Lectura del Día

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25 julio del 2018

25 miércoles
Rojo

Fiesta, SANTIAGO APÓSTOL
[Se omite la Memoria del BEATO ÁNGEL DARÍO ACOSTA ZURITA, Mártir Mexicano*]
MR p. 753 [778] / Lecc. II p. 1094

Santiago, hijo de Zebedeo, era hermano de Juan y compañero de Pedro y Andrés. Antes de seguir el llamamiento de Jesús, que los convirtió en sus Apóstoles, estos pescadores del lago de Genesaret se habían acercado a Juan el Bautista para escucharlo. Junto con Pedro y con Juan, Santiago fue testigo de la transfiguración y de la agonía del Señor. El año 43 o 44, Herodes Agripa I lo mandó decapitar.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Mt 4, 18. 21

Caminando Jesús por la ribera del mar de Galilea, vio a Santiago y a su hermano Juan, hijos de Zebedeo, que estaban remendando sus redes, y los llamó.
Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que consagraste las primicias de la predicación apostólica con la sangre del apóstol Santiago, concede a tu Iglesia quedar fortalecida por su martirio y amparada siempre con su protección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Llevamos siempre la muerte de Jesús en nuestro cuerpo.]
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios 4, 7-15
Hermanos: Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que esta fuerza tan extraordinaria proviene de Dios y no de nosotros mismos. Por eso sufrimos toda clase de pruebas, pero no nos angustiamos. Nos abruman las preocupaciones, pero no nos desesperamos. Nos vemos perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no vencidos. Llevamos siempre y por todas partes la muerte de Jesús en nuestro cuerpo, para que en este mismo cuerpo se manifieste también la vida de Jesús. Nuestra vida es un continuo estar expuestos a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De modo que la muerte actúa en nosotros, y en ustedes, la vida. Y como poseemos el mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto de la Escritura: Creo, por eso hablo, también nosotros creemos y por eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes de manera que, al extenderse la gracia a más y más personas, se multiplique la acción de gracias para gloria de Dios. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 125, l-2ab. 2cd-3. 4-5. 6

R. Entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor.
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, creíamos soñar; entonces no cesaba de reír nuestra boca, ni se cansaba entonces la lengua de cantar. R.
Aun los mismos paganos con asombro decían: “¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!”.
Y estábamos alegres, pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor. R.
Como cambian los ríos la suerte del desierto, cambia también ahora nuestra suerte, Señor, y entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor. R.
Al ir, iban llorando, cargando la semilla; al regresar, cantando vendrán con sus gavillas. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Jn 15, 16

R. Aleluya, aleluya.
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto y su fruto permanezca. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Beberán mi cáliz.]
Del santo Evangelio según san Mateo 20, 20-28
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: “¿Qué deseas?”. Ella respondió: “Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino”. Pero Jesús replicó: “No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?”. Ellos contestaron: “Sí podemos”. Y Él les dijo: “Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado”. Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • Las listas bíblicas de los Doce mencionan dos personas con este nombre: Santiago, el hijo de Zebedeo, y Santiago, el hijo de Alfeo (Cfr. Mc 3, 17-18; Mt 10, 2-3), que por lo general se distinguen con los apelativos de el “Mayor” y el “Menor”. Hoy dedicamos nuestra atención al primero… Santiago –juntamente con Pedro y su hermano Juan– pertenece al grupo de los tres discípulos privilegiados que fueron admitidos por Jesús a los momentos importantes de su vida. Él llegó a ocupar una posición destacada en la Iglesia de Jerusalén, por el papel que había desempeñado durante la existencia terrena de Jesús y porque, al inicio de los años 40, cuando llegó el momento del testimonio supremo (Hech 12, 1-2) dio la vida por Cristo. • Una tradición, que se remonta al menos a San Isidoro de Sevilla, habla de una estancia suya en España para evangelizar esa importante región del imperio romano. En cambio, según otra tradición, su cuerpo habría sido trasladado a España, a la ciudad de Santiago de Compostela, que se convirtió en objeto de gran veneración y sigue siendo meta de numerosas peregrinaciones. Así, Santiago el Mayor se nos presenta como ejemplo elocuente de adhesión generosa a Cristo. Él –que al inicio había pedido, a través de su madre, sentarse con su hermano junto al Maestro en su Reino– fue precisamente el primero en beber el cáliz de la pasión y en compartir con los Apóstoles el martirio. [Sintetizado de: Benedicto XVI, Audiencia, 21-VI-2006].

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Purifícanos, Señor, con el bautismo salvador de la pasión de tu Hijo, para que, en la fiesta de Santiago, el primer Apóstol que participó en el cáliz redentor de Cristo, podamos ofrecerte un sacrificio agradable a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I o II de los Apóstoles, pp. 531-532 [532-533].

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Bebieron el cáliz del Señor y llegaron a ser amigos de Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Por intercesión del apóstol Santiago, en cuya festividad hemos recibido con alegría tus santos sacramentos, concédenos, Señor, tu protección y tu ayuda. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, p. 602 [610].

* BEATO ÁNGEL DARÍO ACOSTA ZURITA

El Padre Ángel Darío nació en Naolinco, Veracruz, el 14 de Diciembre de 1908 de padres cristianos. Monseñor Rafael Guizar y Valencia lo confirmó y admitió en su Seminario y lo ordenó como Sacerdote. Siendo Vicario Cooperador, en plena persecución religiosa ofrendó su vida a Dios, el 25 de Julio de 1931 en la iglesia parroquial de la Asunción, Veracruz al terminar de bautizar a un niño y disponerse a enseñar el catecismo. Fue beatificado por el Papa Benedicto XVI, el día 20 de Noviembre de 2005.
http://beatoangeldario.mex.tl/

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