19 miércoles
Verde / Rojo / Blanco
Feria
o BEATOS PEDRO ZÚÑIGA Y LUIS FLORES,
Presbíteros y Mártires
o SAN JUAN EUDES, Presbítero, +
MR pp. 775 y 881 [803 y 920] / Lecc. II p. 705
Pedro Zúñiga nació en Sevilla. Su padre fue virrey de
la Nueva España y del Perú. Al terminar sus estudios
sacerdotales en la Orden de San Agustín, fue enviado a
Manila, en 1610. Luis Flores nació en Amberes (Bélgica). En
la ciudad de México entró en la Orden de Santo Domingo,
y en 1598 pasó a las Islas Filipinas. Los dos, Pedro y
Luis, intentaron llegar hasta el Japón, disfrazados, en una
pequeña barca, pero fueron descubiertos y entregados a
un cacique japonés, que los mandó matar a fuego lento.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Los santos de Dios vivieron en el amor fraterno, por el
mandato del Señor y las leyes paternas, porque solamente
uno fue su espíritu y una su fe.
ORACIÓN COLECTA
Señor nuestro Jesucristo, que llenas de fortaleza para
conseguir el triunfo a quienes predican fielmente tu nombre,
concédenos, por los méritos de los beatos mártires Pedro
Zúñiga y Luis Flores, perseverar con firmeza en la fe y,
después de una vida llena de buenas obras, alcanzar la vida
eterna. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del
Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Les arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán
a comer.]
Del libro del profeta Ezequiel 34, 1-11
En aquellos días, el Señor me habló y me dijo: «Hijo
de hombre, profetiza contra los pastores de Israel y diles:
‹Esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se
apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar
a las ovejas? Pero ustedes se toman la leche de ellas, se
visten con su lana, sacrifican las ovejas mejor alimentadas
y no apacientan al rebaño. No fortalecen a las ovejas
débiles, no curan a las enfermas ni cuidan a las que están
heridas. No hacen volver a las descarriadas ni buscan a las
perdidas, sino que las dominan con crueldad y violencia.
Mis ovejas se han dispersado por falta de pastor y se
han convertido en presa de todos los animales salvajes.
Mi rebaño anda errante por todas partes, por los montes y
las colinas; mi rebaño anda disperso por toda la superficie
de la tierra y no hay nadie que se preocupe de él, nadie
que lo busque›.
Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: ‹Mi
rebaño ha sido expuesto al pillaje y se ha convertido en
presa de todos los animales salvajes por falta de pastor,
pues mis pastores no se preocupan por mi rebaño; se
apacientan a sí mismos y no apacientan a mi rebaño’.
Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: ‹Lo
juro por mi vida: Me voy a enfrentar a los pastores para
reclamarles mis ovejas y destituirlos de su cargo. Los
pastores ya no volverán a apacentarse a sí mismos. Les
arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a
comer›. Esto dice el Señor: ‹Yo mismo buscaré a mis
ovejas y las cuidaré› ». Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 22
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas
me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas. R.
Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el
sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado
me dan seguridad. R.
Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis
adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi
copa hasta los bordes. R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos
los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años
sin término. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Heb 4, 12
R. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. R. Aleluya.
EVANGELIO
[¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?]
Del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16a
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta
parábola: «El Reino de los cielos es semejante a un
propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores
para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles
un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a
media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza
y les dijo: ‹Vayan también ustedes a mi vina y les pagaré
lo que sea justo›. Salió de nuevo a medio día y a media
tarde e hizo lo mismo.
Por último, salió también al caer la tarde y encontró
todavía otros que estaban en la plaza y les dijo: ‹¿Por
qué han estado aquí todo el día sin trabajar?› Ellos le
respondieron: ‹Porque nadie nos ha contratado’. Él les
dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su
administrador: ‹Llama a los trabajadores y págales su
jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a
los primeros›. Se acercaron, pues, los que habían llegado
al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.
Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron
que recibirían más; pero también ellos recibieron un
denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle
al propietario, diciéndole: ‹Esos que llegaron al último sólo
trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo
que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.
Pero él respondió a uno de ellos: ‹Amigo, yo no te hago
ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría
un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle
al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo
hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor
porque yo soy bueno?›
De igual manera, los últimos serán los primeros, y los
primeros, los últimos». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: La parábola, comúnmente llamada
de los «obreros de la viña», es una catequesis a la
comunidad cristiana del evangelista san Mateo,
compuesta en su mayoría de judíos convertidos
al cristianismo. El nuevo «pueblo de Dios» estará
compuesto no sólo de israelitas –los primeros llamados–
sino también de los convocados posteriormente. Lo
que aquí se afirma es la gratuidad del amor de Dios,
frente a la religión mercantilista y la moral “del mérito”
que profesaban los fariseos. La misericordia divina
sobrepasa toda justicia humana y siempre estará
abierta a todos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estas ofrendas que te presentamos en
la conmemoración de tus mártires Pedro Zúñiga y Luis
Flores, y te pedimos que, así como les diste la claridad de
la santa fe, del mismo modo nos concedas el perdón y la
paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 10, 28
No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no
pueden matar el alma, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por estos sacramentos celestiales, concédenos, Señor, la
abundancia de tu gracia, para que, al celebrar a los santos
mártires Pedro Zúñiga y Luis Flores, aprendamos de la lucha
en tan gran combate a ser fuertes en la paciencia y a alegrarnos
con una santa victoria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
+ SAN JUAN EUDES, Presbítero
MR pp. 774 y 901 [803 y 940] / Lecc. II p. 705
Pasó casi toda su vida en la ciudad de Caen (Francia).
Sus actividades fueron muy variadas. Fundó un instituto
para la rehabilitación de las pobres mujeres de la calle;
después, otra congregación para la formación de los
sacerdotes en los seminarios y, finalmente, trabajó en
difundir el culto al Corazón de Jesús y al Corazón de
María, con el objeto de restablecer “la vida y el reinado
de Jesús en las almas cristianas” (1601-1680).
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 45, 20
El Señor lo eligió para ser su sacerdote, a fin de que le
ofrezca un sacrificio de alabanza.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que admirablemente elegiste a san Juan
Eudes, presbítero, para que anunciara las insondables
riquezas de Cristo, concédenos, por sus enseñanzas y
ejemplos, crecer en tu conocimiento y vivir en fidelidad,
conforme a la luz del Evangelio. Por nuestro Señor
Jesucristo....
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios todopoderoso, suplicamos humildemente a tu
majestad que así como los dones ofrecidos en honor de
san Juan Eudes manifiestan la gloria del poder divino, de
la misma manera nos alcancen el fruto de tu salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 28, 20
Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del
mundo, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados con santos manjares, concédenos, Dios
todopoderoso, seguir constantes los ejemplos de san Juan
Eudes, servirte con generosa entrega y amar a todos con
caridad infatigable. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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