31 sábado
Verde / Blanco
Feria
o Misa de Santa María en Sábado
MR p. 1130 [1177] / Lecc. II p. 959
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Jdt 13, 18-19
María, el Altísimo te ha bendecido más que a todas las
mujeres de la tierra, y ha glorificado tu nombre de tal modo,
que tu alabanza siempre está en labios de todos.
ORACIÓN COLETA
Señor Dios, cuyo Hijo, estando para morir en la cruz,
quiso que la santísima Virgen María, a quien había escogido
como Madre suya, fuera nuestra Madre, concede, propicio,
a quienes nos acogemos, seguros, bajo su amparo, que
seamos confortados al invocar su nombre maternal. Por
nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Para mí, la vida es Cristo; y la muerte, una ganancia.]
De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses 1, 18b-26
Hermanos: El hecho de que se predique a Cristo me
alegra y me seguirá alegrando, porque sé que esto será para
mi bien, gracias a las oraciones de ustedes y a la ayuda
del Espíritu de Jesucristo. Pues tengo la firme esperanza
de que no seré defraudado y, ahora como siempre, estoy
plenamente seguro de que, ya sea por mi vida, ya sea por
mi muerte, Cristo será glorificado en mí.
Porque para mí, la vida es Cristo; y la muerte, una
ganancia. Pero si el continuar viviendo en este mundo me
permite trabajar todavía con fruto, no sabría yo qué elegir.
Me hacen fuerza ambas cosas: por una parte, el deseo de
morir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho
lo mejor; y por la otra, el de permanecer en vida, porque
esto es necesario para el bien de ustedes.
Convencido de esto, sé que me quedaré y los seguiré
ayudando a todos ustedes para que progresen gozosos en
la fe. Así tendrán en mí, cuando me encuentre de nuevo
entre ustedes, un motivo de gran alegría en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 41
R. Mi alma te busca a ti, Dios mío.
Como el venado busca el agua de los ríos, así, cansada,
mi alma te busca a ti, Dios mío. R.
Del Dios que da la vida está mi ser sediento. ¿Cuándo
será posible ver de nuevo su templo? R.
Recuerdo cuando íbamos a casa del Señor, cantando,
jubilosos, alabanzas a Dios. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 11, 29
R. Aleluya, aleluya.
Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan
de mí, que soy manso y humilde de corazón. R. Aleluya.
EVANGELIO
[El que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que
se humilla, será engrandecido.]
Del santo Evangelio según san Lucas 14, 1, 7-11
Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes
de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando
cómo los convidados escogían los primeros lugares, les
dijo esta parábola:
“Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes
en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado
más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga
a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar,
lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario,
cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando
venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la
cabecera’.
Entonces te verás honrado en presencia de todos los
convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será
humillado; y el que se humilla, será engrandecido”. Palabra
del Señor.
REFLEXIÓN: Los primeros puestos nos atraen
siempre, porque el éxito –según nuestros criterios–
lleva aparejadas muchas ventajas. La propuesta de
Jesús no es mera norma de urbanidad ni argucia
mañosa para salir de todos modos ganando. Ella es
actitud humana y religiosa, que tiene que ver con el
«puesto» en el banquete del Reino. Es el Señor quien
humilla al soberbio y encumbra al humilde, como
cantó María en su «Magníficat» (Cfr. Lc 1, 51-53). Saber
vivir ubicados, caminando en verdad y sencillez como
auténticos creyentes, es el llamado de Jesús, primero
avalado con su ejemplo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, los dones que te ofrecemos, para que
nuestros corazones, inundados con la claridad del Espíritu
Santo, por la intercesión de la siempre Virgen santa María,
se empeñen sin cesar en mantenerse unidos a Cristo, tu
Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 1, 26-27
El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una virgen, y
el nombre de la virgen era María.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios nuestro, concede a quienes has alimentado en la
mesa de la Palabra y de la Eucaristía, rechazar, bajo la
guía y protección de la santísima Virgen, lo que es indigno
del nombre cristiano, y hacer siempre lo que ese nombre
significa. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Visita al Santuario de los Mártires:
Decanatos de Ocotlán.




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