31 domingo
Blanco
IX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
MR p. 447 [445] / Lecc. II p. 18.
LH Semana I del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Bendito sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, porque
ha tenido misericordia con nosotros.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios Padre, que al enviar al mundo la Palabra de verdad
y al Espíritu santificador, revelaste a todos los hombres
tu misterio admirable, concédenos que, profesando la fe
verdadera, reconozcamos la gloria de la eterna Trinidad
y adoremos la Unidad de su majestad omnipotente. Por
nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente.]
Del libro del Éxodo 34, 4b-6. 8-9
En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte
Sinaí, llevando en la mano las dos tablas de piedra, como
le había mandado el Señor. El Señor descendió en una
nube y se le hizo presente.
Moisés pronunció entonces el nombre del Señor, y
el Señor, pasando delante de él, proclamó: «Yo soy el
Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente,
misericordioso y fiel».
Al instante, Moisés se postró en tierra y lo adoró,
diciendo: «Si de veras he hallado gracia a tus ojos, dígnate
venir ahora con nosotros, aunque este pueblo sea de cabeza
dura; perdona nuestras iniquidades y pecados, y tómanos
como cosa tuya». Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL Dan 3
R. Bendito seas, Señor, para siempre.
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito
sea tu nombre santo y glorioso. R.
Bendito seas en el templo santo y glorioso. Bendito
seas en el trono de tu reino. R.
Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu mirada los
abismos y te sientas en un trono rodeado de querubines.
Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo. R.
SEGUNDA LECTURA
[Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del
Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre
con ustedes.]
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios
13, 11-13
Hermanos: Estén alegres, trabajen por su perfección,
anímense mutuamente, vivan en paz y armonía. Y el Dios
del amor y de la paz estará con ustedes.
Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz.
Los saludan todos los fieles.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del
Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre
con ustedes. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Ap 1, 8
R. Aleluya, aleluya.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios
que es, que era y que vendrá. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Dios envió a su Hijo al mundo para que el mundo se
salvara por él.]
Del santo Evangelio según san Juan 3, 16-18
“Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo
único, para que todo el que crea en él no perezca,
sino que tenga la vida eterna. Porque Dios no envió a su
Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se
salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero
el que no cree ya está condenado, por no haber creído en
el Hijo único de Dios". Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Oremos a Dios nuestro Padre que, por Jesucristo,
nos ha revelado su amor y que escucha complacido
los gemidos con que el Espíritu intercede por nosotros:
1. Para que Dios Padre lleve el mundo a su plenitud y haga nacer aquel cielo nuevo y aquella tierra
nueva que nos ha prometido, en la que la humanidad
encontrará la felicidad y podrá contemplar su rostro
glorioso, roguemos al Señor.
2. Para que el Hijo Unigénito de Dios, que se hizo
hombre para desposarse con la Iglesia, infunda en
ella un amor semejante al suyo, roguemos al Señor
3. Para que el Espíritu del Señor, sea padre para los
pobres, consuelo para los tristes, salud para los enfermos y fuerza para los decaídos, roguemos al Señor.
4. Para que los que conocemos el misterio de la
vida íntima de Dios, tengamos celo para anunciarlo
a quienes lo desconocen, a fin de que también ellos
encuentren gozo y descanso en Dios, tal y como se
nos ha revelado, roguemos al Señor.
Padre misericordioso, que enviaste al mundo a tu
Hijo Unigénito y quisiste que tu Espíritu fuera para
nosotros principio de vida, escucha nuestras oraciones, para que –reunidos en la comunión de tu Iglesia–
bendigamos siempre tu nombre glorioso y santo. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por la invocación de tu nombre, santifica, Señor, estos
dones que te presentamos y transfórmanos por ellos en
una continua oblación a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO: El misterio de la Santísima Trinidad.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y
salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Que con tu Hijo único y el Espíritu Santo, eres un solo
Dios, un solo Señor, no en la singularidad de una sola
persona, sino en la trinidad de una sola substancia.
