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La parroquia de Totatiche, modelo de acción social católica, 1906-1927 (2ª parte)

Eduardo Camacho Mercado1

Continúa la vibrante exposición de los ejemplares esfuerzos emprendidos hace un siglo por un pastor modélico en su apartada y feraz parroquia, a cambio de lo cual recibió la palma del martirio en tiempos de persecución religiosa.

La acción social católica en Totatiche

Los primeros años a cargo de la parroquia de Totatiche (de 1906 a 1912 aproximadamente), Cristóbal Magallanes los dedicó básicamente a consolidar las asociaciones piadosas, a extender la cobertura de la enseñanza de la doctrina cristiana a todos los pueblos y rancherías, y a crear escuelas parroquiales. Estas acciones, propias de la labor pastoral de todo sacerdote, iban encaminadas a fortalecer la fe y la moral católica de la población, pero también a crear un grupo de laicos en los que pudiera apoyarse para echar a andar un proyecto mayor de restauración católica: un proyecto que incluía la participación de éstos en resolver los problemas sociales desde los principios de la acción social católica. De esta manera, el asociacionismo devocional y la práctica de la virtud cristiana de la caridad deben verse aquí como parte del proyecto de catolicismo social.

Escuelas parroquiales

Durante el gobierno del cura Regino Ramos (1879-1906), las escuelas parroquiales se mantuvieron con dificultades gracias a esfuerzos individuales, como la escuela para niñas de Mercedes Morfín, hermana del ministro Enrique Morfín Silva.2 Por periodos sólo había escuelas oficiales, aunque con profesores católicos,3pero incluso éstas cerraban.4

            Con la llegada de Magallanes a Totatiche se consolidaron las escuelas parroquiales, primero en la cabecera y después en los pueblos y rancherías. En su periodo como ministro, en 1903, fundó la escuela de niños,5 y en 1906 la de niñas.6 Magallanes tuvo éxito en involucrar a los padres de familia en la corresponsabilidad de sostener las escuelas. Acopló también, y de mejor manera que las escuelas oficiales, el calendario escolar al ciclo agrícola, para que los padres no se vieran en la disyuntiva de elegir entre la educación de sus hijos o la ayuda de éstos en el trabajo del campo.7 Según varios informes, la asistencia a las escuelas parroquiales en general duplicaba la asistencia de las del gobierno.8

El párroco sabía del efecto multiplicador de beneficios que traía el crecimiento de las escuelas en la parroquia, tanto en el plano moral y educativo como en el influjo sobre las regiones vecinas y los beneficios económicos. Seis meses al año, de diciembre a mayo, familias de los ranchos de Totatiche y de otros municipios, como los zacatecanos de Momax y Monte Escobedo, se establecían en la cabecera, aumentando así los habitantes de la población, mejorando notablemente el comercio con el concurso de la gente, y siendo la enseñanza parroquial la causa determinante de que muchos campesinos honrados y laboriosos hayan adquirido algún pequeño solar y fabricado su casa. ¿Para qué?: Para venir a colocar la familia en la escuela... ¿Sabéis cuántas casas se han construido en Totatiche, en los diez años que lleva de existencia la enseñanza parroquial? Se aproximan a ciento, sin contar los departamentos de las mismas escuelas que importan algunos centenares de pesos que, unidos a los miles que representan las propiedades particulares fabricadas, forman un considerable capital, que ha venido a vivificar el comercio y favorecer considerablemente a nuestra clase pobre, que halla en el trabajo protección y moralidad.9

Las escuelas parroquiales siguieron sin mayores contratiempos hasta octubre de 1914, cuando se cerraron por las condiciones de guerra y por órdenes militares.10 Las escuelas oficiales cerraron también. Tres años después, las circunstancias habían cambiado para la Iglesia: se prohibieron las escuelas parroquiales. Se fundaron entonces dos escuelas con educación católica con el carácter de “particulares”, bajo la administración y sostén de los padres de familia, pero a inicios de 1917 también se cerraron, debido a que se restablecieron las oficiales y el gobierno impidió la competencia. Para 1919 las escuelas católicas reanudaron sus trabajos bajo la vigilancia de la Asociación Nacional de Padres de Familia. En la cabecera, se consolidaron dos escuelas privadas (Pedro Loza para niñas y Don Bosco para niños)11 que competirían hasta el final del periodo de este estudio con las oficiales.

Mutualistas, cooperativas y sindicatos

Magallanes proyectaba crear una Sociedad Mutualista desde que llegó a Totatiche como cura coadjutor. En septiembre de 1906 pidió al prosecretario Ignacio Placencia que le enviara un reglamento “del Círculo de Obreros del Sr. Arzobispo” (se refería a la Asociación Guadalupana de Artesanos y Obreros Católicos, fundada en 1902), “a fin de ver si es posible establecerlo en ésta, especialmente entre la gente del campo, que está muy entregada a la embriaguez y al despilfarro”.12 Sus propósitos principales para fundar un círculo como el de Guadalajara en su parroquia parecían ser, por lo expresado en esta carta, era fomentar la temperancia y el ahorro entre sus agremiados. El proyecto se concretó en octubre de 1912, bajo el nombre de Sociedad Mutualista de Nuestra Señora de Guadalupe, y publicó su reglamento en 1914.13

Magallanes estaba consciente de que el contexto local en el que vivía era diferente al de Guadalajara o al de otras ciudades o parroquias rurales donde ya tenían experiencia en la organización católico-social. Para cada proyecto que emprendió, realizó adaptaciones. Así lo hizo con el reglamento de las escuelas parroquiales: “Hase cumplido con el reglamento que desde hace cuatro años hubo de formar, aprovechando la parte adaptable del que rige las escuelas parroquiales de Guadalajara, algo del reglamento oficial, y algo fue dictado de manera que pudiera responder a nuestras necesidades locales”.14 Lo mismo hizo con el Reglamento de la Sociedad Mutualista: “el aludido Reglamento ha tomado algo del que se observa en la Sociedad de Obreros de Nuestra Señora de Guadalupe de esa ciudad, en lo que es adaptable a la condición de este pueblo, donde no hay clase obrera propiamente dicha, pues todos son pequeños propietarios; y lo demás ha sido redactado de acuerdo con las necesidades locales”.15 Aprovechó también “algunos conceptos” de la mutualidad para sacerdotes Sociedad de la Divina Providencia.16

Los fines de la Sociedad Mutualista se reducían a tres: “I, conservar en el hombre el amor y respeto a la Religión Católica; II, proteger las buenas costumbres y combatir la inmoralidad; III, hacer sentir en los asociados el amor al trabajo, a la economía y el ahorro”;17 en otras palabras: piedad, moralización y ayuda mutua. Como en todas las sociedades de este tipo, sólo se admitían católicos sin vicios y de buenas costumbres. Las prácticas piadosas obligatorias eran la comunión general el 12 de diciembre, el rezo diario del Ave María con la jaculatoria “Santa María de Guadalupe, ruega por nosotros” y el cumplimiento anual con el precepto pascual.18 El orden del día de las sesiones incluía siempre pláticas moralizadoras y la distribución de algún periódico u hoja de propaganda católica.19

La Sociedad Mutualista comenzó con un fondo de 150 pesos que donó el cura Magallanes. Al ingresar, los socios cubrían una cuota de 20 centavos y cada semana aportaban 2 centavos. Además, debían cooperar con 20 centavos cuando falleciera alguno de los socios. Los deudos recibían la suma reunida y el difunto tenía derecho a una misa rezada de Requiem. En caso de enfermedad, el reglamento no establecía una suma determinada; ésta variaba según “la protección que permita el fondo de reserva, a juicio de la junta directiva”.20 Este apoyo no sería otorgado (decía el reglamento) si la enfermedad era contraída por vicios. En caso de incapacidad permanente por accidente de trabajo, el socio recibía lo reunido de la aportación de 10 centavos de cada socio por una sola vez, y dejaba de pertenecer a la Sociedad.21 El artículo 23 establecía la posibilidad de prestar dinero a los socios de los fondos de la tesorería.22 Aunque no era uno de sus fines principales, a partir de agosto de 1913 comenzó a prestar con un interés de medio por ciento mensual.23 Los fondos se administraban de la siguiente manera: primero se aseguraban los gastos de escritorio y mobiliario; de lo sobrante, una parte se destinaba para imprimir una hoja de propaganda (al parecer nunca se imprimió) o comprar prensa católica que se ponía a la disposición de los socios. Lo sobrante se dividía en dos fondos: uno para el socorro de los socios enfermos y otro etiquetado como fondo especial “que la Mesa Directiva, cuando haya lo suficiente, invertirá en algún negocio mercantil, industrial o agrícola, en favor de los socios”.24 Este fondo especial también se podía usar (y se usó) para comprar grano al mayoreo en tiempos de escasez o carestía.

