Lectura del Día

Lecturas


11 diciembre del 2017

11 lunes
Morado / Blanco
Feria, o SAN DÁMASO I, Papa
MR pp. 849 y 894 [885 y 933] / Lecc. I p. 372

Fue Papa de 366 a 384. Es célebre por su fervor en promover el culto a los mártires de Roma. Restauró los antiguos cementerios, consignó en las inscripciones los recuerdos de las grandes persecuciones, con lo cual impulsó definitivamente el culto de esos santos. Además, por petición del Papa Dámaso, san Jerónimo tradujo la Biblia al latín.

ANTÍFONA DE ENTRADA

El Señor lo eligió sumo sacerdote, le abrió sus tesoros y derramó sobre él toda clase de bendiciones.

ORACIÓN COLECTA

Concédenos, Señor, celebrar siempre los méritos de tus mártires a ejemplo del Papa san Dámaso, que tanto los amó y veneró. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Dios mismo viene a salvarnos.]
Del libro del profeta Isaías 35, 1-10
Esto dice el Señor: “Regocíjate, yermo sediento. Que se alegre el desierto y se cubra de flores, que florezca como un campo de lirios, que se alegre y dé gritos de júbilo, porque le será dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. Fortalezcan las manos cansadas, afiancen las rodillas vacilantes. Digan a los de corazón apocado: ‘¡Ánimo! No teman. He aquí que su Dios, vengador y justiciero, viene ya para salvarlos’. Se iluminarán entonces los ojos de los ciegos y los oídos de los sordos se abrirán.
Saltará como un venado el cojo y la lengua del mudo cantará. Brotarán aguas en el desierto y correrán torrentes en la estepa. El páramo se convertirá en estanque y la tierra sedienta, en manantial. En la guarida donde moran los chacales, verdearán la caña y el papiro. Habrá allí una calzada ancha, que se llamará ‘Camino Santo’; los impuros no la transitarán, ni los necios vagarán por ella. No habrá por ahí leones ni se acercarán las fieras. Por ella caminarán los redimidos. Volverán a casa los rescatados por el Señor, vendrán a Sión con cánticos de júbilo, coronados de perpetua alegría; serán su escolta el gozo y la dicha, porque la pena y la aflicción habrán terminado”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14

R. Nuestro Dios viene a salvarnos.
Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra. R.
La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron, la fidelidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo. R.
Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R. Aleluya, aleluya.
Ya viene el rey, el Señor de la tierra; Él nos librará de nuestra esclavitud. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Hoy hemos visto maravillas.]
Del santo Evangelio según san Lucas 5, 17-26
Un día Jesús estaba enseñando y estaban también sentados ahí algunos fariseos y doctores de la Ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, de Judea y de Jerusalén. El poder del Señor estaba con Él para que hiciera curaciones. Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de entrar, para colocarlo delante de Él; pero como no encontraban por dónde meterlo a causa de la muchedumbre, subieron al techo y por entre las tejas lo descolgaron en la camilla y se lo pusieron delante a Jesús. Cuando Él vio la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico: “Amigo mío, se te perdonan tus pecados”. Entonces los escribas y fariseos comenzaron a pensar: “¿Quién es este individuo que así blasfema? ¿Quién, sino sólo Dios, puede perdonar los pecados?”. Jesús, conociendo sus pensamientos, les replicó: “¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil decir: ‘Se te perdonan tus pecados’ o ‘Levántate y anda’? Pues para que vean que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados –dijo entonces al paralítico–: Yo te lo mando: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. El paralítico se levantó inmediatamente, en presencia de todos, tomó la camilla donde había estado tendido y se fue a su casa glorificando a Dios. Todos quedaron atónitos y daban gloria a Dios, y llenos de temor, decían: “Hoy hemos visto maravillas”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • La salvación, prometida con desbordantes imágenes, será realizada con plenitud en los tiempos mesiánicos. «Dios viene a salvarnos» – asegura el profeta– y el pueblo salvado por Él avanzará sin temores por una vía santa. Las enfermedades serán sanadas y todos tendrán motivos para alabar, agradecidos, a su Salvador. El cambio será absolutamente radical: de esclavos en el exilio, pasarán a ser hombres libres ya en su propia tierra. Entonces Dios mismo vendrá a establecer con su pueblo una nueva relación de amistosa familiaridad... • La desconcertante curación del paralítico manifiesta el doble poder que el Padre ha dado a Jesús: el poder sobre las enfermedades del cuerpo y, sobre todo, el poder de perdonar los pecados. Los ingeniosos amigos del paralítico piden para él la salud del cuerpo. Jesús, en cambio, le concede primero la salvación del alma, al perdonarle sus pecados. El Señor perdona de buen grado al hombre si éste está de verdad dispuesto a convertirse, es decir, a cambiar de vida, a abandonar decididamente el mal y a retornar a Dios de todo corazón.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, este sacrificio que, para tu gloria, tu pueblo ofrece en honor de san Dámaso, y concédenos alcanzar la eterna salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 10, 11

