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Informe Rectoral del Seminario de Guadalajara para el curso 2014-2015

José Guadalupe Miranda Martínez

Eminentísimo Señor Cardenal:

Por cuarta ocasión consecutiva comparezco ante Usted y esta asamblea, en mi condición de Vice-Rector, a rendir el informe sobre el caminar del Seminario de Guadalajara durante el curso 2014-2015. Un caminar no siempre cómodo porque, “a veces, llegan a nuestros oídos, hiriéndolos, ciertas insinuaciones de algunas personas que, aun en su celo ardiente, carecen del sentido de la discreción y de la realidad. Ellas no ven en los tiempos actuales sino prevaricación y ruina” (EG n. 84).

Eminencia, quiero manifestarle que aceptamos, con realismo y responsabilidad, estas insinuaciones; ciertamente ni nos paralizan ni nos atemorizan en nuestro caminar; las asumimos porque son parte de nuestro quehacer, y también ocasión propicia para ejercitar la vigilancia y lograr el equilibrio. Además, como creyentes, sabemos que “el triunfo cristiano es siempre una cruz, pero una cruz que al mismo tiempo es bandera de victoria, que se lleva con una ternura combativa ante el embate del mal. El mal espíritu de la derrota es hermano de la tentación de separar antes de tiempo el trigo de la cizaña, producto de una desconfianza ansiosa y egocéntrica” (EG n. 85).

Cuando se tiene el propósito de asumir con responsabilidad esta encomienda, no pueden pasar inadvertidas semejantes insinuaciones; más aún, quienes estamos metidos en esta labor podemos, sin mucho esfuerzo, enumerar otros flagelos todavía más reales y añejos que los insinuados. Pero cuando los comparamos con todo lo que la Providencia nos está ofreciendo, sólo nos queda recurrir al Apóstol para exclamar: “Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones…” (Ef 1, 3).

En efecto, la Diócesis está en condiciones de ofrecer 52 sacerdotes, prácticamente todos a tiempo completo, para el trabajo pastoral de las nueve casas del Seminario esparcidas en el estado: en las zonas Norte, Altos Sur, Valles, Centro, Ciénega y Sur de Jalisco. Son sacerdotes capacitados para el desempeño de este ministerio; muchos de ellos fueron convocados a colaborar en el Seminario estando bien ubicados en la Pastoral Diocesana. Sin embargo, en ningún momento dudaron en integrarse a esta dedicada labor que implica privaciones que legítimamente se pueden evitar en la Pastoral directa. De igual manera, acuden con regularidad al Seminario, en calidad de maestros, más de 40 sacerdotes que, habiéndose especializado en una materia, ahora comparten su saber y experiencia no por una paga, más bien preocupados por la buena formación de los futuros pastores y por gratitud con la casa que un día les dio calor y cobijo.

Si el grupo de formadores y maestros es numeroso y constantemente se puede estar renovando y capacitando, gracias a Dios los alumnos también son abundantes y se busca que también sean de buena calidad. Son muchos los llamados porque el ambiente de la mayoría de las comunidades de donde proceden continúa siendo propicio para escuchar la voz del Señor.

I. Promoción vocacional

Papel importante en esta fase inicial, además de las familias cristianas y de varias parroquias comprometidas, desempeña el Centro de Promoción Vocacional del Seminario, creado hace 25 años. La estabilidad y eficiencia del Centro están más que probadas a lo largo de este periodo. Dos sacerdotes lo han presidido y han constituido un grupo permanente de trabajo al que luego se añaden seminaristas mayores los fines de semana. De esta manera, desarrollan una acción capilar que llega a todas las comunidades diocesanas. Sin exagerar y sin entrar en triunfalismos, se puede afirmar que si el Seminario de Guadalajara en el curso 2014-2015 contó con 1,351 alumnos, en buena parte se debió a la eficaz labor desempeñada por el Centro de Vocaciones. Este acompañamiento no deja de ser una labor delicada, teniendo en cuenta la proveniencia de muchos candidatos y las exigencias que el Seminario establece para recibirlos; además, las recomendaciones del Papa Francisco son más que elocuentes: “No se pueden llenar los Seminarios con cualquier tipo de motivaciones y menos si éstas se relacionan con inseguridades afectivas, búsquedas de formas de poder, glorias humanas o bienestar económico” (EG n. 107).