Si comparamos este reglamento con el de la Asociación Guadalupana de Artesanos y Obreros Católicos de Guadalajara que sirvió de modelo, o con los de otras sociedades de obreros que se fundaron en varias parroquias del arzobispado por esos años, observamos la modestia de la Sociedad de Totatiche: las cuotas eran las más bajas y los beneficios que prestaba a los socios (excluyendo, por supuesto, los beneficios religiosos y moralizadores) se reducían a seguro de vida, seguro de enfermedad y una compensación por incapacidad permanente.25 Contemplaba este reglamento, como ya se mencionó, aunque no de manera obligatoria, el préstamo a los socios y la compra de granos al mayoreo. Puesto que no había médico en la parroquia, la Sociedad no podía ofrecer servicios de salud.26 En enero de 1913 contaba con aproximadamente 100 miembros.27

La vida de la Sociedad no fue fácil. Varias veces suspendió sus actividades debido al ambiente político y bélico de esos años. Entre febrero de 1913 y agosto de 1914 el párroco Magallanes vivió escondido en las barrancas la mayor parte del tiempo. Asistía al curato y oficiaba misas cuando las circunstancias lo permitían, pero su ausencia dificultó el desarrollo de las asociaciones piadosas y de acción social. Para Barbosa, este hecho muestra la dependencia de las asociaciones seglares en las parroquias rurales respecto de los sacerdotes.28 Podían llevarse a cabo reuniones sin la presencia del párroco o sacerdote director, pero no se tomaban decisiones importantes sin su consejo. En febrero de 1914 una partida de revolucionarios asaltó el curato y se llevaron 30 pesos de las asociaciones. Las sesiones de la Sociedad se suspendieron por orden de la Mitra.29 A principios de 1916 se reanudaron las sesiones, pero pronto volvieron a suspenderse (según el informe que rindió su presidente Higinio Pérez, en la Semana Social Regional de 1924, la mutualista interrumpió sus sesiones de julio de 1914 a diciembre de 1919).30

            En enero de 1918 la Sociedad Mutualista comenzó a sesionar de nuevo, o por lo menos eso era lo que planeaba el párroco Magallanes cuando escribió el último informe cuatrimestral de 1917.31 Si atendemos a la versión del informe presentado en la Semana Social Regional de 1924, la reapertura tardó un año más.32 No hay muchas noticias de la mutualista, pero en junio de 1921 el cura informaba que había quedado reorganizada y marchaba bien: “Sus socios celebran sus sesiones los viernes de cada semana y empiezan a sentir los beneficios del mutualismo en las compras que hacen en común y al por mayor de cereales: tienen comprados para ayudarse en la temporada de las lluvias que ha comenzado 36 hectólitros de maíz”.33 Curiosamente, cuando se fundó una Sociedad Cooperativa de Consumo al año siguiente, no todos los socios de la mutualista ingresaron. En 1922 la mutualista fue aceptada en la Confederación Nacional Católica del Trabajo (CNCT).34 El informe que presentó el presidente Higinio Pérez en la Semana Social Regional de 1924 terminaba con una autocrítica: “En toda la vida de la sociedad, la mayor parte de los socios ha sido inconstante. Su vida se la debe a la constancia a toda prueba del Sr. Cura y de unos cuantos socios. Esperamos una buena reorganización como fruto de esta Semana Social”.35

En julio de 1926 los socios acordaron disolver la mutualista para crear el Sindicato Interprofesional El Trabajo. En el libro de actas de sesiones del sindicato se asentaron un total de 26 reuniones entre el 21 de mayo y el 19 de noviembre de 1926. El sindicato estaba muy lejos de reunir a los cerca de 100 miembros que tenía en enero de 1913 la Sociedad Mutualista. En la primera sesión estuvieron presentes 30 socios. En adelante, las sesiones se llevarían a cabo con una asistencia de entre nueve y 34 socios. Poco fue lo que pudo hacer la nueva organización; pronto volvería la violencia a la región con el levantamiento cristero. Sin embargo, el hecho es significativo: el cambio muestra cómo en esos años en México el mutualismo transitaba hacia el sindicalismo.36 El 18 de septiembre de 1926 el sindicato fue aceptado en la Confederación Nacional Católica del Trabajo (CNCT). En las reuniones semanales que se llevaron a cabo en el breve periodo de su existencia se trataron asuntos como la liquidación de la mutualista y la colaboración con otras organizaciones de la parroquia, como la Asociación Nacional de Padres de Familia. En cada sesión el cura daba alguna plática moral, sobre el cooperativismo o el sindicalismo, o informaba sobre algún asunto de interés actual, como el Congreso Eucarístico de Chicago, las circulares del Comité Central de la CNCT, avisos y cartas pastorales de los obispos, y sobre las circunstancias reinantes de persecución religiosa por parte del gobierno. Se solía leer en las reuniones artículos de El País, La Época, Restauración, El Universal, Gladium, El Tiempo y El Chispazo.37

Otra organización para la ayuda mutua en Totatiche fue la Asociación de Agricultores, de la que poco se sabe. Se fundó a finales de 1921 o principios de 1922, con 30 socios.38 En El Rosario del 3 de mayo de 1925 se publicó una nota donde se invitaba a los agricultores a sindicalizarse.39 En ella se mencionaba la existencia de un Sindicato de Agricultores. Lo más seguro es que la Asociación de Agricultores se transformó en sindicato más de un año antes de lo que lo hiciera la Mutualista de Nuestra Señora de Guadalupe. Desafortunadamente no disponemos de datos de su funcionamiento ni como asociación ni como sindicato. En la nota mencionada sólo se habla de la frecuencia quincenal de las sesiones y de la instrucción que ahí recibirían los agricultores sobre sus deberes de cristianos y de ciudadanos, y de “cosas muy importantes acerca del cultivo de la tierra”.40 Invitaba la nota, además, a adquirir en el curato, por tan sólo 20 centavos, los “Procedimientos para mejorar las tierras destinadas a la siembra”, del presbítero José Miguel Alba, ministro de la parroquia entre 1917 y 1920.

En julio de 1922 se formó una Sociedad Cooperativa de Consumo, a iniciativa del laico Pablo Jara, quien asistió como delegado de la Sociedad Mutualista al Congreso Nacional Obrero de Guadalajara que se llevó a cabo en abril del mismo año. Pronto vendieron las primeras acciones, para iniciar con un capital de 50 pesos. El cura Magallanes puso el ejemplo  comprando acciones. Además, Magallanes pertenecía a la Sociedad Mutualista para sacerdotes Divina Providencia, y era socio accionista de la Sociedad Cooperativa de Consumo La Económica, de Guadalajara, donde compraba principalmente libros y ornamentos religiosos. Como el número de socios activos fue descendiendo, se invitó a participar a los campesinos.41 En octubre de 1923 la cooperativa repartió las utilidades del 36 por ciento que resultaron del manejo de los 198 pesos de capital, pero la mayoría de los socios cedieron sus utilidades al fondo de reserva. En octubre de 1924 la cooperativa contaba con 80 socios, pero había deserciones y “la mayoría no se ocupaba por consumir en la tienda de la Sociedad, ni de tomar parte activa en la marcha de la misma”. Estaba pendiente la elaboración de un reglamento y su registro público. Vicente Villagrana, presidente de la cooperativa, veía la necesidad de modificar el sistema de cobro de cuotas. Al final del informe de 1924, Villagrana expresó: “Ojalá que todos los socios del Sindicato que pronto se fundará ingresaran también a la Cooperativa”.42 Esto nos sugiere que la administración de la Mutualista y de la Cooperativa de Consumo eran independientes.

