Lectura del Día

Lecturas



23 noviembre del 2018

23 viernes
Verde / Rojo / Blanco

Feria o BEATO MIGUEL AGUSTÍN PRO, Mártir,
o SAN COLUMBANO, Abad, o SAN CLEMENTE Papa y Mártir
MR pp. 839 y 883 [874 y 922] / Lecc. II p. 1028

Nació en Guadalupe, Zacatecas, en 1891. A los 20 años entró en la Compañía de Jesús. Los dolores que sufrió toda su vida, jamás le hicieron perder la alegría y el buen humor. Ordenado sacerdote en Bélgica en 1925, volvió en 1926 a México, donde ejerció su ministerio sacerdotal a escondidas, con gran fervor y amor a los pobres. Aprehendido por la policía y falsamente acusado, fue fusilado el 23 de noviembre de 1927. El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 25 de septiembre de 1988.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sab 10, 12

El Señor le concedió un duro combate, para que supiera vencer, porque la sabiduría es más poderosa que todo.

ORACIÓN COLECTA

Dios y Padre nuestro, que concediste a tu siervo Miguel Agustín Pro, en su vida y en su martirio, buscar ardientemente tu mayor gloria y la salvación de los hombres, concédenos, a ejemplo suyo, servirte y glorificarte cumpliendo nuestras obligaciones diarias con fidelidad y alegría, y ayudando eficazmente a nuestros prójimos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Tomé el librito y me lo comí.]
Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 10, 8-11
Yo, Juan, oí de nuevo la voz que ya me había hablado desde el cielo, y que me decía: “Ve a tomar el librito abierto, que tiene en la mano el ángel que está de pie sobre el mar y la tierra”. Me acerqué al ángel y le pedí que me diera el librito. Él me dijo: “Tómalo y cómetelo. En la boca te sabrá tan dulce como la miel, pero te amargará las entrañas”. Tomé el librito de la mano del ángel y me lo comí. En la boca me supo tan dulce como la miel; pero al tragarlo, sentí amargura en las entrañas. Entonces la voz me dijo: “Tienes que volver a anunciar lo que Dios dice acerca de muchos pueblos, naciones y reyes”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 118, 14. 24. 72. 103. 111. 131

R. Mi alegría es cumplir tus mandamientos. Más me gozo cumpliendo tus preceptos que teniendo riquezas. Tus mandamientos, Señor, son mi alegría, ellos son también mis consejeros. R. Para mí valen más tus enseñanzas que miles de monedas de oro y plata. ¡Qué dulces al paladar son tus promesas! Más que la miel en la boca. R. Tus preceptos son mi herencia perpetua, la alegría de mi corazón. Hondamente suspiro, Señor, por guardar tus mandamientos. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 27

R. Aleluya, aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Ustedes han convertido la casa de Dios en cueva de ladrones.]
Del santo Evangelio según san Lucas 19, 45-48
Aquel día, Jesús entró en el templo y comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban allí, diciéndoles: “Está escrito: Mi casa es casa de oración; pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones”. Jesús enseñaba todos los días en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los jefes del pueblo intentaban matarlo, pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • El autor inspirado anuncia ahora la continuación de su labor profética mediante una acción simbólica de muy fácil interpretación, y que ya encontrábamos en Ezequiel (2, 8ss). Tomar de la mano del ángel y «comer» el pequeño libro significa apropiarse de su contenido. De esta forma se estará en posibilidad de revelar este mensaje divino, asimilándolo primero y luego comunicándolo con fidelidad. Este proceso de «interiorización» de la Palabra de Dios será inevitablemente fatigoso y comprometedor. En él lo «amargo» y lo «dulce» irán siempre unidos... • Citando a los profetas Isaías y Jeremías (Cfr. Is 56, 7; Jer 7, 11) –y, por tanto, apoyándose explícitamente en la voluntad de Dios, expresada en las santas Escritura– Jesús purifica el templo de Jerusalén, expulsando a vendedores y cambistas. Tal acción profética le acarreará no pocos problemas, ya que el ir contra corriente y el atreverse a afectar intereses siempre se paga caro. Jesús nos recuerda enérgicamente que la casa de su Padre ha de ser siempre lugar de encuentro vivo y personal con Él y con los hermanos, fruto de una relación sincera y desinteresada.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que te sean aceptables, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de tu siervo Miguel Agustín Pro y que agraden a tu majestad, del mismo modo que fue preciosa ante ti la efusión de su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 10, 39

Quien pierda su vida por mí, dice el Señor, la salvará para siempre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que el santo sacramento que recibimos, Señor, nos comunique aquella fortaleza de espíritu que hizo a tu mártir Miguel Agustín Pro fiel en tu servicio y victorioso en su pasión. Por Jesucristo, nuestro Señor.

SAN COLUMBANO, Abad,
MR pp. 838 y 923 [873 y 962] / Lecc. II p. 1028

Columbano, monje irlandés, cruzó el canal de la Mancha hacia el año 590 y evangelizó el noreste de las Galias y la región del río Rhin. Se estableció en las cercanías de la región de Lorena y fundó ahí un monasterio, sujeto a un estricto reglamento. Dejó su comunidad en pleno florecimiento y se dirigió a Italia, en donde fundó un nuevo monasterio (Bobbio) y ahí murió en el año (615).

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 36, 30-31

La boca del justo habla con sabiduría, su lengua dice la verdad; la ley de Dios está en su corazón.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que en la vida de san Columbano, abad, uniste de un modo admirable la observancia monástica y el empeño por predicar el Evangelio, concédenos, por su intercesión y siguiendo su ejemplo, buscarte sobre todas las cosas y trabajar para que crezca tu pueblo creyente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al acercarnos a tu altar, Señor, concédenos aquel gusto por la piedad del que estuvo inflamado el abad san Columbano, para que, limpios de corazón y fervorosos en la caridad, podamos ofrecerte este sacrificio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 23, 11

Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Por la fuerza de este sacramento que recibimos, renueva, Señor, nuestros corazones, para que, a ejemplo de san Columbano, abad, saboreando las cosas de arriba y no las de la tierra, merezcamos estar en la gloria con Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Dueñas Gómez J. Guadalupe · Graciliano Munguía Diego · Vera López Juan Luis ·

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Lectura del martes,
13 de noviembre de 2018

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