Lectura del Día

Lecturas



15 septiembre del 2018

15 sábado
Blanco

Memoria, NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES
MR p. 792 [822] / Lecc. III p. 125

La santísima Virgen María estuvo íntimamente unida a la pasión de su Hijo. Por eso está asociada de un modo particular a la gloria de su resurrección. La compasión de María, que celebramos en esta fiesta, nos recuerda que al pie de la cruz la maternidad de María se extendió a todo el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, es decir, a todos nosotros.

ANTÍFONA DE ENTRADA Lc 2, 34-35

El anciano Simeón dijo a María: Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción; y a ti, una espada te atravesará el alma.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que quisiste que junto a tu Hijo en la cruz estuviera de pie su Madre, compartiendo su dolor, concede a tu Iglesia que, asociada con ella a la pasión de Cristo, merezca participar de su gloriosa resurrección. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Aprendió a obedecer y se convirtió en la causa de nuestra salvación eterna.] De la carta a los hebreos 5, 7-9 Hermanos: Durante su vida mortal, Cristo ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 30, 2-3a. 3bc-4. 5-6. 15-16. 20

R. Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo. A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado; Señor, Tú que eres justo, ponme a salvo. Escucha mi oración. R. Ven a rescatarme sin retardo, sé tú mi fortaleza y mi refugio. Pues eres mi refugio y fortaleza, por tu nombre, Señor, guía mis pasos. R. Sácame de la red que me han tendido, pues eres tú mi amparo. En tus manos encomiendo mi espíritu y tu lealtad me librará, Dios mío. R. Pero yo en ti confío; “Tú eres mi Dios”, Señor, siempre te digo; mi suerte está en tus manos, líbrame del poder de mi enemigo que viene tras mis pasos. R. Qué grande es la bondad que has reservado, Señor, para tus fieles. Con quien se acoge a ti, Señor, y a la vista de todos, ¡qué bueno eres! R.

SECUENCIA: Esta secuencia es opcional tanto en su forma larga como en su forma breve, desde * ¡Oh dulce fuente de amor! La Madre piadosa estaba junto a la cruz, y lloraba mientras el Hijo pendía; cuya alma triste y llorosa, traspasada y dolorosa, fiero cuchillo tenía. ¡Oh cuan triste y afligida estaba la Madre herida, de tantos tormentos llena, cuando triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena! ¿Y cuál hombre no llorara si a la Madre contemplara de Cristo en tanto dolor? ¿Y quién no se entristeciera, Madre piadosa, si os viera sujeta a tanto rigor? Por los pecados del mundo, vio a Jesús en tan profundo tormento la dulce Madre. Vio morir al Hijo amado que rindió desamparado el espíritu a su Padre. * ¡Oh dulce fuente de amor!, hazme sentir tu dolor para que llore contigo. Y que, por mi Cristo amado, mi corazón abrasado más viva en él que conmigo. Y, porque a amarlo me anime, en mi corazón imprime las llagas que tuvo en sí. Y de tu Hijo, Señora, divide conmigo ahora las que padeció por mí. Hazme contigo llorar y de veras lastimar de sus penas mientras vivo; porque acompañar deseo en la cruz, donde lo veo, tu corazón compasivo. ¡Virgen de vírgenes santas!, llore ya con ansias tantas que el llanto dulce me sea; porque su pasión y muerte tenga en mi alma de suerte que siempre sus penas vea. Haz que su cruz me enamore y que en ella viva y more de mi fe y amor indicio; porque me inflame y encienda y contigo me defienda en el día del juicio. Haz que me ampare la muerte de Cristo, cuando en tan fuerte trance, vida y alma estén; porque, cuando quede en calma el cuerpo, vaya mi alma a su eterna gloria. Amén.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R. Aleluya, aleluya. Dichosa la Virgen María, que sin morir, mereció la palma del martirio junto a la cruz del Señor. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Y a ti, una espada te atravesará el alma.] Del santo Evangelio según san Lucas 2, 33-35 En aquel tiempo, el padre y la madre del niño estaban admirados de las palabras que les decía Simeón. El los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • La devoción a la Virgen Dolorosa, como sucede frecuentemente, fue primero una devoción popular antes que litúrgica. Sus orígenes se remontan al siglo XII y fue muy difundida sucesivamente por los cistercienses, por los franciscanos, por los servitas y por los pasionistas. Fue el Papa Pío VII quien –como recuerdo de los sufrimientos infligidos por Napoleón a la Iglesia en la persona de su cabeza– la introdujo en el Calendario Romano en 1814 y fue San Pío X quien en 1913 la fijó definitivamente el 15 de septiembre. María viene así asociada al dolor de su Hijo y nosotros nos asociamos al dolor de María y a la muerte redentora de Jesús… • El anciano Simeón hace un atinado pronóstico de lo que será el destino de este Niño admirable. Y María junto a la cruz personificará lo que significa el dolor humano llevado hasta el extremo. La coparticipación dolorosa de la Madre del Salvador en su obra de salvación (Cfr. Lc 2, 33-35), es testimoniada en esta hora decisiva por San Juan, que la recibió como su Madre (Cfr. Jn 19, 25-27). El arte cristiano ha reflejado magníficamente estas escenas en la múltiple representación de la “Piedad”, como íntimo martirio de la Madre del Crucificado.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Dios misericordioso, las súplicas y ofrendas que te presentamos para alabanza de tu nombre, al venerar a la santísima Virgen María, a quien, bondadoso, nos entregaste como piadosísima Madre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN 1 Pe 4, 13

Alégrense de compartir ahora los padecimientos de Cristo, para que cuando se manifieste su gloria, el júbilo de ustedes sea desbordante.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con el sacramento de la redención eterna, te pedimos, Señor, que, al conmemorar el dolor de la santísima Virgen María, completemos, a favor de la Iglesia, lo que falta en nosotros a los padecimientos de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Aguirre Solís Eduardo · Álvarez Mayoral Adrián · García Zamora Jesús · García Zavala Ramiro · González Hermosillo Renato · Silva Pérez Daniel ·

Lectura de día



Lectura del martes,
18 de septiembre de 2018

Agenda Litúrgica



Agenda litúrgica 2017-2018 en PDF

Visitas de la Virgen



Ver más...

CEM



Conferencia del Episcopado Mexicano

Circulares y Comunicados

1.Com. Notificación
2.Com. Estadística Anual
3.Com. Jornada Mundial del Enfermo
4.Com. Preseminarios 2018

Ingresos Diocesanos

Ingresos Diocesanos

Directorio - Horario de Misas



Directorio - Horario de misas

Eventos



Ver más...

Ministros Extraordinarios



Ingresa...


Aviso de privacidad
Tels. 52 (33) 3614-5504, 3055-8000 Fax: 52 (33) 3658-2300
© 2018 Arquidiocesis de Guadalajara / Todos los derechos reservados.
Alfredo R. Plascencia 995, Chapultepec Country C.P. 44620 Guadalajara, Jal.
Powered by paxomnis