Lectura del Día

Lecturas



5 noviembre del 2018

5 lunes
Verde

Feria o Misa por los moribundos
MR p. 1103 [1149] / Lecc II p. 962

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 53, 4

El Señor ha cargado nuestros sufrimientos, ha soportado nuestros dolores.

ORACIÓN COLECTA

Dios omnipotente y misericordioso, que al decretar la muerte para el género humano, en tu misericordia abriste las puertas de la vida eterna, mira con piedad a quienes se encuentran luchando ahora en la agonía, para que, asociados a la pasión de Cristo y sellados con su sangre, puedan llegar a tu presencia limpios de toda culpa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Tengan un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma.]
De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses 2, 1-4
Hermanos: Si alguna fuerza tiene una advertencia en nombre de Cristo, si de algo sirve una exhortación nacida del amor, si nos une el mismo Espíritu y si ustedes me profesan un afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo todos una misma manera de pensar, un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma. Nada hagan por espíritu de rivalidad ni presunción; antes bien, por humildad, cada uno considere a los demás como superiores a sí mismo y no busque su propio interés, sino el del prójimo. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 130, 1.2.3

R. Dame, Señor, la paz junto a ti.
Señor, mi corazón no es ambicioso ni mis ojos soberbios; grandezas que superen mis alcances no pretendo. R.
Estoy, Señor, por lo contrario, tranquilo y en silencio, como niño recién amamantado en los brazos maternos. R.
Que igual en el Señor esperen los hijos de Israel, ahora y siempre. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 8, 31. 32

R. Aleluya, aleluya.
Si se mantienen fieles a mi palabra, dice el Señor, serán verdaderamente discípulos míos y conocerán la verdad. R. Aleluya.

EVANGELIO

[No invites a tus amigos, sino a los pobres.]
Del santo Evangelio según san Lucas 14, 12-14
En aquel tiempo, Jesús dijo al jefe de los fariseos que lo había invitado a comer: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • San Pablo continúa su exhortación, invitando a los fieles de Filipos a vivir la “unidad en la diversidad”. El testimonio cristiano más convincente es, sin duda, el espíritu con el que ellos lleguen a tratarse con sinceridad y sin fingimientos, con extremo desinterés, superando así desigualdades y diferencias. Este “altruismo” será la expresión más segura de amor cristiano entre los hermanos. Y lo que hará posible esta actitud será la humildad, que los llevará a considerar a los otros más dignos de aprecio que a ellos mismos... • Característico de la comunidad de los discípulos es estar abiertos a todos, en particular a los que carecen de lo más elemental. De este modo serán imitadores de la bondad del mismo Dios. Con rasgos muy precisos –sintetizados en la frase: «porque ellos no tienen con qué corresponderte»– Jesús nos muestra aquí un componente fundamental de esta caridad, es decir, el desinterés absoluto. Este amor evangélico no estará ya motivado por los propios “vacíos”, sino que brotará de una “plenitud interior”. Si somos capaces de actuar así, nuestro amor conquistará el mundo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor Dios, el sacrificio que, confiados, te ofrecemos por tus siervos que se hallan al final de la vida; y por la eficacia de este sacramento, concédeles quedar purificados de todas sus culpas, para que, habiendo soportado en esta vida el sufrimiento que en tu providencia dispusiste, alcancen en la vida futura el descanso eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6,54

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, dice el Señor, y yo lo resucitaré el último día.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Por la eficacia de este sacramento, dígnate, Señor, confortar piadosamente, con tu gracia, a tus siervos, para que, en la hora de la muerte, puedan vencer al enemigo y merezcan pasar con tus ángeles a la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Gómez Limón Juan Carlos Eduardo · Gutiérrez Montaño Antonio · Gutiérrez Ruiz Cuauthémoc ·

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