Existió una asociación femenina de ayuda mutua: el Círculo Escuela de Labores Femeninas de la Inmaculada Concepción. La fundó el cura Magallanes en febrero de 1924 “a petición de seis señoritas”. La mesa directiva la integraban una presidenta, una secretaria, una tesorera, “dos directoras del arte culinario, dos encargadas de la medicina doméstica”. Se reunían los lunes y los jueves de 4 a 6 de la tarde. En las sesiones aprendían medicina doméstica, cocina y corte de ropa, estudiaban religión, leían al padre Ugarte y “se tuvieron algunas fiestas teatrales y se estudiaron coros apropiados”. La escuela se inauguró con una función de teatro y se clausuró el ciclo escolar con un breve examen, una exposición de trabajos y un banquete.43 Era una escuela para que las mujeres aprendieran labores “propias de su sexo”, pero lo que hay que rescatar aquí es el espíritu de ayuda mutua y el espacio de sociabilidad femenina que la Iglesia propiciaba.

Otras sociedades

La creación de asociaciones confesionales estrechamente relacionadas con la acción social comenzó en julio de 1917, cuando se erigió en Totatiche la Congregación de San Luis Gonzaga.44Si bien ésta y su asociación hermana para señoritas, las Hijas de María, perseguían fines piadosos y morales, se convertirían en escuelas de formación del apostolado seglar. En septiembre de 1919 el párroco reportaba que las congregaciones marianas, presididas por el presbítero Lorenzo Placencia, se encontraban en un estado “verdaderamente floreciente”.

El padre Miguel Alba presidía la conferencia moral de San Vicente de Paul (para señores) y los Círculos de Estudios Sociales y de Agricultores; el presbítero Severo Flores se encargaba del catecismo para los niños, además de dirigir las reuniones de la Asociación Nacional de Padres de Familia. Por último, el padre Teodoro Sánchez tenía a su cargo la asociación de niños de San Estanislao de Kostka, mientras que el párroco se encargaba de la Conferencia de San Vicente de Paul para señoras, del catecismo de las niñas, de las asociaciones de la Vela Perpetua, del Apostolado de la Oración y de Señor San José.45 Sin duda fue de gran ayuda la presencia de un número de sacerdotes inusualmente elevado para la categoría de la parroquia y su cuantía demográfica, pero, como ya se sabe, se veía favorecida por la presencia del Seminario Auxiliar.

Si a estas asociaciones agregamos las que pronto se formarían en Temastián con la llegada del presbítero Julián Hernández, y el impulso que tomarían en El Salitre con su erección parroquial en 1922, encontramos a la sociedad totatichense (por lo menos a buena parte de ésta) recreando su vida cotidiana alrededor del curato, los templos y capillas. Un botón de muestra: en junio de 1921, el cura escribió al arzobispo: “creo conveniente informar a V.S.I. que el día primero de enero del año en curso, antes de rendir la Protesta Civil, el nuevo Ayuntamiento, compuesto de católicos prácticos, se presentó ante mí, para manifestarme que, en el ejercicio de su cargo, obrarían siempre como católicos, dejando a salvo las disposiciones de la Iglesia. Para retirarse impetraron mi bendición, que en seguida les di”.46

Todas estas asociaciones colaboraron con el proyecto de restauración católica y para resolver “la cuestión social”. La Sociedad Mutualista comenzaba a rendir frutos hacia 1921, después de una historia accidentada; las Hijas de María administraban una “tiendita cooperativa” desde 1919 y sostenían la escuela particular para niñas;47 en Temastián se estableció un taller de carpintería;48 en El Salitre se organizaron en 1923 la ACJM y una “Sociedad de Obreros”,49 que quizá sea la misma que en mayo de 1925 se conocía ya como “Sindicato de Agricultores”. Poco es lo que se reporta de este sindicato. El cura Alba sólo mencionó que procuraba instruir y moralizar a sus socios y que continuaba “llevando sus labores tendentes a su mayor desarrollo”.50

Asociación Nacional de Padres de Familia

A pesar de que en opinión de Magallanes la Asociación Nacional de Padres de Familia se encontraba “bastante desorganizada”,51 ésta influía en las escuelas católicas y oficiales. Se  fundó en Totatiche el 20 de enero de 1919, con 34 socios; ocho días después se creó la sección femenil con 34 socias. A diferencia de la Sociedad Mutualista, la Asociación Nacional de Padres de Familia vio engrosar sus filas semana a semana. Los fines de esta asociación eran defender la educación religiosa en las escuelas, administrar o apoyar a las escuelas particulares y vigilar la educación en las escuelas públicas.

En las sesiones semanales (quincenales posteriormente), el sacerdote Severo Flores, director de la Asociación, daba conferencias sobre la educación religiosa y los deberes de los padres. Las diversas secciones en las que se dividían los trabajos de dicha asociación, informaban sobre los asuntos que les atañían: la sección de vigilancia, por ejemplo, visitaba una vez al mes las escuelas oficiales para asegurarse que no se enseñara a los niños contenidos contrarios a la fe y la moral. La comisión encargada de la visita encontró en el curso de Historia un tratado con apuntes “poco convenientes para la niñas” y logró que se retirara; denunció ciertas canciones populares que se estudiaban en la escuela oficial para niñas, “impropias de un establecimiento de instrucción”, y encontró que el libro de lectura El niño mexicano era “casi todo él escaso de moral religiosa y fuente de ateísmo y libertinaje”. Los miembros de la Asociación Nacional de Padres de Familia lograron, por último, que el director de la escuela oficial ingresara como socio a la Asociación,52 asegurando con esto un aliado dentro del sistema educativo de gobierno.

ACJM

La Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM), que se fundó en Totatiche el 3 de octubre de 1923, sería la asociación más activa en los últimos años del periodo bajo estudio. La ACJM en Totatiche tenía la ventaja de contar en sus filas con los seminaristas, lo que le aseguraba una dirección bien formada para el apostolado seglar. Además de las veladas literario-musicales en que los jóvenes representaban obras teatrales edificantes, interpretaban piezas musicales, declamaban y exponían sus habilidades oratorias con discursos sobre acción social, la ACJM apoyaba al resto de las asociaciones con su formación en sociología cristiana, asistiendo a sus reuniones ordinarias y a los círculos de estudios.53

El artículo 2º de sus estatutos establecía como fines: “la formación moral e intelectual de sus socios y la restauración del orden social cristiano por medio de la piedad, el estudio y la acción”.54 Los actos de piedad no diferían de los que se realizaban en las otras asociaciones; el estudio consistía, según lo establecía el artículo 6º, en la lectura “del manual de la A.C.J.M., religión, sociología teórica y práctica, literatura y declamación”;55 y la acción estaba pensada para que tuviera un efecto en la sociedad, sobre todo en las “clases inferiores”. El artículo 10º mencionaba las principales acciones a desarrollar: “la celebración frecuente de fiestas teatrales y literarias, ... la instrucción de las clases inferiores que mejor se crean convenientes, ... la propaganda para la fundación y el sostenimiento de las obras sociales que más convengan a nuestra región”.56 En la Semana Social Regional de 1924, el Círculo Fray Pedro de Gante de la ACJM presentó su informe: a sus reuniones asistía una media de 25 socios. En ellas se estudiaba apologética y sociología, y los miembros se ejercitaban en declamación, lectura, composición y arte escénico. Contaban con seis suscripciones a la revista Juventud Católica. Como actividades recreativas acostumbraban un paseo mensual, futbol los sábados y “algunos juegos de mesa, parchís, etc.” Estaban a cargo de una escuela nocturna para adultos y en los dos años de vida del círculo sus miembros habían organizado cinco fiestas teatrales.57

