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El Primer impreso tapatío y sus autores[1]

Ricardo Lancaster Jones[2]

 

En el marco del aniversario 225 de la publicación del primer libro impreso en Guadalajara, se rescata un artículo donde se demuestra el involuntario pero justo homenaje que resultó ser esta obra para quien propició el arribo del invento de Gutenberg a la capital tapatía:

el Siervo de Dios Fray Antonio Alcalde

 

El eminente bibliógrafo don Juan B. Iguíniz, director de la Biblioteca Nacional de México, se ha ocupado exitosamente, en varias de sus obras, sobre el establecimiento de la imprenta en la ciudad de Guadalajara por don Mariano Valdés Téllez Girón en 1793. En una de ellas, Las Artes Gráficas en Guadalajara, publicada en 1943 como contribución del estado de Jalisco a la ii Feria Nacional del Libro, indica que fueron seis los impresos que salieron de las prensas de Valdés Téllez Girón en ese año, y que en su opinión lo más probable es que se haya dado preferencia a los Elogios fúnebres al Ilmo. Sr. Alcalde. Esto lo encontramos fundado, debido a que desde el año anterior deseaba indudablemente el Cabildo la publicación, por lo que es casi segura su primacía a trabajos de menor importancia, como son los otros impresos de ese año.

Por una casualidad hemos tenido la suerte de encontrar un ejemplar de ese raro folleto, ya que sólo tenemos noticias de otros cuatro, dos de ellos en la Biblioteca Pública de Guadalajara. Nuestro fascículo se encuentra empastado con otras publicaciones en 4º de la época y de asunto semejante, en un tomo intitulado Elogios fúnebres t i, que perteneció, según lo indica el exlibris, a don Manuel Porres Baranda y Estrada, último mayorazgo de su nombre, poseedor del rico vínculo fundado por don Diego de Porres Baranda y su segunda esposa, doña Catalina de la Mota y Temiño de Bañuelos, el 22 de abril de 1619.

El volumen mencionado mide 20x14 centímetros y su pasta es de cuero jaspeado, de las llamadas españolas; contiene seis folletos recortados al mismo tamaño: el primero es el Elogio fúnebre del Excelentísimo e Ilustrísimo señor don Francisco de Lizana y Beaumont… por el señor Doctor don José María Alcalá y Orozco… imprenta de doña María Fernández Jáuregui (México) año de 1813; el segundo Solemnes exequias…del ilustrísimo señor doctor don Marcos Moriana y Zafrilla, también de la viuda de Jáuregui, de 1810; el tercero los Elogios fúnebres… del Ilmo. y Rvmo., señor Mtro. don Fray Antonio Alcalde, que se describirá en detalle; el cuarto, un Sermón que en las solemnes honras celebradas en obsequio de los Venerables padres predicadores apostólicos…misioneros del colegio de Propaganda Fide de la Santa Cruz de Querétaro… dixo en la iglesia de dicho colegio… Fr. Diego Miguel Bringas de Manzaneda, Madrid, año de 1819, en la imprenta de don Fermín Villalpando; el quinto, las Solemnes exequias del Excmo. S. D. Juan Vicente Güemes Pacheco de Padilla… en la N. Guatemala, por los herederos de Arévalo… año de 1800; el sexto y último, Elogio fúnebre que en las honras que anualmente se celebran en la santa iglesia Metropolitana de México a la memoria de los difuntos militares de España dixo… el Dr. y Mtro. Don Joseph Julio García de Torres… en México por don Mariano Joseph de Zúñiga y Ontiveros… en el año de 1798.

El título completo del primer impreso tapatío es Elogios fúnebres con que la santa iglesia catedral de Guadalaxara ha celebrado la buena memoria de su prelado, el Ilmo. y Rvmo. Señor Mtro. Dr. Fr. Antonio Alcalde. Se ponen al fin algunos monumentos de los que se han tenido presentes para formarlos. Guadalajara mdccxciii (1793) en la imprenta de don Mariano Valdés Téllez Girón. Con las licencias necesarias.

La segunda hoja contiene un bello epitafio latino en honor del señor obispo Alcalde. La tercera es una portada en latín de la oración fúnebre que predicó en ese idioma en la catedral de Guadalajara el 5 de noviembre de 1792 el señor prebendado don José Apolinar de Vizcarra, Marqués de Pánuco. Sigue el sermón latino en veintiocho páginas marcadas con números romanos, en el cual se hace un panegírico de las virtudes del prelado difunto, y se indican algunos datos sobre sus estudios, su entrada al convento, su preconización a la diócesis de Yucatán y después a la de Guadalajara.

Sigue otra hoja como portada del Sermón predicado el día 10 de noviembre de 1792 en las solemnes exequias que la santa iglesia catedral de Guadalajara celebró a su pastor el ilustrísimo y Rvmo. señor Mtro. Don Fr. Antonio Alcalde por el Lic. Don Juan Joseph Moreno, tesorero dignidad de dicha santa iglesia, que consta de 26 páginas marcadas por números arábigos con el sermón en castellano, y principia con un elegante exordio de cuatro páginas, siendo desde la quinta el discurso propiamente dicho, en el cual hay otras noticias del caritativo obispo.

