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Libro de Visita de fray Antonio Alcalde, 1776

14ª parte

 

La ciudad más importante del obispado de Guadalajara a finales del siglo xviii,

después de la sede episcopal, era la capital minera aquí descrita.[1]

 

 

En la ciudad de Nuestra Señora de los Remedios de Zacatecas[2] [Al margen]

 

En el día sábado veinte y tres de marzo de mil setecientos setenta y seis años, como a las siete horas de la mañana, en prosecución de su actual y general visita, salió Su Señoría Ilustrísima en su coche, acompañado del bachiller don Juan Félix Márquez y Trillo, Cura propio y Vicario Juez Eclesiástico de la Villa del Sacramento, Real y Minas de Ojocaliente, y de toda su familia, para el Colegio Apostólico de Propaganda Fide // de Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas,[3] distante de dicha villa más de ocho leguas de buen camino, y habiéndose despedido el citado Cura y demás vecinos honrados que salieron a distancia de tres leguas, siguió su caminata, y como a las once horas del día llegó al citado Colegio Apostólico, a cuyas inmediaciones salió a cumplimentar a Su Señoría Ilustrísima el bachiller don José Antonio Bugarín, Cura Rector y Vicario in capite Juez Eclesiástico de la ciudad de Zacatecas, y vecinos principales de ella, y habiendo entrado en la iglesia y hecho oración, dio su bendición al pueblo, y luego se retiro a la pieza destinada para su hospedaje. Y a la tarde del mismo día pasaron dos regidores a cumplimentar a Su Señoría Ilustrísima a nombre de la nobilísima ciudad de Zacatecas, y al día siguiente el Corregidor de ella, don José de Javaloyas. Y al día siguiente lunes veinte y cinco de marzo, en que se celebra el misterio de la Encarnación del Verbo Divino en las purísimas entrañas de María Santísima, y su Anunciación, celebró Su Señoría Ilustrísima órdenes particulares menores y confirió la primera clerical tonsura y cuatro menores grados // a los Padres fray Joachín Gallardo, fray Francisco Rousset y fray Luis María Anno Gómez, todos tres ---- religiosos del orden del Señor San Francisco y moradores de este Apostólico Colegio, en virtud de las patentes de su respectivo prelado, y dispensado el tiempo de los intersticios, mandando se les despachasen los correspondientes títulos.

Y al día siguiente, martes veinte y seis de marzo, como a las cuatro de la tarde, se despidió Su Señoría Ilustrísima del Reverendo Padre Guardián y de toda la comunidad religiosa del expresado Colegio, y en prosecución de su actual y general visita, acompañado de su familia, salió de él, para la referida ciudad de Zacatecas, que dista una legua poco más de buen camino, a donde llegó como a las cinco de la tarde, habiéndole salido a recibir y cumplimentar el Cabildo Justicia y Regimiento con su Corregidor y Alcaldes ordinarios a las orillas de dicha ciudad y en su compañía siguió hasta la iglesia parroquial // mayor, a cuya puerta fue recibido con la solemnidad que previene el Ritual Romano, y habiendo entrado y hecho oración, dio su bendición al pueblo y luego se retiró a la casa destinada para su hospedaje y habitación, acompañado del Cura Rector de la nobilísima ciudad, y clero secular; y habiendo pasado los cumplimientos regulares se despidió el acompañamiento; y no se pasó más, ni permitió Su Señoría Ilustrísima que por la ciudad se le diese comer los tres días que se han acostumbrado, por haber anticipado por carta Su Señoría Ilustrísima a la nobilísima ciudad a fin de que se omitiese la expresada costumbre.

 

Auto general de visita [Al margen]

 

En la ciudad de Nuestra Señora de los Remedios de Zacatecas, en treinta días del mes de marzo de mil setecientos setenta y seis años: Su Señoría Ilustrísima y Reverendísima el Señor Maestro don fray Antonio Alcalde, del Sagrado orden de Predicadores, por la Divina gracia y de la Santa Sede Apostólica obispo de Guadalajara, Nuevo Reino de la Galicia y de León, del Consejo de su Majestad, etcétera, mi Señor; habiendo llegado a la ciu-- // --dad el día veinte y seis del corriente y manteniéndose en ella [an] quebranto de su salud, hoy día de la fecha, acompañado del bachiller don José Antonio Bugarín, Cura Rector y Vicario in capite, Juez Eclesiástico de esta ciudad, y de la clerecía de ella, y pasó a la iglesia parroquial mayor a efecto de hacer la visita local, en donde fue recibido conforme a lo dispuesto por el Ritual Romano; y habiendo entrado en la iglesia y hecho oración, dijo Misa rezada, la cual acabada, en presencia de la nobilísima ciudad y de todos los que se hallaron y concurrieron, revestido de medio pontifical con capa blanca, visitó el Sagrario y deposito del Santísimo Sacramento, donde halló la custodia de plata sobredorada y guarnecida de algunas piedras preciosas, un vaso con formas, bien proveído, con el rural en que se administra el Santísimo // viático a los enfermos de fuera de la cabecera, todo en conveniente forma; dio a adorar al pueblo a su Divina Majestad y lo volvió a depositar en el mismo Sagrario. Visitó la lámpara, que halló ardiendo con aceite de Castilla delante del mismo Sagrario. Visitó el altar mayor y todos los de la iglesia, con sus aras, colaterales y demás utensilios, los cuales se hallaron en conveniente forma. Visitó el bautisterio y en él la pila bautismal que halló con buenas cerraduras y concha de plata, una cajita de plata con dos crismeras bien proveídas, todo en conveniente forma. Y revestido con capa negra dio la conmemoración de los fieles difuntos y responsos acostumbrados, con lo cual se retiró a la pieza destinada para su hospedaje y habitación.

