30 viernes
Verde / Rojo
Feria
o SAN DAVID GALVÁN BERMÚDEZ,
Mártir Mexicano *
MR p. 883 [922] / Lecc. I p. 550
[Memoria en el lugar donde se conservan las reliquias de su
cuerpo].
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sab 10, 12
El Señor le concedió un duro combate, para que supiera vencer,
porque la sabiduría es más poderosa que todo.
ORACIÓN COLECTA
Dios omnipotente y misericordioso, que hiciste a tu mártir
san David Galván superar los tormentos que padeció, concede a
quienes celebramos el día de su triunfo, que, con tu protección,
nos mantengamos invencibles ante las insidias del enemigo. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Pon a Urías en el sitio más peligroso, para que lo maten.]
Del segundo libro de Samuel 11, 1-4a. 5-10a. 13-17
En la época del año en que los reyes acostumbraban salir a la
guerra, David envió a Joab con sus oficiales y todo Israel contra
los amonitas. Los derrotaron y pusieron sitio a Rabbá.
David se había quedado en Jerusalén. Un día, al atardecer, se
levantó de dormir y se puso a pasear por la terraza del palacio;
desde ahí vio a una mujer que se estaba bañando. Era una mujer
muy hermosa. David mandó preguntar quién era aquella mujer y
le dijeron: “Es Betsabé, hija de Eliam, esposa de Urías, el hitita”.
David mandó unos criados a buscarla. Se la trajeron a su casa y
durmió con ella. La mujer quedó embarazada y le mandó decir
a David: “Estoy encinta”.
Entonces David le envió un mensaje a Joab: “Haz que venga
Urías, el hitita”. Joab cumplió la orden, y cuando Urías se presentó
a David, el rey le pregunto por Joab, por el ejército y por el estado
de la guerra. Luego le dijo: “Ve a descansar a tu casa, en compañía
de tu esposa”. Salió Urías del palacio de David y este le mando
un regalo. Pero Urías se quedó a dormir junto a la puerta del
palacio del rey, con los demás servidores de su señor, y no fue
a su casa. Le avisaron a David: “Urías no fue a su casa”. Al día
siguiente, David lo convido a comer con él y lo hizo beber hasta
embriagarse. Ya tarde, Salió Urías y se volvió a quedar a dormir
con los servidores de su señor y no fue a su casa.
A la mañana siguiente escribió David a Joab una carta y se
la envió con Urías, En ella decía: “Pon a Urías en el sitio más
peligroso de la batalla y déjalo solo para que lo maten”. Joab,
que estaba sitiando la ciudad, puso a Urías frente a los defensores
más aguerridos. Los sitiados hicieron una salida contra Joab y
murieron algunos del ejército de David, entre ellos, Urías, el
hitita. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 50
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate
de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y
purifícame de mis pecados. R.
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes
mis pecados, contra ti solo peque, señor, haciendo lo que a tus
ojos era malo. R.
Es justa tu sentencia y eres justo, Señor, al castigarme. Nací
en la iniquidad, y pecador me concibió mi madre. R.
Haz que sienta otra vez jubilo y gozo y se alegren los huesos
quebrantados. Aleja de tu vida mis maldades y olvídate de todos
mis pecados. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has
revelado los misterios del Reino a la gente sencilla R. Aleluya
EVANGELIO
[El hombre siembra su campo, y sin que él sepa cómo, la semilla
germina y crece.]
Del santo Evangelio según san Marcos 4, 26-34
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se
parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla
en la tierra; que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo,
la semilla germina y crece; y la tierra, por si sola, va produciendo
el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos
en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre
echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de cosecha”.
Les dijo también: “¿Con que compararemos el reino de Dios?
¿Con que parábola lo podremos representar? Es como una semilla
de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las
semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor
de los arbustos y hecha ramas tan grandes, que los pájaros pueden
anidar a su sombra”.
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo
su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no
les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba
todo en privado. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: San Marcos concluye hoy el discurso
parabólico de Jesús, con las alegorías de «la semilla
que crece sola» y con la del «grano de mostaza». Ambas
coinciden en la enseñanza de que el Reino de Dios
viene con toda seguridad –sin indebidas prisas y,
generalmente, a través de medios pobres– porque
ya ha irrumpido en el mundo en la «persona» y en el
«mensaje» de Jesús. El Señor, de ordinario, no suele
utilizar mediaciones inauditas o aparatosas, cuando
puede realizar lo mismo valiéndose de actuaciones
humildes y discretas.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Santifica, Señor, con tu bendición, los dones que te presentamos,
para que, por tu gracia, nos inflamen en aquel fuego de tu amor con
el que san David Galván venció en su cuerpo todos los tormentos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 10, 39
Quien pierda su vida por mí, dice el Señor, la salvará para
siempre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el santo sacramento que recibimos, Señor, nos
comunique aquella fortaleza de espíritu que hizo a tu mártir
san David Galván fiel en tu servicio y victorioso en su pasión.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
SAN DAVID GALVÁN BERMÚDEZ *
Nació en Guadalajara, Jal., el 29 de enero de 1881.
Profesor del Seminario de Guadalajara. Su gran
caridad para con los pobres y los trabajadores le hizo
organizar y ayudar al gremio de zapateros, oficio que
ejerció al lado de su padre. Defensor de la santidad
del matrimonio, ayudó a una jovencita perseguida
por un militar, quien ya casado pretendía contraer
matrimonio con ella. Esto acarreó al padre Galván
la enemistad del teniente que, al final, se convirtió
en su verdugo. El 30 de enero de 1915, por auxiliar
espiritualmente a los soldados heridos en un combate
efectuado en Guadalajara, fue tomado prisionero.
En espera de la ejecución su compañero de prisión
le comentó que no había desayunado, y el padre
Galván tranquilamente le dijo: «Hoy vamos a ir a comer
con Dios». Y, frente a los encargados de ejecutarlo, se señaló
serenamente el pecho para recibir las balas.
http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20000521_galvan-bermudes_sp.html




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