Sujetándose a estas recomendaciones, el Centro de Promoción Vocacional realizó ocho preseminarios, cuatro en la ciudad y cuatro en los Seminarios Auxiliares de Totatiche, La Barca, Cuquío y Ahualulco. Se atendió a 1,106 adolescentes y jóvenes, de los cuales 360 se quedaron en su casa y el resto se incorporó a Seminaristas en Familia, el Anacleto y las demás casas auxiliares.

 

Labor similar y en coordinación con el Centro de Vocaciones desempeña el equipo que atiende a los Seminaristas en Familia, integrado por cuatro sacerdotes a tiempo completo y con presencia en casi toda la Diócesis. Su actividad y organización constantemente están en crecimiento y sus resultados son más que positivos.

 

Totatiche

Fundado hace 100 años, con una gran visión pastoral, por san Cristóbal Magallanes, en tiempos aciagos para la Iglesia, ha venido funcionando ininterrumpidamente aun en los años de persecución y de muchas penurias económicas, señal clara de que la presencia de su fundador no le ha faltado.

En este curso dio cobijo a 77 alumnos provenientes de comunidades todavía fervorosas, a pesar de los flagelos que sobre ellas se han cernido; las comunidades que más vocaciones aportan son las de montaña, del cañón no dejan de ingresar, rara vez en ese plantel se presentan alumnos del ambiente nayarita. No hay que olvidar que un número considerable de sacerdotes de nuestro presbiterio han pasado por esa institución, igual que otros muchos que presentan sus servicios en México y en el exterior

La casa que los aloja es funcional y está bien cuidada; el ambiente fue fraterno y de mucha cercanía con los formadores.

La promoción vocacional se intensificó con buenos resultados, como luego se verá. Se lucha por aumentar la perseverancia, ya que de 22 alumnos que terminaron secundaria sólo 10 pasaron al Seminario Menor de Guadalajara. Del mismo modo, se trabaja para que los alumnos hagan buen uso de los medios de comunicación, sobre todo internet y redes sociales.

II. Seminarios Auxiliares

La experiencia de los Seminarios Auxiliares, en su modalidad de secundarias, a excepción de Totatiche, se retomó recientemente.

 

1.- Secundaria Anacleto

La secundaria Anacleto González Flores tiene diez años de existencia; el inmueble está inconcluso y para un mejor funcionamiento está pidiendo inversiones millonarias; la secundaria es regida por el Seminario y sólo recibe alumnos seminaristas, preferentemente de la zona metropolitana.

Los alumnos se mostraron honestos, responsables y serviciales. Algunos son demasiado dependientes de la familia, otros muestran fragilidades psicológicas que merman su capacidad de decisión y compromiso. Los formadores supieron estar cerca de ellos, en un ambiente de respeto, con el acompañamiento adecuado, para esta delicada etapa. Así mismo, los padres de familia supieron involucrarse en la formación de sus hijos. La Secundaria se encuentra bien posicionada en nivel académico y ante las autoridades educativas del Estado. Sin embargo, la perseverancia no es la esperada; son pocos los que pasan al Seminario Menor.

 

2.- Cuquío

En Cuquío, desde hace quince años, el Seminario cuenta con otra secundaria. Tiene instalaciones académicas funcionales ya terminadas, no así la residencia para los seminaristas. Éstos apenas llegan al 30% de la población estudiantil de este centro; 55 en los tres grados y provenientes principalmente de Ixtlahuacán del Río, Nochistlán y Juchipila. Aquí, los formadores se manifestaron cercanos a los seminaristas, en un ambiente de confianza y convivencia donde la disciplina, el estudio, la oración y la práctica de los sacramentos fueron el principal soporte.

La relación del Seminario con los sacerdotes de la región se ha prestado para realizar la Promoción Vocacional, el incremento de bienhechores y la colaboración mutua.

A pesar de que los alumnos en general son adolescentes alegres, pacíficos y con buenos valores, son muy influenciados por elementos del ambiente externo como la desintegración familiar y la tecno-dependencia. Por eso se busca que los padres de familia se involucren más en la formación de sus hijos.

