Lectura del Día

Lecturas



13 Mayo del 2019

13 lunes
Blanco / Azul

FERIA DE PASCUA o NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA
MR pp. 712 y 876 [731 y 916] / Lecc. I p. 900

El 13 de mayo de 1917, en Cova de Iría, Portugal, tuvo lugar la primera aparición de la santísima Virgen a tres pastorcitos: Lucía, de diez años, Francisco, de ocho, y Jacinta, de siete.
El 13 de mayo de 2000, el Papa Juan Pablo II declaró beatos a Jacinta y Francisco durante su viaje al santuario de las apariciones. En este día contemplamos a la que, en el orden de la gracia, es nuestra Madre clementísima, quien suscita en muchos fieles la oración por los pecadores y la profunda conversión de los corazones.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 29, 12

Cambiaste mi llanto en gozo, Señor, y me vestiste de fiesta. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Dios y Padre nuestro, que nos diste a la Madre de tu Hijo como Madre nuestra, concédenos que, perseverando en la penitencia y en la oración en favor de la salvación del mundo, podamos promover cada vez con más eficacia el reinado de Cristo, Hijo tuyo y Señor nuestro. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[También a los paganos les ha concedido Dios la conversión que lleva a la vida.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 11, 1-18
En aquellos días, los apóstoles y los hermanos que vivían en Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro regresó a Jerusalén, los circuncidados le hicieron reproches, diciendo: “Has entrado en la casa de unos incircuncisos y has comido con ellos”. Entonces Pedro les contó desde el principio lo que le había pasado: “Estaba yo en la ciudad de Jafa, en oración, cuando tuve una visión y vi algo semejante a un gran mantel, que sostenido por las cuatro puntas, bajaba del cielo hasta donde yo me encontraba. Miré con atención aquella cosa y descubrí que había en ella toda clase de cuadrúpedos, fieras, reptiles y aves. Oí luego una voz que me decía: ‘Levántate, Pedro. Mata el animal que quieras y come’. Pero yo le respondí: ‘Ni pensarlo, Señor. Jamás he comido nada profano o impuro’. La voz del cielo me habló de nuevo: ‘No tengas tú por impuro lo que Dios ha hecho puro’. Esto se repitió tres veces y luego todo fue recogido hacia el cielo. En aquel instante, se presentaron en la casa donde yo estaba tres hombres, que venían de Cesarea, con un recado para mí. El Espíritu me dijo entonces que me fuera con ellos sin dudar. También fueron conmigo estos seis hermanos y todos entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó cómo había visto de pie, ante él, a un ángel que le dijo: ‘Manda a buscar en Jafa a Simón, llamado Pedro. Lo que él te diga, te traerá la salvación a ti y a toda tu familia’. En cuanto empecé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como había descendido al principio sobre nosotros. Entonces me acordé de lo que había dicho el Señor: ‘Juan bautizó con agua; pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo’. Por lo tanto, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesús, ¿quién soy yo para oponerme a Dios?”. Con esto se apaciguaron y alabaron a Dios, diciendo: “Por lo visto, también a los paganos les ha concedido Dios la conversión que lleva a la vida”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL de los salmos 41, 2-3; 42, 3.4

R. Estoy sediento del Dios que da la vida. Aleluya. Como el venado busca el agua de los ríos, así, cansada, mi alma te busca a ti, Dios mío. R. Del Dios que da la vida está mi ser sediento. ¿Cuándo será posible ver de nuevo su templo? R. Envíame, Señor, tu luz y tu verdad; que ellas se conviertan en mi guía y hasta tu monte santo me conduzcan, allí donde Tú habitas. R. Al altar del Señor me acercaré, al Dios que es mi alegría, y a mi Dios, el Señor, le daré gracias al compás de la cítara. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 14

R. Aleluya, aleluya. Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Yo soy la puerta de las ovejas.]
Del santo Evangelio según san Juan 10, 1-10
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”. Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • El apóstol Pedro, de regreso de Cesarea, donde había anunciado el Evangelio y bautizado al pagano Cornelio y a su familia, es reprendido con fuerza por los hermanos judeocristianos por haber entrado –a su entender indebidamente– en casa de paganos. Él entonces, no limitándose a una pura defensa sino manifestándose obediente al Espíritu, se ve obligado a justificar su desconcertante actuación. Entonces les explica lo que la «voz del cielo» le había ordenado, en una misteriosa visión que le pedía no hacer indebidas distinciones en el anuncio del Evangelio... • La solemne imagen pastoral domina todo el capítulo 10 de San Juan. Nuestro pasaje nos abre a dos grandes revelaciones. La primera se entreteje en torno al contraste entre Jesús –el Buen Pastor– y los mercenarios, preocupados sólo de su interés, al que no dudan en sacrificar al mismo rebaño. Pero Jesús ofrece luego una segunda y mayor revelación: Él es «la puerta» del redil. El que no entra por esta puerta, es un ladrón y un asaltante, y las ovejas no lo escucharán. Quienes, en cambio, entren por esta puerta se salvarán y encontrarán pastos abundantes.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Padre santo, la ofrenda de nuestra humildad que, llenos de alegría, te presentamos al celebrar la conmemoración de la santísima Virgen María y concédenos que, asociados al sacrificio de Cristo, recibamos el consuelo en la vida presente y los gozos de la salvación eterna. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Alégrate, Virgen Madre, porque Cristo ha resucitado del sepulcro. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Fortalecidos con los sacramentos pascuales, te rogamos, Señor, que quienes celebramos la memoria de la Madre de tu Hijo, manifestemos la vida de Jesús en nuestra carne mortal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Chávez Sosa Pedro · Leyva Cárdenas Omar Gerard · Parada Andalón Elías · Salcedo Morales Luis Heliodoro ·

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