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Informe Rectoral del Seminario Conciliar de Guadalajara.

Curso 2015-2016

 

i

José Guadalupe Miranda Martínez

 

Teniendo por foro la capilla del Seminario Mayor de Guadalajara, el lunes 30 de enero del año en curso 2017, en el marco de academia literario-musical en honor de santo Tomás de Aquino, y en presencia del Rector del Seminario Conciliar, el Cardenal José Francisco Robles Ortega, el vicerrector de esa institución presentó los datos que siguen

 

Eminentísimo Señor Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, Rector de este Seminario Tridentino y más que tricentenario;

hermanos sacerdotes, apreciables seminaristas, hermanas y hermanos todos:

 

En mi condición de Vicerrector de esta institución, habituado ya a estos menesteres, comparezco ante esta asamblea a rendir a Su Eminencia el informe sobre el caminar de nuestro Seminario durante el curso 2015 - 2016.

De antemano soy consciente que no es tarea fácil tratándose de una institución clave de la Iglesia, compleja y extensa, donde confluyen las miradas de propios y extraños, no siempre objetivas ni benévolas; además, tenida como referente en diversos ambientes eclesiales. Una institución que da cobijo a numerosos adolescentes y jóvenes que, inmersos en nuestro mundo, en el mundo de hoy, han percibido el llamado del Señor a través de las mediaciones humanas y manifiestan el propósito de acercarse a Él, conocerlo, seguirlo, configurarse con su persona y su Evangelio para luego convertirse en pastores austeros, libres y valientes, como los necesita el mundo, como los reclama la Iglesia en nuestros días.

            Una Iglesia que ahora sufre varios flagelos. Uno en particular es el más hiriente y devastador, porque surge no de horrendas maquinaciones externas; proviene de su misma médula, de las claudicación de algunos de sus ministros de todo rango y condición. Este drama, proclamado patológicamente por la prensa, que tampoco lo dice todo, la ha hecho perder credibilidad y ascendiente ante el mundo y la sociedad. También ha propiciado que muchos de sus hijos salten de esa Barca para sumergirse en la indiferencia y el relativismo. Otros, no menos desesperados, piensan alejarse de semejante flagelo saltando a naves de menor calado. Tampoco faltan quienes, desde su impotencia, opten por afear todavía más el rostro de su Madre con el fariseísmo y la exclusión.

Esta desoladora apreciación no es mía: flota en el ambiente, a muchos nos envuelve; algunos la experimentan en carne propia; otros, en su alienación e insensibilidad, ni siquiera la perciben. Pero para luz y edificación nuestra la proclamó magisterialmente, ante la faz del mundo, ante el orbe desde la Urbe, aquel Viernes Santo del 2005, el ahora Papa Emérito, que como pocos conoce el mundo y todavía más a nuestra Madre:

 

Señor, frecuentemente tu Iglesia nos parece una barca a punto de hundirse, que hace agua por todas partes. Y también en tu campo vemos más cizaña que trigo. Nos abruman su atuendo y su rostro tan sucios. Pero los empañamos nosotros mismos.1

 

Es decir, ese flagelo no proviene del mundo, proviene de nosotros mismos, se da en la Iglesia, en nuestra Iglesia, de donde proceden estos adolescentes y jóvenes, «“diamantes en bruto” que hay que trabajar con cuidado, paciencia y respeto a la conciencia de las personas, a pesar de que algunos vengan estropeados, para que brillen en medio del Pueblo de Dios»2.

            Eminentísimo Señor Cardenal: con temor y temblor, quienes estamos al frente del Seminario hemos aceptado el reto de acompañar y servir, desde el inicio de esta ruta, a estos adolescentes y jóvenes, para que su respuesta sea pronta y generosa, se mantengan vigilantes y atentos a la acción de la gracia y a las mociones del Espíritu.

Como se podrá constatar, a empresa tan delicada, con conocimiento de causa, Su Eminencia ha considerado oportuno y prioritario destinar 52 sacerdotes de su presbiterio a tiempo completo, sabiendo que también en otras comunidades son requeridos con urgencia, y que quedan distribuidos de la siguiente manera.  