Hasta el momento, por esta casa han pasado 278 alumnos seminaristas, y si Dios quiere en unos cuantos meses se podrán tener las primicias sacerdotales de la primera generación.

 

3.- Ahualulco

En el Seminario de Ahualulco, en funciones desde hace 14 años, los seminaristas frecuentan el Instituto Líderes del Siglo; comenzaron el curso 35 alumnos procedentes de la región Valles, con las limitaciones propias de la región, pero también con un gran potencial, algunos de ellos verdaderos diamantes, pero todavía con mucho por pulir.

Las relaciones con los sacerdotes han mejorado; esto ha favorecido la promoción vocacional y el aumento de bienhechores.

 

4.- La Barca

Para aprovechar todo el potencial que tiene la región de la Ciénega, en el Seminario de La Barca se hacen esfuerzos especiales en la Promoción Vocacional, en el mejoramiento de las relaciones con las parroquias y los decanatos. El Seminario cuenta con excelentes instalaciones, que también sirven de base a la secundaria, ésta con buen nivel académico y más de 300 alumnos, en su mayoría jovencitas. Los seminaristas no llegan al diez por ciento; por eso, pasan buena parte de la jornada, más que en convivencia con sus compañeros, diseminados entre doncellas. Los alumnos de Preparatoria, gracias a la colaboración económica de los sacerdotes de ese decanato, frecuentan un plantel particular regentado por la Parroquia de Santa Mónica.

 

III. Seminario Menor y Nivelación

 

El Seminario Menor sigue siendo la cantera principal del Seminario Mayor; además de recibir a los alumnos de las casas Auxiliares, allí ingresan los de Preparatoria y Nivelación. En el curso fueron 413 alumnos provenientes de toda la Diócesis. Se manifestaron alegres, entusiastas y sinceros, cercanos y abiertos a sus formadores, un total de 14, bajo la coordinación del P. Jorge Manuel García Rivera.

Desde el ingreso, siguiendo las orientaciones de la Optatam Totius, se les ofrece apoyo psicológico orientado al autoconocimiento y la autoestima, que sepan ver y asumir la historia personal y familiar, las heridas y el desarrollo de las cualidades, el proyecto de Dios, en vistas a una respuesta más libre y generosa a la vocación sacerdotal. A estas alturas no todos saben alimentarse y les cuesta trabajo el deporte, y muchos son dependientes de los medios de comunicación que los hace perder el tiempo o simplemente los enajenan.

 

IV. Seminario Mayor

1.- Curso Introductorio Tapalpa

El Curso Introductorio de Tapalpa dio inicio con 100 alumnos y en un estrujante, provechoso y responsable discernimiento, se retiraron 17 alumnos (Cf. O.T. n.6). Los objetivos del curso se cumplieron con satisfacción. La toma de sotanas y la experiencia pastoral durante la Cuaresma son dos momentos claves en el desarrollo de este curso. Se buscó que esta actividad pastoral se desarrollara en un ambiente apropiado, en coordinación con el sacerdote del lugar y con el acompañamiento de uno de sus formadores. Aun así, algunos alumnos no estuvieron a la altura de las exigencias y no faltaron quienes ni siquiera supieron ubicarse frente a la mujer.

Buscando formarlos en el buen uso de los medios de comunicación, a estas alturas se les ha dosificado el uso del celular, porque si se les deja a su arbitrio se ha constatado que muchos pierden el tiempo, otros la cabeza, algunos la vergüenza y desgraciadamente no faltan quienes pierdan hasta su vocación. Este mismo drama ocurre incluso entre alumnos de Teología.

 

2.- Filosofía-Teología

Después de superar el examen vocacional al concluir la etapa del Seminario Menor, y del serio e intenso proceso de discernimiento vocacional a lo largo del CIT, se pensaría que en la etapa de Filosofía ya todos se han definido vocacionalmente; por desgracia no sucede así, porque no faltan quienes dudan de su vocación, otros no son generosos y hay hasta quienes empiezan a cuidar su imagen, rehúyen la transparencia y la comunicación directa con sus formadores. Algunos, aun cuando ya tienen claro que no son para el sacerdocio, prolongan su estancia en el Seminario hasta concluir la Filosofía, no siempre de la mejor manera.

