2009
|
2010
|
2011
|
2012
|
2013
|
2014
|
2015
|
2016
|
2017
|
2018
|
2019
|
2020
|
2021
|
2022
|
2023
|
2024
|
2025
|
2026
|
|
Volver Atrás
El devenir histórico de la División de Estudios Jurídicos de la Universidad de Guadalajara Carlos Ramiro Ruiz Moreno[1]
En México, desde 1960, cada 12 de julio se conmemora oficialmente el Día del Abogado en recuerdo a la primera cátedra de derecho en América, que tuvo lugar tal día de 1553, sirviéndole de aula la Real y Pontificia Universidad de México, y tomando parte en el acto el siervo de Dios Francisco Gómez de Mendiola, sobrino de Fray Juan de Zumárraga, destinado a ser Gobernador, Alcalde Mayor y Presidente de la Real Audiencia de la Nueva Galicia en 1571, cuando el rey Felipe II le postuló ante el Papa San Pío V para que fuera III obispo de Guadalajara, oficio que desempeñó de forma ejemplar hasta el final de sus días. En aquel contexto, en la capital de Jalisco se anticipó la efeméride mediante una Ceremonia Conmemorativa organizada por el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, que tuvo como hilo conductor reconocer el legado histórico de la antigua Escuela de Jurisprudencia y de la Facultad de Derecho de la Universidad de esa Alma Mater. Participaron en la ceremonia los miembros del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco. Y la pieza oratoria central es la que aquí se ofrece, en un marco tan particular como es el cccxxv aniversario natalicio del artífice de ese plantel, el siervo de Dios Fray Antonio Alcalde, tal y como aquí se reconoce.[2]
La enseñanza del Derecho en la Universidad de Guadalajara ha experimentado cambios estructurales profundos tanto de forma como de fondo, desde sus orígenes en el siglo XVIII, cuando inició con un modelo académico basado en verdades universales que eran celosamente revisadas por la autoridad eclesiástica, para luego implantar en ambientes laicos las estructuras liberales del positivismo, que cimentó la formación de los abogados en el siglo XIX, ceñidos tiempo después a los principios históricos de la revolución mexicana, que llegaron a adoptar la orientación socialista en la primera mitad del siglo XX, lo que nos permitió merced a la reforma universitaria iniciada en 1989, abrazar una formación jurídica universal, por créditos, estructurada con un modelo académico científico, laico y departamentalizado, inspirado en la competencias profesionales, que prima en la actualidad, a lo largo de la Red Universitaria. A continuación, trataré de detallar esta evolución:
1. Año de 1785, siete antes de la Escuela de Jurisprudencia. La llegada de Fray Antonio Alcalde y Barriga al Obispado de Guadalajara fue determinante para la creación de la Universidad de Guadalajara, y de su Escuela de Jurisprudencia, ya que transformó un proceso administrativo estancado en una realidad institucional mediante su gestión política y su generosidad. Su contribución se puede resumir en los siguientes puntos clave:
a) Reactivación de las gestiones ante la corona española. Aunque los trámites para fundar una Universidad en Guadalajara comenzaron en 1700, no fue sino hasta la llegada de Fray Antonio Alcalde como Obispo en 1771, que se manifestó un verdadero interés público y se dio seguimiento constante a la gestión ante el Rey. b) Visión y justificación social. En 1775, Alcalde expuso al Rey la urgente necesidad de que los jóvenes de su diócesis contaran con preparación profesional, debido a la carencia de especialistas en toda la Nueva España, y particularmente en la Nueva Galicia. Propuso además que la institución se financiara con fondos y rentas que anteriormente pertenecían a los padres jesuitas, que fueron expulsados en 1767. c) Donación económica crucial. En 1785, ante la demora de la corona por motivos financieros, realizó un donativo personal de $20,000.00 (veinte mil pesos-oro) para dotar las rentas anuales de las cátedras de Derecho, Cánones, Medicina, y Sagrada Teología. Este donativo fue fundamental para que a final de cuentas el Rey Carlos III de Borbón aprobara provisionalmente el inicio de las clases en el Seminario Conciliar de San José ese mismo año, es decir, siete años antes de la fundación de la Real y Literaria Universidad de Guadalajara, y de su Escuela de Jurisprudencia. d) El tenaz fundador de la Escuela de Jurisprudencia de Guadalajara. Dentro de la Universidad de Guadalajara tenemos formalmente a Fray Antonio Alcalde y Barriga como el verdadero fundador de la actual División de Estudios Jurídicos, antigua Facultad de Derecho, ya que su munificente donativo permitió erigir las cátedras de Cánones y Leyes que conformaron la estructura básica del antiguo plantel. e) La obtención de la Real Cédula de Fundación. Sin lugar a dudas, merced a los escritos y medios probatorios presentados por Fray Antonio Alcalde, el Rey Carlos IV emitió finalmente la Real Cédula de Fundación, fechada el 18 de noviembre de 1791, poniendo fin a un proceso que duró casi un siglo.