 

II

1.    Promoción Vocacional y Semfam

 

Ambos organismos trabajan en forma conjunta y complementaria, comparten el mismo edificio de Jarauta. En total aquí trabajan seis sacerdotes, dos diáconos y cinco seminaristas del Año de Servicio. Los fines de semana los auxilian seminaristas de segundo de Filosofía y primero de Teología. A su vez, los seminarios auxiliares, con los respectivos equipos, también promueven las vocaciones durante todo el curso y en el verano tienen sus preseminarios. Como puede verse, es un equipo numeroso y cualificado que, con base en las disposiciones del Magisterio de la Iglesia y la sana psicología, se esfuerza por descubrir esos «diamantes en bruto» que manifiestan deseos de abrazar el sacerdocio. Descubrir en ellos los gérmenes de vocación y la idoneidad para ingresar al Seminario sigue siendo el toque fino de la Promoción Vocacional.

Gracias a esta labor silenciosa e indispensable nuestro Seminario se renueva año con año. Nuestro agradecimiento sincero a todos los que colaboran en esta noble causa. Del gran número de convocados y motivados en el ambiente familiar, parroquial y escolar por parte de Promoción Vocacional, acudieron a los diversos preseminarios 980 adolescentes y jóvenes, de los cuales 226 fueron aceptados como alumnos internos en las distintas casas, 358 quedaron como seminaristas en familia, 252 no fueron aceptados y el resto se retiró durante el desarrollo de los preseminarios. A su vez, Semfam atendió durante todo el curso a 420 alumnos; de éstos, 333 persistieron, de los cuales 52 se disponen a ingresar a la Preparatoria como alumnos internos.

 

III

2.    Seminario Menor

 

Tengo entendido que la diócesis de Guadalajara es la única que conserva el régimen de Seminario Menor en todas las modalidades y niveles: Secundaria, Preparatoria, Nivelación e IVA. Hasta el momento los resultados han sido satisfactorios, de manera particular en el curso de Nivelación, donde la perseverancia es buena.

De los seminarios auxiliares, el de Totatiche es el más antiguo y ha funcionado de manera constante desde su fundación, hace cien años, por san Cristóbal Magallanes. El inmueble que ocupa es funcional, digno y está bien conservado. Durante el curso, celebrando sus cien años de fundación, inició labores con cien alumnos; de éstos, 79 terminaron y 20 ingresaron a Preparatoria al Seminario Menor en Guadalajara.

Labor muy eficiente desempeñaron en esta casa dos sacerdotes, un diácono y tres seminaristas de Año de Servicio, conformando un equipo fraterno y cercano a los alumnos.

En esta región donde la población disminuye, la pobreza cada vez es más extrema y la violencia de todos los signos impera en todas partes, las vocaciones siguen proliferando gracias a que el núcleo familiar persiste, las parroquias son un referente en la comunidad y la promoción vocacional ha sido capilar y bien organizada.

Los muchachos asisten a clases al Colegio Magallanes, Secundaria Parroquial «por cooperación», asentada en inmueble federal y atendida por las madres Franciscanas del Refugio. Ante la desaparición inminente de esta figura jurídica, conviene tomar providencias.

La secundaria Anacleto González Flores funciona en un edificio aún inconcluso, desde hace once años. Con una población de 160 y en un lugar estratégico de la ciudad, fue la más favorecida con seis sacerdotes, un diácono y seis seminaristas de Año de Servicio; todos formaron un equipo de trabajo fraterno y cercano a los alumnos, los padres de familia y las autoridades de la SEP, que pudieron ofrecer un acompañamiento efectivo a cada estudiante, a razón de siete entrevistas durante el año a cada uno.

El Seminario Auxiliar de Cuquío está de plácemes, ya que en el presente curso se ordenaron sacerdotes dos de sus primeros alumnos. Durante este curso se inscribieron 43 alumnos; gracias a una promoción vocacional bien organizada se atendió a un grupo de 58 adolescentes; de éstos, 18 fueron aceptados, 15 pidieron acompañamiento a Semfam, diez no fueron aceptados y 15 se retiraron durante el curso y al final de él.

Gracias a las reformas que se han venido haciendo al inmueble se ha podido dar alojamiento digno a los seminaristas, que por otra parte cuentan con instalaciones escolares funcionales que comparten con chicos de Cuquío y de la región que asisten a clases a esa secundaria, gestionada por el Seminario. En general este Seminario cuenta con el apoyo de un grupo considerable de bienhechores y la colaboración de casi todos los sacerdotes de la región; de manera particular ayudan los párrocos de Ixtlahuacán del Río y Trejos.

