Documentos Diocesanos

II Sínodo Diocesano para la Nueva Evangelización

Políticia y Medios de Comunicación Social

I. Iluminación

403- Las relaciones humanas no pueden basarse en otra cosa que no sea la confianza. Y esto vale especialmente para los campos de la política y de los medios de comunicación social, en nuestros días verdaderamente omnipresentes y no pocas veces ambiguos. La verdad debe ser dicha y vivida; no puede haber confianza sino en la búsqueda de la verdad. Esta cuestión de la verdad en las relaciones humanas, políticas y sociales es particularmente delicada. Ella pone en juego una relación con la verdad, mas también una relación con la justicia y con la caridad, virtudes que han de regular la compleja interrelación de los seres humanos.

404- Las cuestiones morales en torno a la vivencia de la verdad adquieren una especial dimensión cuando las referimos a la vida política y a la utilización de los modernos medios de comunicación social. Sobre todo estos últimos juegan un papel muy importante en la puesta en práctica del deber y del derecho a informar y a informarse, del deber de informar y del derecho de los ciudadanos a ver respetada su legítima privacidad. Los entendidos en la materia, especialmente los sociólogos que se ocupan de estudiar los fenómenos de la comunicación, nos dicen que nuestra sociedad se está moviendo de la logósfera (cultura del pensamiento y de la palabra) a la iconósfera (cultura de la imagen y de las emociones). El impacto social de los mass media, y especialmente de la televisión con todos sus recursos de técnica y colorido, están desplazando, en forma importante y preocupante a la vez, a la parroquia y a la escuela como tradicionales ámbitos generadores de cultura, de educación y formación de la conciencia y de los valores. Su poder es muy grande y puede ayudar a divulgar la verdad, el sano entretenimiento o la educación a la libertad, o también ser utilizados para difundir la mentira y la simulación, o para crear un clima en donde se exasperen las más variadas pasiones, que entorpezcan la pacífica convivencia entre los ciudadanos y enturbien el ambiente social.

405- Los cristianos no podemos desentendernos de las realidades socio-políticas y culturales. La política es uno de los lugares donde se pone en juego la vida y el futuro de los hombres y de las comunidades. En colaboración con todos los hombres de buena voluntad, los seguidores de Cristo hemos de esforzarnos por enriquecer nuestra vida de ciudadanos civilizados con un auténtico patriotismo, con una gran preocupación por el bien común y por el perfeccionamiento de la democracia, con una aportación real al desarrollo integral de nuestros pueblos, acorde con los valores del Evangelio.

406- El Concilio Vaticano II nos ilumina ampliamente en lo referente a "la vida de la comunidad política" (GS, 73-76) y nos da normas claras para "El recto uso de los medios de comunicación social" (IM, 3-12). Preparada por mandato especial del Concilio, la Instrucción pastoral Communio et progressio del 23 de Mayo de 1971, es considerada la verdadera Carta magna sobre la comunicación social desde una perspectiva cristiana.

407- Para animar cristianamente el orden temporal, los laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la vida política, es decir, de la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover en forma orgánica el bien común (CL, 42). "Se debe poner todo empeño en la formación técnica, doctrinal y moral de todos los agentes de pastoral que trabajen en y con los medios de comunicación social. Al mismo tiempo es necesario un plan de educación orientado tanto a la percepción crítica, especialmente en los hogares, como a la capacidad de utilizar activa y creativamente los medios y su lenguaje, utilizando los símbolos culturales de nuestro pueblo" (SD, 284).