 

Personal del cura beneficiado [Al margen]

 

Inmediatamente el dicho bachiller don José Antonio Bugarin presentó sus títulos de Cura Beneficiado y Vicario Juez Eclesiástico, con las instrucciones de que como tal Vicario Juez Eclesiástico debe tener todo despachado en conveni-- // --ente forma, lo cual se dio por visitado, y pasado en visita general.

 

Libros parroquiales [Al margen]

 

Presentó igualmente los libros parroquiales de su administración en que se contienen las partidas de los que se bautizan, casan y entierran así en la parroquia mayor de esta ciudad como en las demás de su feligresía; y reconocidas sus partidas por menor; proveyó Su Señoría Ilustrísima en cada uno los autos que tuvo por convenientes, como también en el de informaciones de indios del pueblo del Señor San José de esta jurisdicción, dándolos por visitados y pasados en visita general.

            Presentó el libro de Gobierno en que se copian los edictos, cartas pastorales y demás despachos superiores, en dos tomos, uno viejo y otro nuevo, en los cuales se halla el arancel que se observa en esta ciudad, de que se halla una tabla o copia en la Sacristía de la iglesia parroquial, y así mis-- // --mo las Constituciones Sinodales de este Obispado; lo cual dio Su Señoría Ilustrísima por visitado, y pasado en visita general.

 

Padrón de 14 358 personas en 440 familias [Al margen]

 

Juntamente presentó el padrón de sus feligreses de confesión y comunión, y una lista puntual de todas las haciendas y puestos de que se compone esta jurisdicción, con la expresión de las distancias y vientos en que se hallan de la cabecera, y número de personas que las habitan, y según el resumen puesto a su pie componen todos el número de catorce mil trescientos cincuenta y ocho personas en cuatrocientas cuarenta familias, en que se incluyen los párvulos, y mandó Su Señoría Ilustrísima que del padrón que formare en cada un año, quedándose con una copia, remita el original a la Secretaría de Cámara y Gobierno, con su certificación al pie, de si cumplieron o no los que debieron con el precepto anual de Nuestra Santa Madre Iglesia. Igualmente presentó el inventario de las alhajas de plata, ornamentos, // ropa blanca y demás paramentos de la iglesia parroquial y su sacristía, y reconocidos por el orden de sus inventarios se halló tener todos los necesarios para la celebración de los divinos oficios y estar suficientemente proveída de todo, a excepción de una alfombra que le falta para el altar mayor.

 

Títulos de Sacristán mayor y Mayordomo de fábrica, y licencias del bachiller Joseph Izmendi [Al margen]

 

El bachiller don Joseph Mariano Izmendi, clérigo presbítero domiciliario de este Obispado, presentó sus licencias de decir misa, y asimismo de predicar y confesar en lengua castellana, y habiendo sido examinado y aprobado, mandó Su Señoría Ilustrísima se le refrendasen para que use de ellas según su expresión y forma por el tiempo de un año y sin perjuicio del derecho parroquial; igualmente presentó sus títulos así Real como Eclesiástico de Sacristán mayor de esta iglesia parroquial mayor, y de Mayordomo de la // fábrica espiritual de la misma iglesia, despachados en conveniente forma, por lo cual los dio Su Señoría Ilustrísima por visitados y pasados en visita general.

 

Fábrica [Al margen]

 

Igualmente presentó los libros y cuentas de la referida fábrica, que ha corrido a su cargo desde primero de diciembre de setenta y dos, reconocidas por menor desde la última visita hasta la presente, por el último ajuste de las que dio el citado bachiller Izmendi; purificados los hierros que se advirtieron, resultan de alcance a favor de la fábrica 93 pesos, 6 reales, cuyo alcance declaró Su Señoría Ilustrísima por legítimo, y mandó que satisfaciéndose de él, 26 pesos, 2 reales que resultan a favor del doctor don Juan Antonio López de Aragón, en el tiempo que corrió a su cargo la fábrica, de la restante cantidad, se haga cargo el actual mayordomo en la primera partida de sus cuentas.