Por fortuna el Seminario ha retomado la práctica del Año de Servicio al concluir primero de Teología. En esta experiencia el alumno tiene la última oportunidad para personalizarse y acabar por definirse vocacionalmente, contando con la ayuda de la comunidad y de un sacerdote formador y compañero. El presbiterio en esta experiencia ha prestado una buena colaboración en la formación práctica de los futuros pastores; lo mismo sucede con los apostolados de fin de semana, de Semana Santa y verano. Los resultados de estas experiencias son positivos, la prueba está en que el Seminario no alcanza, ahora, a cubrir todas las demandas de las parroquias.

En la fase Teológica es donde son más tangibles los resultados del complejo de esfuerzos emprendidos en las etapas anteriores. De manera particular en la Admisión, los Ministerios y las Órdenes. En este curso fueron admitidos como candidatos a las Sagradas Órdenes 48 alumnos, a Ministerios 62, 40 al Diaconado y 49 fueron formalmente incorporados al Presbiterio.

Son frutos abundantes, largamente esperados, casi todos buenos, o al menos así se percibieron en su momento, porque luego aparecen los dramas tempraneros en sacerdotes jóvenes. Dramas que no se improvisan ni surgen al azar, sino que se llevaron larvados; se ocultaron primero, luego se justificaron hasta hacer estragos porque no hubo transparencia. Quizá faltó un ambiente propicio para la comunicación por parte del Seminario; el hecho es que, en estos casos lamentables, no se quiso, no se pudo ser nítido, y varios de los compañeros que conocían muy de cerca esa situación jamás practicaron la corrección fraterna como tan sabiamente la recomienda el Evangelio. Sólo cuando el drama es patente surge la consabida frase como para justificarse: “Eso, nosotros, desde cuándo que lo sabíamos”.

 

V. Prefectura de Estudios

 

Desde el momento en que fue afiliada a la Pontificia Universidad Lateranense, la Facultad de Teología publica el Anuario de Teología, en este caso el volumen xiv; se busca además involucrar a maestros y alumnos en el mejoramiento del nivel académico del Instituto de Teología San Cristóbal Magallanes; con este fin, maestros y alumnos, en un ambiente de respeto y responsabilidad, se evalúan mutuamente. Así mismo, la Pontificia Universidad Lateranense se hizo presente entre nosotros el 22 de junio por medio del maestro Giuseppe Pulcinelli, para llevar a cabo el examen oral final para conseguir el Bachillerato en Teología por dicha Universidad. En total fueron 37 alumnos examinados, todos aprobados; al final el maestro Pulcinelli hizo las observaciones pertinentes, que serán acatadas puntualmente en el siguiente curso.

La misma Prefectura de Estudios organizó y coordinó una serie de conferencias, conciertos y congresos de buen nivel, no siempre bien aprovechados por los alumnos. Algunos no quieren caer en la cuenta de que abundantes y variados manjares se les traen a casa y se les ponen en su mesa.

 

 

VI. Biblioteca

 

Ésta cuenta con un Director, dos empleadas de tiempo completo y el apoyo de 12 seminaristas de las Facultades de Filosofía y Teología. En general, el trato del personal de planta con los usuarios de la Biblioteca ha sido de respeto, colaboración y eficacia. El repositorio que se resguarda en esta Biblioteca, por ser tan valioso, está dividido en dos grandes secciones: la de consulta y la de fondos reservados. De la primera se está llevando un proceso muy lento pero ininterrumpido de clasificación y catalogación, desde hace varios años, y de incorporación a una base de datos de dos años a la fecha. De los 170 mil libros que se tienen en existencia, 54,060 se exhiben en la sala de consulta. De ellos, algo menos de la mitad están registrados, y de éstos, 4,607 se han dado de alta en el sistema integral digitalizado que adoptó la Biblioteca desde hace algunos años. La totalidad de los libros de temas filosóficos (3,477 títulos) puede ya buscarse en línea.

En números redondos, ingresaron a la Biblioteca 1,500 libros donados. Además, por compra, la Biblioteca adquirió apenas 100 títulos de las siguientes editoriales: EUNSA, BAC, Ciudad Nueva, Sígueme, Secretariado Trinitario, Herder, Universidad de Deusto, IMDOSOC y Arquidiócesis de Guadalajara.

