Lectura del Día

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20 noviembre del 2018

20 martes
Verde / Rojo

Feria o BEATOS ANACLETO GONZÁLEZ FLORES y Compañeros Mártires *
Celebración tomada de la Revista Hacia los Altares, Nº 17 Oraciones y lecturas propias.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 33, 18

Cuando los justos claman al Señor, Él los escucha y los libra de sus tribulaciones

ORACIÓN COLECTA

Señor, Dios nuestro, al celebrar hoy el glorioso martirio de los beatos Anacleto González Flores y compañeros, te pedimos nos fortalezcas, como a ellos, para luchar con valentía y entereza, por instaurar tu Reino de justicia y de paz en nuestro mundo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Damos pruebas de que somos servidores de Dios.]
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios 6, 4-10
Hermanos: Continuamente damos pruebas de que somos servidores de Dios con todo lo que soportamos: sufrimientos, necesidades y angustias; golpes, cárceles y motines; cansancio, noches de no dormir y días de no comer. Procedemos con pureza, sabiduría, paciencia y amabilidad; con la fuerza del Espíritu Santo y amor sincero, con palabras de verdad y con el poder de Dios. Luchamos con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendernos, en medio de la honra y de la deshonra, de la buena y de la mala fama. Somos los “impostores” que dicen la verdad; los “desconocidos” de sobra conocidos; los “moribundos” que están bien vivos; los “condenados” nunca ajusticiados; los “afligidos” siempre alegres; los “pobres” que a muchos enriquecen; los “necesitados” que todo lo poseen. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 33, 2-3. 4a. 5a. 7-9

R. El Señor me libró de todos mis temores.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al escucharlo. R.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores. R.
Confía en el Señor y saltarás de gusto; jamás te sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los pobres y los libra de todas sus angustias. R.
Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Dichoso el hombre que se refugia en Él. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 10

R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor. R. Aleluya.

EVANGELIO

[No tengan miedo a los que matan el cuerpo.]
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 28-33
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo. ¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo. A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos.” Palabra del Señor

REFLEXIÓN: • En el fiel cumplimiento de su ministerio, San Pablo enfrentará asperezas de todo género, pero va adelante confiado en la promesa de la victoria, puesto que él tiene de su parte «las armas de la justicia» y «el poder de Dios». Con tal firmeza en las tribulaciones, él nos enseña a vivir nuestro “hoy” con sabiduría, no poniendo obstáculos a la eficacia salvífica de la gracia… • El discípulo ha de superar las pruebas y contradicciones, seguro de que –al estar dispuesto a compartir hasta las últimas consecuencias el destino de su Señor– tiene ya asegurado el éxito y será ciertamente reconocido por Él frente a su Padre del cielo, que cuida hasta de los seres aparentemente más insignificantes, como son los pajarillos del campo… • Hasta por tres veces invita Jesús a sus discípulos a no tener miedo. Audacia y valentía deben ser las actitudes de sus seguidores que –por confesarlo con gran libertad– han de estar dispuestos a afrontar siempre la persecución y, si fuera necesario, aún la misma muerte.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que los dones que te presentamos en honor de tus mártires Anacleto González Flores y compañeros, te sean tan agradables como lo fue su martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 8,35

El que perdiere su vida por mí y por el Evangelio la salvará, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Conserva en nosotros, Señor, el don que hemos recibido en la festividad de los beatos Anacleto González Flores y compañeros mártires y concédenos que sea para nosotros, fuente de salvación y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* BEATO ANACLETO GONZÁLEZ FLORES
Y COMPAÑEROS MÁRTIRES

El domingo 20 de noviembre de 2005, Solemnidad de Cristo, Rey del universo, después del Ángelus recitado desde la ventana de su apartamento, el Papa Benedicto XVI decía: Me es grato saludar cordialmente a los peregrinos de lengua española presentes para la oración del Ángelus. De modo particular, saludo hoy a mis hermanos obispos de México, a los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles que, en la arquidiócesis de Guadalajara, participan en la beatificación de los mártires Anacleto González Flores y ocho compañeros, y también de José Trinidad Rangel, Andrés Solá Molist, Leonardo Pérez y Darío Acosta Zurita, que afrontaron el martirio por defender su fe cristiana. En esta solemnidad de Jesucristo, Rey del universo, al que invocaron en el momento supremo de entregar su vida, ellos son para nosotros un ejemplo permanente y un estímulo para dar un testimonio coherente de la propia fe en la sociedad actual. Con estos sentimientos os imparto con gran afecto a vosotros y a todos los fieles mexicanos la bendición apostólica. Del Decreto de la Congregación para las Causas de los Santos acerca del martirio de Anacleto González Flores y Compañeros Mártires, se puede resumir que: ellos se cuentan entre aquellos que, a través de los siglos, brillaron por la firmeza con que profesaron su fe en medio de las persecuciones. Vivieron con constancia sus deberes cristianos y participaron activamente en la vida de la Iglesia y de la sociedad. Defendieron con todos los medios posibles la libertad y los derechos de la Iglesia durante la cruel persecución desatada contra ella en México al inicio del siglo veinte. Con la ayuda de la gracia de Dios prefirieron morir que renegar de la unidad con Cristo y con el Romano Pontífice. Murieron en circunstancias diversas durante los años 1927-1928, pero tuvieron en común la fe, el valor, el perdón de los perseguidores y la firma voluntad de testificar el amor de Dios hasta derramar su sangre.