Fe y política

408- Para un creyente, la vivencia de las realidades políticas pueden y deben ser una forma concreta de amor al prójimo y una privilegiada ocasión para proyectar, dentro del Estado de derecho, la dimensión social de la caridad. "La dimensión política, constitutiva del hombre, representa un aspecto relevante de la convivencia humana... La fe cristiana no desprecia la actividad política; por el contrario, la valoriza y la tiene en alta estima" (DP, 513-514). Política es el conjunto de actividades, leyes, estructuras y organizaciones que ayudan a los gobernantes y a los ciudadanos de un país a ordenar todos los aspectos de la vida social hacia el compromiso por un desarrollo integral. Entendemos por bien común, el conjunto de condiciones sociales que permiten y promueven el pleno desarrollo de las personas y grupos que forman la sociedad (DM, "Justicia", 7.12.16; PT, 53-66; GS, 74).

409- El Estado es un conjunto social de personas asentadas en un territorio determinado, regidas por un gobierno bajo un orden jurídico, encaminado al bien común global. El Estado es una exigencia de la naturaleza social de los seres humanos y tiene como elemento fundamental la convergencia o cooperación de pensamientos, voluntades, afectos y conductas de sus miembros para la realización del bien común.

410- Del Magisterio de la Iglesia podemos distinguir muy claramente dos acepciones de lo que se entiende por política y, por tanto, de compromiso político.

411- Política en sentido amplio: es toda actividad organizada en conjunto por ciudadanos de buena voluntad, para promover el bien común de la sociedad y los valores de la justicia, de la libertad, de la solidaridad (DP, 521). Es tarea que toca a todos los miembros de la Iglesia: obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, pues la Iglesia "debe discernir e iluminar, desde el Evangelio y su enseñanza social, las situaciones, los sistemas, las ideologías y la vida política" (DP, 511). Política en sentido estricto: es la lucha por conseguir el poder o el ejercicio de él, cuando ya se tiene. De ordinario se realiza mediante partidos políticos (DP, 523). Es tarea propia y específica de los laicos el construir y organizar partidos políticos para alcanzar sus fines legítimos (DP, 524).

412- En el Mensaje del episcopado mexicano El compromiso cristiano ante las opciones sociales y la política, del 18 de Octubre de 1973, se nos recuerda: "Los laicos cristianos, viviendo de fe, edifican la comunidad de salvación en lo político, cuando, a través de su compromiso y de su acción política, Cristo vivifica, con su verdad y su vida, las estructuras humanas donde se juega la suerte del advenimiento del Reino de Dios (LG, 31.36; GS, 43; PP, 81; OA, 48)... Esta participación en la política en sentido estricto significa para el laico, al mismo tiempo que un deber, el ejercicio concreto de la caridad para con toda la sociedad (AA, 7.13-14). Además, al actuar en la vida política, el laico tiene que reconocer que la vida de fe puede conducir a otros hermanos a opciones diferentes y a militar en otros partidos políticos; lo cual deberá traducirse no en rivalidades odiosas, sino en fuente de diálogo enriquecedor para el bien común" (121.124).

413- La política partidista es, entonces, el campo propio de los laicos (GS, 43). "Los pastores, por el contrario, puesto que deben preocuparse por la unidad, se despojarán de toda ideología político- partidista que pueda condicionar sus criterios y actitudes. Tendrán así, libertad para evangelizar lo político como Cristo, desde un Evangelio sin partidismos ni ideologizaciones" (DP, 526). Mucho agradecerán nuestras comunidades cristianas, cada vez más concientizadas de sus derechos y de sus deberes cívicos el que sus pastores -de por sí pocos- no distraigan su atención hacia aspectos de la vida socio-política, incompatibles con su misión de ser promotores de la concordia y no de la división. Los laicos dirigentes de la acción pastoral en una Iglesia determinada, por su parte, no deberán usar su autoridad o sus influencias en favor de algún partido o de alguna ideología en particular (DP, 530).

Evangelización y política

414- "La Iglesia respeta la legítima autonomía del orden temporal y no tiene un modelo específico de régimen político. ‘La Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica’ (CA, 46)... Apoyada en el magisterio de su Doctrina social, la Iglesia ha venido acompañando al pueblo en sus luchas y anhelos de una mayor participación y el Estado de derecho" (SD, 190).