Al final, en las páginas 27 a 49 de la numeración arábiga, se ponen varios documentos llamados Monumentos, en que se basaron los oradores para sus elogios. Dichos escritos son seis y se encuentran reproducidos en la Biografía del Ilmo. Sr. Don fray Antonio Alcalde… Guadalajara… Dionisio Rodríguez… 1875, que escribió en forma anónima el señor licenciado don Jesús López Portillo, obra muy conocida, por lo cual no es necesario explicar aquí el contenido de esa parte.

Al final, en dos páginas se indican las erratas de la oración latina y las que hay en el sermón, siendo como es natural un número mucho mayor el de errores de la parte que ocupa el idioma del Lacio, por las dificultades que debe haber significado para los tipógrafos, aunque su espacio sea menor.

El primer impresor de Guadalajara fue hijo de un propietario y operador de imprenta de la capital, don Manuel Antonio Valdés Murguía y Saldaña, y de la esposa de éste, doña Manuela Téllez Girón. Por línea materna pertenecía a la nobilísima casa de los duques de Osuna y Príncipes de Anglona, cuyo linaje origina en don Pelayo Fruela, el Diácono, nacido en el siglo x, ricohome de don Alfonso v y don Bermudo iii, ostentando escudo de armas de oro y gules, en tres órdenes. Don Manuel Antonio Valdés Murguía y Saldaña nació en la ciudad de México el 17 de julio de 1742, siendo sus padres don Miguel Benito Valdés, originario de Ziaña, en el concejo de Lagredo, obispado de Oviedo, y su madre doña María Murguía y Tavera, natural de México. La familia paterna, como se indica, es de origen asturiano, y las probanzas más antiguas de nobleza de este linaje proceden de fines del siglo xvii, habiendo sido honrado con títulos nobiliarios en la pasada centuria por medio de los de Marqués de Casa del Valdés, Conde de Villarín y Barón de Covadonga. Las armas de Valdés son de plata con tres fojas de azur, superadas cada una con tres rosas de gules.

Don Mariano Valdés casó con doña Rafaela Cónique poco después de haber establecido su imprenta en Guadalajara, a la que agregó en 1795 un expendio de libros y taller de grabado, a cargo de don José Simón de la Rea, que vino de México con ese objeto. Sus hijos fueron José Simón (tal vez ahijado de De la Rea), José María y María Guadalupe Valdés y Cónique, quienes tenemos entendido pasaron a la ciudad de México después de que se vendió la imprenta de Guadalajara a don José Frutos Romero.

El autor de la oración fúnebre latina, don José Apolinar de Vizcarra, fue hijo de don Francisco Javier de Vizcarra, primer Marqués de Pánuco, a quien otorgó este título el Rey Carlos iii el 11 de febrero de 1772, con el vizcondado previo de Casa Vizcarra, y de su segunda esposa, doña Mariana Azurbialde. Su padre fue originario del Real del Rosario (Sinaloa), lo mismo que su abuelo don Juan Antonio de Vizcarra. El propio don José Apolinar nació posiblemente en Guadalajara, en el palacio que construyó su padre en la esquina de la calle de Pedro Loza e Hidalgo, donde fue la Casa de la Moneda de Guadalajara, posteriormente Palacio Federal, y cuyo terreno ocupa actualmente parte del bello edificio que se está construyendo para la comuna tapatía. Con las piedras que pertenecieron a este palacio de los Vizcarra se construyó el Edificio del Trabajo, en el parque Morelos de Guadalajara, en donde aún puede admirarse su señorial patio y parte de la fachada original, puesto que ésta ya había sido reconstruida.

            A la muerte de su padre, pasó a ser el ii Marqués de Pánuco, título que había tomado éste por haber hecho su fortuna en el Mineral de Pánuco, entonces de la Nueva Galicia. Fue doctor de la Universidad de México y Catedrático de prima de teología en la de Guadalajara; habiéndose ordenado de presbítero, ocupó una prebenda en la Catedral de esta última ciudad. No se conoce otra obra suya aparte de la que se ha mencionado. Las armas que le correspondían por la familia Vizcarra son: campo de plata y la banda de sinople engolada con cabezas de dragones del mismo metal, lampasadas de gules, en jefe panela de gules y en punta una mano extendida de color sangrante de gules en la palma, con bordadura de sinople, según Ortega y Pérez Gallardo, pero García Carraffa tan solo menciona otras muy peculiares: en campo de gules un esqueleto humano, y sobre éste un hombre llorando en traje de vizcaíno. Esa familia tiene su casa solar infanzona en la villa de Guernica, en Vizcaya, sitio famoso por conservar el tradicional árbol, símbolo de fueros vascongados.