Semana Social Regional

La organización católico-social en Totatiche llegó a su punto más alto durante los festejos de las bodas de plata del párroco Cristóbal Magallanes en 1924. Además de las celebraciones religiosas, que coincidieron con la fiesta patronal de la Virgen del Rosario, se realizó la Semana Social de la Región de Totatiche, del 27 de septiembre al 1º de octubre. A esta región pertenecían las poblaciones de las vicarías foráneas de Totatiche y El Teúl. A la Semana Social asistieron delegaciones de las poblaciones de Totatiche, El Teúl, Florencia, Bolaños, El Salitre y Temastián, presididas por representantes de las asociaciones de laicos y por los párrocos o ministros de estas poblaciones, entre ellos Ignacio Íñiguez, párroco de El Teúl y anteriormente ministro en Totatiche. También asistió el padre Román Aguilar, en ese entonces profesor del Seminario de Zapotlán y compañero de Magallanes cuando los dos coincidieron como ministros en Totatiche, al inicio de su vida sacerdotal. De Guadalajara asistieron José de Jesús Flores y López, representante de la Confederación Nacional del Trabajo y de la Confederación Arquidiocesana del Trabajo; Hilario Pérez, Roberto Navarro y Orozco y Carlos Blanco, del Comité Arquidiocesano de la ACJM, y el sacerdote José Toral Moreno. Concurrieron también representantes de las asociaciones de laicos de las parroquias vecinas tanto de Jalisco como de Zacatecas. Las sesiones fueron abiertas y tuvieron una nutrida asistencia: entre 300 y 500 personas por sesión. El objetivo de la Semana Social era impulsar y unificar los trabajos católico sociales en las vicarías foráneas de Totatiche y el Teúl.58

Se presentaron conferencias sobre catolicismo social, en particular sobre la problemática del campo y la creación de los sindicatos campesinos, de artesanos y la fundación y operación de cooperativas de producción y consumo y de mutualidades. Previamente a que se realizara la Semana Social, los líderes laicos instruyeron a la feligresía sobre la importancia que tenía esta serie de conferencias para instaurar el orden social cristiano:

La Semana Social no es otra cosa que una serie de trabajos desarrollados a impulso de la más pura y ferviente caridad y tendientes a conjurar el cúmulo de males de carácter colectivo que aquejan a todas las clases sociales, especialmente a las menesterosas… Es como una escuela de justicia, caridad y fraternidad en la que por medio de conferencias, discusiones y resoluciones prácticas, se da a conocer a los que lo ignoran el estado caótico en que ha colocado a nuestra sociedad el funesto reinado del liberalismo religioso, político y económico durante las pasadas administraciones. En ella, en la Semana Social, se hace palpar la catástrofe que se avecina a causa de las doctrinas disolventes del bolchevismo, que en vez de predicar la paz y la armonía entre las partes integrantes de la sociedad, provoca despiadado la lucha demoledora en la cual siempre llevan la peor parte las clases laborantes; en ellas se pone de manifiesto el abismo hacia el cual avanza la sociedad presente, principalmente en nuestra patria, y en el que caerá tarde o temprano si no se adopta con oportunidad una organización conforme con los principios del catolicismo, únicos capaces de oponer un dique inquebrantable a las maquinaciones de los secuaces del error.59

Las mesas de trabajo concluyeron con acuerdos sobre el plan de trabajo que seguirían conjuntamente las parroquias de las vicarías foráneas de Totatiche y el Teúl:

1ª.- Difúndase entre las diferentes clases sociales las enseñanzas sociales de la Iglesia, contenidas en la Encíclica Rerum Novarum ...

a) Cómprese un suficiente número de ejemplares de la Encíclica Rerum Novarum comentada por el R. P. Bergóen, SJ, y véndase entre los intelectuales de la región.

b) Aprovechen los miembros de la Junta Regional las ocasiones favorables para recomendar la lectura y estudio de la Encíclica ...

2ª.- En cada una de las parroquias de la circunscripción establézcase un sindicato agrícola: en Totatiche u en algún otro lugar donde se crea conveniente, establézcase además un sindicato interprofesional para las personas de distintas ocupaciones ...

3ª.- Admítanse como miembros a los propietarios en pequeño, a los aparceros y a los jornaleros. Se atenderá a la ocupación predominante de los socios, para colocarlos en su clase correspondiente.

4ª.- Aunque el Sindicato tiene por objeto procurar a sus socios todo lo que sirva para su mejoramiento intelectual, material y moral, sin embargo se consideran como fines particulares y característicos del sindicato agrícola los siguientes, acomodados a las tres clases de socios: para el jornalero y el aparcero, el establecimiento de condiciones equitativas en los contratos de salario y aparcería respectivamente; para los aparceros y pequeños propietarios, el establecimiento de instituciones que faciliten préstamos, que fomenten la producción agrícola, ayuden para la venta de los productos, etc.

5ª.- No se exageren las ventajas del Sindicato, ni se haga creer a los obreros que las obtendrán todas desde luego; pero sí hágaseles entender que algunas son de realización inmediata, como el mutualismo para casos de enfermedad.

Procúrese la más estrecha unión entre la A.C.J.M. y las sociedades obreras, para que aquella benemérita institución ayude eficazmente a la ilustración, moralización y organización de los artesanos y labradores.60

Los presentes aprobaron además trabajar “por la organización de la pequeña propiedad, para suprimir los males dominantes en la región (desmoralización, emigración, etc.)”;61 instaron a la junta regional que fundaran cooperativas y mutualistas para enfermos, pero como institución filial en todos los sindicatos de la región, para que cuando estuvieran consolidadas, ofrecieran seguro de defunción, contra la mortalidad del ganado y la pérdida de cosechas.62 Respecto a las cooperativas de ahorro, los asistentes acordaron que éstas fueran del sistema Raifeissen.

Los asistentes a la Semana Social Regional trataron el caso particular de la mutualista de Totatiche, e Higinio Pérez recomendó que se transformara de una vez en sindicato con su mutualista como institución filial. Por último, aprobaron algunos acuerdos para la ACJM y las Damas Católicas. El cura Magallanes les recordó a éstas que en el Seminario Auxiliar de Totatiche tendrían “un amplio campo de acción”. Con esta intervención, el cura acotó de manera clara una de las principales funciones de las damas católicas: proteger y fomentar las vocaciones sacerdotales. En las conclusiones se acordó instar a las mujeres a que fundaran la Unión de Damas Católicas e implantaran la Liga Protectora del Seminario, la Liga para la Preservación de la Juventud y la Sección Catequística. Todas esas asociaciones se derivaban de la Unión de Damas Católicas, con lo que ésta reafirmaba el carácter moralizador y protector de la fe de las mujeres.63

            Al año siguiente, la junta regional organizó y llevó a cabo otra Semana Social, esta vez en El Teúl, Zacatecas, a la que asistieron Cristóbal Magallanes y Agustín Caloca, antiguo alumno del Seminario Auxiliar y en ese momento ministro de Totatiche, así como otros párrocos de la región y representantes de las asociaciones de laicos de quince parroquias de Jalisco y Zacatecas.64

La Unión Popular

La Unión Popular fue idea del líder laico Anacleto González Flores y la creó a principios de 1925. La organización empezó como un comité de defensa del Seminario Conciliar, en respuesta al cierre de éste por el gobernador de Jalisco José Guadalupe Zuno. La Unión Popular cumplió la importante función de coordinar las acciones de las diversas asociaciones confesionales, en particular de las Damas Católicas, los sindicatos y la ACJM, sin disputarles liderazgo ni campos de acción. Su fin esencial era defender la libertad religiosa. Sus principales actividades fueron de propaganda, a través de una intensa campaña de giras de información, de correspondencia escrita y, sobre todo, de prensa. Desde julio de 1926, cuando los obispos ordenaron que se cerraran los templos, aplicaron la misma táctica de lucha que había resultado exitosa para los católicos tapatíos en 1918-1919: el boicot.65

            En Totatiche, la Unión Popular se fundó el 7 de noviembre de 192566 y, según El Rosario, comprendía en sus filas “a casi todos los habitantes de esta Parroquia”.67 Entre las acciones concretas que realizó, además de encabezar una campaña de información, estuvo la “cruzada del catecismo”, para llevar “la luz de la verdad” a todos los hogares y así estar protegidos contra la prensa impía. La ACJM puso el ejemplo al impartir clases de religión para los jóvenes.68

Obras sociales

En los momentos más difíciles, cuando se sucedieron guerra, sequía y epidemias de tifo y gripe, los laicos organizados en asociaciones de caridad o por iniciativas individuales colaboraron para aminorar la miseria. Las damas vicentinas construyeron y sostuvieron un orfanatorio para niñas, que inauguraron en junio de 1912.69 En abril de 1916 así describía el párroco la situación que se vivía y las acciones que realizaban los laicos:

