19 martes
Blanco
FERIA DE PASCUA
MR p. 394 [395] / Lecc. I p. 952
ANTÍFONA DE ENTRADA Apoc 1, 17-18
Yo soy el primero y el último, yo soy el que vive; estuve
muerto, pero ahora estoy vivo para siempre. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Te pedimos, Dios omnipotente y misericordioso, que
venga a nosotros el Espíritu Santo, que se digne habitar
en nuestros corazones y nos perfeccione como templos
de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Quiero llegar al fin de mi carrera y cumplir el encargo
que recibí del Señor Jesús.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 20, 17-27
En aquellos días, hallándose Pablo en Mileto, mandó
llamar a los presbíteros de la comunidad cristiana de Éfeso.
Cuando se presentaron, les dijo:
“Bien saben cómo me he comportado entre ustedes,
desde el primer día en que puse el pie en Asia: he
servido al Señor con toda humildad, en medio de penas y
tribulaciones, que han venido sobre mí por las asechanzas
de los judíos. También saben que no he escatimado
nada que fuera útil para anunciarles el Evangelio, para
enseñarles públicamente y en las casas, y para exhortar
con todo empeño a judíos y griegos a que se arrepientan
delante de Dios y crean en nuestro Señor Jesucristo.
Ahora me dirijo a Jerusalén, encadenado en el espíritu,
sin saber qué sucederá allá. Sólo sé que el Espíritu Santo
en cada ciudad me anuncia que me aguardan cárceles y
tribulaciones. Pero la vida, para mí, no vale nada. Lo que
me importa es llegar al fin de mi carrera y cumplir el
encargo que recibí del Señor Jesús: anunciar el Evangelio
de la gracia de Dios.
Por lo pronto sé que ninguno de ustedes, a quienes he
predicado el Reino de Dios, volverá a verme. Por eso
declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie,
porque no les he ocultado nada y les he revelado en su
totalidad el plan de Dios”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 67
R. Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya.
A tu pueblo extenuado diste fuerzas, nos colmaste,
Señor, de tus favores y habitó tu rebaño en esta tierra,
que tu amor preparó para los pobres. R.
Bendito sea el Señor, día tras día, que nos lleve en sus
alas y nos salve. Nuestro Dios es un Dios de salvación
porque puede librarnos de la muerte. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Jn 14, 16
R. Aleluya, aleluya.
Yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador,
que se quedará para siempre con ustedes, dice el Señor.
R. Aleluya.
EVANGELIO
[Padre, glorifica a tu Hijo.]
Del santo Evangelio según san Juan 17, 1-11a
En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y
dijo: “Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo,
para que tu Hijo también te glorifique, y por el poder
que le diste sobre toda la humanidad, dé la vida eterna a
cuantos le has confiado. La vida eterna consiste en que
te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a
quien tú has enviado.
Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la
obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame en
ti con la gloria que tenía, antes de que el mundo existiera.
He manifestado tu nombre a los hombres que tú tomaste
del mundo y me diste. Eran tuyos y tú me los diste. Ellos
han cumplido tu palabra y ahora conocen que todo lo que
me has dado viene de ti, porque yo les he comunicado las
palabras que tú me diste; ellos las han recibido y ahora
reconocen que yo salí de ti y creen que tú me has enviado.
Te pido por ellos; no te pido por el mundo, sino por
éstos, que tú me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es
tuyo y todo lo tuyo es mío. Yo he sido glorificado en ellos.
Ya no estaré más en el mundo, pues voy a ti; pero ellos se
quedan en el mundo”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Se proclama hoy el primer gran
movimiento de la oración sacerdotal, que sella las
inolvidables confidencias compartidas por Jesús
con los suyos durante la última tarde de su vida. Ha
llegado la hora de la pasión y de la muerte, que es
también la «hora de su glorificación». Jesús exalta al
Padre que da al hombre la vida eterna. Y ésta consiste
en «conocer» –en sentido vivencial y no meramente
teórico– al Padre y a Jesucristo a quien Él ha enviado.
En esta gloria, por la fe, sus discípulos descubrirán
la divinidad de su Maestro y Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, las súplicas de tus fieles junto con estas
ofrendas que te presentamos, para que, lo que celebramos
con devoción, nos lleve a alcanzar la gloria del cielo. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 14, 26
El Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre,
dice el Señor, los instruirá en todo y les recordará lo que
yo les he dicho. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Al recibir, Señor, el don de estos sagrados misterios, te
suplicamos humildemente que lo que tu Hijo nos mandó
celebrar en memoria suya, nos aproveche para crecer en
nuestra caridad fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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