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Informe sobre el Seminario de Guadalajara, durante el curso 2018-2019

José Guadalupe Miranda Martínez[1]

 

Texto que leyó su autor el 28 de enero del 2020,

en la solemne academia en honor de Santo Tomás de Aquino,

ante el pleno del Seminario Conciliar de Guadalajara

congregado en la capilla del Seminario Mayor.

 

 

Eminentísimo Señor Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara y Rector de nuestro Seminario:

 

Buenas tardes a todos

 

I.               Introducción

 

Comparecer ante usted y ante esta distinguida asamblea a rendir el informe sobre el caminar de esta institución más que tricentenaria pudiera parecer un afán por ajustarse a una tradición añeja y un celo desmedido por sujetarse a las buenas formas de las instituciones serias. Ambos aspectos son positivos, y, apartarnos de ellos sería al menos descuido.

Estamos convencidos que acudir a la lectura de un informe en estas circunstancias es, ante todo, participar en un encuentro familiar, esperado por todos y preparado con toda seriedad por muchos. Es, además, la ocasión en que conviven todas las generaciones del Seminario, desde los pequeños del Anacleto, encaramados en lo alto de esta Capilla, esperando ocupar pronto las tribunas abarrotadas, gracias a Dios, por los hermanos mayores hasta los teólogos, algunos de los cuales ya se sienten pastores puesto que recientemente se incorporaron al presbiterio mediante la recepción del diaconado.

Es también entrar en comunión en la atmósfera centenaria de formación de nuestro Seminario. Al respecto, recuerdo que hace exactamente 52 años Su Eminencia y un servidor, desde lo alto, donde están ahora los Anacletos, seguíamos con atención y curiosidad el último informe rectoral que de su gestión presentaba el Ilustrísimo Señor Canónigo J. Jesús Becerra Fernández al Eminentísimo Señor Cardenal José Garibi Rivera, en este mismo espacio.

Anhelamos además que este encuentro familiar sea ocasión privilegiada de cercanía del Pastor con sus ovejas, formadores y alumnos; espacio para escuchar su voz, percibir su preocupación por este rebaño tan especial y numeroso, donde no faltan los cabritos que en ocasiones pueden crecer en medio del mismo rebaño, como la cizaña en medio del trigo.

Por último, este informe intenta convertirse en un servicio al Presbiterio diocesano; ofrecerle otro medio fidedigno de conocer el caminar de la institución de donde ellos salieron, de donde surgen, constantemente los nuevos pastores. Para que, con celo y eficiencia, continúen colaborando en la formación y maduración de las vocaciones con las que tan generosamente nos sigue bendiciendo el Señor a través de las familias cristianas.

 

II.              Equipo formador

 

Pudiera parecer una fanfarronería si se afirma que el Seminario de Guadalajara cuenta con el mayor número de sacerdotes destinados a tiempo completo a la formación de los futuros pastores: cincuenta y cinco en total. Y sin embargo, no lo es. Sí lo sería si afirmara que ese grupo es el más eficiente, celoso y competente. Eso sí: constantemente se esfuerza por entregarse a colaborar con generosidad en esta delicada labor. Son muchos los logros y satisfacciones en este ministerio tan especial; pero quebrantos y temores tampoco faltan en tan selecto y preciado lote.

Todos fueron convocados a colaborar en este ministerio contando con el aval de Su Eminencia. Generosamente se desprendieron de las comunidades donde realizaban una pastoral dinámica y muchas veces gratificante en todos los aspectos. Se ha optado por esta modalidad en el reclutamiento de formadores para el Seminario porque en el presbiterio se tiene gran estima por esta institución y, en éste, son varios los sacerdotes capacitados para ejercer esta misión, aunque también es cierto que algunos, sin estarlo, quisieran estar dentro del Seminario, o si se quiere, entre los seminaristas.

Además, ya en el Seminario, en las distintas casas, los sacerdotes viven con intensidad la fraternidad sacerdotal, el intercambio y aun la confrontación. Todos estos elementos propician el crecimiento y la maduración de los formadores. A esto se añade que todos tienen acceso a cursos especializados sobre la formación sacerdotal en el ámbito local, nacional y continental, de tal manera que todos conocen y aplican los ordenamientos que la Iglesia ofrece sobre la formación de los futuros pastores. También debo decir que no faltan quienes menguan su participación en estos procesos.

 

III.            Los frutos esperados

 

El Seminario se llenó de júbilo y la Diócesis de esperanzas en dos ocasiones de manera particular: en las solemnidades de Navidad y Pentecostés, con la ordenación de diáconos y presbíteros. Las familias, las comunidades parroquiales, el Seminario, la Diócesis y su Pastor pudieron palpar, en torno al altar, los frutos largamente preparados y esperados. En este curso se incorporaron al presbiterio treinta y cinco diáconos y treinta y cinco sacerdotes, todos con el propósito de ofrendarse en una generosa y perpetua entrega.