 

Fábrica material [Al margen]

 

Don Martín Pérez de Veaz, Alcalde ordinario de primer voto de la Nobilísima Ciudad y Mayordomo que ha sido de la fábrica material de la misma iglesia parroquial, desde veinte y // tres de noviembre de setecientos setenta y uno hasta esta fecha, y reconocida por menor, resulta alcanzado el dicho mayordomo en 402 pesos, 2 reales, y declarando Su Señoría Ilustrísima por legítimo el alcance referido, dio las gracias al citado Mayordomo como al antecedente, por el esmero con que se han aplicado al servicio de la Iglesia y solicitar al culto divino, encargándoles continúen con igual celo y actividad en lo de adelante.

 

Cofradías [Al margen]

 

Visitó Su Señoría Ilustrísima los libros y cofradías al Santísimo Sacramento, el Santísimo Cristo, Benditas Ánimas del Purgatorio, Señora Santa Ana, Glorioso Mártir San Juan Nepomuceno, San Sebastián, Santos Crispín y Crispiniano, y Congregación de Nuestro Padre San Pedro, sitas y fundadas en la iglesia parroquial mayor de esta ciudad; los de la cofradía de Señor San José // sita y fundada en la iglesia del pueblo del propio nombre; los de las cofradías del Santo Entierro de Cristo Señor Nuestro, y Nuestra Señora de Aránzazu, fundadas en la iglesia del convento del Señor San Francisco. Los de las cofradías de Nuestra Señora del Tránsito, San Nicolás y Nuestra Señora de la Soledad; los de las cofradías fundadas en la iglesia del convento de San Agustín; los de las cofradías de Nuestra Señora de la Soledad, Nuestra Señora de la Concepción y San Diego, fundadas en la iglesia del pueblo de Tonalá Chipinque de la administración de los padres agustinos, y perteneciente a esta vicaria. Los de las cofradías de Nuestra Señora de los Dolores y la Unión de San Ramón Nonato, fundadas en la iglesia del convento de Nuestra Señora de la Merced de esta misma ciudad, que presentaron sus respectivos mayordomos, y reconocidas las cuentas de cargo y data de todos los que lo han sido desde la última visita hasta la presente, y los ajus-- // --tes y liquidaciones que de ellos se han hecho por el Vicario Juez Eclesiástico, los aprobó Su Señoría Ilustrísima y proveyó en cada uno los autos que tuvo por convenientes, declarando por legítimos los alcances que de las citadas cuentas resultan.

El bachiller don Cristóbal Hidalgo, presbítero domiciliario de este Obispado, presentó sus licencias de decir misa, predicar y confesar en lengua castellana, y habiendo salido aprobado se le refrendaron para use de ellas según su expresión y forma por el tiempo de tres años y sin perjuicio del derecho parroquial. Presentó igualmente un título de capellán propietario de la capellanía que fundó Domingo Pérez de 3 mil pesos de principal impuestos sobre la hacienda de la Encarnación, en jurisdicción de la villa Gutierre del Águila, con obligación de dos misas rezadas cada semana en la iglesia de la [Compañía]. //

El licenciado don Manuel Vicente de Silva Cerra, también presbítero, presentó sus licencias de decir misa, y asimismo de predicar y confesar, e informado Su Señoría Ilustrísima de su suficiencia y buena conducta, mandó que se le refrendasen para que use de ellas según su expresión y forma por el tiempo de la voluntad de Su Señoría Ilustrísima.

El bachiller don Juan José Dena, clérigo presbítero, teniente de Cura de esta iglesia parroquial, presentó sus licencias de decir misa y asimismo de predicar, confesar y administrar sacramentos, las cuales por haber sido examinado y aprobado, mandó Su Señoría Ilustrísima se le refrendasen por el tiempo de un año; asimismo presentó un título de capellán propietario de la que fundó doña María Lorenza Núñez de Rentería, vecina que fue de esta ciudad, de 1 500 pesos de principal impuestos sobre casas en esta ciudad que fueron de su morada en la calle de San Agustín, a la entrada para la Plazuela de la Alhóndiga, con cargo de catorce misas rezadas.

El bachiller don José Antonio Calvillo, presbítero, presentó sus licencias de decir mi-- // --sa, predicar, confesar y administrar sacramentos, y habiendo sido examinado y aprobado, mandó Su Señoría Ilustrísima se le refrendasen por el tiempo de tres años y sin perjuicio del derecho parroquial.