Por distintos motivos, los seminaristas que se integraron al principio del curso al equipo del Seminario de la Barca no pudieron articularse como se esperaba. Por ello, los frutos mermaron, a pesar de que la región es rica en recursos de todo género y la mayoría de los sacerdotes están dispuestos a colaborar con el Seminario, que cuenta allí con una planta excelente. Las cifras por sí solas nos pueden ilustrar: en la preparatoria iniciaron 25 alumnos, 15 se retiraron, el resto perseveró. En la secundaria, con buen prestigio en la región y con una población de 371 alumnos, se inscribieron diez alumnos para el Seminario y perseveraron siete. Algo similar se percibe en el preseminario, al que asistieron 73 jóvenes y adolescentes, pero sólo se ingresó a nueve.

En la planta del Seminario Menor conviven tres comunidades: primero de Filosofía, que no deja de sentirse como en casa ajena, la Preparatoria y Nivelación. Para atender adecuadamente a los preparatorianos se ha formado un equipo numeroso de sacerdotes jóvenes y capacitados en la formación sacerdotal. Con un proyecto formativo ya bien experimentado, se les ha ayudado a un discernimiento vocacional serio en esta etapa clave del Seminario; además se ha puesto atención especial en aquellos que sólo intentan hacer la preparatoria, para que a tiempo sean reubicados en el lugar adecuado.

Iniciaron el curso 296 alumnos y terminaron 232; de éstos, 46 pasaron al Curso Introductorio de Tapalpa. El inmueble, con más de medio siglo de servicio continuo e intenso, ya amerita una remodelación total, de manera particular todas las instalaciones de la cocina y el auditorio, a pesar de ser éste la construcción más reciente.

 

iv

Dese hace más de medio siglo que los habitantes de Tapalpa reciben al Seminario en ambiente festivo, con muestras concretas de hospitalidad y generosidad. Se puede afirmar que toda la población es bienhechora del Seminario, independientemente de la índole del grupo de paso en turno. Este curso lo iniciaron 83 alumnos, 46 provenientes del Menor, 33 de Nivelación y el resto de La Barca y un alumno de reingreso. Al final pasaron 68 a Filosofía.

             El curso cumplió con su objetivo, los jóvenes realizaron un seno discernimiento vocacional, se adentraron en la Historia de la Salvación,3 en el conocimiento de Cristo, y pudieron realizar una experiencia pastoral organizada durante la Cuaresma en comunidades rurales y de la zona periférica en la ciudad.

Para mantener la casa en buen estado se procedió a la impermeabilización de todos los techos del inmueble y a la construcción de dos grandes aljibes para almacenar agua para el uso doméstico. La toma de sotana continúa siendo el acontecimiento más significativo tanto para los habitantes de la población como para los alumnos; para los primeros representa un ingreso extra, y para la mayoría de los seminaristas un estímulo en su entrega; todavía esta celebración puede celebrarse con más austeridad y realismo.

 

v

En este curso la etapa filosófica se volvió a programar en dos años, siguiendo los lineamientos de la Congregación para el Clero, las disposiciones de OSMEX y después de realizar un estudio concienzudo y contar con la aprobación de Su Eminencia. Al ingresar a esta etapa, a un porcentaje considerable le da una especie de resfriado en su entrega vocacional; no todos superan esta crisis, y tampoco faltan quienes, a sabiendas de que se van, difieren el retiro hasta el final de la etapa. En general, la mayoría de los alumnos, ayudados por los profesores y hermanos mayores, caen en la cuenta que son seres racionales; se manifiestan sensibles, críticos, analíticos y en posesión, en germen, de un método de investigación y definidos en su opción vocacional.

En esta etapa ya empieza a perfilarse entre los alumnos una de las bestias negras que desde hace tiempo campean por nuestro Seminario: la poca comunicación y transparencia para con los formadores; en su apertura, el mostrarse les incomoda, ni siquiera salen al anaquel, prefieren quedarse siempre soterrados en la trastienda. Las consecuencias ya las vivimos aquí, y después aparecen dramáticamente en medio del Pueblo de Dios.

En semejante problema los formadores tenemos también nuestra parte; pero por esfuerzos no ha quedado, estamos en pie de lucha y tocamos música triste y alegre, todos los sones, esperando la respuesta adecuada. Pero si se propician el encuentro, la cercanía y la presencia no faltan quienes se sientan invadidos en su privacidad. Por el contrario, si se motiva, si se apela a su responsabilidad y a su condición de adultos tampoco faltan quienes se sientan a la deriva, como abandonados a su suerte.