415- "La Iglesia... siente como su deber y derecho estar presente en este campo de la realidad; porque el cristianismo debe evangelizar la totalidad de la existencia humana, incluida la dimensión política. Critica por esto, a quienes tienden a reducir el espacio de la fe a la vida personal o familiar, excluyendo el orden profesional, económico, social y político, como si el pecado, el amor, la oración y el perdón no tuviesen allí relevancia. En efecto, la necesidad de la presencia de la Iglesia en lo político, proviene de lo más íntimo de la fe cristiana: del señorío de Cristo que se extiende a toda la vida. Cristo sella la definitiva hermandad de la humanidad; cada hombre vale como otro ‘Todos sois uno en Cristo Jesús’ (Gál 3, 28)" (DP, 515-516).

416- El señorío de Cristo se extiende a toda la vida (EN, 29). La proclamación de su Reino nace del propósito de salvación personal, social y cósmica de Dios, que llega a nosotros como don que se propone para aceptarlo en libertad, y que una vez aceptado, compromete de manera radical la totalidad de la vida (EN, 23). "Los pastores procuraremos, como objetivo pastoral inmediato, impulsar la preparación de laicos que sobresalgan en el campo de la educación, de la política, de los medios de comunicación social, de la cultura y del trabajo. Estimularemos una pastoral específica para cada uno de estos campos de tal manera que quienes estén presentes en ellos sientan todo el respaldo de sus pastores" (SD, 99). De ahí que, una de las responsabilidades más delicadas de los pastores de la Iglesia sea: "Orientar y acompañar pastoralmente a los constructores de la sociedad en la formación de una conciencia moral en sus tareas y en la actuación política. Estar siempre abiertos al diálogo con quienes guían sus vidas por caminos diferentes de la ética cristiana. Comprometernos efectivamente en la construcción de la justicia y la paz de nuestros pueblos" (SD, 242).

417- La participación responsable de los miembros de la sociedad frente al bien común, se debe expresar en la libre manifestación del consentimiento mayoritario en las decisiones, lo que constituye la esencia de la democracia. La democracia, gobierno del pueblo, se debe entender como un estilo de vida, una tendencia, un sistema de vida fundada en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo, de aquí que la democracia auténtica tiende necesariamente a ser una actitud generalizada de índole moral, vivificada por la verdad, la libertad, la justicia y el amor al prójimo (SD, 190-191; CA, 46). En su Orientación pastoral del 14 de Febrero de 1994, nuestros obispos mexicanos nos señalan como Los valores para la democracia, concretamente siete: la dignidad humana, la igualdad, la justicia, la libertad, la verdad, la autoridad y la obediencia. Y terminan pidiendo: "que cada comunidad analice su situación y así defina las acciones convenientes para promover una cultura de la democracia" (13-36.50).

Medios de comunicación social y Nueva Evangelización

418- Cristo, modelo de comunicador, viene a nuestra historia e inaugura un modo de nuevos encuentros, intercambios, comunicaciones y comunión (SD, 279). La actitud constante de quien transmite la verdad objetiva, debe ser la veracidad, puesto que la naturaleza misma de los seres humanos exige verdad en las relaciones interpersonales y sociales (Jn 8, 32), de tal suerte que no se comprometa la existencia y salud moral de la sociedad, por la deformación de la verdad en las distintas formas de comunicación (IM, 11).

419- La evangelización es comunicación: "Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros" (1 Jn 1, 3). Toda persona y grupo humano desarrolla su identidad en el encuentro con otros, por lo tanto, la comunicación es camino necesario para llegar a la comunión. Este gesto de comunicación del Padre, por su Verbo hecho carne (Jn 1, 14), es un acto de amor por el que Dios se revela, asociado a la respuesta de fe de la humanidad, engendra un diálogo profundo.