Desafortunadamente las cifras no son suficientes para enfrentar las necesidades actuales; además, son muchos los sacerdotes que mueren cada año. Por si fuera poco, no faltan sacerdotes que sucumben, en lugar de una entrega generosa para siempre para la que se prepararon con esmero en la lozanía de su edad, optan, incluso, por una huida vergonzante y tempranera, casi siempre improvisada; se padece y se malogra una vocación para todos y para siempre. El Seminario sigue de cerca esas situaciones y de alguna manera se siente involucrado e interpelado por ellas.

 

IV.            La pastoral en el Seminario

 

Todos los seminaristas mayores participan los fines de semana en la pastoral. Lo hacen con gusto y generosidad, integrándose en el caminar de las distintas comunidades. Hacen falta más seminaristas para atender las demandas de los sacerdotes, cada día más interesados en la formación de los alumnos. Además de esta modalidad de apostolado, durante Semana Santa y el verano se incorporan al trabajo pastoral los seminaristas mayores y algunos del Seminario Menor.

En esta área, mención especial merecen las experiencias del Año de Servicio y del Año Diaconal. Ambos se realizan de forma permanente dentro de la comunidad; son una ocasión privilegiada para superar la personalidad corporativa que no pocos alumnos adoptan como defensa para no encontrarse consigo mismos. La experiencia se presta para saber quiénes son y de qué están hechos. En este contexto, no faltan las desilusiones y las sorpresas, incluso en ocasiones se tiene que proceder a las cada vez más frecuentes reubicaciones, es decir, ya desde esta etapa algunos se perfilan fervientes émulos de la Zapopana. El Seminario agradece a los párrocos y demás personas que prestan este acompañamiento a nuestros seminaristas.

 

V.             Seminario Mayor

 

Es la comunidad más numerosa y a la vista de todos. Durante el curso se trabajó en la espiritualidad de comunión tomando como idea fuerza “Seminario: escuela y casa de comunión”; bastante se logró en esta meta, sobre todo en la responsabilidad, en el afianzamiento de la identidad vocacional, la comunicación y transparencia con los formadores y en los servicios y trabajos en beneficio de la comunidad. En el equipo formador se vio, en general, buen ambiente de fraternidad y colaboración, sin dejar de existir diferencias o desavenencias. También, conviene decir que aún se siguen viendo seminaristas y formadores que se aíslan o se autoexcluyen.

Los medios de comunicación ya son imprescindibles; por fortuna son muchos los que se esfuerzan por hacer un buen uso de ellos, sin embargo, no faltan seminaristas mayores, y a veces más que mayores, que abusan del celular, las redes y las series, lo que tre como consecuencias la falta de concentración, el detrimento de la gracia, de la privacidad y del pudor, el debilitamiento de la voluntad, la despersonalización, el fomento de las carencias afectivas, la exaltación del culto a la persona, el abuso desmedido a las glorias humanas y la incitación al consumismo. Quienes se meten a esta férrea dinámica olvidan la sentencia del poeta: “lasciate ogni speranza voi ch’entrate” (Inf. iii, 9). A donde se entra es al infierno, ya desde ahora, de donde nadie se puede salir. Somos proclives a escandalizarnos y asustarnos de los macielismos que menea y difunde la prensa, pero nos cuesta trabajo entender que si optamos, consciente o inconscientemente, por entrar en este proceso, en germen ya se lleva, hasta la médula, ese embrión patógeno.

Además, existe la tentación y práctica de hacer la vida cada vez más fácil y cómoda. El celular es la gran opción; por él se entra al confort de la comunicación y del ocio, se pide el transporte, se hacen llegar las motocicletas con los aromas y ahora también Amazon con todos sus encantos. ¡Ésa es austeridad de vida! Ésa es la respuesta a los bienhechores y al generoso pueblo de Dios. También de esa clase de especímenes tiene el más que tricentenario Seminario de Guadalajara algunos ya por encima de los cien kilogramos, porque cada día tienen menos margen de maniobra dentro de esa férrea disciplina.

            El 6 de junio de 2019, solo y en altas horas de la noche, muere por bronco-aspiración en su cuarto el seminarista Francisco Haro Mata, de tercero de Teología. Casi a media jornada del día siguiente es encontrado yerto y frío con los signos del combate por la vida. El acontecimiento consternó a la comunidad y a todos nos recordó nuestra condición frágil y pasajera. Descanse en paz.