El buen Pastor da la vida por sus ovejas.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, Dios nuestro, los sacramentos que hemos recibido fortalezcan en nosotros el fuego de la caridad que encendió con ímpetu a san Dámaso y lo llevó a entregarse siempre por tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

Una mirada que nos hace hermanos…
«Dichosa tú, que has creído» (Lc 1, 45)… Con estas palabras saludó Isabel la presencia de María. Palabras que nacen de sus entrañas como eco de todo lo que experimentó con la visita a su prima. Esta escena evangélica lleva consigo todo el dinamismo de la «visita» de Dios: cuando Dios sale a nuestro encuentro moviliza nuestras entrañas, pone en movimiento lo que somos hasta transformar toda nuestra vida en alabanza y bendición. Cuando Dios nos visita nos deja inquietos, con la sana inquietud de aquellos que se sienten invitados a anunciar que Él vive y está en medio de su pueblo… Así lo vemos en María –la primera discípula y misionera, la nueva Arca de la Alianza– quien, a partir de 1531, corrió al Tepeyac para servir y acompañar a ese Pueblo que estaba gestándose con dolor, convirtiéndose en su «piadosa» Madre. Con Isabel también nosotros, en su día, queremos saludarla diciendo: «Feliz de ti, María, porque has creído» y porque sigues creyendo «que se cumplirá todo lo que te fue anunciado de parte del Señor» (Lc 1, 45)… María es “ícono” de la mujer creyente y orante, que sabe acompañar y alentar nuestra fe y nuestra esperanza en las distintas etapas que nos toca atravesar… Ciertamente tendremos que aprender de esa fe recia y servicial que ha caracterizado y caracteriza a nuestra Madre. Aprender de esa fe que sabe meterse dentro de la historia para ser «sal» y «luz» en nuestras vidas y en nuestra atormentada, inquieta y fragmentada sociedad (Cfr. Mt 4, 13-16).
Aun así, frente a todas estas dramáticas situaciones, tenemos que decir con Isabel: «Feliz de ti por haber creído», y aprender de esa fe recia y servicial que ha caracterizado y caracteriza a nuestra Madre… Celebrar la memoria de María es celebrar que nosotros, al igual que ella, estamos invitados a salir e ir al encuentro de los demás con su misma mirada, con sus mismas entrañas de misericordia, con sus mismos gestos. Una mirada que nos hace hermanos… Lo hacemos porque –al igual que Juan Diego– sabemos que aquí está nuestra Madre, que estamos bajo su sombra y su resguardo, que es la fuente de nuestra alegría, que estamos en el cruce de sus brazos: «¿No estoy yo aquí, que soy tu madre?».
[Sintetizado de: Papa Francisco, Homilía, 12-XII-2016].

MONICIONES:

ENTRADA: En el corazón del Adviento –el tiempo mariano por excelencia dentro del año litúrgico– México y toda América celebra con gozo a su celestial Patrona, Nuestra Señora de Guadalupe… La Virgen María quiere enseñarnos a ir al encuentro de su Hijo Jesucristo. Al igual que su mensajero predilecto, San Juan Diego, sepamos ponernos con toda confianza en las manos de ella, “Madre del verdadero Dios por quien se vive”.

1ª. LECTURA: [Is 7, 10-14] Ocho siglos antes de Cristo, el Señor invita al desencantado rey Ajaz a que le pida “una señal”, como muestra de que aún confía en su protección… Entonces le promete un “signo” insospechado: le enviará a un Niño cuyo nombre –«Dios con nosotros»– lo hará presente entre su pueblo.

O bien: [Eclo 24, 23-31] Con una lectura llena de imágenes poéticas se nos presenta lo que la Iglesia ha aplicado siempre a la Madre de Jesús y Madre nuestra… Ella quiere ser, para cada uno de sus hijos, la “Madre del amor y de la santa esperanza”.

2ª. LECTURA: [Gál 4, 4-7] San Pablo nos recuerda que el centro de la historia de nuestra Salvación es Cristo, nacido de una Mujer… Él vino para liberarnos de nuestras esclavitudes y para hacernos hijos muy amados del Padre.

EVANGELIO: [Lc 1, 39-48] En el Evangelio San Lucas nos relata cómo María va presurosa a visitar a su parienta Isabel… De igual forma quiere encontrarse con cada uno de nosotros para enseñarnos a estar siempre disponibles al servicio de nuestros hermanos. OFRENDAS: En esta fiesta tan singular, vengamos a presentarle nuestras humildes ofrendas al Señor… Él hará que el “milagro de las rosas” se haga presente en nuestros corazones, por medio de una lluvia de gracias y bendiciones.

COMUNIÓN: El gran regalo que Santa María de Guadalupe viene a traernos es a su mismo Hijo Jesucristo… Con gran devoción, acerquémonos ahora a recibir el Cuerpo y la Sangre de nuestro Salvador.

DESPEDIDA: La fiesta de nuestra Madre Santísima debe comprometernos a mejorar nuestras vidas… ¡Sigamos preparándonos con entusiasmo a recibir al Señor que viene a salvarnos!

Felicidades a nuestros Sacerdotes

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