Lectura del Día

Lecturas



13 agosto del 2020

13 jueves
Verde / Rojo

Feria o SANTOS PONCIANO, Papa e HIPÓLITO, Presbítero, Mártires
MR pp. 769 y 899 [795 y 938] / Lecc. II p. 680

El sacerdote romano Hipólito, teólogo de renombre, se había constituido como cabeza de una comunidad disidente (217). Durante la persecución de Maximino fue deportado a Cerdeña con el Papa Ponciano, donde se reconcilió con la Iglesia (235). Sometidos a trabajos forzados, ambos murieron como mártires de Cristo. Se celebran el día de hoy, porque en este día sus restos fueron trasladados a Roma.

ANTÍFONA DE ENTRADA Dan 3, 84. 87

Sacerdotes del Señor, bendigan al Señor; santos y humildes de corazón, bendigan a Dios.

ORACIÓN COLECTA

Señor, que la preciosa paciencia de tus santos mártires Ponciano e Hipólito aumente en nosotros el anhelo de tu amor, y cultive siempre en nuestros corazones la fortaleza sagrada de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Emigra en pleno día, ante la vista de todos.]
Del libro del profeta Ezequiel 12, 1-12
El Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, vives en medio de un pueblo rebelde: tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son un pueblo rebelde. Ahora, pues, hijo de hombre, prepara tus cosas como quien va al destierro y vete de día, ante la vista de todos, a ver si se dan cuenta de que son un pueblo rebelde. Arregla tus cosas como quien va al destierro, de día, ante la vista de todos y sal por la tarde, a la vista de todos, como salen los desterrados. Haz, a la vista de todos, un agujero en la pared y sal por ahí. Ante la vista de todos, échate tus cosas al hombro y sal en la oscuridad; cúbrete la cara para no ver el país, porque te he convertido en una señal para el pueblo de Israel”. Hice, pues, lo que el Señor me había ordenado: de día preparé mis cosas como quien va al destierro; por la tarde hice un agujero en la pared, con la mano, y salí en la oscuridad, con mis cosas al hombro, ante la vista de todos. A la mañana siguiente, el Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado el pueblo de Israel, ese pueblo rebelde, qué era lo que estabas haciendo? Pues anúnciales: ‘Esto dice el Señor: Estas palabras se refieren al príncipe que está en Jerusalén y a todo el pueblo de Israel, que vive en la ciudad’. Diles: ‘Yo soy una señal para ustedes: lo que yo he hecho, eso harán con ustedes: irán cautivos al destierro y su príncipe, con sus cosas al hombro, saldrá en la oscuridad; perforarán una pared para que pueda salir y él se cubrirá la cara para no ver el país con sus ojos’ ”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 77, 56-57. 58-59. 61-62

R. Perdona a tu pueblo, Señor. Los israelitas provocaron al Dios altísimo y se rebelaron contra Él, negándose a guardar sus preceptos. Desertaron y lo traicionaron, como sus padres, fallaron como un arco mal hecho. R. En sus colinas lo encolerizaban, con sus ídolos provocaban sus celos. Dios lo oyó y se indignó y rechazó totalmente a Israel. R. Mandó sus soldados al cautiverio y el arca de la alianza, a las manos enemigas; entregó su pueblo a la espada, encolerizado contra su heredad. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Sal 118, 135

R. Aleluya, aleluya. Señor, mira benignamente a tus siervos y enséñanos a cumplir tus mandamientos. R. Aleluya.

EVANGELIO

[No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete.]
Del santo Evangelio según san Mateo 18, 21-35–19, 1
En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le contestó: “No solo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”. Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda. Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’. Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía. Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano”. Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea que queda al otro lado del Jordán. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • El anuncio de la trágica suerte de Jerusalén y de la inminente deportación del «rebelde» Israel a Mesopotamia –encabezado por su indigno rey Sedecías– viene realizado por Ezequiel siguiendo indicaciones muy precisas y por medio de gestos bastante elocuentes. Tal es, por ejemplo, el de ese fingido y simbólico destierro. Una fuga realizada de día, traspasando las murallas y «ante la vista de todos». Su misión, sin embargo, no se reduce a la denuncia, pues tiene como principal finalidad lograr que el pueblo recapacite y se ajuste a los preceptos divinos… • Introducido por la pregunta de Pedro, este pasaje cierra el discurso eclesial de Jesús, en el que Él expone las actitudes propias del discípulo que vive armoniosamente en la comunidad de los creyentes. Con su sorprendente respuesta Jesús rompe los viejos moldes. Y para ilustrar de forma gráfica su afirmación, presenta la parábola del «deudor despiadado», a quien se le perdona una suma enorme, mientras que él no es capaz de negociar con un compañero un monto insignificante. La conclusión es contundente: «lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al conmemorar a tus santos Ponciano e Hipólito, te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, por el cual confiamos vernos libres de los males presentes y futuros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 20, 28

El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida para redención de todos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Habiendo recibido este sacramento celestial al celebrar la memoria de tus santos Ponciano e Hipólito, concédenos, Señor, que lo que celebramos en la vida temporal, fructifique en el gozo de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor

Felicidades a nuestros Sacerdotes Álvarez Hernández Fernando · Castro Martínez Elías · Mata Alvarado José Caín · Ortega Velasco Javier · Ramírez Íñiguez Ramón · Soto Rivera Noé · Viramontes Ramos Jorge Alberto ·

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