Lectura del Día

Lecturas


25 diciembre del 2017

25 lunes
Blanco

Solemnidad con Octava, La Natividad del Señor Misa de Noche Buena
MR p. 162 [176] / Lecc. I p. 427.

MONICIONES:
ENTRADA: Estamos reunidos en nombre del Señor para festejar esta Noche Buena. Las tinieblas que están ahora a nuestro rededor, pueden simbolizar la vida sin Cristo… Pero nuestra asamblea –ahora brillante y gozosa– nos recuerda que Cristo es la «luz verdadera que ilumina a todo hombre», y que Él quiere seguir estando siempre con nosotros. ¡Que esta noche de gracia traiga la paz a todos los pueblos de la tierra, pero especialmente al nuestro, tan necesitado de su protección!

1ª. LECTURA: [Is 9, 1-3. 5-6] Frente a una situación de miedo, de opresión y de tinieblas, el profeta Isaías anuncia el nacimiento de un Niño, destinado a ser el Rey ideal de Israel… Él vendrá con el poder de Dios a implantar la justicia y el derecho sobre la tierra.

2ª. LECTURA: [Tit 2, 11-14] Cristo se encarnó y vino al mundo para ser el mediador entre Dios y los hombres… El apóstol San Pablo nos exhorta a cooperar con la gracia del Señor, mientras aguardamos el retorno de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

EVANGELIO: [Lc 2, 1-14] La primera manifestación del nacimiento admirable de Jesús no es a los sabios y a los poderosos, sino a unos humildes pastores… La proclamación de los ángeles confirma la identidad mesiánica y divina del Niño de Belén.

OFRENDAS: Al presentar nuestros dones al Señor, pidámosle que nos haga participar de la divinidad de Aquél que –al entregarse sin reservas por nosotros– se ha dignado compartir nuestra pobre condición humana.

COMUNIÓN: Hoy Jesús se nos ofrece de nuevo y de una forma muy especial... Con renovado fervor, acerquémonos a recibirlo en la santa comunión, pidiéndole que su venida traiga prosperidad a nuestros hogares.

DESPEDIDA: Cristo –el Príncipe de paz– nos envía ahora al mundo a ser signos de su presencia salvadora… ¡Que al tratar de ser mejores, logremos sembrar armonía y bienestar a nuestro alrededor!

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 2, 7

El Señor me dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy.
Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que hiciste resplandecer esta noche santísima con la claridad de Cristo, luz verdadera, concede a quienes hemos conocido los misterios de esa luz en la tierra, que podamos disfrutar también de su gloria en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Un hijo nos ha nacido.]
Del libro del profeta Isaías 9, 1-3. 5-6
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció. Engrandeciste a tu pueblo e hiciste grande su alegría. Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar, como se alegran al repartirse el botín. Porque tú quebrantaste su pesado yugo, la barra que oprimía sus hombros y el cetro de su tirano, como en el día de Madián. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva sobre sus hombros el signo del imperio y su nombre será: “Consejero admirable”, “Dios poderoso”, “Padre sempiterno”, “Príncipe de la paz”; para extender el principado con una paz sin límites sobre el trono de David y sobre su reino; para establecerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre. El celo del Señor lo realizará. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 95, l-2a. 2b-3. 11-12a. 13bc

R. Hoy nos ha nacido el Salvador.
Cantemos al Señor un canto nuevo, que le cante al Señor toda la tierra; cantemos al Señor y bendigámoslo. R.
Proclamemos su amor día tras día, su grandeza anunciemos a los pueblos; de nación en nación, sus maravillas. R.
Alégrense los cielos y la tierra, retumbe el mar y el mundo submarino. Salten de gozo el campo y cuanto encierra, manifiesten los bosques regocijo. R.
Regocíjese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justicia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las naciones. R.

