Lectura del Día

Lecturas



23 Enero del 2018

23 miércoles
Verde / Blanco

Feria o Misa votiva de San José
MR p. 1146 [1197] / Lecc. II p. 969

ANTÍFONA DE ENTRADA Lc 12, 42

Éste es el siervo fiel y prudente a quien el Señor puso al frente de su familia.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec.]
De la carta a los hebreos 7, 1-3. 15-17
Hermanos: Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, salió al encuentro de Abraham, cuando éste volvía de derrotar a los reyes, y lo bendijo. Abraham le dio entonces la décima parte de todo el botín. El nombre de Melquisedec, significa rey de justicia y el título rey de Salem, significa rey de paz. No se mencionan ni su padre ni su madre, y aparece sin antepasados. Tampoco se encuentra el principio ni el fin de su vida. Es la figura del Hijo de Dios, y como Él, permanece sacerdote para siempre. En efecto, como Melquisedec, Jesucristo ha sido constituido sacerdote, en virtud de su propia vida indestructible y no por la ley, que señalaba que los sacerdotes fueran de la tribu de Leví. La palabra misma de Dios lo atestigua, cuando dice: Tú eres sacerdote para siempre, como Melquisedec. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 109, 1. 2. 3. 4

R. Tú eres sacerdote para siempre.
Esto ha dicho el Señor a mi Señor: “Siéntate a mi derecha; yo haré de tus contrarios el estrado donde pongas los pies”. R.
Extenderá el Señor desde Sión tu cetro poderoso y tú dominarás al enemigo. R.
Es tuyo el señorío; el día en que naciste, en los montes sagrados, te consagró el Señor antes del alba. R.
Juró el Señor y no ha de retractarse: “Tú eres sacerdote para siempre, como Melquisedec”. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Mt 4, 23

R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba el Evangelio del Reino y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo. R. Aleluya.

EVANGELIO

[¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?]
Del santo Evangelio según san Marcos 3, 1-6
En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: “Levántate y ponte allí en medio”. Después les preguntó: “¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?”. Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: “Extiende tu mano”. La extendió, y su mano quedó sana. Entonces se fueron los fariseos y comenzaron a hacer planes con los del partido de Herodes para matar a Jesús. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • El rey y sacerdote Melquisedec (Cfr. Gen 14, 17-20) es presentado como figura de Cristo, no sólo por el significado de su nombre (“rey de justicia y de paz”) sino, sobre todo, porque aparece sin genealogía, es decir, sin principio ni fin. Un motivo adicional a este es que Melquisedec está fuera de la línea del sacerdocio levítico. Se nos viene a decir, en cambio, que Jesús inaugura una nueva forma de sacerdocio que se “actualizará” en la vida de su Iglesia, hasta el fin de los tiempos (Cfr. Sal 109, 4)… • El pasaje evangélico concluye una serie de controversias con sus habituales adversarios que, obstinados en su cerrazón ante la verdad, deciden finalmente darle muerte. Se nos ofrece aquí, además, una elocuente aplicación de lo enunciado un poco antes por Jesús en relación al reposo sabático. A enfrentarse están ahora la actitud rigorista de los insensibles letrados –y, en general, de la “opinión pública” de su tiempo– con la actitud compasiva de Jesús, que se declara abiertamente a favor del enfermo y de que vuelva a llevar una vida en plenitud.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al prepararnos a ofrecerte, Padre santo, este sacrificio de alabanza, te suplicamos que para cumplir la misión que nos has confiado nos ayude la intercesión de san José, a quien concediste cuidar en la tierra, haciendo las veces de padre, a tu Unigénito. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 25, 21

Alégrate, siervo bueno y fiel. Entra a compartir el gozo de tu Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

EN GUADALAJARA
Memoria (Anticipada) de SAN FRANCISCO DE SALES, Obispo y Doctor de la Iglesia
MR pp. 667 y 896 [682 y 935] / Lecc. I p. 514

Fue esencialmente un pastor de almas (1567-1622). Fue misionero y después obispo de Ginebra (residente en Annecy), fundó la orden de las religiosas de la Visitación junto con santa Juana Francisca Fremiot de Chantal. Se hizo todo a todos por medio de la palabra hablada y escrita, y mantuvo conversaciones teológicas con los protestantes. Se preocupaba de todos, pequeños y grandes, y puso al alcance de todos ellos la vida espiritual.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Ez 34, 11. 23-24

Buscaré a mis ovejas, dice el Señor, y les daré un pastor que las apaciente, y yo, el Señor, seré su Dios.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que para la salvación de las almas quisiste que el obispo san Francisco de Sales se hiciera todo para todos, concédenos que, a ejemplo suyo, mostremos siempre la mansedumbre de tu amor en el servicio a los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Por esta ofrenda de salvación que te presentamos, Señor, enciende nuestro corazón con aquel divino fuego del Espíritu Santo con el que de manera admirable inflamaste el corazón lleno de mansedumbre de san Francisco. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 15, 16

No son ustedes los que me han elegido, dice el Señor, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Dios todopoderoso, que, por este sacramento que acabamos de recibir, imitando en la tierra la caridad y la mansedumbre de san Francisco, consigamos también la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Ramírez Quintana José Alfonso Marcos ·

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