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La Cristiada a cien años de distancia, del Ing. José Luis Ortiz García

Lic. Emilio González Márquez

 

 

El pasado 24 de marzo a las 18:00 horas, en el

Palacio de Gobierno de Guadalajara, se realizó

la presentación del libro arriba mencionado,

por el presbítero Tomás de Híjar Ornelas y

el ex gobernador de Jalisco Emilio González

Márquez, de quien reproducimos

a continuación sus palabras.

 

 

La Cristiada es una respuesta del pueblo católico a lo que percibe como una agresión del gobierno. Es una respuesta extendida, extrema, continuidad de la respuesta cívica que se manifiesta, por ejemplo, en la creación de la Liga Defensora de la Libertad Religiosa.

La Cristiada buscaba un nuevo orden político, con su Constitución y su gobierno en los territorios conquistados. Lucha incluyente, urbana y rural, clases medias y populares. Con éxitos militares y con una conclusión polémica, los Arreglos. Todo esto documentado en el libro del ingeniero José Luis Ortiz: personajes de ambos bandos, batallas, comunicaciones y documentos.

Ser jalisciense y ser alteño es ser parte obligada de estos hechos, parientes que participaron de alguna forma, en la proveeduría, en la protección, en la lucha cívica o en la armada. Lugares que conservan vestigios de la lucha, deportaciones obligadas, heridas que no terminan de sanar. A 100 años nos preguntamos: ¿La lucha cívica da resultados? ¿Tomar las armas es legítimo? De esta lucha por la libertad, ¿qué nos corresponde hacer hoy?

Entre las patas de los caballos, Héctor, La Cristiada de Jean Meyer, después El Rescoldo, lecturas obligadas sobre Cristeros, gobierno y Arreglos, hechos heroicos y traiciones. En la casa se hablaba poco sobre esto, ¿la razón? Soy pariente de José De León Toral, sí, quien mató a Obregón. ¿Héroe, mártir, asesino? La respuesta depende del lado que te encuentres en esta historia. No deja de ser polémico. Dar la vida por una causa está bien, quitar vidas por la causa cristiana es un contrasentido. ¿Y las Cruzadas, caballeros hospitalarios, caballeros templarios…? ¿Guerra santa? Son palabras contrapuestas. ¿Matar a nombre de Jesús? Es contradictorio. ¿Matar a nombre del Dios que se dejó matar por la burocracia y el imperio? ¿Matar a nombre de Alguien que dio su vida por la salvación de todos? No tiene sentido. Jesús dio la vida por todos. Y todos significa todos, creyentes, indiferentes y perseguidores.

Arriesgar la vida por la libertad es la otra visión, es ir contra el poderoso, es defensa, es dignidad. ¡Las conciencias de los niños pertenecen al Estado!, fue el grito de Calles en Guadalajara sintetizando la visión del régimen federal, no muy distinta de la que hoy se tiene, grito que provocó la respuesta de la gente. Ya no era solo luchar por principios, creencias y convicciones, había que luchar por los niños, su libertad, su formación plena, su integridad y su felicidad.

En la página 7 del libro, José Luis afirma y pregunta: 250,000 fallecidos, ¿de qué sirvió la sangre derramada? Pregunta pertinente a la que añado esta: ¿De dónde eran los soldados y los agraristas combatientes?  Veracruz, Oaxaca, Puebla, Estado de México, Guerrero y la Cd de México han aportado una cantidad significativa de integrantes de las fuerzas armadas, mexicanos al 100, ¿católicos bautizados? Estoy seguro que sí. Católicos de los dos lados, matando y muriendo, unos por trabajo y disciplina, otros por convicción.

Y detrás de esto: Unos pocos conduciendo al país a la confrontación, sembrando odio y división, siguiendo los dictados destructores de su ideología, ¿les suena conocido, les suena a algo actual?  Dice José Luis en la página 8: Lucha desigual de civiles mal armados, mal vestidos y mal montados contra el viejo ejército mexicano que, aunque era en su mayoría de viejos, pero vestidos montados y armados con mucha experiencia qué es lo que adolecía el ejército que aclamaba a Cristo rey.

Y en las páginas 309 y 310: Entonces salieron por distintos lugares varias columnas de agraristas que materialmente se mezclaron con los nuestros produciéndose una confusión tremenda, pues ni unos ni otros se distinguían entre sí… Entre la gente que posicionó el teniente coronel quedaron dos agraristas haciendo fuego sobre sus compañeros, tal era la confusión. Los agraristas hicieron mucha carnicería entre sí y no solo eso, sino que prolongándose la confusión aún después de que nuestra gente se había retirado, los federales atacaron con mucho denuedo a los agraristas con todo lo cual esta acción tuvo proporciones de desastre para el gobierno…

Lo mismo de hoy, mexicanos confrontados por la búsqueda del poder de unos pocos fanatizados que quieren imponer su verdad y perpetuar su régimen.

Y ¿qué sigue? Ni gobierno que reprima ni gobierno que oficialice, ni perseguidores de conciencia ni Constantinos. Ni estado que considere que las conciencias son su propiedad, sobre todo las de los niños.

Hablemos de Anacleto González Flores y de su legado: Anacleto González Flores, no tomó las armas. Impulsó la Resistencia Civil Activa y Pacífica, eso fue suficiente para que el gobierno federal lo tortura y asesinara. Cuántas personas muertas por pensar de manera distinta al gobierno. Cuántos inocentes asesinados por sus creencias, por su fe, muchos de ellos sacerdotes llevados a los altares.

¿Qué nos deja Anacleto González Flores para los tiempos actuales? El Maistro Cleto nos deja un método que sigue siendo válido para la verdadera transformación de nuestra realidad:

1.    Proponer una solución. La transformación social comienza con una visión clara y una propuesta que inspire confianza. “Solo un cristianismo pleno, completo, que no olvide a los caídos, a los débiles y a los que sufren, puede salvarnos de la catástrofe que se avecina”.

2.   Desarrollar líderes. El liderazgo no debe centralizarse, debe multiplicarse fortaleciendo su capacidad de transformación personal y social. “Porque los católicos en nuestro país hemos vivido totalmente alejados unos de otros, aislados, desconocidos, sin solidaridad, sin cohesión, sin unión firme, estable y permanente”.

3.   Crear estructuras. Diseñar estructuras que distribuyen responsabilidades, corresponsabilidad, y permitan a las personas involucrarse activamente en la solución a través de acciones y tareas concretas. “Si queremos hacer algo eficaz y eminentemente práctico debemos darle preferencia los trabajos que tienden a ponernos en contacto, a unificar nuestras aspiraciones”

4.   Pensar estratégicamente. La estrategia no es una simple lista de acciones sino un proceso dinámico que conecta objetivos claros con los recursos disponibles, todo en función de las realidades que enfrenta una comunidad. “Las transformaciones sociales, como tienden a arrancar hábitos colectivos y, por lo mismo, más fuertemente arraigados requieren el concurso del tiempo, pues solamente así pueden operarse los cambios que orientan por nuevos rumbos a las generaciones”

5.   Entrar en acción. Solo el trabajo modifica la realidad. “Cristo no necesita de nosotros para fundar su reino y para extenderlo por todo el mundo, pero, si no necesita de nosotros ni de nuestras vidas, sin embargo, ha querido establecer su reinado por medio de nosotros, de nuestros esfuerzos, de nuestras luchas y de nuestras batallas”.

 

250,000 fallecidos, ¿de qué sirvió la sangre derramada? La libertad Sancho. “La libertad, Sancho, es uno de los preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”. Esa sangre nos compró libertad, de nosotros depende que no haya sido en vano.



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