Entre las tareas pendientes, falta vincular más la Biblioteca con la Prefectura de Estudios; así mismo, no se advierte en el ambiente general un especial afecto a la vida intelectual o a la investigación más allá de lo requerido por las tareas académicas. El número de usuarios a consulta pasó de 7,790 a 8,494 en relación con el año pasado.

 

 

VII. Área Administrativa

 

Queda mucho por resanar en esta área. Ya se completó el inventario de los inmuebles propiedad del Seminario, recurriendo incluso a Registro Público de la propiedad; del mismo modo, se regularizó la situación jurídica de éstos. Ahora se está buscando su mejor funcionamiento bajo una sola dirección y en un régimen de absoluta transparencia.

Se realizaron mejoras en el drenaje profundo del Seminario Mayor, asentado en aguas negras desde hacía tiempo; en situación similar se encontraba el Anacleto González Flores, donde se pusieron baños y servicios sanitarios nuevos y se hizo, por fin, la conexión al drenaje de la ciudad.

El Seminario Menor, sección Preparatoria, fue dotado de una planta tratadora de aguas residuales para aligerar la explotación del pozo, que amenaza con agotarse si no se toman medidas drásticas.

Gracias al SEDEC y a la generosidad de su Director, el padre Antonio Godina Tejeda, esta Capilla cuenta con nueva iluminación, pintura y un buen equipo de sonido. Con este donativo el SEDEC quiso celebrar en forma apropiada el primer centenario de su creación y funcionamiento.

Al inmueble donado por el padre Adalberto Macías Llamas, en san Juan Cosalá, se le amuralló y con buena parte de la malla ciclónica instalada en la casa de Santo Domingo se le dio más seguridad; de paso, nuestra casa ganó en dignidad.

Aunque algunos bienhechores fueron disuadidos a seguir colaborando con el Seminario, la mayoría de ellos, con actitud madura y responsable, han mantenido y aumentado su colaboración. Además han surgido nuevos bienhechores, que, junto con los de siempre, hacen posible el buen funcionamiento de la institución.

El Seminario nunca podrá pagar el servicio que por más de 60 años prestaron en la cocina las Madres Franciscanas de Jesús Crucificado. Por lo menos desde hace cuatro años venían avisando que dejarían su compromiso con el Seminario, compromiso que no sólo fue trabajo, sino ante todo servicio, testimonio y apostolado; con espíritu franciscano, sin dejar ningún vestigio, sólo el silencio y la caridad, se retiraron del Seminario al finalizar el curso 2014-2015. A raíz de su salida se han realizado reacomodos en la cocina que no han dejado de causar dificultades e incomodidades; por fortuna, la mayoría de los alumnos está colaborando para superarlas, incluso ayudando en algunas actividades domésticas en el comedor.

En conclusión, se han invertido en restauración de todos los inmuebles del Seminario, 8 millones 665 mil 325 pesos 12 centavos. Por fortuna, el fondo, aunque ya no es cuantioso como una vez lo fue, no está agotado y, contando con la asistencia de la Providencia y la generosidad de los bienhechores, se continuará con la restauración urgente de todos los inmuebles del Seminario.

 

Conclusión.

 

Eminentísimo señor Cardenal, hermanos todos:

El Seminario de Guadalajara camina, más aún, cabalga, con nosotros, sin nosotros y a pesar de nosotros, porque es obra de Dios, proyecto de la Iglesia. Está bajo el patrocinio de señor San José, custodio siempre fiel y providente. Cuenta con la protección maternal de María y la intercesión de los Mártires, sus mejores alumnos.

Con este apoyo que nos viene de lo Alto seguiremos caminando, peregrinando a la casa del Padre. Contamos, además, con la guía y el apoyo del Pastor, la comunión, solidaridad y colaboración del Presbiterio, la generosidad y las plegarias del Pueblo Fiel y la respuesta sincera y generosa de muchos seminaristas que no dudan en entregarse, en inmolarse por el Reino.

Por eso, concluyo como el salmista: “Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, ¡Oh Altísimo!, proclamar por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad” (Sal. 91, 1-3).

 

Seminario Mayor de Guadalajara

Guadalajara, Jalisco, 28 de enero del 2016



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