Lectura del Día

Lecturas



22 septiembre del 2018

22 sábado
Verde / Rojo

De Feria o Misa Votiva DE SANTA MARÍA DE GUADALUPE
MR, p. 1140 (1189) / Lecc. II, p. 812

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 44, 10

María, nuestra reina, está de pie a la derecha de Cristo, enjoyada con oro de Ofir.

ORACIÓN COLECTA

Padre celestial, que nos has dado a santa María de Guadalupe como madre y causa de nuestra alegría, concédenos amarla y venerarla como verdaderos hijos suyos, y así poder recibir los bienes de la fe que nos invitas a esperar. Por nuestro Señor Jesucristo…

PRIMERA LECTURA

[Se entierra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios

Hermanos: Hay algunos que preguntan: “¿Cómo resucitan los muertos? ¿Qué clase de cuerpo van a tener?”. Es que no se han puesto a pensar que el grano que se siembra tiene que morir, para que nazca la planta. Lo que se siembra no es la planta que va a brotar, sino solamente la semilla, por ejemplo, de trigo o de cualquier otra cosa. Lo mismo sucede en la resurrección de los muertos: se siembra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible; se siembra un cuerpo miserable y resucita glorioso; se siembra débil y resucita fuerte; se siembra un cuerpo puramente humano y resucita un cuerpo vivificado por el Espíritu divino. Pues si existe un cuerpo puramente humano, también existe un cuerpo vivificado por el Espíritu. En efecto, la Escritura dice que el primer hombre, Adán, fue un ser que tuvo vida; el último Adán es Espíritu que da la vida. Sin embargo, no existe primero lo vivificado por el Espíritu, sino lo puramente humano; lo vivificado por el Espíritu viene después. El primer hombre, hecho de tierra, es terreno; el segundo viene del cielo. Como fue el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como es el hombre celestial, así serán los celestiales. Y del mismo modo que fuimos semejantes al hombre terreno, seremos también semejantes al hombre celestial. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 55, 10. 11-12. 13-14

R. Caminaré en la presencia del Señor. Yo sé bien que el Señor está conmigo; por eso en Dios, cuya promesa alabo, sin temor me confío. ¿Qué hombre ha de poder causarme daño? R. Te debo, Señor, las promesas que te hice, te las cumpliré con acción de gracias, porque libraste mi vida de la muerte, mis pies de la caída, para que camine en la presencia de Dios, mientras tengo la luz de la vida. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Lc 8, 15

R. Aleluya, aleluya. Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia.]
Del santo Evangelio según san Lucas 8, 4-15
En aquel tiempo, mucha gente se había reunido alrededor de Jesús, y al ir pasando por los pueblos, otros más se le unían. Entonces les dijo esta parábola: Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pisó y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, y al brotar, se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos, y al crecer éstos, los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena, crecieron y produjeron el ciento por uno”. Dicho esto, exclamó: “El que tenga oídos para oír, que oiga”. Entonces le preguntaron los discípulos: “¿Qué significa esta parábola?”. Y Él les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los demás, sólo en parábolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan. La parábola significa esto: la semilla es la palabra de Dios. Lo que cayó en el camino representa a los que escuchan la palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso representa a los que, al escuchar la palabra, la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba, fallan. Lo que cayó entre espinos representa a los que escuchan la palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no dan fruto. Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • Una vez aceptado, por medio de la fe, el hecho de la resurrección, quedaba ahora por resolver el difícil interrogante acerca de sus diversas modalidades. Es entonces cuando San Pablo –recurriendo a algunos ejemplos muy concretos de lo que encontramos normalmente en la naturaleza– viene a sostener que el cuerpo de los resucitados es cualitativamente diferente de un cuerpo terrenal. Su nueva condición queda ya indisolublemente unida a la de Cristo, el Nuevo Adán, que lo vivifica por medio de su Espíritu. Y es entonces cuando, finalmente, todo sufrimiento se cambiará en gozo… • La parábola del sembrador –y de los muy distintos resultados que se llegan a obtener de su siembra– nos recuerda que la palabra de Dios va esparcida a manos llenas y en condiciones muy variadas. Ella, sin embargo, a nadie violenta y no actúa automáticamente, sino que requiere del encuentro con una «tierra buena», esto es, con nuestra correspondencia personal. En esta parábola, explicada por Jesús mismo, se halla una original clasificación establecida quizá teniendo en cuenta los primeros y arduos resultados de la predicación apostólica.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que el Espíritu Santo, que cubrió con su sombra a la Virgen María, nos ayude a presentarte estos dones y así se conviertan para nuestro buen en comida y bebida de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 1, 35

Dichosa eres, Virgen María, porque el Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios y Padre nuestro, que nos has alimentado con esta Eucaristía, haz que te sirvamos con una conducta irreprochable, y unidos a la Virgen María, proclamemos tu grandeza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Aguirre Solís Eduardo · Álvarez Mayoral Adrián · García Zamora Jesús · García Zavala Ramiro · González Hermosillo Renato · Silva Pérez Daniel ·

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