420- Es necesario que los medios de comunicación social respeten y participen en el desarrollo integral de la persona que comprende "la dimensión cultural, trascendente y religiosa del hombre y de la sociedad" (SRS, 46), de aquí que deberán oponerse a "cuanto pueda herir la familia en su existencia, su estabilidad, su equilibrio y su felicidad por incluir erotismo o violencia, apología del divorcio o actitudes antisociales de los jóvenes" (Pablo VI, Mensaje para la jornada mundial de las comunicaciones sociales, 1969, 2). Y esto vale la pena subrayarlo, frente a la difundida tendencia de bastantes comunicadores que pregonan un derecho prácticamente ilimitado a la información, con tal de lograr rápida notoriedad o indebidas ganancias; y esto a base del olvido total de un código de honor y de una ética fundada en valores objetivos, mayoritariamente aceptados como parte irrenunciable de los derechos de la persona y de la sociedad.

421- "El desarrollo tecnológico en materia de comunicaciones, especialmente en la televisión, ofrece a la evangelización amplias perspectivas de comunicación a los más diversos niveles y facilita a la sociedad en general una interrelación también planetaria. Este es un hecho positivo, pero también en el contexto actual presenta retos muy serios para la orientación secularista de muchas programaciones. Vemos cómo la publicidad introduce a menudo falsas expectativas y crea necesidades ficticias; vemos también cómo especialmente en la programación televisiva abunda la violencia y la pornografía que penetran agresivamente en el seno de las familias. También constatamos que las sectas hacen uso cada vez más intensivo y extendido de los medios de comunicación. Por otra parte, la presencia de la Iglesia en el sistema de medios es todavía insuficiente... La telemática y la informática son nuevos desafíos para la integración de la Iglesia en este mundo" (SD, 280).

422- Los medios de comunicación social deben ponerse al servicio de la verdad, de la justicia, del progreso social, de la solidaridad, estar al servicio de la comunión de los pueblos, de las naciones y de las culturas. La comunicación social, como dedicación especializada a recabar y difundir información verdadera, está sujeta a normas éticas muy exigentes y de enorme trascendencia (IM, 4); ha de respetar "el derecho de los individuos, de las familias y de la sociedad a la vida privada, a la decencia pública y a la protección de los valores sociales de la vida" (Pontificio Consejo para las comunicaciones sociales, Pornografía y violencia en las comunicaciones sociales: una respuesta pastoral, 21).

423- Los medios de comunicación social son instrumentos al servicio del programa de la Nueva Evangelización de la Iglesia en el mundo contemporáneo, programa que deberá comportar una formación permanente que ayude a los hombres y mujeres a estar cada vez más imbuidos por los criterios morales, en su vida profesional y privada.

424- En el mensaje de Juan Pablo II en la XXII Jornada de las comunicaciones sociales nos decía: "Si un día pudiéramos decir de verdad que ‘comunicar’ significa ‘solidaridad’ humana, ¿no sería el logro más hermoso de las ‘comunicaciones de masa’?... La fraternidad y la solidaridad son fundamentales y urgentes y hoy deberían ser el distintivo de los pueblos y las culturas. ¿No es el descubrimiento gozoso de sus beneficiosos efectos la ‘fiesta’ más hermosa que pueden ofrecer las comunicaciones sociales, su ‘espectáculo’ más logrado, en el mejor sentido de estos términos? A los corazones turbados por los riesgos de las nuevas tecnologías de la comunicación yo les diría: ‘¡No tengan miedo!’ Lejos de ignorar la realidad en que vivimos, leámosla con más profundidad... Discernamos, a la luz de la fe, los verdaderos signos de los tiempos... A las puertas del tercer milenio, la Iglesia recuerda al hombre que la fraternidad y la solidaridad no pueden ser sólo condiciones de supervivencia, sino rasgos de su vocación que el ejercicio de la comunicación social le permite realizar libremente" (OR, 7 de Febrero de 1988, 18).

II. Desafíos de la realidad

425- Algunas instancias políticas, y a veces también algunas eclesiásticas, manipulan el Evangelio en favor de ciertas ideologías.