La miseria es tanta que, generalmente, los pobres escasos de trabajo, recorriendo los pueblos y las rancherías de puerta en puerta, ya no alcanzan a cubrir sus más imperiosas necesidades, ni aun con el auxilio de las Conferencias y de muchas personas caritativas. Con la cooperación de muchas de éstas, y contando con la necesaria licencia de la autoridad civil, he conseguido con regularidad que todos los domingos se sacrifiquen dos reses en este pueblo y en la Vicaría de El Salitre, respectivamente, para que la carne sea distribuida entre los más pobres, mediante los vales que para el efecto se les repartieron; las pieles, ya curtidas, han servido para distribuir a los mismos pobres vaqueta para huaraches, que ya muchos los usan de madera. Además para proporcionar trabajo a muchos pobres.70

            En la fecha que Magallanes escribió este reporte (abril de 1916), ya se construían presas y depósitos de agua, proyectados y organizados desde la parroquia, con los cuales los campesinos destinaron parcelas de riego para la siembra de hortalizas y así aminoraron la pobreza alimentaria.71Estos proyectos, que tenían que ver con el progreso material, fueron llevados a cabo en su mayoría directamente por el párroco y no por las asociaciones. Magallanes aprovechó su liderazgo para convocar a la población a que construyera bordos, tanques y embalses, como la presa de la Candelaria, a las afueras de la cabecera. Desde el curato se planearon y ejecutaron las obras y se organizaron cuadrillas de trabajadores que laboraban gratuitamente por faenas.

            Magallanes también adquirió terrenos a las afueras del pueblo, los urbanizó y los vendió en abonos, sobre todo a los rancheros que rentaban casas en la cabecera durante las secas. Magallanes impulsó la industria introduciendo maquinaria para fabricar medias, estableció talleres de carpintería y zapatería, ayudó a que se instalara la primera planta eléctrica utilizada para iluminar las calles y que funcionara un molino,72 entre otras cosas. Esta iniciativa le valió el elogio del arzobispo de Guadalajara cuando hizo su visita pastoral en noviembre-diciembre de 1916.73

La prensa

En esta empresa de restauración católica, la prensa desempeñó un papel muy importante. Siempre preocupó a los párrocos proteger a sus feligreses de las malas lecturas y promover las católicas. En el informe de los últimos ocho meses de 1916, Magallanes expresó que cuatro años de interrupción del correo y de las comunicaciones había traído un bien a Totatiche: “que no nos ha invadido la prensa impía. Hasta donde ha sido posible, se ha advertido prudentemente y de una manera privada a los viajeros de que no deben favorecerla comprándola, ni trayéndola consigo; y así se ha conseguido que sean raros los números de periódicos que llegan por acá, ya que toda la prensa está tan corrompida y llena de impiedad”.74

La señorita Mercedes Morfín Silva75 era uno de los principales contactos de Magallanes en la ciudad de Guadalajara y lo mantenía al tanto de las novedades editoriales y del ambiente periodístico de Guadalajara: “La prensa de aquí no se debe comprar y ni oír leer porque es mentirosa e impía. La de Méjico solemos comprar por saber algo de lo que pasa en nuestro país aunque toda la prensa de la República es del gobierno. Le envío un Amigo de la Verdad, único bisemanario católico de Méjico y El País, semanario también de allá y católico”.76 Además de estos dos periódicos (el primero se vendía en un establecimiento de Totatiche), el cura recomendaba a los fieles que leyeran y protegieran La Época y Restauración.

No fue sino en 1919 cuando se comenzó a editar un periódico católico en Totatiche. El 27 de septiembre de ese año, Cristóbal Magallanes pidió al gobernador de la Mitra licencia para publicar unas hojitas en honor de nuestra Señora del Rosario, Patrona de esta Parroquia, más habiendo adquirido en propiedad una pequeña prensa, con todos los útiles necesarios para trabajos de pocas dimensiones ... una hojita mensual que se titule “El Rosario”, que tenga por objeto propagar esta devoción, profundizar la enseñanza catequística de nuestra santa Religión y dar algunas noticias de interés general o local que en nada desdigan de las enseñanzas de la Iglesia. Nunca se ocupará de política.77

Por supuesto que la intención de no ocuparse de política no se cumplió, pues si bien algunos asuntos parecían exclusivamente religiosos, eran políticos por su implicación y por la significación que tomaban en el ambiente de conflicto entre Iglesia y Estado que se vivía en esos años. Entre septiembre de 1919 y noviembre de 1926 se publicaron 101 números (más uno especial). El Rosario comenzó con un tiraje de 500 ejemplares, que a partir de 1925 se incrementó a 950,78 para una población que en 1920 era de 12345 habitantes,79 con un alfabetismo cercano al 50 por ciento. A partir del número 86 (agosto de 1926), la hoja mensual se convirtió en semanal, “con el fin de que los fieles de esta parroquia, durante la persecución, puedan participar de algún modo de la enseñanza del Evangelio, de la enseñanza de la doctrina cristiana y tengan conocimiento de algunas cosas de interés que comunicarles”.80En la nota que anunció el paso de El Rosario a la clandestinidad por el inicio de la rebelión cristera, Magallanes defendió la importancia de que un periódico como ése continuara editándose:

Es verdad que circulan otras muchas publicaciones de esta índole, y parece que ésas bastarían; sin embargo no es así: cualquier esfuerzo que se haga en estos aciagos tiempos para instruir al pueblo en sus deberes religiosos será pequeño en comparación de las necesidades y de los peligros de la causa de Dios ... Emprendemos este trabajo, insignificante si se considera aisladamente, pero de alguna importancia si se coloca, como pequeño grano de arena, al lado de los paladines de la prensa católica.81

El Rosario se alimentó de muchas otras publicaciones, principalmente las que se editaron en Guadalajara y la ciudad de México. También era el vínculo entre el Papa y los obispos y el pueblo, al reproducir selecciones de encíclicas y cartas pastorales, sobre todo las que tuvieran que ver con temas obreros, de educación y de la defensa de la libertad religiosa. Por supuesto era constante el ataque al socialismo, a la masonería, y al protestantismo. El Rosario defendía la educación religiosa en las escuelas y criticaba la educación laica. Se ocupó también del progreso material del pueblo: informó sobre la llegada de la energía eléctrica, y animó a la feligresía a que participara en la construcción de presas y en la modernización de la agricultura.

El Rosario, como hoja de formación católica, instruía sobre cuestiones de fe y moral. Los artículos de contenido moralizante se enfocaban en la educación cristiana de los niños y jóvenes, en la virtud de las doncellas, casadas y viudas, en contra de las modas como vestidos y bailes escandalosos, en contra del alcoholismo y la migración. También informaba sobre las obligaciones religiosas según el calendario litúrgico y daba otras noticias del quehacer cotidiano parroquial. Pero además desempeñó un importante papel al divulgar el catolicismo social y formar una militancia católica. En los 101 números de El Rosario, el lector puede identificar al menos 26 artículos, noticias o documentos eclesiásticos relacionados directamente con el catolicismo social. El Rosario prestó especial atención a regular las relaciones laborales en el campo, los contratos de arrendamiento y el papel que desempeñaban los medieros, para que se ajustaran a los principios de la justicia, la caridad y la cooperación entre las clases. La hoja se dirigía sobre todo a las clases propietarias y pedía que pagaran a los trabajadores el salario justo y que respetaran el descanso dominical y de los días de guardar.

Sembrar en medio de la tormenta: el Seminario Auxiliar El Silvestre

No se puede entender el éxito del catolicismo social en Totatiche sin el Seminario Auxiliar El Silvestre.82 La presencia de formadores (sacerdotes recién ordenados y diáconos) y alumnos infundió una dinámica muy diferente de la que se estableció en las parroquias vecinas. Si bien el párroco Magallanes afirmaba que los profesores no debían desatender su función principal y trataba que sólo se dedicaran a la enseñanza, la verdad es que los jóvenes sacerdotes colaboraron de diversas maneras en las actividades parroquiales: impartieron catecismo y conferencias morales, y asesoraron y acompañaron a las asociaciones confesionales que existían y a las que se estaban formando. La parroquia de Totatiche llegó a contar con siete sacerdotes: el cura, dos ministros (en ocasiones tres), el vicario de El Salitre y dos profesores (uno de los dos ministros también daba clases). En momentos de crisis, el número de sacerdotes se redujo a tres.83 De cualquier forma, era un número superior al que había en las parroquias vecinas. Además, la sección masculina de las Congregaciones Marianas tuvo como socios fundadores a todos los alumnos del seminario, lo que le daba un impulso especial. La ACJM también se fundó con varios seminaristas y ex seminaristas.