SEGUNDA LECTURA

[La gracia de Dios se ha manifestado a todos los hombres.]
De la carta del apóstol san Pablo a Tito 2, 11-14
Querido hermano: La gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres y nos ha enseñado a renunciar a la irreligiosidad y a los deseos mundanos, para que vivamos, ya desde ahora, de una manera sobria, justa y fiel a Dios, en espera de la gloriosa venida del gran Dios y salvador, Cristo Jesús, nuestra esperanza. Él se entregó por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de convertirnos en pueblo suyo, fervorosamente entregado a practicar el bien. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Lc 2, 10-11

R. Aleluya, aleluya.
Les anuncio una gran alegría: Hoy nos ha nacido el Salvador, que es Cristo, el Señor. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Hoy nos ha nacido el Salvador.]
Del santo Evangelio según san Lucas 2, 1-14
Por aquellos días, se promulgó un edicto de César Augusto, que ordenaba un censo de todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria.
Todos iban a empadronarse, cada uno en su propia ciudad; así es que también José, perteneciente a la casa y familia de David, se dirigió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, llamada Belén, para empadronarse, juntamente con María, su esposa, que estaba encinta. Mientras estaban ahí, le llegó a María el tiempo de dar a luz y tuvo a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no hubo lugar para ellos en la posada. En aquella región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, vigilando por turno sus rebaños.
Un ángel del Señor se les apareció y la gloria de Dios los envolvió con su luz y se llenaron de temor. El ángel les dijo: “No teman. Les traigo una buena noticia, que causará gran alegría a todo el pueblo: hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”. De pronto se le unió al ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!”. Palabra del Señor.
Se dice Credo. A las palabras: Y por obra... todos se arrodillan.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

Con una fe llena de gozo, unámonos a los cristianos de todo el mundo y oremos para que la salvación inaugurada con el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo llegue a todos los confines de la tierra:

1. Para que los hijos de la Iglesia –que celebran hoy con alegría el misterio de la Navidad– renazcan a una nueva vida de justicia, de amor y de paz, roguemos al Señor.

2. Para que todos los hombres lleguen a conocer a Cristo, el Señor, y se reúnan alrededor del que ha venido a buscar y a salvar a los que estaban perdidos, roguemos al Señor.

3. Para que el Hijo de Dios –que ha querido compartir nuestra naturaleza humana– dé alegría a los que lloran, salud a los enfermos, ayuda a los moribundos y consuelo a los que en estas fiestas se sienten solos y tristes, roguemos al Señor.

4. Para que crezca en nuestras familias –reunidas en estas fiestas– la fe en Jesús, Hijo de Dios y Salvador nuestro, roguemos al Señor.

Señor Jesucristo, que por el misterio de la Navidad has querido compartir las fatigas y limitaciones de la familia humana, escucha las oraciones de tu Iglesia y haz que arraigue en nosotros la certeza de que la vida eterna consiste en conocer al Padre y en aceptarte a ti como su Enviado, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te rogamos, Señor, que la ofrenda de esta festividad sea de tu agrado, para que, mediante este sagrado intercambio, lleguemos a ser semejantes a aquél por quien nuestra naturaleza quedó unida a la tuya. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Prefacio I-III de Navidad, pp. 488-490 [489-491]
Si se utiliza el Canon romano, se dice Reunidos en comunión... propio, p. 557 [559]. En las otras Plegarias eucarísticas también se dicen las partes propias para esta Misa.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 1, 14

El Verbo se hizo hombre y hemos visto su gloria.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, Dios nuestro, que nos has concedido el gozo de celebrar el nacimiento de nuestro Redentor, haz que después de una vida santa, merezcamos alcanzar la perfecta comunión con Él. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, p. 592 [599].

Misa de la aurora
MR p.163 [177] / Lecc. I p. 430

MONICIONES:
ENTRADA: Estamos reunidos en nombre del Señor para celebrar – unidos a toda la Iglesia y a todos los «hombres de buena voluntad»– la gran fiesta de la Navidad… Durante todo el tiempo del Adviento hemos tratado de prepararnos convenientemente para que Jesús pudiera nacer, por su gracia y por su amor, en nuestros corazones. ¡Que este día traiga la paz a todos los pueblos de la tierra, pero especialmente al nuestro, tan necesitado de su protección!

1ª. LECTURA: [Is 62, 11-12] Escuchemos ahora una breve lectura, tomada del profeta Isaías, en donde se nos habla del cumplimiento de las promesas… Todo el pueblo escogido ha de experimentar un gozo inmenso ante la llegada cierta de un Salvador que viene a redimirlo.

