31 martes
Morado
MARTES SANTO
MR p. 261 [273] / Lecc. I p. 805
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 26, 12
No me entregues, Señor, al odio de los que me
persiguen, pues han surgido contra mí testigos falsos,
que respiran violencia.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Dios todopoderoso y eterno, celebrar de
tal modo los sacramentos de la pasión del Señor, que
nos hagamos dignos de recibir tu perdón. Por nuestro
Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Te convertiré en luz de las naciones, para que llegue mi
salvación hasta los últimos rincones de la tierra.]
Del libro del profeta Isaías 49, 1-6
Escúchenme, islas; pueblos lejanos, atiéndanme. El Señor
me llamó desde el vientre de mi madre; cuando aún estaba
yo en el seno materno, él pronunció mi nombre.
Hizo de mi boca una espada filosa, me escondió en la
sombra de su mano, me hizo flecha puntiaguda, me guardó en
su aljaba y me dijo: “Tú eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré
mi gloria”. Entonces yo pensé: “En vano me he cansado,
inútilmente he gastado mis fuerzas; en realidad mi causa estaba
en manos del Señor, mi recompensa la tenía mi Dios”.
Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno
materno, para que fuera su servidor, para hacer que Jacob
volviera a él y congregar a Israel en torno suyo –tanto
así me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza–. Ahora,
pues, dice el Señor: “Es poco que seas mi siervo sólo para
restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes
de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para
que mi salvación llegue hasta los últimos rincones de la
tierra”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 70
R. En ti, Señor, he puesto mi esperanza.
Señor, tú eres mi esperanza, que no quede yo jamás
defraudado. Tú, que eres justo, ayúdame y defiéndeme;
escucha mi oración y ponme a salvo. R.
Sé para mí un refugio, ciudad fortificada en que me
salves. Y pues eres mi auxilio y mi defensa, líbrame, Señor,
de los malvados. R.
Señor, tú eres mi esperanza; desde mi juventud en ti
confío. Desde que estaba en el seno de mi madre, yo me
apoyaba en ti y tú me sostenías. R.
Yo proclamaré siempre tu justicia y a todas horas, tu
misericordia. Me enseñaste a alabarte desde niño y seguir
alabándote es mi orgullo. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Señor Jesús, rey nuestro, para obedecer al Padre, quisiste
ser llevado a la cruz como manso cordero al sacrificio. R.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
EVANGELIO
[Uno de ustedes me entregará. No cantará el gallo antes de que
me hayas negado tres veces.]
Del santo Evangelio según san Juan 13, 21-33. 36-38
En aquel tiempo, cuando Jesús estaba a la mesa con sus
discípulos, se conmovió profundamente y declaró: “Yo les
aseguro que uno de ustedes me va a entregar”. Los discípulos
se miraron perplejos unos a otros, porque no sabían de quién
hablaba. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, se hallaba
reclinado a su derecha. Simón Pedro le hizo una seña y le
preguntó: “¿De quién lo dice?” Entonces él, apoyándose en el
pecho de Jesús, le preguntó: “Señor, ¿quién es?” Le contestó
Jesús: “Aquel a quien yo le dé este trozo de pan, que voy a
mojar”. Mojó el pan y se lo dio a Judas, hijo de Simón el
Iscariote; y tras el bocado, entró en él Satanás.
Jesús le dijo entonces a Judas: “Lo que tienes que hacer,
hazlo pronto”. Pero ninguno de los comensales entendió a
qué se refería; algunos supusieron que, como Judas tenía a
su cargo la bolsa, Jesús le había encomendado comprar lo
necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después
de tomar el bocado, salió inmediatamente. Era de noche.
Una vez que Judas se fue, Jesús dijo: “Ahora ha sido
glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado
en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también Dios lo
glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará.
Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Me buscarán,
pero como les dije a los judíos, así se lo digo a ustedes ahora:
‘A donde yo voy, ustedes no pueden ir’ ”. Simón Pedro le
dijo: “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús le respondió: “A donde
yo voy, no me puedes seguir ahora; me seguirás más tarde”.
Pedro replicó: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora?
Yo daré mi vida por ti”. Jesús le contestó: “¿Conque darás
tu vida por mí? Yo te aseguro que no cantará el gallo, antes
de que me hayas negado tres veces”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: En el dramático contexto de la última
Cena, la exigente misión de Jesús se hace sentir en signos
muy cálidos y muy concretos. Como el Mesías largamente
anunciado y ardientemente esperado, Él lleva inscrito en
su mismo destino la tarea de «reunir a los supervivientes
de Israel» y de ser, en adelante, «luz de las naciones». Se
acerca la noche tenebrosa de la traición. Aquí dos hombres
fallan: Judas y Pedro. Pero su pecado tiene origen diverso.
En uno es la avaricia que odia, en otro la debilidad que
ama. Y, por eso, su final va a ser muy distinto.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira con bondad, Señor, las ofrendas de esta familia tuya
y, ya que la hiciste partícipe de tus sagrados dones, concédele
obtener plenamente su fruto. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio II de la Pasión del Señor, p. 498 [202].
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Rom 8, 32
Dios no escatimó la vida de su propio Hijo, sino que lo
entregó por todos nosotros.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados por estos dones de salvación, suplicamos,
Señor, tu misericordia, para que este Sacramento, que nos
nutre en nuestra vida temporal, nos haga partícipes de la
vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Dios y Padre nuestro, al pueblo que quiere obedecerte,
purifícalo de la antigua maldad por tu misericordia y hazlo
capaz de una santa renovación. Por Jesucristo, nuestro Señor.




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