Fray Antonio Alcalde falleció el 7 de agosto de 1792, con 91 años de edad, apenas tres meses antes de la ceremonia inaugural de la Universidad de Guadalajara, la cual tuvo que celebrarse revestida de luto por su muerte. Su legado humanista plenamente vigente, permitió regularizar a las primeras generaciones de abogados en el Occidente de México.
2. La etapa del escolasticismo, de 1792 a 1860. Durante este primer período, la educación jurídica en Guadalajara estuvo marcada por una filosofía eminentemente escolástica y un contenido católico-tomista, que debía impartirse en latín.
a) Su método de enseñanza se basaba en la lectura y explicación de fuentes y comentarios por parte del catedrático, para lograr la comprensión, seguida de la memorización obligatoria de los textos por el alumno. b) Con relación a las llamadas "públicas disputas de conclusiones", en la formación de los abogados coloniales, destaca esta fase central vinculada a la parte sustantiva del Derecho, que eran técnicamente actos académicos solemnes, donde los estudiantes debían defender su posicionamiento con argumentos, es decir, un "pro" y un "contra" sobre diferentes temas del Derecho Canónico o Civil, insisto, en la solemnidad de una ceremonia académica que se desahogaba en sesiones de dos horas. c) Para describir la estructura curricular de la carrera de abogado, quiero precisar que existían dos cátedras principales: la de Cánones o Derecho Canónico, establecida para obtener el título de Canonista, y la de Leyes propiamente dicha o Derecho Civil, para la rama no eclesiástica. Curiosamente, es pertinente recordar que, de manera coloquial, todavía en la segunda mitad del siglo XX, llamábamos “Leyes” a la antigua Facultad de Derecho, de la Universidad de Guadalajara. d) Es importante recordar que el Doctor Juan María Velázquez y Delgado (1758-1828) es una figura histórica fundamental para la educación jurídica en Guadalajara, toda vez que fue designado como el primer catedrático de la asignatura de "Prima de Leyes", por el entonces Presidente de la Real Audiencia de Guadalajara, don Jacobo Ugarte y Loyola, en la ceremonia inaugural de la Real y Literaria Universidad de Guadalajara, celebrada el 3 de noviembre de 1792, para que ejerciera su nombramiento en la Escuela de Jurisprudencia. e) A pesar de lo que pudiéramos considerar en detrimento de la calidad de la enseñanza escolástica en la Escuela de Jurisprudencia local, quiero reconocer públicamente a un grupo de egresados conocido como “Los Polares", precisamente porque publicaban sus ensayos en el periódico “La Estrella Polar de Guadalajara”, inquietos luchadores sociales, precursores del liberalismo y ardientes promotores del federalismo, quienes al paso del tiempo se convirtieron en influyentes abogados y políticos liberales. Entre sus profesores destaco las figuras docentes de don Miguel Gordoa y Barrios, Constituyente de Cádiz, Rector de la antigua Universidad de Guadalajara, y Obispo de Guadalajara; de don José Simeón de Urías Berrueco y Galindo, Constituyente de Cádiz, Rector de la Universidad de Guadalajara, y Presidente de la Diputación Provincial de Guadalajara; y, de don Francisco Severo Maldonado, director del periódico insurgente “el Despertador Americano”, entre muchos otros. Los Polares, quienes compartieron aulas en la antigua Universidad de Guadalajara, se agruparon en la Sociedad Guadalajarés de Amigos Deseosos de la Ilustración, para ejercer las leyes a cabalidad, defender el federalismo, y promover la separación entre la Iglesia y el Estado. Entre sus filas, quiero recordar a don Prisciliano Sánchez Padilla, don José Antonio Gómez Portugal, don Crispiniano del Castillo, don Joaquín Angulo, don Anastasio Cañedo, y don José Luis Verdía, entre muchos otros, todos reconocidos como pilares del liberalismo radical de Jalisco, en los inicios del México independiente.
