Lectura del Día

Lecturas



8 Enero del 2018

8 martes
Blanco

FERIA
MR p. 180 [192] / Lecc. I p. 468

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 117, 26-27

Bendito el que viene en nombre del Señor. El Señor es Dios, Él nos ilumina.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, cuyo Unigénito se manifestó en la realidad de nuestra carne, concédenos, por aquel que hemos conocido semejante a nosotros en lo exterior, que merezcamos quedar interiormente renovados. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Dios es amor.]
De la primera carta del apóstol san Juan 4, 7-10
Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él. El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 71, 2. 3-4ab. 7-8

R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Comunica, Señor, al rey tu juicio y tu justicia, al que es hijo de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu pueblo justamente. R.
Justicia y paz ofrecerán al pueblo las colinas y los montes. El rey hará justicia al oprimido y salvará a los hijos de los pobres. R.
Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras era. De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 4, 18

R. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y proclamar la liberación a los cautivos. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Al multiplicar los panes, Jesús se manifiesta como profeta.]
Del santo Evangelio según san Marcos 6, 34-44
En aquel tiempo, al desembarcar Jesús, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando, y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas. Cuando ya atardecía, se acercaron sus discípulos y le dijeron: “Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despide a la gente para que vayan por los caseríos y poblados del contorno y compren algo de comer”. Él les replicó: “Denles ustedes de comer”. Ellos le dijeron: “¿Acaso vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?”. Él les preguntó: “¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver”. Cuando lo averiguaron, le dijeron: “Cinco panes y dos pescados”. Entonces ordenó Jesús que la gente se sentara en grupos sobre la hierba verde y se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Tomando los cinco panes y los dos pescados, Jesús alzó los ojos al cielo, bendijo a Dios, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran; lo mismo hizo con los dos pescados. Comieron todos hasta saciarse, y con las sobras de pan y de pescado que recogieron llenaron doce canastos. Los que comieron fueron cinco mil hombres. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • El amor hacia los hermanos –capaz de perdonar e incluso de dar la vida por ellos– no puede brotar de las puras energías humanas: éste sólo viene de Dios porque Él es, por definición, «Amor». San Juan entendió quién es Dios a través de la experiencia de la encarnación: Dios ha enviado a su Hijo al mundo para que nosotros pudiéramos tener la vida. Este singular afecto, si de verdad es auténtico, junto con una respuesta “vertical” de amor a Dios, nos pide un ejercicio “horizontal” de amor a nuestros prójimos (Cfr. Jn 13, 35 y 4,12-20)… • Con un milagro que quedará especialmente grabado en la experiencia de sus seguidores, Jesús corresponde al “hambre” de verdad de sus ávidos oyentes que lo había seguido hasta “un lugar solitario”. Él siente compasión por quienes «andaban como ovejas sin pastor», y les proporciona un pan milagroso. Las multitudes seguían a Jesús para escuchar su palabra y recibieron también el pan que ellos no habían pedido. Quien busca sinceramente los bienes espirituales, ha de estar seguro de que recibirá de Dios también e igualmente los bienes materiales.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta benignamente, Señor, los dones de tu pueblo, para que recibamos, por este sacramento celestial, aquello mismo que el fervor de nuestra fe nos mueve a proclamar. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Ef 2, 4; Rom 8, 3

Por el gran amor con que nos amó, Dios envió a su propio Hijo con una naturaleza semejante a la del pecado.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor Dios, que nos unes a ti al permitirnos participar en tus sacramentos, realiza su poderoso efecto en nuestros corazones, y que la misma recepción de este don tuyo nos haga más dignos de seguirlo recibiendo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Ramírez Quintana José Alfonso Marcos ·

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