Además de cumplir con el fin principal de educar futuros sacerdotes, el Seminario formó una militancia católica preparada para ejercer el liderazgo social. Si no todos los alumnos continuaron la carrera eclesiástica, sí establecieron un lazo de lealtad y agradecimiento con la Iglesia y con Cristóbal Magallanes, vínculo que se reflejó en un aumento de la influencia de la Iglesia, inclusive en el gobierno municipal.

            En abril de 1914 las tropas villistas tomaron Colotlán y clausuraron el Seminario Auxiliar de la diócesis de Zacatecas que funcionaba desde 1905. En ese momento, ocho jóvenes totatichenses estudiaban en él. Meses después, en agosto, el gobierno constitucionalista de Jalisco clausuró el Seminario Conciliar de Guadalajara y los estudiantes se dispersaron por todos los rumbos de la arquidiócesis. Con el ánimo de no desatender su formación y de que no se perdieran las vocaciones, el gobierno eclesiástico de Guadalajara (circular de marzo de 1915) ordenó a los párrocos que atendieran a los seminaristas dispersos.84 Magallanes llamó entonces a los seminaristas del pueblo e improvisó un Seminario. De hecho, desde el momento mismo del cierre del Seminario de Colotlán, Magallanes se había encargado de los jóvenes estudiantes. En un oficio de mayo de 1914 solicitó que el diácono José S. Valdés celebrara su primera misa en Totatiche por ser su tierra natal y porque el acto solemne sería “un medio de que Nuestro Señor se valga para alentar a ocho de los ex alumnos de mi Escuela parroquial que, estudiando en el Seminario Auxiliar de Colotlán, clausurado últimamente por las circunstancias, han vuelto tristes y desconsolados a sus hogares; y quizá un medio para formar vocaciones eclesiásticas entre los alumnos de la mencionada escuela parroquial, a la cual perteneció también como alumno y auxiliar el Padre D. José”.85

            En enero de 1916 el Seminario Auxiliar ya tenía once alumnos y Magallanes solicitaba profesores.86 Por el momento lo asistían los vicarios y dos seminaristas adelantados de Zacatecas (uno más que inició el curso se fue a estudiar al Seminario de Castroville, Texas).87 Magallanes ofrecía al profesor que llegara 15 pesos, que pagaría de su propio peculio, más la asistencia en su casa. En ese momento el salario para un ministro era de 30 pesos. Como el obispo de Zacatecas había trasladado a sus seminaristas a Castroville, Magallanes temía que de un momento a otro sus profesores-alumnos fueran llamados,88 como de hecho sucedió en marzo de 1916.89

            Un acontecimiento de suma importancia para la vida del Seminario fue la visita del arzobispo Orozco y Jiménez a Totatiche, cuando regresó de su primer exilio, en noviembre de 1916. Se sorprendió por el trabajo que realizaba Magallanes en esa apartada parroquia, y a partir de entonces lo apoyó en su proyecto. Para empezar, comisionó a su secretario que lo acompañaba desde Estados Unidos, José Garibi Rivera, recién ordenado sacerdote en Roma, para que se encargara del Seminario como prefecto. Garibi Rivera desempeñó esa labor por once meses (noviembre de 1916 a octubre de 1917, aunque en realidad no se incorporó hasta enero). Orozco y Jiménez coincidió en Totatiche con el obispo de Zacatecas, Miguel de la Mora, quien se comprometió también a apoyar al Seminario y promoverlo entre los jóvenes de las parroquias limítrofes.90 El Seminario, que hasta ese entonces funcionaba como preceptoría, se oficializó con el nombre de Seminario Auxiliar de Nuestra Señora de Guadalupe.

            El seminario se mantuvo con la donación de 50 pesos mensuales que enviaba el arzobispo de Guadalajara, con la pensión conciliar de las parroquias de la vicaría foránea, con las misas pro-populo y de binación91 de Chimaltitán y San Martín y con dos terceras partes de los fondos que generaban las asociaciones josefinas de dichas parroquias y de Totatiche. Además de los tres sacerdotes que regularmente impartían clases, había en el seminario profesores laicos como Vicente Villagrana y Ángel Pinedo, ambos ex seminaristas. En enero de 1917 El Silvestre contaba con 22 alumnos; en 1919 se matricularon 41. El Silvestre pronto comenzó a enviar alumnos al Seminario Mayor de Guadalajara. Cristóbal Magallanes se encargaba de la manutención de algunos de ellos y buscaba personas en Guadalajara que apadrinaran a los alumnos más pobres. En 1926, por ejemplo, apoyó económicamente a ocho seminaristas.92

Conclusiones

El asociacionismo fue fundamental para el resurgimiento católico. Condujo por canales institucionales la práctica religiosa y fortaleció la parroquia como centro organizador de la vida rural. El apostolado seglar recuperó para la Iglesia influencia en la sociedad por medio de la renovación de la piedad, de la prensa y de las instituciones educativas y de caridad. Posteriormente la Iglesia aprovechó la estructura organizativa de las agrupaciones piadosas y de caridad para crear asociaciones inspiradas en el catolicismo social, grupos de laicos formados en la sociología cristiana que buscaban transformar las condiciones sociales y económicas de su entorno inmediato aplicando los principios de justicia y caridad, de cooperación entre las clases, de moralización de las costumbres de las clases pobres, del ahorro y de la ayuda mutua, siempre bajo el cobijo y la guía de la Iglesia.

Se pueden diferenciar tres etapas de la acción social católica en Totatiche: en la primera, que va 1906 a 1913, Magallanes se concentró en la alfabetización, la catequesis, las obras de caridad y en fortalecer las asociaciones piadosas, y se fundó la primera sociedad mutualista. De 1913 a 1918 se interrumpió el trabajo católico-social por la guerra, la sequía, las epidemias, y los conflictos entre la Iglesia y los gobiernos federal y estatal; por último, entre 1919 y 1926 se trabajó intensamente en la creación y consolidación del proyecto católico-social. Las asociaciones de trabajadores evolucionaron del mutualismo al sindicalismo y se afiliaron a las organizaciones nacionales católicas. Surgieron asociaciones de laicos de corte cívico-militante, como las Damas Católicas, la ACJM y la Unión Popular. La Semana Social Regional celebrada en Totatiche, en 1924, representó el punto culminante del catolicismo social en la región. El proceso se interrumpió con la suspensión de cultos y el principio de la rebelión cristera, justo en el momento en que parecía gestarse un movimiento cívico católico muy importante.

Cristóbal Magallanes conformó un grupo de líderes laicos que lo apoyaron, junto con los jóvenes sacerdotes, diáconos y estudiantes del Seminario, en todos los proyectos que emprendió. Adaptó las experiencias exitosas de parroquias urbanas a las condiciones de Totatiche y concilió los intereses de la feligresía con los proyectos de la Iglesia. Por ejemplo, el Círculo Escuela de Labores Femeninas era un espacio moralizador que reproducía el orden tradicional, pero también proveía un espacio de sociabilidad femenina y de acción autónoma. La mujer católica salió del hogar para defender la familia católica. En Totatiche marcharon, enviaron quejas al gobierno, alfabetizaron, catequizaron, capacitaron a otras mujeres, protegieron el Seminario y fomentaron vocaciones sacerdotales. Por lo que corresponde a la participación política o la acción cívica, la organización de laicos demostró, en el punto culminante del conflicto Iglesia-Estado, su capacidad organizativa y de movilización en respuesta a acontecimientos nacionales o locales, como las firmas contra la Constitución, las marchas contra el atentado en la Basílica de Guadalupe o la procesión por los festejos del patronazgo del Sagrado Corazón y su coronación.

Un factor esencial para el florecimiento del catolicismo social en Totatiche fue la fundación del Seminario Auxiliar en 1915, porque dotó a la parroquia de un liderazgo joven, bien formado y comprometido, que influyó en el resto de la sociedad. El Seminario fortaleció la acción social juvenil en Totatiche, y la ACJM apoyó al resto de las asociaciones en su organización, en la formación de sus miembros en sociología cristiana y en su moralización. Quizá los resultados de la mutualista no fueron espectaculares y ésta enfrentó varias dificultades, pero logró que la organización obrera se diera bajo la guía de la Iglesia y los principios de la Rerum Novarum.