El bachiller don Nicolás Serrano, también presbítero, presentó sus licencias de decir misa y asimismo de predicar y asimismo de confesar, y por habérsele cumplido las de predicar y confesar, y haber salido aprobado, mandó Su Señoría Ilustrísima se le refrendasen por el tiempo de un año; también presentó títulos de capellán, el uno de la que fundó Catarina Jaramillo de un mil pesos de principal, impuestos sobre casas en esta ciudad, con obligación de veinte y cinco misas rezadas; y el otro de la que fundó el bachiller don Agustín de Alva, de 2 mil pesos, impuestos sobre casas en esta misma ciudad, con cargo de cuarenta misas rezadas al año.

El licenciado don Nicolás Sumalde, // presbítero, presentó sus licencias de decir misa, predicar y confesar generalmente hombres y mujeres, y habiendo salido aprobado, mandó Su Señoría Ilustrísima se le refrendasen por el tiempo de tres años y sin perjuicio del derecho parroquial; también presentó un título de capellán propietario de la que fundaron don Gregorio Sumalde y doña Gertrudis Ruiz de Escamilla, de 4 mil pesos de principal, impuestos los 2 mil sobre casas de la morada de dichos instituyentes en esta ciudad, y los otros 2 mil sobre casas altas y bajas en ella, pertenecientes a doña Gertrudis Rivera Bernárdez, con cargo de doce misas rezadas en cada un año.

El bachiller don José María Márquez, presbítero, presentó sus licencias de decir misa y asimismo predicar y confesar, y por estar para cumplírsele, y haber salido aprobado, se le refrendaron por el tiempo de dos años; presentó también un título de capellán propietario de la que fundó Juan de Cárdenas, vecino que fue de esta ciudad, de doce mil pesos de principal impu-- // --estos sobre casas en la plaza pública de ella, con cargo de una misa rezada todos los días del año; y otro de la que fundó don Pedro Gómez Casillas sobre casas de la misma plaza, cuyo principal se halló hoy en 5 400 pesos con cargo de tres misas rezadas cada semana.

El bachiller don Thomas de Aspilcueta presentó sus licencias de decir misa y asimismo de predicar, confesar y administrar sacramentos en lengua castellana corrientes en su término; y un título de capellán propietario de la que fundaron don Juan Manuel de Bárcena y doña Catarina Fernández de Castro, de 2 mil pesos de principal impuestos sobre medio sitio de ganado menor en la hacienda nombrada San Juan de Dios de los [Fustes], y sobre cuatro casas en la villa Gutiérrez de el Águila,[4] con cargo de veinte misas rezadas en cada un año.

El bachiller don Manuel Mariano Urquizu, presbítero actual teniente de Cura de esta iglesia parroquial, // presentó sus licencias de decir misa y asimismo de predicar, confesar y administrar sacramentos, corrientes en su término; y un título de capellán propietario de la que fundó Francisco Romero Tenorio, impuesto su principal de 3 mil pesos sobre casas en esta ciudad que hoy pertenecen a don José de Urquizu con cargo de veinte y cinco misas rezadas en cada un año.

El bachiller don José Domingo de Salas presentó sus licencias de decir misa, y asimismo de predicar y confesar; y dos títulos de capellanía, el uno de la que fundó Ana Díaz de 3 200 pesos de principal, impuestos sobre casas en la calle de Tacuba de esta ciudad, con obligación de una misa rezada cada semana con su responso; y el otro de la que fundó doña Catharina Ruano, de 4 mil pesos de principal, impuesto sobre casas que fueron del general don José Joaristi, con obligación de dos misas rezadas cada semana, expresando que el principal del primer ramo se halla concursado ante el señor Provisor y Vicario General de este Obispado. //

El bachiller don Miguel Serrano, presbítero, sus licencias de decir misa, predicar y confesar en lengua castellana por el tiempo de la voluntad de Su Señoría Ilustrísima; y dos títulos de capellanía, el uno de la que fundó José Serrano, de 2 mil pesos de principal impuestos sobre casas en esta ciudad, con cargo de diez misas rezadas; y el otro de la que fundó don José de Villoría y Venia, de 2 mil pesos de principal impuestos sobre casas que fueron del doctor don Juan Ignacio de Aguirre, con obligación de veinte y cinco misas rezadas en cada un año.

El bachiller don Miguel Antonio Tenorio, presbítero, presentó su licencia de decir Misa por el tiempo de la voluntad de Su Señoría Ilustrísima.

El bachiller don Gabriel Miqueo presentó sus licencias de decir Misa, y asimismo de predicar y confesar en lengua castellana; y dos títulos de capellanía, el uno de la que fundaron doña Isabel Rodríguez Bravo y doña María Correa de Silva, de 3 mil pesos de principal so-- // --bre casas en esta ciudad, la calle alta que fue del Colegio que fue de los regulares de la extinta Compañía de Jesús de esta ciudad, con cargo de cincuenta misas rezadas cada año; y otro de la que mandó fundar el bachiller don Marcos Maqueo, con el valor de las casas que fue de su morada, y se apreció en 3 336 pesos, 6 reales, con cargo de las misas que correspondan a la renta, a razón de cuatro pesos de limosna por cada una.