ANACLETO GONZÁLEZ FLORES

Nació en Tepatitlán, Jalisco, el 13 de julio de 1888. A la edad de 21 años ingresó al Seminario de San Juan de los Lagos, en donde obtuvo diploma de letras y humanidades. Habiendo emigrado a Guadalajara, se inscribió en la Asociación Católica de la Juventud Mexicana. Obtuvo la licencia en derecho y el 17 de noviembre de 1922 contrajo matrimonio con María Concepción Guerrero Figueroa. Desarrollo una actividad solícita en la sociedad para promover el Reino de Dios. Con la edición de libros, artículos y discursos y en el ejercicio profesional de abogado, defendió los derechos de los católicos públicamente y con tal audacia. A causa de tan diligente actividad apostólica se despertó el odio de los enemigos, que finalmente el día 1 de abril de 1927 le dieron muerte.

LUIS PADILLA GÓMEZ

Nació en Guadalajara, el 19 de diciembre de 1899. Como a los 18 años ingresó al Seminario de Guadalajara, en donde permaneció hasta 1921. Habiendo comprendido que Dios no lo llamaba al sacerdocio, abandonó los estudios eclesiásticos, se dedicó a un apostolado laborioso, alimentado espiritualmente en la Eucaristía y la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe. Fue presidente diocesano de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana. Al desatarse la persecución contra la Iglesia, no tuvo temor, sino que con más vigor ejerció su diligencia apostólica. El 1 de abril de 1927 fue aprehendido, torturado y finalmente asesinado por los soldados.

JORGE VARGAS GONZÁLEZ

Nació en Ahualulco de Mercado, Jalisco, el 28 de septiembre de 1899. Emigró a Guadalajara en compañía de su familia. Se inscribió en la Asociación Católica de la Juventud Mexicana. Sobresalió por su ferviente devoción a la Santísima Virgen María. Al recrudecerse la persecución contra la Iglesia, fue aprehendido. No temió ante la muerte, su único dolor fue no poder comulgar antes de dar el testimonio supremo de su fe, pero lo animó su hermano Ramón, con estas palabras: “No temas, si morimos, nuestra sangre limpiará los pecados”. Fue asesinado el 1 de abril de 1927.

RAMÓN VARGAS GONZÁLEZ

Nació en Ahualulco de Mercado, Jalisco, el 22 de enero de 1905. De joven emigró a Guadalajara con su familia, se inscribió en la Asociación Católica de la Juventud Mexicana e ingresó a la Universidad de la ciudad para estudiar medicina. Fue diligente en cumplir sus propias obligaciones y sobresalió por su espíritu de oración. Se entregó a los perseguidores en lugar de su hermano mayor. Junto con su hermano Jorge fue fusilado el 1 de abril de 1927.

EZEQUIEL HUERTA GUTIÉRREZ

Nació en Magdalena, Jalisco, el 7 de enero de 1876. Hizo sus estudios en un instituto estatal. Llegó a ser un músico y cantor capaz, facultades que puso al servicio de la comunidad cristiana. Era miembro de la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento. En 1904 se casó con María Eugenia García, con la cual tuvo diez hijos. En 1923 ingresó a la Venerable Orden Terciaria de San Francisco. En la mañana del 2 de abril de 1927 fue aprehendido y cruelmente torturado. Sufrió el martirio con Salvador, su hermano, la mañana del siguiente día.

J. SALVADOR HUERTA GUTIÉRREZ

Nació en Magdalena, Jalisco, el 17 de marzo de 1880 y todavía niño se trasladó con su familia a Guadalajara. En 1907 contrajo matrimonio con Adelina Jiménez, con quien tuvo 11 hijos. En 1921 se inscribió a la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento. El 2 de abril de 1927 fue hecho prisionero y torturado. El siguiente día fue fusilado.