2ª. LECTURA: [Tit 3, 4-7] Cristo se encarnó y vino a manifestarnos –sin ningún merecimiento nuestro– su gran misericordia… San Pablo nos exhorta a apreciar el don del Espíritu Santo que Cristo nos ofrece con la gracia bautismal.

EVANGELIO: [Lc 2, 15-20] El relato evangélico nos describe la presurosa caminata de los pastores, que mutuamente se animan a ir a Belén… Después del extraordinario anuncio que han recibido de parte de los ángeles, su vida ya no será la misma.

OFRENDAS: Al presentar nuestros dones al Señor, pidámosle que nos haga participar de la divinidad de Aquél que –al entregarse sin reservas por nosotros– se ha dignado compartir nuestra pobre condición humana.

COMUNIÓN: Hoy Jesús se ofrece de nuevo y de una forma muy especial... Con renovado fervor, acerquémonos a recibirlo en la santa Comunión, pidiéndole que su venida traiga prosperidad a nuestros hogares.

DESPEDIDA: Cristo –el Príncipe de paz– nos envía ahora al mundo a ser signos de su presencia salvadora… ¡Que al tratar de ser mejores, logremos sembrar armonía y bienestar a nuestro alrededor!

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 9, 2. 6; Lc 1, 33

Hoy brillará una luz sobre nosotros porque nos ha nacido el Señor; se le llamará Admirable, Dios, Príncipe de la paz, Padre del mundo futuro, y su Reino no tendrá fin.
Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Concede, Dios todopoderoso, que, al vernos envueltos en la luz nueva de tu Palabra hecha carne, resplandezca por nuestras buenas obras, lo que por la fe brilla en nuestras almas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Mira a tu salvador que llega.]
Del libro del profeta Isaías 62, 11-12
Escuchen lo que el Señor hace oír hasta el último rincón de la tierra: “Digan a la hija de Sión: Mira que ya llega tu salvador. El premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede. Tus hijos serán llamados ‘Pueblo santo’, ‘Redimidos del Señor’, y a ti te llamarán ‘Ciudad deseada, Ciudad no abandonada’ “ Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 96, 1. 6. 11-12

R. Reina el Señor, alégrese la tierra.
Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el mundo entero. Los cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos. R.
Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón. Alégrense, justos, con el Señor y bendigan su santo nombre. R.

SEGUNDA LECTURA

[Nos ha salvado por su misericordia.]
De la carta del apóstol san Pablo a Tito 3, 4-7
Hermano: Al manifestarse la bondad de Dios, nuestro salvador, y su amor a los hombres, él nos salvó, no porque nosotros hubiéramos hecho algo digno de merecerlo, sino por su misericordia. Lo hizo mediante el bautismo, que nos regenera y nos renueva, por la acción del Espíritu Santo, a quien Dios derramó abundantemente sobre nosotros, por Cristo, nuestro salvador. Así, justificados por su gracia, nos convertiremos en herederos, cuando se realice la esperanza de la vida eterna. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 2, 14

R. Aleluya, aleluya.
Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. R.
Aleluya.

EVANGELIO

[Los pastores encontraron a María, a José y al niño.]
Del santo Evangelio según san Lucas 2, 15-20
Cuando los ángeles los dejaron para volver al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: “Vayamos hasta Belén, para ver eso que el Señor nos ha anunciado”. Se fueron, pues, a toda prisa y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño, y cuantos los oían quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado. Palabra del Señor.
Se dice Credo. A las palabras: Y por obra... todos se arrodillan.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

Con una fe llena de gozo, unámonos a los cristianos de todo el mundo y oremos para que la salvación inaugurada con el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo llegue a todos los confines de la tierra:

1. Para que los hijos de la Iglesia –que celebran hoy con alegría el misterio de la Navidad– renazcan a una nueva vida de justicia, de amor y de paz, roguemos al Señor.

2. Para que todos los hombres lleguen a conocer a Cristo, el Señor, y se reúnan alrededor del que ha venido a buscar y a salvar a los que estaban perdidos, roguemos al Señor.