El bachiller don José Onofre de la Concha presentó su licencia de decir Misa, y por estar por cumplirse su término, mandó Su Señoría Ilustrísima se le refrendasen por el tiempo de dos años y sin perjuicio del derecho parroquial; y atento a haber sido examinado y aprobado para confesor, mandó Su Señoría Ilustrísima se le despachase, como se le despachó, licencia para que pueda confesar en lengua castellana hombres y no mujeres hasta que tenga treinta y tres años cumplidos, cuya licencia se despachó por el tiempo de un año; presentó igualmente dos títulos de capellanía, el uno de la que fundó Isabel de // Salazar, impuestos sobre casas en la Plazuela del Colegio de la Compañía de Jesús, con obligación de treinta misas rezadas anualmente; y otro de la que fundaron don Francisco Menchaca y doña Inés de los Reyes Codina, de 2 mil pesos de principal impuestos sobre casas que fueron de los fundadores.

El bachiller don José Antonio de Pro y Guerrero presentó su título de teniente de Cura, y su licencia de confesar generalmente hombres y mujeres, y administrar sacramentos; y un título de capellán propietario de la que mandaron fundar don José de Soto Almeida y doña María Ramiro, su mujer, de 2 mil pesos de principal impuestos sobre la hacienda de San Juan de los Fustes, en jurisdicción de la villa Gutiérrez, con obligación de treinta misas rezadas.

El bachiller don Juan José Caldera presentó sus licencias de decir Misa y asimismo de predicar y confesar // en lengua castellana, absolutas en su término; y dos títulos de capellanía, el uno de la que fundó don José Caldera de ochocientos pesos de principal sobre casas en esta ciudad, con cargo de veinte misas rezadas con conmemoración de difuntos cada una, y otro de la que fundó don Pedro Salazar, Caballero del Orden de Santiago, de 4 000 pesos de principal, impuestos sobre la hacienda nombrada Santiago de Guadalupe, en jurisdicción de la villa de Aguascalientes, con cargo de una misa rezada todos los días festivos de año.

El bachiller don Alejandro Brihuega presentó su licencia de decir Misa, corriente en término, y un título de capellán propietario de la que fundó don Pedro de Rivera Bernárdez, de 4 mil pesos de principal, impuestos sobre dos haciendas de sacar plata, la una inmediata al Convento del Señor Santo Domingo de esta ciudad, y la otra en el camino que va para el Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, con obligación de veinte y siete misas rezadas.

El bachiller don José Joachín Joaristi, presbítero ordenado a título de un patrimonio de cuatro mil pesos de // principal, presentó sus licencias de decir Misa, y asimismo de predicar, confesar y administrar sacramentos, corrientes en su término.

El bachiller don Manuel Ramos de Villavicencio, presbítero, presentó sus licencias absolutas de decir Misa y asimismo de predicar y confesar generalmente hombres y mujeres, y expuso estas ordenado a título de patrimonio de cuatro mil pesos, de que no tiene en su poder el correspondiente título, pero sí percibe su renta.

El bachiller don Simón de Tocar y Velasco, ordenado a título de capellanía de tres mil pesos (no presentó su título por decir que no lo tiene en su poder, y hallarse litigando su principal), y presentó sus licencias de decir Misa, y asimismo de predicar y confesar generalmente hombres y mujeres en lengua castellana, las cuales mandó Su Señoría Ilustrísima refrendasen para que use de ellas según su expresión y forma por el tiempo de la voluntad de Su Señoría Ilustrísima; // otrosí, después presentó el dicho bachiller Tocar su título de capellán propietario de la que mandó fundar don Mathías Villaseñor, de 3 mil pesos de principal impuestos sobre una casa de altos que se halla sobre el puente de la calle de Tacuba de esta ciudad, con cargo de veinte y cinco misas rezadas.

El bachiller don Gregorio Sumalde, presbítero ordenado a título de patrimonio de cuatro mil pesos de principal, presentó sus licencias de decir Misa, y asimismo de predicar y confesar en lengua castellana, corrientes en su término.

El licenciado don Salvador María de Ayala presentó sus licencias de decir Misa y asimismo de predicar y confesar generalmente hombres y mujeres en lengua castellana, y por ser próximas a cumplirse y haber sido examinado y aprobado, mandó Su Señoría Ilustrísima se le refrendasen para que use de ellas según su expresión y forma por el tiempo de tres años; presentó igualmente un título de capellán propietario de la que fundó Hernando de Salvatierra, de cuatro mil pesos de principal impuestos // los tres mil sobre casas en esta ciudad, pertenecientes a don Onofre Sánchez, maestro de boticario, y los otros un mil sobre la labor nombrada La Piedad, que hoy llaman Lo de Gutiérrez, con cargo de dos misas rezadas cada semana.