Y lo que creemos de tu gloria, porque tú lo revelaste,
eso mismo lo afirmamos de tu Hijo y también del Espíritu
Santo, sin diferencia ni distinción.
De modo que al proclamar nuestra fe en la verdadera
y eterna divinidad, adoramos a tres personas distintas, en
la unidad de un solo ser e iguales en su majestad.
A quien alaban los ángeles y los arcángeles, y todos los
coros celestiales, que no cesan de aclamarte con una sola
voz: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Gal 4, 6
Porque ustedes son hijos de Dios, Dios infundió en sus
corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: Abbá, Padre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la recepción de este sacramento y nuestra profesión
de fe en la Trinidad santa y eterna, y en su Unidad
indivisible, nos aprovechen, Señor, Dios nuestro, para la
salvación de cuerpo y alma. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MISA DE NUESTRA SENORA DE ZAPOPAN,
PATRONA DE LA ARQUIDIÓCESIS
DE GUADALAJARA
Misa y Lecturas propias
Lecc. III p. 442; 961; 527. Lecc. I p. 187.
ANTÍFONA DE ENTRADA Jdt 15, 9
Tú eres la gloria de Jerusalén, tú eres el honor de
Israel, tú eres el orgullo de nuestra raza.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que en Nuestra
Señora de Zapopan, patrona de nuestra Arquidiócesis
de Guadalajara, nos has concedido una poderosa
evangelizadora y pacificadora, concédenos la paz
deseada, para que vivamos en el amor fraterno. Por
nuestro Señor Jesucristo...
Se dice Gloria.
PRIMERA LECTURA
[Regocíjate, Jerusalén, pues vengo a vivir en medio de ti.]
Del libro del profeta Zacarías 2, 14-17
"Canta de gozo y regocíjate, Jerusalén, pues vengo
a vivir en medio de ti, dice el Señor. Muchas naciones
se unirán al Señor en aquel día; ellas también serán
mi pueblo y yo habitaré en medio de ti y sabrás que el
Señor de los ejércitos me ha enviado a ti.
El Señor tomará nuevamente a Judá como su
propiedad personal en la tierra santa y Jerusalén volverá
a ser la ciudad elegida". ¡Que todos guarden silencio
ante el Señor, pues Él se levanta ya de su santa morada!
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL Lc 1, 46-55
R. Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo
puede. Santo es su nombre.
Mi alma glorifi ca al Señor y mi espíritu se llena de
júbilo en Dios, mi Salvador, porque puso sus ojos en
la humildad de su esclava. R.
Desde ahora me llamarán dichosa todas las
generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas
el que todo lo puede. Santo es su nombre. Y su
misericordia llega de generación en generación a los
que lo temen. R.
Ha hecho sentir el poder de su brazo: dispersó a los
de corazón altanero. Destronó a los potentados y exaltó
a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes
y a los ricos los despidió sin nada. R.
Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de
Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros
padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre. R.
SEGUNDA LECTURA
[Dios, rico en misericordia.]
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios 2, 4-10
Hermanos: La misericordia y el amor de Dios son
muy grandes; porque nosotros estábamos muertos
por nuestros pecados, y Él nos dio la vida con Cristo
y en Cristo. Por pura generosidad suya, hemos sido
salvados. Con Cristo y en Cristo nos ha resucitado y
con Él nos ha reservado un sitio en el Cielo. Así, en
todos los tiempos, Dios muestra, por medio de Jesús,
la incomparable riqueza de su gracia y de su bondad
para con nosotros.
En efecto, ustedes han sido salvados por la gracia,
mediante la fe; y esto no se debe a ustedes mismos,
sino que es un don de Dios. Tampoco se debe a las
obras, para que nadie pueda presumir, porque somos
hechura de Dios, creados por medio de Cristo Jesús,
para hacer el bien que Dios ha dispuesto que hagamos.
Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Lc 1, 45
R. Aleluya, aleluya.
Dichosa tú, santísima Virgen María, que has creído,
porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte
del Señor. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Dichosa tú, porque has creído.]
Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-47
En aquellos días, María se encaminó presurosa a
un pueblo de las montañas de Judea y, entrando
en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta
oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y
levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las
mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo
para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas
llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi
seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá
cuanto te fue anunciado de parte del Señor".
Entonces dijo María: "Mi alma glorifi ca al Señor y
mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi Salvador".
Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACION DE LOS FIELES:
Confiados en la misericordia divina, que por
medio de Santa María Virgen ha visitado y redimido
a su pueblo, oremos a Dios por las necesidades
de los hombres:
A cada invocación responderemos:
¡Te rogamos, óyenos!
1. Para que el Señor –que quiso que la santidad
de la Iglesia se prefi gurara y llegara a feliz término
en la perfección de María, conceda a los cristianos
de esta Arquidiócesis, ser vivo refl ejo de aquella
santidad que resplandece en la Madre de Dios,
roguemos al Señor.
2. Por el Santo Padre Francisco, por nuestro
Obispo José Francisco y por todos nuestros
pastores, para que –a imitación de los primeros
evangelizadores que nos trajeron la fe cristiana–
sigan ofreciendo a nuestro mundo el alegre
testimonio de una vida santa, roguemos al Señor.
3. Por nuestros gobernantes, y por todos los
responsables de los destinos de nuestro pueblo,
para que su labor tenaz y desinteresada haga crecer
el amor y la justicia en nuestra sociedad, superando
toda división y todo egoísmo, roguemos al Señor.
4. Por todos los miembros de la vida consagrada
y por los laicos comprometidos en la labor de
la Nueva Evangelización, para que den un claro
testimonio de vida cristiana y una colaboración
efi caz a la prosperidad de nuestro Patria, roguemos
al Señor.
5. Para que, por intercesión de nuestra Madre
del cielo, el Señor visite a los que viven solos,
abandonados, descorazonados o tristes, fortalezca
su esperanza y puedan encontrar en nosotros una
mano amiga que salga en su ayuda, roguemos
al Señor.
6. Por nuestra santa Iglesia de Guadalajara –
fi el portadora de la vocación maternal de nuestra
Santa Patrona– para que, siguiendo fi elmente su
ejemplo, continúe anunciando valerosamente la
Buena Nueva de Jesucristo en todos los ámbitos
de nuestra sociedad, roguemos al Señor.
Dios nuestro, que has querido que Nuestra Señora
de Zapopan fuera ayuda y patrona de quienes
peregrinamos hacia la Patria eterna en estas benditas
tierras –regadas por la sangre de tantos mártires–
escucha nuestras plegarias y haz que, confi ando en
su ayuda poderosa, obtengamos los bienes que te
hemos pedido. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te ofrecemos, Señor, este sacrifi cio de expiación,
al celebrar la festividad de la santísima Virgen María,
nuestra Señora de Zapopan, y pedimos para tu familia
los dones de la unidad y de la paz. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
¡Oh dichosa Madre de la Iglesia, que avivas en
nosotros el Espíritu de Jesucristo!
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor, tu Espíritu de caridad, para que,
alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, en
esta conmemoración de la Virgen María, nuestra Señora
de Zapopan, cultivemos efi cazmente entre nosotros la
paz que Él nos dio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN A LA VIRGEN DE ZAPOPAN
¡Oh Santísima Virgen de Zapopan,
Madre amorosa y protectora nuestra!
Tú que eres consuelo de los afl igidos,
refugio de los necesitados
y esperanza de quienes confían en tu intercesión,
escucha hoy mi súplica.
Bajo tu amparo pongo mi vida,
mi familia y mis preocupaciones.
Intercede ante tu Hijo Jesús
para que me conceda fortaleza en las pruebas,
salud en la enfermedad,
trabajo en la necesidad
y paz en mi corazón.
Virgen Santísima,
líbranos de todo mal,
protege nuestros hogares
y guíanos por
el camino del bien.
Con humildad y confianza
me encomiendo a tu
maternal cuidado.
Amén.




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