3. Para que el Hijo de Dios –que ha querido compartir nuestra naturaleza humana– dé alegría a los que lloran, salud a los enfermos, ayuda a los moribundos y consuelo a los que en estas fiestas se sienten solos y tristes, roguemos al Señor.

4. Para que crezca en nuestras familias –reunidas en estas fiestas– la fe en Jesús, Hijo de Dios y Salvador nuestro, roguemos al Señor.

Señor Jesucristo, que por el misterio de la Navidad has querido compartir las fatigas y limitaciones de la familia humana, escucha las oraciones de tu Iglesia y haz que arraigue en nosotros la certeza de que la vida eterna consiste en conocer al Padre y en aceptarte a ti como su Enviado, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te pedimos, Señor, que nuestras ofrendas sean dignas del misterio de la Navidad que hoy celebramos, para que, así como el que nació como hombre resplandeció Él mismo como Dios, así también estas realidades terrenas nos transmitan la vida divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-III de Navidad, pp. 488-490 [489-491].
Si se utiliza el Canon romano, se dice. Reunidos en comunión... propio, p. 557 [559]. En las otras Plegarias eucarísticas también se dicen las partes propias para esta Misa.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Zac 9, 9

¡Salta de alegría, hija de Sión! ¡Canta, hija de Jerusalén! Mira que ya viene tu Rey, el Santo, el Salvador del mundo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Señor, que al celebrar con fervorosa alegría el nacimiento de tu Hijo, lleguemos a conocer, llenos de fe, la profundidad de este misterio y amarlo con nuestra más ardiente caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, p. 592 [599].

Misa del día
MR p.164 [178] / Lecc I p. 432

MONICIONES:
ENTRADA: Estamos reunidos en nombre del Señor para celebrar – unidos a toda la Iglesia y a todos los «hombres de buena voluntad»– la gran fiesta de la Navidad… Durante todo el tiempo del Adviento hemos tratado de prepararnos convenientemente para que Jesús pudiera nacer, por su gracia y por su amor, en nuestros corazones. ¡Que este día traiga la paz a todos los pueblos de la tierra, pero especialmente al nuestro, tan necesitado de su protección!

1ª. LECTURA: [Is 52, 7-10] Con un tono de abierta victoria, el profeta Isaías anuncia la esperada vuelta del destierro… Al pueblo –representado por las ruinas de Jerusalén– se le invita al canto y a la alegría, ante la inminente acción salvadora de Dios.

2ª. LECTURA: [Heb 1, 1-6] La presencia del Hijo inaugura una nueva etapa para toda la humanidad, siendo Él mismo su redención… En Cristo, nuestro Sumo Sacerdote, tenemos la última y definitiva revelación del Padre.

EVANGELIO: [Jn 1, 1-18] San Juan nos presenta a continuación una bella síntesis de todo su evangelio… Esta página maravillosa es, a la vez, una profunda interpretación del proyecto de Dios realizado en la encarnación del Verbo.

OFRENDAS: Al presentar nuestros dones al Señor, pidámosle que nos haga participar de la divinidad de Aquél que –al entregarse sin reservas por nosotros– se ha dignado compartir nuestra pobre condición humana.

COMUNIÓN: Hoy Jesús se ofrece de nuevo y de una forma muy especial... Con renovado fervor, acerquémonos a recibirlo en la santa comunión, pidiéndole que su venida traiga prosperidad a nuestros hogares.

DESPEDIDA: Cristo –el Príncipe de paz– nos envía ahora al mundo a ser signos de su presencia salvadora… ¡Que al tratar de ser mejores, logremos sembrar armonía y bienestar a nuestro alrededor!