El bachiller don José Gregorio Ortiz, clérigo diácono, presentó el título de un patrimonio de cuatro mil pesos, a cuyo título se ordenó, fundado por él mismo.

El bachiller José María de Silva presentó su título de capellán propietario e interino de la que fundó el patrono de la obra pía que dejaron don Juan Manuel de Bárcena y doña Catharina Fernández de Castro, de cuatro mil pesos de principal, que hoy se hallan impuestos sobre la hacienda nombrada San Juan de Trancoso, perteneciente al capitán don Jacinto María Beltrán, con obligación de veinte y cinco misas rezadas.

El bachiller don José Manuel de Silva, clérigo diácono, presentó su título de capellán propietario, y también // interino de la que fundó por el patrono de la misma obra pía, de cuatro mil pesos impuestos sobre las haciendas, portales y tiendas que poseen los Reverendos Padres Agustinos del Colegio de San José de Gracia de la ciudad de Guadalajara, con cargo de veinte y cinco misas rezadas, manifestando los recibos que acreditan haber puesto en la Secretaria de Cámara y Gobierno el importe o estipendio de las misas correspondientes.

Y por haber declarados juramentados en debida forma todos y cada uno de los nominados capellanes tener celebradas las misas y cumplido con las cargas respectivas a sus capellanías, dio Su Señoría Ilustrísima por visitados y pasados en visita general los expresados títulos y licencias, que quedan relacionados; como también las de decir misas en las capillas de las haciendas nombradas Nuestra Señora de los Dolores, alias de Jove; Señor San José de la Nueva; Bernales, alias San Nicolás de la Cantera; Nuestra Señora del Rosario, alias de Infante, // Nuestra Señora del Carmen de Bracho, sitas en esta jurisdicción; y las del Santuario del Santísimo Cristo de Guerrero, y la de la Real Cárcel de esta ciudad, mandando que se use de ellas según su expresión y forma por el tiempo de la voluntad de Su Señoría Ilustrísima, con la misma condición que constan refrendadas, de que se explique la doctrina cristiana en la conformidad que previene el despacho general de cordillera librado por Su Señoría Ilustrísima.

 

Título de Notario Público [Al margen]

 

Don Juan Antonio Vázquez Colón de Larreategui presentó su título de Notario Público de esta ciudad y su feligresía, y don José Antonio de Castro presentó el suyo de Maestro de Capilla de la iglesia parroquial mayor de esta misma ciudad, despachados y refrendados en conveniente forma, los cuales se dieron por visitados y pasados en visita general, y se les devolvieron para su resguardo. //

Y habiéndose reconocido las informaciones matrimoniales de soltura y libertad para contraerlo de españoles, mestizos, mulatos y otras castas, se advirtió que en algunas que los testigos declaran constarles la viudez de los pretensos, sin dar razón de su dicho, por lo cual mandó Su Señoría Ilustrísima que se tenga especial cuidado en las informaciones de los viudos, de manera que no declarando de vista a lo menos dos de los testigos fidedignos, no se proceda a la celebración del matrimonio hasta que se justifique la viudez, con certificación autentica de la partida de entierro del marido o la mujer, guardándose en lo demás la forma observada hasta aquí, principalmente en cuanto a los de fuera de esta ciudad que vinieron a ella en edad competente para contraer matrimonio, o algún impedimento canónico en los cuales no se omita el requisitorio. //

 

Testamentos [Al margen]

 

Visitó Su Señoría Ilustrísima el testamento so cuya disposición falleció doña Antonia Xérez, de estado doncella, vecina que fue de esta ciudad, instituyendo por su albacea al licenciado a don Manuel Vicente de Silva y por heredera a la cofradía del Santísimo Cristo de la parroquia de esta ciudad.

El del doctor don Juan José de Loza, en que instituyó por su albacea al licenciado don Manuel de Silva, y también por su heredero.

El de don Pedro Pérez de Veas, en que instituyó por sus albaceas y herederos a don Martín Pérez de Veas y don Francisco Vicente Izquierdo.

El de don Miguel de la Santa, que instituyó por sus albaceas a don Pedro y don Martín Pérez de Veas, y por herederos a sus padres legítimos.

El de don Pedro Gómez de Gallangos, en que instituyó por sus albaceas a don Cosme Sánchez Lozada, don Pedro y don Martín Pérez de Veas, mandando se fundasen varios le-- // --gados.

