18 miércoles
Morado
FERIA DE CUARESMA
o SAN CIRILO DE JERUSALÉN,
Obispo y Doctor de la Iglesia.
Sólo Conmemoración.
MR pp. 237 [250] y 690 [706] / Lecc. I p. 766
Tuvo grandes tribulaciones por defender la fe en la
divinidad de Cristo. Tres veces fue desterrado. Nos ha
legado sus Catequesis bautismales, que nos enseñan cómo
preparaban a los adultos para el bautismo en la segunda
mitad del siglo IV
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 68, 14
Ahora, Señor, que estás dispuesto a escucharme,
respóndeme, Dios mío, por tu amor; que tu fidelidad me ayude.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por medio del obispo san Cirilo
de Jerusalén condujiste admirablemente a tu Iglesia a
comprender con más profundidad los misterios de la
salvación, concédenos, por su intercesión, conocer de tal
manera a tu Hijo, que podamos participar abundantemente
de su vida divina. Él, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Te constituí como alianza para el pueblo, para restaurar
la tierra.]
Del libro del profeta Isaías 49, 8-15
Esto dice el Señor: “En el tiempo de la misericordia te
escuché, en el día de la salvación te auxilié. Yo te formé y te
he destinado para que seas alianza del pueblo: para restaurar
la tierra, para volver a ocupar los hogares destruidos, para
decir a los prisioneros: ‘Salgan’, y a los que están en tinieblas:
‘Vengan a la luz’.
Pastarán de regreso a lo largo de todos los caminos,
hallarán pasto hasta en las dunas del desierto. No sufrirán
hambre ni sed, no los afligirá el sol ni el calor, porque el
que tiene piedad de ellos los conducirá a los manantiales.
Convertiré en caminos todas las montañas y pondrán
terraplén a mis calzadas.
Miren: éstos vienen de lejos; aquéllos, del norte y el
poniente, y aquéllos otros, de la tierra de Senim.
Griten de alegría, cielos; regocíjate, tierra; rompan a
cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y
tiene misericordia de los desamparados. Sión había dicho:
‘El Señor me ha abandonado, el Señor me tiene en el olvido’.
¿Puede acaso una madre olvidarse de su creatura hasta dejar
de enternecerse por el hijo de sus entrañas? Aunque hubiera
una madre que se olvidara, yo nunca me olvidaré de ti”, dice
el Señor todopoderoso. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 144
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para
enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para
con todos y su amor se extiende a todas sus creaturas. R.
El Señor es siempre fiel a sus palabras y bondadoso en
todas sus acciones. Da su apoyo el Señor al que tropieza y
al agobiado alivia. R.
Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas
de amor todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo
buscan; muy cerca está el Señor, de quien lo invoca. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 11, 25. 26
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que
cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. R. Honor y gloria
a ti, Señor Jesús.
EVANGELIO
[Como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así el
Hijo da la vida a quien él quiere dársela.]
Del santo Evangelio según san Juan 5, 17-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos (que lo
perseguían por hacer curaciones en sábado): “Mi Padre
trabaja siempre y yo también trabajo”. Por eso los judíos
buscaban con mayor empeño darle muerte, ya que no sólo
violaba el sábado, sino que llamaba Padre suyo a Dios,
igualándose así con Dios.
Entonces Jesús les habló en estos términos: “Yo les
aseguro: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta y sólo
hace lo que le ve hacer al Padre; lo que hace el Padre también
lo hace el Hijo. El Padre ama al Hijo y le manifiesta todo lo
que hace; le manifestará obras todavía mayores que éstas,
para asombro de ustedes. Así como el Padre resucita a los
muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a
quien él quiere dársela. El Padre no juzga a nadie, porque
todo juicio se lo ha dado al Hijo, para que todos honren al
Hijo, como honran al Padre. El que no honra al Hijo tampoco
honra al Padre.
Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en
el que me envió, tiene vida eterna y no será condenado en
el juicio, porque ya pasó de la muerte a la vida.
Les aseguro que viene la hora, y ya está aquí, en que los
muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la hayan oído
vivirán. Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo,
también le ha dado al Hijo tener la vida en sí mismo; y le
ha dado el poder de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No se asombren de esto, porque viene la hora en que
todos los que yacen en la tumba oirán mi voz y resucitarán:
los que hicieron el bien para la vida; los que hicieron el mal,
para la condenación. Yo nada puedo hacer por mí mismo.
Según lo que oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no
busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Jesús responde con entereza a quienes
lo critican por haber violado el sábado curando al paralítico
de la piscina de Betesdá, situada junto a la puerta de las
Ovejas. Y a ellos, sus eternos adversarios, les enfrenta
añadiendo un motivo más de escándalo: llamar a Dios
Padre suyo y hacerse igual a Dios. La obra fundamental
de Jesús es revelar el amor que el Señor tiene al hombre
y el transmitirle su misma vida divina, puesto que tiene
poder para ello. Ese es un amor que transforma y regenera.
Experimentarlo es pasar de la muerte a la vida, sea en el
presente que en el futuro.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te rogamos, Señor, que la fuerza de este sacrificio nos
purifique de nuestra antigua condición pecadora y nos
haga crecer en vida nueva y salvación. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 3, 17
Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino
para que el mundo se salvara por él.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Al recibir tus celestiales dones, te rogamos, Señor,
no permitas que sea causa de condenación lo que en tu
providencia diste a tus fieles como salvación. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Que defienda a tus siervos, Señor, la protección de tu bondad,
para que, haciendo el bien en este mundo, puedan llegar hasta
ti, que eres el sumo bien. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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