3. El giro liberal y positivista, de 1860 a 1925. Con el triunfo de la República Federal y del gobierno liberal, la enseñanza del Derecho en Jalisco sufrió una transformación radical, respecto de su pasado escolástico y confesional, merced a la implementación de dos elementos estratégicos:
a) El primero, fue la laicización de la enseñanza jurídica en la parte sustantiva, así como de los procedimientos administrativos y judiciales. La educación superior dejó de lado la orientación religiosa, y desapareció de la Escuela de Jurisprudencia la enseñanza del Derecho Canónico, que conservó el Seminario Conciliar, y se centró exclusivamente en el Derecho Civil y Penal, con sus enjuiciamientos. Cabe hacer notar que, desde la última clausura de la antigua Universidad de Guadalajara, ocurrida en 1860, la Escuela de Jurisprudencia de Guadalajara renunció al latín, y normalizó la enseñanza laica del Derecho Positivo, Público y Privado, en lengua nacional. b) El segundo, fue la influencia ideológica del positivismo. El iuspositivismo, como corriente filosófica del Derecho, llegó a la Escuela de Jurisprudencia de Guadalajara en la segunda mitad del siglo XIX, para separar conceptualmente la moral de las normas jurídicas, y para sostener que la única fuente válida del Derecho es el Estado, a través de leyes escritas, formales y objetivas, sin importar si son consideradas justas o injustas por la sociedad. Cabe precisar que los planes de estudio de la carrera de abogado adoptaron una postura liberal y positivista, bajo la influencia de ideólogos nacionales tales como José María Luis Mora y Gabino Barreda. En este punto, tengo el deber de hacer especial mención de insignes liberales, muchos de ellos políticos, que dieron buena fama y honra a nuestra Escuela de Jurisprudencia, como don Andrés Terán, don Pedro Ogazón Rubio, y su afamado sobrino, don Ignacio Luis Vallarta y Ogazón, don Jesús Leandro Camarena, don Francisco J. Zavala, experto en Derecho Internacional; don Mariano Coronado, gran estudioso del Derecho Constitucional, y otros notables juristas como el notario Cenobio I. Enciso, o el letrado Francisco O´Reilly, sin olvidar al célebre sabio polígrafo, el Doctor-Presbítero don Agustín Rivera y Sanromán, quien además fue orador oficial en las fiestas del centenario de la independencia nacional. Para subrayar la pluralidad y tolerancia del liberalismo en la Escuela de Jurisprudencia de Guadalajara, quiero resaltar la presencia de un jurista por antonomasia, que llegó a ser director del plantel, don Jesús López Portillo y Serrano, quien en vida representó el pensamiento y la acción del Partido Conservador en Jalisco. c) Para cerrar con broche de oro esta segunda época, quiero poner en alto los perfiles profesionales de tres ilustres egresados de la antigua Escuela de Jurisprudencia de Guadalajara, cuya trascendencia en el plano académico y político asombra a propios y extraños, merced a sus aportaciones de vanguardia como juristas atemporales, y me refiero desde luego a don Mariano Otero Mestas, a don Ignacio Luis Vallarta y Ogazón, y a don Luis Manuel Rojas Arreola.
4. La reorganización y el modelo contemporáneo, de 1925 a la fecha. A partir de la restauración de la Universidad de Guadalajara en 1925, la enseñanza del Derecho ha buscado incansablemente profesionalizar y sistematizar la ciencia jurídica, merced a la conjunción de las tres funciones sustantivas de la educación superior, como son la docencia, la investigación, y la extensión de la cultura jurídica, primero en la antigua Facultad de Derecho, de 1925 a 1994, y actualmente, con la División de Estudios Jurídicos y sus dependencias, de 1994 a la fecha, partiendo de las siguientes consideraciones:
a) La diversificación ideológica. Hacia el año de 1925, la Escuela de Jurisprudencia se integró a la Universidad de Guadalajara, conforme a su primera Ley Orgánica, y cuidó que sus planes de estudio fueran acordes con el pensamiento liberal y laico del Estado, haciéndose responsable de incluir además la enseñanza del Derecho Social, heredera de la Revolución Mexicana. Así las cosas, la Escuela de Jurisprudencia se transformó en la Facultad de Derecho, al finalizar la década de 1930. El 3 de marzo de 1935 se fundó la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), la primera institución de educación superior privada del país, impulsada por el presidente de la Federación de Estudiantes de Jalisco, Carlos Cuesta Gallardo, y los hermanos Ángel y Antonio Leaño Álvarez del Castillo, quienes alegaban defender la libertad de cátedra, en franca oposición a la educación socialista de la Universidad de Guadalajara. Cabe señalar que para 1973, la Universidad de Guadalajara se declaró de izquierda, democrática y socialista, alineada con los principios de la Revolución Mexicana. b) La participación de nuestros abogados en el servicio público. Amén de enlistar los nombres de Gobernadores, Diputados Locales y Federales, Senadores de la República, incluyendo Secretarios de Estado, Jueces de Distrito, Magistrados de Circuito, Jueces de Primera Instancia y Magistrados de tribunales locales, quiero poner el acento