El de don Antonio Díaz de Medina, vecino que fue del Real de Guanajuato y residente en términos de esta ciudad, donde falleció, instituyendo por sus albaceas a don Pedro Gómez de Gallangos y a don Bernardo Fernández de Riaño, y por heredera a la Cofradía de las Ánimas.

El de don Antonio Santiago González, en que instituyó por sus albaceas a doña Efigenia Olguín de San Román, su esposa, a su yerno don Andrés Antonio de Soto y a don Rafael Sánchez Romero, y por sus herederos a doña María Manuela y don Antonio González, niños que crió.

El de doña Antonia de Oliva, en que instituyó por sus albaceas a don Vicente y don Francisco de Acevedo y don Basilio Martínez, y por sus herederos a sus hijos legítimos.

El que otorgó por medio de poder el capitán don Pedro Ziganda y Espeleta, instituyendo por sus albaceas al general Francisco Xavier de Aristoarena y Lanz, y a don Juan de Cenoz, y por herederos a don Juan José Iraísez, presbítero, y a don Juan José y don Miguel de Iraísez.

El que otorgó don // Juan Luis Carrera, en virtud del poder que le confirió a don Francisco Silvestre Contreras, instituyéndole por su albacea, y por heredera a doña María Manuela Calderón, su esposa.

El de don Anselmo Gómez de Ibarburu, en que instituyó por sus albaceas al capitán don Juan Manuel Gutiérrez y a don Francisco Gutiérrez, y por heredera a su hija Anna María de Santiago Gómez Ibarburu.

El de doña María Javiera Joaristi, en que instituyó por sus albaceas a don Juan de Cenoz, su esposo, y al capitán don Pedro Ziganda, y por heredero a su hijo don José María Falcón y Joaristi.

El de doña María Manuela Calderón, que otorgó en virtud de su poder don José Gregorio Ortiz, a quien instituyó por su albacea; y por herederos a sus hijos legítimos.

El de don Antonio Jaime, vecino que fue de esta ciudad, que otorgó en virtud de poder su hermano don An-- // --tonio Potenciano, quien instituyó por sus albaceas a doña María Gertrudis Calvillo, y por herederos a sus hijos legítimos.

Y reconocidas sus cláusulas y recibos presentados, declaró Su Señoría Ilustrísima por cumplidos y pagados los testamentos que quedan relacionados, en cuanto a la Eclesiástica jurisdicción toca.

Visitó Su Señoría Ilustrísima los libros y cuentas de la Escuela de Cristo, fundada en la Iglesia parroquial, que presentó el licenciado don Manuel de Silva, actual padre de obediencia de ella; y los de las cuentas de la Niñas del Colegio de San Miguel y Mil Ángeles de esta ciudad, en que se proveyeron los autos correspondientes, y dio Su Señoría Ilustrísima las gracias al bachiller don Manuel Ramos de Villavicencio, por Capellán y Vicario que ha sido hasta la presente del enunciado Colegio, por el esmero y exactitud con que se ha manejado en esta administración, y por la remisión que hace del alcance que resulta a favor suyo y contra el enunciado Colegio. //

Y hallándose Su Señoría Ilustrísima informado de que en esta ciudad hay muchas viudas y otras gentes decentes con graves y urgentes necesidades por su pobreza e indigencia, para sufragarles en lo posible, el Cura Rector y Vicario de esta ciudad procederá a señalar dos eclesiásticos piadosos que pidan limosna en el común de esta misma ciudad, y a su discreción y arbitrio las repartirá entre las citadas pobres, según y en la conformidad que le dictare la prudencia. Y por cuanto en esta ciudad hay crecido el número de eclesiásticos, mandó Su Señoría Ilustrísima que como está prevenido por los Ilustrísimos Señores doctor don Juan Gómez Parada y don fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada, de buena memoria, el enunciado Cura y Vicario los junte, a lo menos cada semana en el día y hora que sea más // cómoda y proporcionada, a una conferencia moral en que cada uno proponga y resuelva las dudas que en la Doctrina Moral se le ofrecieren, para que así logren su mayor aprovechamiento, presidiendo el dicho caso moral el referido Cura y Vicario in capite, y en sus ausencias y enfermedades el bachiller don Simón de Toca y Velasco, presbítero vecino de esta ciudad, cuidando de la asistencia, de modo que logre tan santo fin, y dándonos cuenta de los que sin justa causa faltasen a dicha conferencia. Igualmente mandó Su Señoría Ilustrísima que se observe lo prevenido en los autos de visita de los Ilustrísimos Señores Obispos, en cuanto a que se administre por viático en el rural el Santísimo Sacramento de la Eucaristía a los enfermos de fuera de la cabecera, sin que sea necesario que lo pidan cuando llamasen; y también en cuanto que no permita que algún eclesiástico secular o regular diga Misa en enramada, y que así el // actual Vicario in capite Juez Eclesiástico como sus sucesores cuiden de cobrar y recaudar la limosna correspondientes a las misas de cuarta funeral de testamentos y memorias, las cuales por derecho tocan a la Mitra, y la importancia de lo que colectare lo remita oportunamente a manos de Su Señoría Ilustrísima.

