Lectura del Día

Lecturas



14 noviembre del 2018

14 miércoles
Verde

Feria o Misa por los enfermos
MR p. 1101 [1148] / Lecc. II p. 993

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 53, 4

El Señor ha cargado nuestros sufrimientos, ha soportado nuestros dolores.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, salvación perpetua de los que creen en ti, escucha nuestra oración por tus siervos enfermos, para quienes imploramos el auxilio de tu misericordia, a fin de que, recuperada la salud, puedan ofrecerte su acción de gracias en tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Andábamos perdidos, pero Cristo nos salvó por su misericordia.]
De la carta del apóstol san Pablo a Tito 3, 1-7
Querido hermano: Recuérdales a todos que deben someterse a los gobernantes y a las autoridades, que sean obedientes, que estén dispuestos para toda clase de obras buenas, que no insulten a nadie, que eviten los pleitos, que sean sencillos y traten a todos con amabilidad. Porque hubo un tiempo en que también nosotros fuimos insensatos y rebeldes con Dios; andábamos descarriados y éramos esclavos de todo género de pasiones y placeres; vivíamos una vida llena de maldad y de envidia; éramos abominables y nos odiábamos los unos a los otros. Pero, al manifestarse la bondad de Dios, nuestro salvador, y su amor a los hombres, él nos salvó, no porque nosotros hubiéramos hecho algo digno de merecerlo, sino por su misericordia. Lo hizo mediante el bautismo, que nos regenera y nos renueva, por la acción del Espíritu Santo, a quien Dios derramó abundantemente sobre nosotros, por Cristo, nuestro salvador. Así, justificados por su gracia, nos convertiremos en herederos, cuando se realice la esperanza de la vida eterna. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 22, l-3a. 3b-4. 5. 6

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará. El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. R. Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque Tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R. Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. R. Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 1 Tes 5, 18

R. Aleluya, aleluya. Den gracias siempre, unidos a Cristo Jesús, pues esto es lo que Dios quiere que ustedes hagan. R. Aleluya.

EVANGELIO

[¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?]
Del santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19
En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!”. Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra. Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?”. Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • Con una amable, pero a la vez firme insistencia, el Apóstol le recuerda a Tito cómo deben comportarse los cristianos, obedeciendo al poder constituido y dando así ejemplo de mansedumbre. Luego, al evocar su período anterior a su conversión, les recalca que este drástico cambio de vida sólo dependió de la iniciativa de «la bondad amorosa de Dios» que –mediante el Bautismo– originó y elevó la calidad de su «renovada existencia». De esta absoluta gratuidad, con sus efectos más característicos de «nuevo nacimiento» y completa restauración, el Autor determinante es el Espíritu Santo... • La curación de los diez leprosos confirma lo raro que suele ser en nuestras habituales relaciones humanas la gratitud. Y lo mismo podríamos decir respecto al agradecimiento que deberíamos manifestar ante los muchos favores y beneficios divinos. Los nueve judíos sanados olvidan este deber del reconocimiento. En el Samaritano que regresó a agradecer a Jesús, podemos descubrir, en cambio, el tipo de hombre que –espontáneo y gozoso al haber valorado el don recibido– está más disponible a la «salvación realizada por la fe» (Cfr. Gál 2, 19-20).

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, cuya providencia dirige cada momento de nuestra vida, recibe las súplicas y las ofrendas con que imploramos tu misericordia en favor de nuestros hermanos enfermos, para que la preocupación de ahora por su enfermedad, se nos convierta pronto en gozo por su salud. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Col 1, 24

Completo en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo, por el bien de su cuerpo, que es la Iglesia.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios nuestro, auxilio inefable en la enfermedad, ayuda con tu poder a estos hijos tuyos enfermos, para que, aliviados por tu misericordia, vuelvan a ocupar su lugar en la asamblea de tus fieles. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Gómez Limón Juan Carlos Eduardo · Gutiérrez Montaño Antonio · Gutiérrez Ruiz Cuauthémoc ·

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