en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para recordar a tres insignes Ministros, como don Ignacio L. Vallarta en el siglo XIX; y en el siglo XX, don Francisco H. Ruiz, y don Alberto Orozco Romero, quienes desde sus ponencias, y en ulteriores encargos públicos, supieron y quisieron hacer gala de docencia, investigación y extensión de la cultura jurídica. c) La adopción del modelo departamental, de la última reforma académica. Con la Ley Orgánica universitaria de 1994, la Facultad de Derecho como dependencia propia del modelo napoleónico, se transformó en la actual División de Estudios Jurídicos, para ceñirse al modelo académico en el que los departamentos son las unidades básicas para organizar las tareas de docencia, investigación y extensión. d) La gestión de la procesalidad o enjuiciamiento del Derecho Positivo. En la licenciatura, la formación actual de los abogados, tanto presencial como semiescolarizada, pone énfasis en el aprendizaje, para transformar a los alumnos en gestores sensibles a las necesidades sociales ante el paradigma procesal, administrativo y jurisdiccional, con sus rutas críticas, estrategias de argumentación, y técnicas de litigación, en aras de fortalecer el Estado de Derecho. En el posgrado, la Maestría en Derecho es profesionalizante, y busca madurar a sus estudiantes para que funcionen como futuros docentes, en tanto que el Doctorado en Derecho pone énfasis en las investigaciones jurídicas, concluyendo en la apuesta institucional del binomio investigación-posgrado, para obtener juristas que estén dispuestos a invertir cinco años en su pregrado, dos más en su maestría, y cuatro con su doctorado, conscientes del esfuerzo físico y mental, que les significarán once años de apego y compromiso personal con su proyecto de formación profesional. e) Los retos de la innovación y la especialización. Nunca como ahora tenemos probada la naturaleza dinámica del Derecho, pues hemos pasado de un catálogo rígido de materias a un sistema de créditos, para identificar las competencias profesionales, con una oferta que incluye no solo la carrera de Abogado, sino también la Licenciatura en Criminología, y un par de posgrados (Maestría y Doctorado en Derecho), sin olvidar que hace pocos años teníamos vigente la Maestría en Ciencias Forenses y Criminología, merced al liderazgo que ejercía el Dr. Mario Rivas Souza, de feliz memoria. f) El paradigma de la educación continua. Actualmente se promueve la capacitación permanente y la recertificación de competencias para garantizar un desempeño profesional correcto frente a los cambios sociales. Este rubro se relaciona directamente con la llamada “educación para la vida”, que trasciende la enseñanza de conocimientos académicos, toda vez que se enfoca en dotar a las personas de habilidades prácticas, emocionales y de pensamiento crítico. Promueve el aprendizaje continuo a lo largo de toda la existencia, permitiendo a los individuos tomar decisiones informadas, desarrollar su identidad, adaptarse a los cambios y contribuir positivamente a la sociedad. Entendamos pues, que la División de Estudios Jurídicos, con sus Departamentos y Coordinaciones, deberán preparar estrategias de acompañamiento, a través de cursos breves, talleres y diplomados, que vayan más allá de los planes de estudios de pregrado y posgrado tradicionales, en aras de capacitar y actualizar el conocimiento. g) De cara a la virtualidad, y a los retos de la inteligencia artificial. Finalmente, la enseñanza del Derecho también se ha adaptado a los retos contemporáneos, como la implementación de la modalidad híbrida tras la pandemia de COVID-19, que nos obligó a buscar nuevas tecnologías en instalaciones diseñadas para tratar de cubrir las necesidades del estudiantado en el siglo XXI. Mención especial merece la inteligencia artificial en el aprendizaje del Derecho, que requiere de los docentes dimensionar objetivamente los beneficios que ofrece a las nuevas generaciones, pero sin renunciar a la obligación de llevarlos al pensamiento crítico, donde la opinión personal seguirá siendo más valiosa que la información más sofisticada, derivada de ordenadores.
Como era de esperarse, después de escuchar estas reflexiones, podemos comprobar que los académicos tenemos siempre más dudas que certezas, y yo no soy la excepción. Este sábado afortunado, 04 de julio de 2026, he tenido el honor de celebrar con todos ustedes el día de nuestro gremio, la abogacía, que reúne a un representativo y muy valioso grupo de personas que seguimos creyendo en la vigencia del Estado de Derecho, y en el compromiso de la Universidad de Guadalajara por formar profesionistas competentes en los estudios jurídicos que demanda la sociedad.
¡Enhorabuena, y muchas gracias por su atención!
Guadalajara, Jalisco, 04 de julio de 2026. [1] Doctor en Derecho, ha sido Titular del Centro de Investigaciones Legislativas, Jefe de la Unidad de Estudios Legislativos y Coordinador de la División de Estudios Jurídicos de la Universidad de Guadalajara. [2] Este Boletín agradece al autor de este texto su total disposición para ceder a este Boletín su texto. |




Informes Parroquiales
Informes Especiales