426- La falta de cultura democrática en los distintos niveles de la sociedad y en muchas instituciones educativas, que no forman a sus miembros en una pedagogía participativa.

427- El ambiente de individualismo, egoísmo y apatía a todos los niveles impide la participación de la sociedad en el bien común.

428- La acción política para muchas personas se reduce a una esporádica participación en las elecciones, sin asumir compromisos permanentes.

429- La falta de participación activa y constante de presbíteros y laicos católicos competentes en los medios de comunicación social.

430- El poder masivo de los medios de comunicación social con frecuencia ofrece mensajes e imágenes que atentan descaradamente contra los valores cristianos.

431- La falta de conciencia crítica frente a los medios de comunicación social.

III. Líneas pastorales

432- Fomentar la dimensión socio-política, en especial de los fieles laicos, de manera que no se dé la impresión que las cuestiones de fe son meramente privadas.

433- Activar la formación socio-política y para la democracia de los laicos, especialmente de los jóvenes, a partir de la educación que se debe dar en las mismas familias.

434- Exigir, por medios efectivos, el respeto que los medios de comunicación social han de tener por la dignidad de las personas, de las familias y de la sociedad en general.

435- En la evangelización hacer frente común al ambiente secularista, hedonista y consumista que estimulan muchos medios de comunicación social, atropellando los valores de nuestra fe y de nuestra propia cultura.

436- Intensificar la presencia de la Iglesia en el mundo de las comunicaciones, especialmente a través de seglares cualificados.

437- Procurar el acceso a los medios de comunicación social para anunciar el mensaje de Jesucristo e impulsar programas que contribuyan a la dignificación de las personas, de las familias y de la sociedad.

438- Que la diócesis cuente con un órgano de formación e información propio, capaz de crear conciencia crítica y que ayude al lector a interpretar los signos de nuestro tiempo, iluminándolos con un sentido cristiano. El Boletín eclesiástico y la Hoja parroquial han dado un servicio magnífico, pero son -en su forma actual- insuficientes para este fin.

439- Es necesario que la diócesis promueva la producción de medios audiovisuales (especialmente videos), para apoyar la pastoral profética, litúrgica y social.

IV. Disposiciones

91- Todos los organismos, comisiones, movimientos e instituciones educativas de la diócesis, prestarán atención a la formación integral, especialmente de la juventud, que incluye la dimensión política de la fe y la motivación para la participación, de acuerdo a su conciencia.

92- Los responsables de las parroquias y de los organismos y movimientos laicales, procurarán -con prudencia y respeto a un legítimo pluralismo- educar a los fieles en sus derechos y deberes cívico-políticos basándose en la Doctrina social de la Iglesia.

93- En las escuelas y universidades de orientación cristiana, en los seminarios y casas de formación, se buscará educar en forma seria y responsable acerca de la política, los valores culturales y el uso de los medios de comunicación social.

94- Los pastores de nuestra diócesis ofrezcan discernimiento y orientación oportunos a través de los medios de comunicación social ante acontecimientos sociales, económicos y políticos que impacten fuertemente nuestra realidad.

95- La Iglesia buscará, en lo posible, tener medios propios de comunicación social, para el mejor desempeño de ciertas tareas pastorales en la diócesis y en las parroquias.

96- La diócesis tenga una revista o un periódico que sea órgano del pensamiento cristiano, abierto a los diferentes ámbitos de la vida humana y capaz de llegar al mayor número de la población de nuestra diócesis.

97- La comisión de medios de comunicación social, promoverá con recursos y formas efectivas, la evangelización de los comunicadores y ofrecerá criterios éticos para su actuación responsable en el mundo.

98- La oficina diocesana encargada de las comunicaciones, ofrezca oportuna atención a los comunicadores de los distintos medios informativos. Fomente el encuentro fraternal y cristiano entre ellos y con ellos por medio de iniciativas pastorales que respondan a sus legítimos intereses, especialmente en torno a la Jornada mundial de la comunicación social.

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