Lectura del Día

Lecturas



18 julio del 2018

18 miércoles
Verde

Feria o Misa por los que nos afligen
MR p. 1099 [1145] / Lecc. II p. 568

ANTÍFONA DE ENTRADA Lc 6, 27-28

Amen a sus enemigos, dice el Señor, hagan el bien a los que los aborrecen; bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que, en virtud del mandamiento de tu amor, quieres que ofrezcamos amor sincero a cuantos nos afligen, concédenos cumplir los mandatos de la nueva ley de tal modo, que nos esforcemos en devolver bien por mal y en sobrellevarnos mutuamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[¿Acaso presume el hacha frente al que corta con ella?]
Del libro del profeta Isaías 10, 5-7. 13-16
Esto dice el Señor: “¡Ay Asiria, bastón de mi ira, vara que mi furor maneja! Contra una nación impía voy a guiarte, contra un pueblo que experimenta mi cólera voy a mandarte, para que lo saquees y lo despojes y lo pisotees como el lodo de las calles. Pero Asiria no lo piensa así ni son éstos sus planes; su intención es arrasar y exterminar numerosas naciones, pues dice: ‘Con el poder de mi mano lo hice y con mi sabiduría, porque soy inteligente; he borrado las fronteras de los pueblos, he saqueado sus tesoros y, como un gigante, he derribado a sus jefes. Como un nido al alcance de mi mano alcancé la riqueza de los pueblos y como se recogen los huevos abandonados, así cogí yo toda la tierra y no hubo quien aleteara ni abriera el pico ni piara’ ˮ. Pero el Señor dice: “¿Acaso presume el hacha frente al que corta con ella? ¿O la sierra se tiene por más grande que aquel que la maneja? Como si la vara pudiera mover al que la levanta y el bastón pudiera levantar a quien no es de madera. Por eso, el Señor de los ejércitos hará enflaquecer a los bien alimentados y le prenderá fuego a su lujo, como se enciende la leña”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 93, 5-6. 7-8. 9-10. 14-15

R. Escucha, Señor, a tu pueblo.
Señor, los malvados humillan a tu pueblo y oprimen a tu heredad; asesinan a las viudas y a los forasteros y degüellan a los huérfanos. R.
Y comentan: “El Señor no lo ve, el Dios de Jacob no se entera”. Entérense, insensatos; necios, ¿cuándo van ustedes a entender? R.
El que plantó el oído, ¿no va a oír? El que formó el ojo, ¿no va a ver? El que educa a los pueblos, ¿no va a castigar? El que instruye al hombre, ¿no va a saber? [R. Escucha, Señor, a tu pueblo.]
Jamás rechazará Dios a su pueblo ni dejará a los suyos sin amparo. Hará justicia al justo y dará un porvenir al hombre honrado. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIOCfr. Mt 11, 25

R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino R. Aleluya.

EVANGELIO

[Escondiste estas cosas a los sabios y las revelaste a la gente sencilla.]
Del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-27
En aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien. El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Palabra del Señor. REFLEXIÓN: • Esta página es una llamada a reflexionar sobre los acontecimientos de la historia, sea de la “gran historia” universal que de nuestra “pequeña historia” personal. En la segunda mitad del siglo VIII a. C., Asiria había devastado el Medio Oriente y se había convertido en un peligro mortal también para Judea. Isaías –al sopesar las consecuencias de ciertos comportamientos del pueblo– los invita a pensar en que aún los acciones más crueles son solamente un «bastón» en las manos de Dios, que puede utilizarlo para purificar incluso a sus elegidos... • Jesús, el revelador del Padre por excelencia, exulta de gozo y le expresa su profunda complacencia por la elección que Él ha hecho de los que, a los ojos del mundo, suelen ser tenidos por los más “insignificantes”. Al hacer esto, Jesús nos transporta al conocimiento del insuperable misterio de comunión que hay entre Él y «su» Padre. La fe auténtica –que nos hace capaces de adherirnos firmemente a Cristo y a su Iglesia– supone siempre humildad y confianza. Sólo quien no “presume” de sí mismo puede entrar en intimidad con Dios.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Anhelando estar en paz con todos, te ofrecemos, Señor, este sacrificio por nuestros adversarios, y conmemoramos la muerte de tu Hijo, por la cual, habiendo nosotros perdido tu amistad, fuimos reconciliados contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 5, 9-10

Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Por estos sacramentos de nuestra reconciliación contigo, concédenos, Señor Dios, convivir en paz con todos y convertir a nuestros enemigos en amigos tuyos, y que se reconcilien con nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes García Gutiérrez Jesús · Gutiérrez Cárdenas Rufino · Hernández Rosales Daniel · Islas Pérez José · Miramontes Castañeda Luis Antonio ·

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19 de julio de 2018

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