 

Visita secreta [Al margen]

 

Últimamente se procedió a la visita particular y secreta, en la forma y acostumbrada, de que no resultó cosa digna de especial corrección o reforma.

Y en vista de la necesidad y justas causas que presentó don Juan Aranda, Cantador Oficial Real de esta ciudad, a nombre del Conde de Santiago de la Laguna, concedió Su Señoría Ilustrísima licencia para que se diga Misa en el oratorio de su casa // y que el dicho señor Conde y su familia cumplan con el precepto de oírla en los días festivos, a excepción de los prohibidos por derecho, en cuyo tiempo se ocurra a la Curia Romana a impetrar la licencia necesaria para dicho oratorio.

 

Confirma 6 321 [Al margen]

 

Y en los días que Su Señoría Ilustrísima ha celebrado en esta ciudad el Santo Sacramento de la Confirmación, lo ha conferido a seis mil trescientos veinte y una personas que se asentaron en un libro, y firmado de Su Señoría Ilustrísima se entregó al citado Cura parroquial, para que lo pongo con los demás de su administración. Y para el cumplimiento de todo, mandó Su Señoría Ilustrísima que este auto se le notifique al Cura, y se ponga testimonio de él en el Libro de Gobierno. Y así lo proveyó, mandó y firmó.

 

Fray Antonio, Obispo de Guadalajara [Rúbrica]

 

Ante mí.

Joseph de Frutos [Rúbrica]

Secretario de visita

 

En la ciudad de Zacatecas // a cinco de abril de mil setecientos setenta y seis años. Yo, el infrascrito Notario, notifiqué el auto antecedente al bachiller don José Antonio Bugarín, Cura Rector, Vicario in capite Juez Eclesiástico de esta ciudad, quien entendido de su contenido dijo: lo oye, obedece y que cumplirá con lo que se le demanda, y lo firmó, de que doy fe.

 

Joseph Antonio Bugarin [Rúbrica]

 

Blas de Silva [Rúbrica]

Notario mayor

 



[1] Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara, Sección Gobierno, Serie Visitas Pastorales, caja 6. La transcripción es de Antonio Gutiérrez Cruz. La paleografía de esta parte comienza en la foja 158 v. y concluye en la 175 f.

[2] Minas de Nuestra Señora de los Remedios, provincia de los Zacatecas, fue una de las formas de referirse a la capital que hoy simplemente lleva el último de estos nombres. Sus ricos yacimientos argentíferos fueron denunciados por Juan de Tolosa en 1546. La devoción a Nuestra Señora de los Remedios es casi tan antigua como la ciudad; el 1° de enero de 1551 se fundó la Archicofradía del Santísimo Sacramento y la Santa Concepción de la Serenísma Virgen María de las Minas de Nuestra Señora de los Remedios, para hacerse cargo de su fiesta con un acto cívico denominado Paseo del Pendón, cada 8 de septiembre, día de la Natividad de María, saliendo del templo del hospital dedicado a la Santa Veracruz (hoy de San Juan de Dios), para arribar a la sede parroquial. A la Imagen de Nuestra Señora de los Remedios o de la Natividad el pueblo se empeñó en denominarla “de los Zacatecas”, al grado que cuando el rey Felipe II concede, el 18 de octubre de 1585, el rango de ciudad a la población, dispondrá que se le denomine oficialmente Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas; tres años después él mismo pide que anteceda la de por sí larga nomenclatura la frase “La muy Noble y Leal”, a la cual dotó de escudo de armas. La imagen mariana original fue abrasada por un incendio en 1736. El 8 de septiembre de cada año se renueva el patronato de la ciudad a Nuestra Señora de los Zacatecas.

[3] El miércoles 12 de enero de 1707 fray Antonio Margil de Jesús, OFM, fundó, con licencia del rey Felipe V, el Colegio Apostólico de Propaganda Fide de Guadalupe, Zacatecas, como corona de un proceso exitoso gracias a las diligencias practicadas por fray Pedro de la Concepción Urtiaga, OFM, que antes hicieron posible el establecimiento en ese lugar de un hospicio para el descanso de los misioneros que deambulaban por el noroeste y norte de la Nueva España. Su creación facilitaría en los años subsecuentes el establecimiento de pueblos en territorios inhóspitos en Texas y Coahuila. De ese Colegio nacerán otros tres, dos hospicios y más de 150 misiones, doctrinas, curatos y reducciones de indios desde Zacatecas, los reinos de Nuevo León y Santander, hasta las costas de California, Luisiana y Texas.

[4] Hoy Villanueva.



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