La otra bestia negra que campea entre nosotros es más fácil de domesticar, si se quiere. Me refiero a la obesidad cada vez más extendida en buen número de alumnos. A algunos de éstos no les han servido ni los programas de nutrición, ni el gimnasio, ni los talleres impartidos por profesionales; tampoco las calles aledañas del Seminario; incluso, algunos ya olvidaron las avenidas Lázaro Cárdenas, López Mateos o Mariano Otero porque basta una aplicación en el “todopoderoso” celular para estacionar un Uber exactamente frente al portón y bien repegado a la banqueta para facilitar la maniobra. No es mi imaginación, es práctica manifiesta. No se debe olvidar que seminarista obeso pronto se convierte, casi irreversiblemente, en sacerdote enfermo, con trabajo pastoral precario y existencia abreviada.

 

vi

El Año de Servicio ha resultado de mucho fruto; en él los alumnos, en el campo pastoral donde luego han de moverse, deciden y definen su opción vocacional. El Seminario valora y agradece la colaboración de los muchos sacerdotes que acompañan a estos seminaristas.

De hecho, a partir de segundo de Teología se constata que la mayoría está donde debe de estar. Tienen interés en el crecimiento de la vida interior y en la conversión personal. En su vida afectivo-sexual se percibe un proceso de maduración adecuado a su edad y grado de formación, todo esto encaminado a fortalecer una opción positiva por el celibato sacerdotal.

En la dimensión intelectual se tiene un buen nivel académico. A esto, mucho ha contribuido la afiliación a la Pontificia Universidad Lateranense; la comunicación entre ambas instituciones se mantiene a través de la Prefectura de Estudios y el Decano de la Facultad de Teología, encabezada por Monseñor Nicola Ciola. Además, cada año, al principio del curso, un representante del Seminario se hace presente en Roma para seguir los cursos y directrices que la Pontificia Universidad Lateranense ofrece a sus afiliados; ellos a su vez hacen lo mismo aquí para presidir los exámenes de los alumnos de cuarto de Teología al final del curso.

Los responsables de la pastoral directa de las comunidades diocesanas cada día demandan la presencia de los seminaristas mayores. Asisten a éstas los fines de semana, en Semana Santa, en verano y al concluir la Teología. Con motivo de esta colaboración, el Seminario establece una comunicación estrecha con los responsables de estas comunidades y da seguimiento puntual a cada uno de los seminaristas a través de la Prefectura de Pastoral. En general, los muchachos mostraron gusto por compartir el Evangelio, responsables y creativos; claro que no faltó más de alguno que no estaba ni aquí ni allá, a pesar de que había dejado la casa antes de romper el alba.

Total, si los números funcionan como indicadores, podemos decir que los frutos del Seminario en este ciclo lectivo son buenos; en efecto, 29 alumnos fueron admitidos como candidatos a las Sagradas Órdenes, a 79 se les instituyó ministros, 21 recibieron la Ordenación Diaconal y 33 pasaron a formar parte del Presbiterio quedando insertados, desde ese instante en la Viña del Señor.

A partir de ese momento el Seminario concluye su función, culmina un ciclo. Aquellos diamantes en bruto, buscados con tanto empeño en el mundo, en la Iglesia que peregrina y sufre, en nuestra Iglesia también descrita por el Cardenal Joseph Ratzinger aquel Viernes Santo del 2005, fueron sometidos al taller del orfebre para retirarles las escorias, limpiarlos, pulirlos y darles brillo. Ha sido una labor lenta, delicada y laboriosa; esperamos haber cumplido esa misión sin causar ningún tipo de estropicio, para luego volverlos al mundo, a la Iglesia, al presbiterio, donde no estarán exentos de peligros y de manchas. El mismo Cardenal lo dice con palabras todavía más fuertes y expresivas en la misma estación ix del Viacrucis.

Eminentísimo Señor Cardenal: aceptamos con temor esta tarea eclesial que se nos confió; estamos empeñados en ser siempre fieles colaboradores del obispo en su tarea primordial de formar los futuros pastores que esta Iglesia local, tan bendecida por Dios, está demandando con vehemencia.

Estamos dispuestos a seguir trabajando en esta porción de la Viña del Señor, esperando el salario, esperando la recompensa: ¡Siempre el Señor!

Gracias.



1 Joseph Ratzinger, Viacrucis en el Coliseo, meditaciones y oraciones del cardenal Joseph Ratzinger, ix Estación (25 de marzo de 2005).

2 S.S. Francisco, Discurso a la Plenaria de la Congregación para el Clero (3 de octubre de 2014),

L’Osservatore Romano, 226 (4 de octubre de 2014), 8.

3 Optatam totius, 14.



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