El señor licenciado don Juan José Moreno, que formuló el sermón en castellano, fue oriundo de Yuririapúndaro en el obispado de Michoacán; obtuvo por oposición una beca en el Colegio de San Ildefonso de México y se doctoró en leyes en la Universidad de esa ciudad. Más tarde ocupó una cátedra en el Colegio de San Nicolás de Valladolid (Morelia), del cual fue rector. En la catedral de Guadalajara llegó a canónigo dignidad, tesorero de su cabildo y maestrescuelas. Además del elogio del señor Alcalde, escribió una vida de don Vasco de Quiroga y un sermón por el segundo siglo de la fundación del Convento de Santa María de Gracia de Guadalajara, publicados en México en 1766 y 1789, respectivamente.

El linaje de Moreno fue muy extendido en Castilla y proviene del caballero romano Lucio Murena, siendo sus armas de oro, la torre de gules y saliendo del homenaje dos águilas de sable volantes, bordura de gules con ocho aspas de oro. Pero hay un escudo peculiar de la familia Moreno mexicana, que proviene de don Pedro Moreno, vecino de Veracruz, a quien el emperador Carlos v concedió un escudo muy complicado; no hay datos para saber si fue este don Pedro antepasado del licenciado don Juan José; pero por ser homónimo puede haberlo sido del héroe lagunense don Pedro Moreno, punto que deberá investigarse.

El Ilustrísimo Señor Alcalde nació en Cigales, en donde dejó fundada una escuela, cerca de Valladolid, España, el 15 de marzo de 1701, hijo de don José Alcalde y doña Isabel Barriga.

Aunque humilde y escasa de bienes de fortuna, su familia fue posiblemente de noble origen, ya que un linaje muy extendido en Castilla procede de don Juan Alcalde, ricohome de don Alfonso vi, que tomó parte en la conquista de Toledo. Pero no usó el Ilustrísimo señor don Antonio las armas de la familia Alcalde, tal vez por humildad o realmente por no tener derecho a ellas. El escudo que como obispo de Guadalajara se encuentra en su sello oficial es cortado; en el primero una cruz de santo Domingo de Guzmán, y en el segundo un perro portando un hachón encendido, que es también emblema de la orden dominica, a la que pertenecía. A los 17 años entró don Antonio al convento dominico de San Pablo de Valladolid, en el cual profesó, llegando a ser prior del convento de Zamora, y después del de Jesús María de Valverde.

Pasó a ocupar la mitra de Yucatán, siendo consagrado en Cartagena de Indias en 1763; fue trasladado a Guadalajara en 1771, donde entró el 12 de diciembre, lo que anunció su devoción guadalupana. Como es bien sabido, en esta ciudad fundó el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, edificó el hospital de San Miguel de Belén y durante toda su vida hizo grandes caridades, gastando sumas de su peculio. Falleció el 7 de agosto de 1792 no habiendo logrado ver abierta la Universidad de Guadalajara, cuya creación obtuvo del Rey, pero dejando todo listo para la solemne apertura, que fue el 3 de noviembre del mismo año. Fue muy digno, por lo tanto, don fray Antonio Alcalde de recibir en sus elogios fúnebres las primicias de la imprenta tapatía, ya que como creador de nuestra Universidad se le debió también que en Guadalajara se estableciera el arte de Gutenberg, del cual es bella muestra, y de lo mejor que salió del taller de Valdés Téllez Girón, el folleto de que hemos tratado.

 

Bibliografía

 

Además de los impresos mencionados en el texto, se consultaron las siguientes obras:

·       Beristain de Souza, José Mariano; Biblioteca Hispano Americana Septentrional, México, 1947, dos tomos.

·       Dávila Garibi, Ignacio, Serie cronológica de los prelados que a través de cuatro siglos ha tenido la antigua diócesis, hoy arquidiócesis de Guadalajara, México, 1948.

·       García Carraffa, A. y A., El Solar Vasco Navarro, t. vi, Madrid, 1948.

·       Iguíniz, Juan B., Disquisiciones bibliográficas, México, 1943.

·       Maza, Francisco de la, Las piras funerarias en la historia y en el arte de México, México, 1946.

·       Ortega y Pérez Gallardo, Ricardo, Historia genealógica de las familias más antiguas de México, t. i, México, 1908.

·       Romero Flores, Jesús, Iconografía colonial, México, 1940.

·       Santoscoy, Alberto, Memoria en el concurso literario y artístico con que se celebró el primer centenario de la muerte del Ilmo. Sr. don fray Antonio Alcalde, Guadalajara, 1893.



[1] Tomado de la Gaceta de Guadalajara, septiembre 15 de 1951.

[2] Ricardo Lancaster-Jones y Verea (1905-1983), ingeniero civil, licenciado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Nuevo México, profesor de Historia Regional. Publicó numerosos artículos para periódicos y revistas especializadas en México, América del Sur, España, el Reino Unido y los Estados Unidos.



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