Los estudios de caso, de nivel microhistórico, nos permiten ir más allá de las generalizaciones históricas y mostrar la diversidad de respuestas y experiencias que se tuvo la gente frente a las teorías, los discursos y los proyectos de las instituciones y los poderes centrales, llámense Iglesia o Estado. Lo que encontramos para el caso de Totatiche es que durante el ministerio de Cristóbal Magallanes se produjo un verdadero renacimiento católico y los laicos militantes desde su fe; aun cuando fueran una minoría dentro del universo de los católicos, creyeron realmente que era posible “restaurar todo en Cristo” y trabajaron para implantar el proyecto de sociedad católica en México, frente a otras opciones que se debatían al final del Porfiriato y durante la Revolución.

La Iglesia consolidó su hegemonía en la parroquia por su capacidad para dotar a los feligreses de espacios de expresión. Les inculcó un sentido de pertenencia como miembros de la Iglesia universal, al mismo tiempo que fortaleció las identidades y autonomías locales. La Iglesia generó formas de participación y organización social que el Estado no había logrado, sobre todo en regiones marginales como la del norte de Jalisco.

Abreviaturas y Archivos

AHAG                          Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara.

AHAG-CO-OyJ              Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara. Sección Gobierno. Serie Secretaría. Correspondencia Obispos. Orozco y Jiménez. Núm. de Caja y Expediente.

AHAG-PB                     Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara. Sección Gobierno. Serie Parroquias. Bolaños. Núm. de Caja y Expediente.

AHAG-PT                     Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara. Sección Gobierno. Serie Parroquias. Totatiche. Núm. de Caja y Expediente.

AHAG-PVG                  Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara. Sección Gobierno. Serie Parroquias. Villa Guerrero. Núm. de Caja y Expediente.

APCh                           Archivo Parroquial de Chimaltitán. Núm. de Caja y Expediente.

APT                             Archivo Parroquial de Totatiche. Núm. de Caja y Expediente.

APVG                          Archivo Parroquial de Villa Guerrero. Núm. de Caja y Expediente.

 

Bibliografía

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Fuentes hemerográficas

- El Rosario, 1919-1926

-“La primera Semana Social de Totatiche”. Reproducido en El Totatichense, 5-6 (Guadalajara), septiembre de 1971. Tomado de El Archivo Social. Órgano del secretariado Regional de Acción Social Católica (Guadalajara), noviembre de 1924.

 

Documentos

- “Escritos del siervo de Dios Cristóbal Magallanes”.S.f. Mecanuscrito.

- Positio Super Martyrio. Congregatio pro causis sanctorum p.n. 1407. Mexicana (Rei Publicae). Beatificationis seu declarationis martyri servorum Dei Christophori Magallanes et XXIV sociorum in odium fidei, uti fertur, interfectorum (+1915 – 1937).3 vol., 1988.



1 El doctor Eduardo Camacho Mercado, profesor investigador de la Universidad de Guadalajara en el Centro de Lagos, es miembro del Departamento de Estudios Históricos de la Arquidiócesis de Guadalajara.

2 AHAG-PT-2-1. “Informes cuatrimestrales de 1889 y 1890”.

3AHAG-PT-2-7. Regino Ramos Pedroza, cura de Totatiche. “Informe cuatrimestral”. Totatiche, 30 de abril de 1891.

4AHAG-PT-2-7. Regino Ramos Pedroza, cura de Totatiche. “Informe cuatrimestral”. Totatiche, 31 de diciembre de 1891.

5 “Discurso pronunciado en la inauguración de las escuelas parroquiales de ambos sexos”. 1º de enero de 1903. En “Escritos…”, s.f., pp. 190-198.

6 “En una distribución de premios de las escuelas parroquiales”, 18 de octubre de 1908. En “Escritos…”, s.f., p. 200.

7Ibid., p. 204; AHAG-PT-2-16. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe cuatrimestral”. Totatiche, 31 de agosto de 1908.

8AHAG-PT-2-9. Regino Ramos Pedroza, cura de Totatiche. “Informe cuatrimestral”. Totatiche, 31 de diciembre de 1904; AHAG-PT-2-9. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe cuatrimestral”. Totatiche, 31 de diciembre de 1907.

9 “Fiesta escolar de 1912”, 29 de septiembre de 1912. En “Escritos…”, s.f., pp. 233-234.

10AHAG-PT-3-3. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe”. Totatiche, 27 de abril de 1916.

11AHAG-PT-3-8. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe cuatrimestral”. Totatiche, 8 de enero de 1920.

12 AHAG-PT-2-9. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Carta al prosecretario Ignacio Placencia”. Totatiche, 24 de septiembre de 1906.

13Reglamento…, 1914.

14 “En la distribución de premios de las escuelas parroquiales”, 24 de septiembre de 1911. En “Escritos…”, s.f., p. 218.

15AHAG-PT-3-2. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Carta al gobernador de la Sagrada Mitra”. Totatiche, 22 de noviembre de 1913.

16AHAG-PT-3-2. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Carta al vicario general”. Totatiche, 18 de enero de 1913.El objetivo de esta sociedad era básicamente garantizar una pensión a los sacerdotes ancianos y un seguro de vida que gozarían sus beneficiarios. Se fundó en 1910 y tuvo una vida accidentada. Barbosa, “El catolicismo…”, 2004, p. 41. En 1920 el arzobispo Orozco y Jiménez la restableció y le dio un nuevo impulso, pues sólo el 25 por ciento de los sacerdotes eran socios. AHAG-CO-OyJ-20-1; Barbosa, “El catolicismo…”, 2004, p. 50.

17Reglamento…, 1914, p. 5.

18Ibid., pp. 8-9.

19Ibid., p. 14. Durante la Semana Social Regional de 1924, el presidente de la mutualista, Higinio Pérez, informó: “Se han estudiado o leído simplemente las obras: Encíclica ‘Rerum Novarum’ de Su Santidad León XIII, un discurso del Sr. Lic. D. Aniceto Lomelí, otro del Sr. Presbítero D. Silviano Carrillo, después obispo de Sinaloa; otro del Ing. D. Félix Araiza; todos relativos a cuestiones sociales. El catecismo de Sociología Cristiana por Bongiorni. Lecturas de las conclusiones del Primer Congreso Regional Obrero de Guadalajara. ‘Moralización de las clases agrícolas’ por el Ilmo. Sr. Obispo D. Juan Navarrete texto que divulgó Magallanes en El Rosario. Otras muchas lecturas instructivas de varios periódicos católicos y revistas. Se dieron otras muchas instrucciones por el sr. Cura, en forma de conferencias acerca de diversos asuntos, especialmente acerca del Fascismo y del Bolchevismo. Higinio Pérez, “Informe de la Sociedad Mutualista de Nuestra Señora de Guadalupe de este lugar”, en: “La primera Semana Social de Totatiche”. Reproducido en El Totatichense, 5-6 (Guadalajara) septiembre de 1971, p. 5. Tomado de El Archivo Social. Órgano del secretariado Regional de Acción Social Católica(Guadalajara) noviembre de 1924.

20Reglamento…, 1914, p. 9.

21Ibid., p. 11.

22Ibid., p. 12.

23Higinio Pérez, “Informe de la Sociedad Mutualista de Nuestra Señora de Guadalupe de este lugar”, en “La primera…”, 1971, p 6.

24Reglamento…, 1914, pp. 12-13.

25Barbosa, “El catolicismo…”, 2004, pp. 20-84. El autor estudia las sociedades de obreros católicos que existieron en el arzobispado de Guadalajara entre 1898 y 1914, y compara sus reglamentos y cómo funcionaban.

26AHAG-PT-3-2. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Carta al vicario general”. Totatiche. 18 de enero de 1913.

27Ibid.

28Barbosa, “El catolicismo…”, 2004, p. 50.

29Ibid., p. 51; AHAG-PT-3-3. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe”. Totatiche, 27 de abril de 1916.

30Barbosa, “El Catolicismo…”, 2004, p. 51; AHAG-PT. Caja 3. Exp. 3. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe”. Totatiche, 27 de abril de 1916; Higinio Pérez, “Informe de la Sociedad Mutualista de Nuestra Señora de Guadalupe de este lugar”, en “La primera…”, 1971, p. 5.

