es cierto lo
que les digo: les conviene que me vaya; porque si no me
voy, no vendrá a ustedes el Consolador; en cambio, si me
voy, yo se lo enviaré.
Y cuando él venga, establecerá la culpabilidad del
mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de
pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia,
porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio,
porque el príncipe de este mundo ya está condenado”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Jesús anuncia de nuevo su
inminente partida ante unos discípulos que ya no se
atreven a preguntarle a dónde va, pues su corazón
está invadido de tristeza. Él ha de volver al Padre
porque su misión está cumplida, pero no los dejará
solos ni desprotegidos frente a un mundo turbulento
e incrédulo. El Espíritu lo hará presente entre los
suyos para siempre. Esa nueva presencia se hará
sentir, sobre todo, en los momentos de prueba y
de persecución. Este «Consolador» será, por eso, el
mejor antídoto contra todo género de desalientos,
incertidumbres y temores.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, vivir siempre llenos de gratitud
por estos misterios pascuales que celebramos, para que,
continuamente renovados por su acción, se conviertan
para nosotros en causa de eterna felicidad. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 24, 46. 26
Era necesario que Cristo padeciera y resucitara de entre
los muertos, y así entrara luego en su gloria. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor y Dios nuestro, escucha nuestras oraciones,
para que la participación en los sacramentos de nuestra
redención nos ayude en la vida presente y nos alcance las
alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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