ANTÍFONA DE ENTRADA Is 9, 6

Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva sobre sus hombros el imperio y su nombre será Ángel del gran consejo.
Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que de manera admirable creaste la naturaleza humana y, de modo aún más admirable, la restauraste, concédenos compartir la divinidad de aquél que se dignó compartir nuestra humanidad. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[La tierra entera verá la salvación que viene de nuestro Dios.]
Del libro del profeta Isaías 52, 7-10
¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que anuncia la paz, al mensajero que trae la buena nueva, que pregona la salvación, que dice a Sión: “Tu Dios es rey”! Escucha: Tus centinelas alzan la voz y todos a una gritan alborozados, porque ven con sus propios ojos al Señor, que retorna a Sión. Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor rescata a su pueblo, consuela a Jerusalén. Descubre el Señor su santo brazo a la vista de todas las naciones. Verá la tierra entera la salvación que viene de nuestro Dios. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6

R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria. R.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel. R.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R.
[R. Toda la tierra ha visto al Salvador.]
Cantemos al Señor al son del arpa, suenen los instrumentos. Aclamemos al son de los clarines al Señor, nuestro rey. R.

SEGUNDA LECTURA

[Dios nos ha hablado por medio de su Hijo.]
De la carta a los hebreos 1, 1-6
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por medio del cual hizo el universo. El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la imagen fiel de su ser y el sostén de todas las cosas con su palabra poderosa. Él mismo, después de efectuar la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la majestad de Dios, en las alturas, tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más excelso es el nombre que, como herencia, le corresponde. Porque, ¿a cuál de los ángeles le dijo Dios: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy? ¿O de qué ángel dijo Dios: Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo? Además, en otro pasaje, cuando introduce en el mundo a su primogénito, dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R. Aleluya, aleluya.
Un día sagrado ha brillado para nosotros. Vengan naciones, y adoren al Señor, porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Aquél que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros.]
Del santo Evangelio según san Juan 1, 1-18
En el principio ya existía aquél que es la Palabra, y aquél que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Ya en el principio Él estaba con Dios. Todas las cosas vinieron a la existencia por Él y sin Él nada empezó de cuanto existe. Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron. [Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
Él no era la luz, sino testigo de la luz.] Aquél que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba; el mundo había sido hecho por Él y, sin embargo, el mundo no lo conoció. Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, sino que nacieron de Dios. Y aquél que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. [Juan el Bautista dio testimonio de Él, clamando: “A éste me refería cuando dije: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’ ˮ. De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado.] Palabra del Señor.
Se dice Credo. A las palabras: Y por obra... todos se arrodillan.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

Con una fe llena de gozo, unámonos a los cristianos de todo el mundo y oremos para que la salvación inaugurada con el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo llegue a todos los confines de la tierra:

1. Para que los hijos de la Iglesia –que celebran hoy con alegría el misterio de la Navidad– renazcan a una nueva vida de justicia, de amor y de paz, roguemos al Señor.

2. Para que todos los hombres lleguen a conocer a Cristo, el Señor, y se reúnan alrededor del que ha venido a buscar y a salvar a los que estaban perdidos, roguemos al Señor.

3. Para que el Hijo de Dios –que ha querido compartir nuestra naturaleza humana– dé alegría a los que lloran, salud a los enfermos, ayuda a los moribundos y consuelo a los que en estas fiestas se sienten solos y tristes, roguemos al Señor.

4. Para que crezca en nuestras familias –reunidas en estas fiestas– la fe en Jesús, Hijo de Dios y Salvador nuestro, roguemos al Señor.

Señor Jesucristo, que por el misterio de la Navidad has querido compartir las fatigas y limitaciones de la familia humana, escucha las oraciones de tu Iglesia y haz que arraigue en nosotros la certeza de que la vida eterna consiste en conocer al Padre y en aceptarte a ti como su Enviado, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que sea aceptable ante ti, Señor, la oblación de la presente solemnidad, por la que llegó a nosotros tu benevolencia para nuestra perfecta reconciliación y nos fue concedido participar en plenitud del culto divino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-III de Navidad, pp. 488-490 [489-491]
Si se utiliza el Canon romano, se dice. Reunidos en comunión... propio, p. 557 [559]. En las otras Plegarias eucarísticas también se dicen las partes propias para esta Misa.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 97, 3

Los confines de la tierra han contemplado la salvación que nos viene de Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Dios misericordioso, que el Salvador del mundo, que hoy nos ha nacido, puesto que es el autor de nuestro nacimiento a la vida, también nos haga partícipes de su inmortalidad. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, p. 592 [599]

Felicidades a nuestros Sacerdotes

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