31 AHAG-PT-3-3. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe de los seis últimos meses”. Totatiche, 31 de diciembre de 1917.

32 Higinio Pérez, “Informe de la Sociedad Mutualista de Nuestra Señora de Guadalupe de este lugar”, en “La primera…”, 1971, p. 5.

33 AHAG-P-3-11. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe cuatrimestral”. Totatiche, 23 de junio de 1921.

34Higinio Pérez, “Informe de la Sociedad Mutualista de Nuestra Señora de Guadalupe de este lugar”, en “La primera…”, 1971, p. 5.

35Ibid., p. 6.

36Barbosa, “El catolicismo…”,2004, p. 51. La idea de crear un sindicato se socializó de tiempo atrás, con seguridad al interior de la Sociedad Mutualista, pero también con la población en general. Así lo indica el artículo “Apresúrese Ud. a sindicalizarse”, que se publicó en El Rosario (Totatiche) 5 de abril de 1925, en el que se invitaba a los católicos a que formaran sindicatos para detener “la próxima tempestad que furiosa se desata: la ruina moral y material en todas sus formas, socialismo, bolcheviquismo, agrarismo, etc. etc.”.

37 APT. Libro de actas del Sindicato Interprofesional El Trabajo.

38Barbosa, “El catolicismo…”, 2004, pp. 529-530.

39 “¡A sindicalizarse!”, El Rosario (Totatiche), 3 de mayo de 1925.

40Ibid.

41 “Aquí en Totatiche nuestra Cooperativa ya cuenta con cerca de 30 socios activos, un capital de algo más de $100.00, y comienza a dar los primeros pasos en pro del mejoramiento del obrero: ya tiene comprado al más bajo precio el maíz necesario para sus socios en el tiempo de mayor escasez.Resuélvase Ud., si es jornalero, a secundar tan noble empresa. Inscríbase en la cooperativa; en ella ... se le proporcionarán los medios más adecuados para mejorar su condición en todos los órdenes; en su riqueza, en su cultura, en sus buenas costumbres”. “A los trabajadores”, El Rosario (Totatiche), 6 de mayo de 1923.

42 Vicente Villagrana, “Informe de la Sociedad Cooperativa que existe en este lugar”, en “La primera…”, 1971, p. 6.

43 María Guadalupe Sánchez, “Informe del Círculo Escuela de Labores Femeninas de la Inmaculada Concepción”, en “La primera…”, 1971, pp. 6-7.

44 AHAG-PT-3-3. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe de los seis últimos meses”. Totatiche, 31 de diciembre de 1917.

45 AHAG-PT-3-5. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe cuatrimestral”. Totatiche, 2 de septiembre de 1919.

46 AHAG-PT-3-11. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe cuatrimestral”. Totatiche, 23 de junio de 1921.

47Ibid.

48Agraz, Julián Hernández, 1997, p. 213.

49 AHAG-PT-3-15. José de Jesús Alba, cura de El Salitre de Guadalupe. “Informe del 1º de mayo a la fecha”. El Salitre, 31 de octubre de 1923.

50 AHAG-PVG-3-2. José de Jesús Alba, cura de El Salitre de Guadalupe. “Informe cuatrimestral”. El Salitre, 31 de mayo de 1925; AHAG-PVG-1-2. José de Jesús Alba, cura de El Salitre de Guadalupe. “Informe cuatrimestral”. El Salitre, 31 de mayo de 1926.

51 AHAG-PT-3-11. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe”. Totatiche, 23 de junio de 1921.

52 APT. Libro de actas de la Asociación Nacional de Padres de Familia.

53 “ACJM”, El Rosario (Totatiche) 6 de enero de 1924.

54 APCh. Estatutos particulares del grupo local de la A.C.J.M. Totatiche. Jal. Círculo Fray Pedro de Gante.

55Ibid.

56Ibid.

57 Alfredo Vázquez del Mercado, “Informe del Círculo Fray Pedro de Gante de la A.C.J.M.”, en “La primera…”, 1971, pp. 4-5.

58Carlos Blanco, “La primera…”, 1971, p. 8.

59 Vicente Villagrana. “Semana Social para el próximo Octubre”. El Rosario (Totatiche), 7 de septiembre de 1924.

60Carlos Blanco, “La primera…”, 1971, pp. 9-10.

61Ibid., p. 8.

62Ibid.,p. 11.

63Ibid., p. 13.

64Rubio, Zacatecas…, 2008, p. 31.

65 Véase: Barbosa, “El catolicismo…”, 2004, pp. 692-696; Híjar, “Estudio…”, 2005, pp. 25-26.

66 “La Unión Popular”, El Rosario (Totatiche), 6 de diciembre de 1925.

67 “La cruzada del catecismo en la ‘Unión Popular’”, El Rosario (Totatiche), 7 de febrero de 1926.

68Idem.

69Positio…, 1988, t. 3, p. 73.

70 AHAG-PT-3-3. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe”. Totatiche, 27 de abril de 1916.

71Ídem.

72Positio…, 1988, t. 1, pp. 126-127.

73 Reproducida en APT. Libro de Gobierno 5, f. 118v.

74 AHAG-PT-3-3. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Informe de los últimos 8 meses de 1916”. Totatiche, 12 de enero de 1917.

75Hermana del Presbítero Enrique Morfín Silva, padrino de ordenación de Magallanes cuando el primero era ministro en la parroquia de Totatiche (1899). Ya en Guadalajara, el padre Morfín fungía como agente de la parroquia para diversos asuntos con el arzobispado o con establecimientos comerciales.

76Carta de Mercedes Morfín Silva a Cristóbal Magallanes. 18 de marzo de 1924. Citada en Sandoval, Magallanes…, 1992, p. 69.

77APT. Libro de Gobierno 5, 160 fte. Las cursivas son mías.

78El Rosario (Totatiche), 5 de septiembre de 1925.

79El Rosario (Totatiche), 5 de septiembre de 1920; APT. Censo de la Parroquia de Totatiche, 1920.

80El Rosario (Totatiche), 1º de agosto de 1926.

81El Rosario (Totatiche), 15 de agosto de 1926.

82 Su nombre oficial era Seminario Auxiliar de Nuestra Señora de Guadalupe, pero a Cristóbal Magallanes le gustaba nombrarlo El Silvestre, por la rusticidad con la que subsistía.

83 AHAG-PT-3-8. Cristóbal Magallanes, cura de Totatiche. “Carta al arzobispo de Guadalajara”. Totatiche, 29 de noviembre de 1920.

84Positio…, 1988, t. 1, p.127.

85 AHAG-PT-3-3. Cristóbal Magallanes. “Carta al arzobispo de Guadalajara”. Totatiche, 11 de mayo de 1914. En la misma fecha envió una carta a Miguel Cano, Gobernador de la Mitra, para que influyera en la aprobación de su solicitud.

86 AHAG-PT-3-3. Cristóbal Magallanes. “Carta al gobernador interino de la Sagrada Mitra, Miguel Cano”. Totatiche, 8 de enero de 1916.

87 AHAG-PT-3-3. Cristóbal Magallanes. “Carta al gobernador interino de la Sagrada Mitra, Miguel Cano”. Totatiche, 14 de diciembre de 1915.

88 AHAG-PT-3-3. Cristóbal Magallanes. “Carta al gobernador interino de la Sagrada Mitra, Miguel Cano”. Totatiche, 5 de febrero de 1916.

89 AHAG-PT-3-3. Cristóbal Magallanes. “Carta al gobernador interino de la Sagrada Mitra, Miguel Cano”. Totatiche, 9 de marzo de 1916.

90 APT. Libro de Gobierno 5. f. 116v-118v. “Acta de la Santa Visita practicada por el Ilmo. y Rmo. Sr. Arzobispo de Guadalajara, Dr. y Maestro D. Francisco Orozco y Jiménez, a la Parroquia de Totatiche. Año de 1916”.

91 Según el derecho de la Iglesia, un ministro sagrado sólo puede recibir el estipendio de una misa celebrada por día. Si por alguna causa justa celebra dos o más, tal o tales estipendios –llamados binaciones- pertenecen al fondo económico diocesano.

92Positio…, 1988, t. 3, p. 29.

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