LUIS MAGAÑA SERVÍN

Nació en Arandas, Jalisco, el 24 de agosto de 1902. Frecuentó la primaria en la escuela parroquial del lugar. Trabajó con su padre en el taller de curtiduría familiar. Fue miembro de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana y de la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento. En 1926 se casó con Elvira Camarena Méndez, con quien tuvo dos hijos. Durante la persecución contra la Iglesia se entregó a los soldados para salvar la vida de su hermano. El día 9 de febrero de 1928, mientras elevaba, en sus últimos momentos, himnos a Cristo Rey, fue fusilado.

MIGUEL GÓMEZ LOZA

Nació en Paredones, en la región de Los Altos de Jalisco, el 11 de agosto de 1888. Pasó la infancia en su pueblo natal y frecuentó la primaria en la parroquia del lugar. Posteriormente emigró a Guadalajara para estudiar derecho. Participó en muchas iniciativas para promover la formación humana y cristiana de los trabajadores y fue de los socios fundadores de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana. En 1922 se casó con María Guadalupe Sánchez Barragán, con la cual tuvo tres hijas. Siempre defendió en sus actividades de abogado y notario a los más pobres y a los católicos tratados injustamente. Por esta actividad esforzada muchas veces sufrió cárcel. El 21 de marzo de 1928 fue capturado y asesinado después de sufrir crueles tormentos.

LEONARDO PÉREZ LARIOS

Nació en Lagos de Moreno, Jalisco, en 1883; vivió cerca de Encarnación de Díaz y posteriormente en León, Gto., donde trabajó como dependiente de una tienda de ropa; joven piadoso, guiaba y cantaba el rosario en su casa y ayudaba en el arreglo de los templos. En León ingresó a una asociación mariana de jóvenes en que se hacía un voto privado y temporal de castidad, una hora semanal de adoración al Santísimo, rezar vísperas, cultivar vocaciones y solemnizar las festividades. Fue detenido mientras estaba en oración ante el Santísimo, el 24 de abril de 1927en el oratorio de la casa de las señoritas Alba. Se le acusó de ser sacerdote y de estarse preparando para celebrar la misa. Fue fusilado y sepultado en San Joaquín el 25 de abril de 1927. Los fieles le tuvieron devoción junto con los otros dos mártires con quienes murió.

ANDRÉS SOLÁ MOLIST

Nació en Can Vilarrasa, municipio de Taradell, Barcelona, España, en 1895. Sintió la vocación misionera e ingresó con los claretianos de Vich; fue ordenado presbítero el 23 de septiembre de 1922 y fue enviado a México, donde puso su ministerio bajo la protección de la Virgen de Guadalupe. Trabajó en Toluca, León, San Luis Potosí, y de nuevo en León. Ordenada la expulsión de los sacerdotes extranjeros, prefirió confiar en la Providencia y quedarse con los fieles para celebrar la Eucaristía y los demás sacramentos, catequizar y visitar a los pobres; se refugió con las señoritas Josefina y Jovita Alba; allí confesaba y llevaba hasta 300 comuniones a los enfermos. Habiéndose enterado de la detención del Padre Rangel, él organizó una hora santa; la policía secreta lo encontró y fue condenado a muerte junto con el Padre Rangel y el seglar Leonardo Pérez, en San Joaquín, municipio de Lagos de Moreno; testificó durante su agonía que moría por Jesús.

JOSÉ TRINIDAD RANGEL

Nació en el rancho El Durazno, en Dolores Hidalgo, Guanajuato, en 1887; muchacho devoto e inteligente, debió realizar considerables esfuerzos para conseguir entrar al seminario de León, donde fue ordenado presbítero el 13 de abril de 1919. Enviado a San Francisco del Rincón, fue reconocido como sacerdote y detenido; fue condenado por el general Amarillas y fusilado y sepultado en el rancho de San Joaquín el 25 de abril de 1927, al lado de la vía del ferrocarril México – Ciudad Juárez.

ÁNGEL DARÍO ACOSTA ZURITA

Nació en 1908, en Naolinco, Veracruz; fue asesinado en la ciudad de Veracruz el 25 de julio de 1931, exactos tres meses después de su ordenación sacerdotal. Huérfano desde pequeño, fue un muchacho trabajador y de buen carácter, reflexivo, dócil y servicial; mostraba una devoción especial y una piedad firme. Cuando acababa de confesar a un niño, varios hombres vestidos con gabardinas militares entraron simultáneamente por las tres puertas del templo, y sin previo aviso comenzaron a disparar contra los sacerdotes; uno de ellos fue herido, otro quedó ileso, pero el Padre Darío fue herido de muerte, sólo alcanzó a exclamar: “¡Jesús!”.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Gómez Limón Juan Carlos Eduardo · Gutiérrez Montaño Antonio · Gutiérrez Ruiz Cuauthémoc ·

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