Momentos significativos en la marcha del cit son la toma de sotanas, la participación en el “paseo de Santo Tomás”, la experiencia pastoral de Cuaresma y la toma de una decisión vocacional bien ponderada. Por fortuna, la mayoría vive estos momentos con responsabilidad e intensidad, aunque no faltan quienes a la vuelta de tres semanas subastan en las redes sus preciados hábitos; otros remandan su decisión vocacional a Filosofía o esperan que algún formador la tome por ellos aunque sea al final de la etapa teológica. La mayoría de éstos suelen llegar al Seminario Mayor con entusiasmo y llenos de propósitos, aunque pronto aflojan el paso diciendo que sólo eso ven en su entorno.

 

VI.            El Seminario Menor

 

Se ha buscado que sea la heredad más cuidada en todo el Seminario por lo que significa en el aproviscionamiento de vocaciones, bien cernidas a la etapa superior. Es cierto que la mayoría de los seminarios en México ya suprimió esta etapa por incosteable y riesgosa, sobre todo en estos tiempos donde la convivencia y cercanía de clérigos con menores se puede tipificar como un delito inminente. Guadalajara, sin desconocer esos señalamientos y experiencias, mantiene el Seminario Menor y aun lo fortalece con el soporte de cinco seminarios menores auxiliares, con secundarias y la modalidad de Semfam también a ese nivel.

La comunidad de esta casa, durante el curso 2018-2019, estuvo compuesta por quince sacerdotes a tiempo completo, diez coadjutores y trescientos seis alumnos, doscientos sesenta y nueve preparatorianos y treinta y siete en Nivelación. La procedencia de éstos es la siguiente: ochenta y nueve de preseminario, setenta y nueve de Semfam, cincuenta y siete del Anacleto, treinta de Totatiche, quince de Ahualulco, ocho de Cuquío y el mismo número de La Barca. Con esta cifra se aclara lo antes dicho sobre el Seminario Menor.

A lo largo del ciclo se generan procesos valiosos de crecimiento, tanto en los alumnos como en el grupo formador. En los formadores hubo interés en formarse para formar mejor; con este fin, nueve formadores tuvieron un diplomado sobre la educación en la afectividad y la sexualidad. Se generó buena convivencia y se pudo atender mejor a los seminaristas. Por su parte, los alumnos fueron creciendo en las distintas dimensiones. Poco a poco van aprendiendo a discernir los acontecimientos desde la fe; manifiestan apertura y alegría propias de su edad; son entusiastas, extrovertidos; con facilidad se acercan al formador, son transparentes y se dejan ayudar, nobles y bienintencionados. Sin embargo, también se reconoce que nuestros alumnos adolecen de muchas de las limitaciones de los jóvenes actuales: superficialidad, ruido interior, incapacidad para tomar decisiones firmes y permanentes, temores ante el futuro; son calculadores y dados a interpretar la vocación con criterios humanos. Les cuestan el esfuerzo, la templanza y el sacrificio.

La dinámica formativa, la disciplina y la casa espaciosa con sus jardines y largos corredores genera tranquilidad e hicieron posible que los resultados fueran satisfactorios.

Aspecto digno de reconocer es el gusto por la música en estas generaciones; muestra de ello es que la Schola se formó con cien elementos. Buen número de éstos formarán parte de la Schola Cantorum del Seminario Mayor.

 

VII.          Seminarios auxiliares

 

Son cinco en total, todos de nivel secundaria. Totatiche y Anacleto sólo reciben seminaristas. En los otras tres los seminaristas son minoría en medio de una población numerosa de alumnos provenientes de los pueblos vecinos. Totatiche, en una zona aislada, con pocos recursos y donde el tejido social está muy lacerado, tiene gran capacidad de convocatoria. En las otras casas asentadas en regiones dotadas de toda clase de recursos, ¿no se podrá hacer lo mismo o algo más?

También es cierto que de todas estas casas, a pesar de su corta existencia, ya se tienen nuevos frutos; no tantos como algunos quisieran; incluso no faltan clérigos que las consideran incosteables y onerosas.

 

VIII.         Promoción y Semfam

 

Mención especial merecen estas dos modalidades de promoción vocacional en nuestro Seminario. Realizan su labor en un ambiente donde la figura del sacerdote se somete frecuentemente al escarnio. Se ha de reconocer que no se trata de recorrer mar y tierra para hacer un prosélito (Mt 23, 15), sino de discernir quiénes son llamados por el Señor, enviado del Padre; ayudar a jóvenes y adolescentes concretos a familiarizarse con el Señor que llama en una realidad concreta desde la familia, la parroquia y el mismo Seminario.

Sabemos cuál es el estado de postración de la mayoría de las familias; sin embargo, son generosas y, no sin resistencias y temores, colaboran para que sus hijos inicien su discernimiento vocacional. Lo mismo hacen las comunidades parroquiales y la mayoría de los sacerdotes, aunque no faltan los indiferentes y hasta los que pisotean a quienes se adentran en estos procesos. El Seminario, donde quiera que aparece, se preocupa por la promoción vocacional, aunque algunos seminaristas mandan signos contradictorios.

Desafortunadamente, desde hace algunos años se intensifican las resistencias de los padres de familia a que sus hijos ingresen al seminario, sobre todo en el nivel de secundaria. Durante este curso, buen número la hicieron efectiva.

 

IX.            Prefectura de Estudios

 

El 18 de septiembre de 2019 el Profesor Riccardo Ferri, Decano de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, envió unas cartas en las que comunicaba que la Comisión del Consejo de la Facultad de Teología aprobaba, de manera definitiva, la versión final del nuevo plan de estudios de Filosofía y Teología. De esta manera, la Filosofía se amplió a tres años y la teología continúa en cuatro, con todo lo que esto implica.

Sabido es que el extitular del Gobierno local, por decreto del 9 de noviembre de 2017 y a través de la Dirección General de Educación Superior, Investigación y Posgrado de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, procedió al reconocimiento de los estudios de Filosofía y Teología cursados en el Seminario Arquidiocesano de Guadalajara en los años comprendidos entre 1968 y hasta la fecha de publicación de ese acuerdo. Fue así que varios exalumnos y alumnos recibieron su título. Como fue demasiada la demanda, el actual titular del Gobierno local ha emitido un nuevo decreto (22.viii.2019).

Así mismo, el 27 de marzo de 2019 el Director General de Educación Superior, Investigación y Posgrado firmó el acuerdo de Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios donde se aprobó el plan y los programas de las licenciaturas en Filosofía y Teología, nombrando como Director General del Instituto al Prefecto de Estudios de esta casa.

El Seminario agradece y valora la responsabilidad y eficiencia a los maestros que acuden a impartir las clases asignadas; también lamenta que un reducido número dé prioridad a las acciones de la pastoral directa en detrimento de la impartición de clases.

La mayoría de los alumnos han sido muy responsables en el cumplimiento de sus tareas académicas, pero todavía son muchos los que no se destetan de sus celulares, tanto que hasta durante las clases se les cuelgan. Otros son imprudentes, se ausentan, incluso faltan al respeto a ciertos profesores.

Se agradece a la Universidad Lateranense su interés y cuidado por nuestra facultad Teológica. Con solicitud se hizo presente el 26 y 27 de junio el Profesor Angelo Lameri, para aplicar el examen a los treinta y tres alumnos que concluyeron sus estudios teológicos.

 

X.             Biblioteca

 

La sala de consulta tiene a disposición de los usuarios 68 100 títulos; de éstos, 7 688 están dados de alta en el sistema integral digitalizado, aquí se encuentran los fondos bibliográficos de Filosofía, Sagradas Escrituras y la primera sección de Teología Fundamental General. Durante el curso se adquirieron 7 000 libros donados por sacerdotes y 283 por compra. Se encuadernaron y repararon 373 libros y se restauraron 52 del fondo antiguo.

Si los libros son muchos, los seminaristas que los procuran son pocos: apenas 2 542 visitas, 443 menos que el curso anterior. Se sigue trabajando para hacer frente a las metas pendientes en esta área tan importante.

 

XI.            Economía

 

Si el mantenimiento de los inmuebles del Seminario no fuera tan apremiante, la economía estaría desahogada. Desafortunadamente, se han tenido que hacer enmiendas y reparaciones en todas las propiedades del Seminario, de manera particular en la casa central. Por recomendación de Protección Civil se procedió a la restauración total de la Biblioteca de Padres y a los cuartos de Padres de Teología; de igual manera, ya se había procedido a la restauración del muro perimetral que le circunda en la avenidaTonantzin por presión de los colonos.

También cabe mencionar que un lote considerable del patrimonio artístico del Seminario no acaba por recuperarse a pesar de que el contrato de préstamo ya venció y de que se han agotado todos los mecanismos burocráticos para recuperarlo. Si eso sucede con el palo verde…

 

XII.          Conclusión

 

Eminentísimo Señor: sabemos que la encomienda que se nos ha asignado no es nada fácil; colaborar con el Pastor de esta grey en la formación de los sacerdotes que la Iglesia y la Sociedad están exigiendo, más bien diría clamando, es misión casi imposible. Sin embargo, confiamos en el auxilio que nos da el Dueño de la mies, y en los medios que constantemente nos ofrece la Iglesia. Queremos responder siempre con generosidad y estar disponibles al trabajo en el Reino.

Gracias.



[1] Vicerrector del Seminario Conciliar de Guadalajara.

Felicidades a nuestros Sacerdotes Becerra Sánchez José Luis · Cervantes Buenrostro J. Santos · Gámez Rodríguez J. Cruz · Martínez García Rigoberto · Ramírez Romero Ricardo Javier ·


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